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Sin efectos especiales Sin efectos especiales

-No deberías llevar esa ropa. -¿Por qué? Sólo es una blusa y una falda. -Entonces no deberías llevar ese cuerpo. 'Fuego en el cuerpo', de Lawrence Kasdan

Un libro de cine para conocer los entresijos de la industria

No ha habido suerte. Solté la indirecta de que quería la nueva biografía de Cary Grant, pero los reyes ‘majos’ han pasado de mí, y eso que este año me he portado muy requetebién. Menos mal que hace más de un mes unos amigos que son un soletes me regalaron un libro muy entretenido que ahora estoy leyendo: ‘Las aventuras de un guionista en Hollywood’, de William Goldman (editorial Plot).

El autor es el guionista de películas como Dos hombres y un destino o Todos los hombres del presidente (por las que ganó sendos Oscar) y en el libro cuenta con mucha sinceridad algunos de los problemas con los que se enfrenta un escritor en la meca del cine.

Probablemente su lectura no nos aclare mucho del conflicto actual que sufren los guionistas que se han declarado en huelga, porque Goldman no ha vivido el lío que genera el reparto de beneficios del boom de Internet y las ventas masivas de DVD; pero sí explica las frustraciones habituales que tienen que superar en su profesión y aclara cómo se organiza la poderosa industria del cine en EEUU.

A Goldman no le duelen prendas a la hora de contar alguna anécdota poco halagadora de alguna superestrella, como la negativa de Dustin Hoffman de protagonizar una escena de Marathon Man por miedo a dar una imagen algo cobardica ante sus fans; pero lo que más me está llamando la atención del libro es descubrir la tensa relación que la mayoría de las veces mantienen los guionistas con los directores, hasta el punto de que Goldman designa una categoría específica para calificar a algunos de ellos: mataguionistas. ¿Y qué son los mataguionistas? Pues directores, a veces geniales, que no acaban de decidirse sobre qué versión del guión les gusta más, y mandan que se reescriba una y otra vez, sin acabar de estar nunca conformes. Al final acaban encargándole el trabajo a algún escritor de su confianza y se deshacen, con mucha educación, eso sí, del guionista original. El primero al que Goldman tiene que hacer frente: Mark Rydell (En el estanque dorado).

4 comentarios

  1. Dice ser fafete

    otro libro que me pillohttp://siniestro19.myminicity.es/

    11 Enero 2008 | 23:33

  2. Dice ser Melisa

    También es el autor de una princesa prometida. Fantástico libro y película.Y tiene una segunda parte de sus andanzas como guionista que también es muy recomendable…

    12 Enero 2008 | 08:40

  3. Dice ser colombo

    No será que los directores están tan endiosados que no son capaces de delegar. ¿Por qué no escriben ellos sus guiones y dejan de incordiar a los guionistas?

    13 Enero 2008 | 21:53

  4. Dice ser sexosapiens

    Hollywood es —además de todo lo que “representa”— una factoría de techiches y cualquier libro (o medio) que devele sus entresijos, pues, funciona.Me apetece mucho —mezclando cine, fetiches y literatura— invitarlos ahora a participar en este certamen erótico narrativo que les propongo, inspirado por la actriz estadounidense Jennifer Connelly, a ver si les apetece:Bases del certamen:1-Puede concursar quien lo desee (¿quien la desee: quién no?).2-Inspirándose en el video de la cabalgata connellyana, redacte un microrrelato cuya extensión no exceda las 96 palabras (se aceptan neologismos y palabras compuestas).3-No existe ningún otro limitante.Premio único:Envidia ajena y fama fugaz en la pornoblogosfera.Cómo participar:—Publique su microrrelato en los comentarios de este post o, si prefiere, envíelo al correo electrónico: sexosapiens@gmail.com—Suscriba su participación identificándose como usted quiera.http://sexosapiens.blogspot.com

    13 Enero 2008 | 23:21

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