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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

Archivo de febrero, 2018

Se acercan las Fallas, ¿qué podemos hacer por los perros y gatos que tienen miedo a los petardos?

Me doy cuenta de que este año no he escrito sobre los petardos en torno a Nochevieja, que es cuando suelo hacerlo porque es época propicia para las explosiones que aterran a muchos animales, domésticos y silvestres, y también a bastantes seres humanos.

Caigo en la cuenta de que no lo he hecho al llegar a mis manos el teletipo que recoge la recomendación en forma de comunicado del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (ICOVV), que aconseja iniciar cuanto antes los tratamientos en aquellos animales que lo pasan mal en las Fallas.

Más de 3.500 kilos en la mascletá aérea en el Jardín del Turia de Valencia. (EFE)

Como explica Marina Miralles, etóloga colegiada del ICOVV, “los animales no pueden entender que no hay peligro en los petardos, es como si una persona oye caer bombas“. La reacción fisiológica que se desencadena en las mascotas “activa el sistema nervioso simpático y provoca que se liberen grandes cantidades de neurotransmisores, como la adrenalina, u hormonas de estrés, como el cortisol”.

Puedo asegurarlo, mi perra era así, temblaba como una hoja, tiraba desesperada si escuchaba petardos, aunque fueran tímidas bombetas, sufría terriblemente en definitiva, sin posibilidad de consuelo. Solo la pérdida de oído por su avanzada edad la ha liberado de ese terror ineludible.

Son demasiados como ella.

El comunicado de los veterinarios valencianos viene porque los tratamientos farmacológicos para intentar mitigarlo son efectivos si se toman con antelación. No vale darles la pastilla o el jarabe el mismo día que arrancan las fallas. Y tampoco es un medicamento que podamos gestionar por nuestra cuenta, hay que contar con un veterinario de cabecera.

Según el ICOVV, el veterinario pautará, en función del nivel de ansiedad, la medicación adecuada que debe administrarse, en algunos casos, “varias semanas antes de que comiencen los ruidos fuertes, ya que pueden tardar hasta tres semanas en hacer efecto”.

La prescripción médica para casos de miedo moderado puede ser a base de nutracéuticos (tranquilizantes naturales). Para casos graves es necesario utilizar psicofármacos. Ambos tratamientos pueden combinarse con feromonas sintéticas, tanto para perros como para gatos, “que disminuyen la intensidad de los síntomas y carecen de efectos secundarios”.

Pero los fármacos no son la única solución posible ni mucho menos. Lo más fácil es alejarse del origen del conflicto. Es decir, carretera y manta. Conozco algún caso de propietarios de animales que viajan fuera de Valencia en Fallas o que llevan a sus animales temporalmente a algún lugar alejado del follón.

Según ha informado la entidad colegial, antes de la administración de fármacos es “recomendable tomar medidas que incidan sobre el entorno para atenuar el miedo en nuestras mascotas”. La más eficaz es alejar al perro o gato del ambiente que le provoca la fobia.

Cuando no hay opción de irse, una solución es reducir los paseos al mínimo y a las horas y lugares más tranquilos en el caso de los perros y procurar que la casa sea el mejor refugio posible.

Si no es posible trasladar al animal a un entorno seguro, libre de petardos, recomienda crear barreras sonoras en casa (cerrar ventanas y bajar persianas, poner radio o TV) y espacios en los que la mascota se sienta segura; permitir que el animal se proteja donde él elija, sin forzarlo a permanecer en un sitio determinado; procurar no dejar solas a las mascotas, especialmente en momentos de alta intensidad de petardos; no sujetar o bloquear al animal cuando intente evitar el estímulo fóbico y no castigarlo or sus síntomas ni intentar calmarle mientras evidencie malestar.

Mascletá en Alicante, que no solo en Valencia gustan del ruido de la pólvora por fallas. (Manuel Lorenzo/EFE)


Más cosas que podemos hacer: socializar al animal desde bien pequeño (aunque nunca es tarde para trabajar la socialización) para intentar prevenir estos miedos.

“Lo idóneo sería centrar los esfuerzos en la prevención”, ha explicado María Vitoria, vocal del ICOVV y veterinaria clínica, que aconseja exponer al cachorro “a una variedad de sonidos durante el periodo de socialización, que abarca desde las tres semanas a los tres meses, asegurándonos de que es una experiencia positiva que le permite familiarizarse con ellos”.

Pero que nadie se equivoque, socializar no es exponer al perro a los petardos a lo bruto, alegremente y sin paños calientes.

Los veterinarios advierten que una exposición “intensa” a los petardos y la falta de tratamiento puede provocar que el animal, lejos de habituarse, “se sensibilice más, aumentando su fobia año tras año”. Fisiológicamente este estrés puede deprimir el sistema inmunológico, la capacidad de aprendizaje, la memoria y el ciclo sueño-vigilia. Así como otros signos que comprometen el bienestar animal, como anorexia o estereotipias.

Y es exigible el civismo en aquellos que se quieren divertir haciendo ruido. Deben respetar los horarios y las zonas establecidas y tener en cuenta los animales y gentes que les rodean cuando van a lanzar petardos.

Hay demasiado gañán, de