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Hablar sobre café, y sobre todo, de mujeres

Por Josefina Arista Avila

“Lo primero que hago al levantarme es ir a ver cómo amaneció mi café y darle los buenos días “, dice Lucila. La pasión que describe es conmovedora. Ella es una productora de café nicaragüense que tuve la oportunidad de conocer, hace 4 años, unos meses después de comenzar mi voluntariado en las tiendas de comercio justo. Fue la primera vez que le di un rostro a las manos que siembran y cosechan el café, y reconozco que hasta entonces nunca había pensado en ello. 

Encontrarme con Lucila fue un momento especial — yo sabía que nuestro café se vendía de este lado del mundo, pero no así, no era consciente del proceso, de esa dedicación de mañanas y mañanas y ella me lo estaba explicando. “Espera que se lo cuente a todas las mujeres de la cooperativa; se pondrán muy contentas”, me dijo con una sonrisa enternecedora, al mismo tiempo que se formaba un nudo en mi garganta que me impedía hablar con normalidad. Ahí entendí que no hablábamos de café; hablábamos de mujeres.

Josefina Arista Avila fotografiada en las oficinas de Oxfam Intermón, donde trabaja como voluntaria. @ Pablo Tosco

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Solas en la ciudad

Por Rosa Briales Rosa Briales

El verano es un momento de respiro y descanso para muchos de nosotros. Sin embargo, para muchas personas mayores en la ciudad de Madrid, en esta época del año los pocos familiares que tienen, los vecinos que les alegran los días con un saludo en la escalera, se han marchado de vacaciones, y el sentimiento de soledad con el que conviven se acrecienta.

Cuando Antonia cumplió 80 años, y aunque nunca lo hubiera imaginado, pasó el día sola, arropada solamente por su mesa camilla. Antonia es cordobesa, una mujer simpática y entrañable, le encanta charlar, socializar, el contacto con los demás. Fue educada en las labores del hogar, en particular se ha dedicado muchos años a la costura, y ha sido profesora de corte y confección. A los 25 años vino a vivir a Madrid. Estuvo casada y no tuvo hijos. Trabajó en casa de escritores, ayudándoles en la cocina y en las tareas del hogar. Muestra con orgullo los libros que le han dedicado.

Antonia cartel

Hace algunos años sufrió una caída. Desde entonces sale poco de casa y pasa sus días en un piso pequeño en el barrio de Argüelles. Pasa las horas leyendo, viendo la televisión y cosiendo. Escribe y habla por teléfono con sus amigas. Le gusta el teléfono fijo y la correspondencia, la comunicación “de toda la vida”, y de hecho, es una experta en la materia. Con su sonrisa y su alegría es capaz de transmitir y contagiar a los que la rodean el gusto y placer de vivir la vida. Le gustaría salir más, ir a visitar a sus amigas y organizar reuniones y meriendas en las casas, como solía hacer, pero con la edad todo se ha complicado. Ir a hacer la compra, sencillamente salir de casa se ha convertido en una experiencia ocasional, de la que disfruta cuando tiene visitas, y una mano amiga que pueda cogerle del brazo.

Antonia acompañada

Hace un par de años le hablaron de Amigos de los Mayores, una organización que se dedica a apoyar a las personas mayores que viven o se sienten solas, a través de voluntarios. Al principio tuvo sus dudas. Para Antonia, no fue sencillo aceptar que necesitaba ayuda, decidirse a solicitar un voluntario y abrir sus puertas a nuevas personas. Finalmente se animó a ponerse en contacto con la organización, y unos meses después conoció a Angel.

Angel es publicista, valenciano, de 30 años, y en ese momento acababa de instalarse en Madrid. Sentía que la vida le sonreía y tenía ganas de compartir su alegría con otras personas haciendo un voluntariado. Tenía muy presente la relación con su abuelo, y se puso en contacto con Amigos de los Mayores.

Antonia suele decir que tiene dos ángeles, uno arriba y otro abajo. Angel viene a visitarle todos los sábados, e intenta animarle para salir con ella a la calle, y que pueda tomar el aire. Cuando está ocupado el fin de semana sustituye la visita del sábado por una tarde entre semana. Sabe lo importante que es para Antonia esta visita semanal. También lo es para él, ambos se enriquecen mutuamente, y han ido construyendo una bonita amistad. Juntos van dos veces al año a las fiestas tradicionales de Amigos de los Mayores, en San Isidro y Navidad.

La vida de Antonia ha cambiado mucho desde entonces. El pasado verano pudo disfrutar también de un fin de semana de vacaciones en la sierra de Gredos, junto con otras personas mayores de la Fundación. Fue una experiencia inolvidable, hizo nuevas amigas, y este 83 cumpleaños tiene planeado hacer una comida en su casa, y preparar unas migas para todas, una de sus especialidades. Con un poco de ayuda, será una fiesta inolvidable, como las que solía organizar.

Como Antonia, en Madrid hay más de 150.000 personas mayores que viven solas, en España son más de 1.800.000 personas mayores, y este verano lo pasarán de nuevo en soledad.

Para visibilizar esta situación, Amigos de los Mayores ha creado la campaña de sensibilización multicanal #NoCumpleAñosFeliz con el objeto de traducir esa información en una acción directa como pueden ser nuevos voluntarios y voluntarias, socios o aportaciones económicas que ayuden a desarrollar los programas de acompañamiento de la entidad. Amigos de los Mayores lanza #NocumpleAñosFeliz en unos meses de verano donde la soledad se acrecienta para muchas personas mayores debido principalmente a la reducción de sus escasas redes sociales como consecuencia de factores como las vacaciones familiares y a las altas temperaturas que dificultan la posibilidad de salir de casa.

Este verano, ACOMPAÑA, COLABORA, IMPLICATE.

Rosa Briales es responsable de sensibilización de Amigos de los Mayores. Es posible hacer una aportación y regalar compañía para personas mayores llamando al teléfono 91 359 93 05, a través de la página web o enviando un mail a socios@amigosdelosmayores.org.

Voluntarias: un homenaje

Por Cristina Niell Cristina niell

Es así. Ellas son más. Son más las desinteresadas, las altruistas, las solidarias. Por cada 6 voluntarias hay 4 voluntarios, según datos del Observatorio del voluntariado  de 2013.

El 5 de diciembre es el Día Internacional del Voluntariado y hay que agradecerles el trabajo que día a día, ellas y ellos, llevan a cabo para las organizaciones sociales desde diferentes puestos y con responsabilidades bien diversas. Desde Oxfam Intermón, organización para la que trabajo desde hace años, he estado analizando los datos. En nuestro caso, ellas son más que la media del país, ellas son el 77,5% de todo nuestro equipo de voluntarias y voluntarios, un equipo integrado por 1.653 personas.

El 77,5% de los voluntarios de Oxfam Intermón son mujeres. (c) Alejandro Herrero/Intermón Oxfam

El 77,5% de los voluntarios de Oxfam Intermón son mujeres. (c) Alejandro Herrero/Intermón Oxfam

Estos datos me han hecho pensar en el rol de las mujeres, en su tradicional papel de cuidadoras, algo de los que hablaba días atrás Alejandra Luengo, en su post Cuidadoras invisibles. He hablado con algunas de estas voluntarias y los verbos que las mueven a integrarse en organizaciones de la sociedad civil, que describen sus porqués a menudo son: ayudar, colaborar, contribuir, atender, aportar… Y cuando describen la organización para la que trabajan (sin una compensación económica, pero con muchas compensaciones emocionales) lo hacen comparándola, a menudo, con una gran familia.

“Porque sé que con mi pequeña contribución estoy ayudando a que muchas más personas puedan ayudar a otras a mejorar su calidad de vida”, dice Giselle Guevara. “Porque aporto mi granito de arena a la lucha contra la injusticia y la desigualdad”, comenta Laia Arnau. “Para ayudar a que las personas no tengan que dejar su casas por falta de trabajo y puedan vivir con dignidad”, añade Pilar Estival. “Para devolver a la sociedad cosas que la sociedad me ha dado”, asegura Consuelo Sánchez.

Todas ellas con una vocación de cambiar, de contribuir a mejorar la vida de los demás, como comenta Assumpció Vidal: “porque necesitamos vivir en un mundo más justo”. Para Charo Magarzo esto “significa compartir” y para Sara Gutiérrez “luchar contra la injusticia”. Porque creen “en las cosas que defienden y por las que luchan”, como dice Julia Nuñez refiriéndose a la organización con la que colabora.

¿Estarán las mujeres trasladando su histórico y ancestral rol de cuidadoras al ámbito público? ¿O estarán imprimiendo el valor del altruismo al resto de la sociedad? De hecho tanto da. Me siento orgullosa de ser mujer y de pertenecer a un colectivo que es capaz de reconocer y atender las necesidades de otros y otras.

Cristina Niell trabaja en Oxfam Intermón. Tiene una vida sin emoción y disfruta oyendo, leyendo y escribiendo historias de otros.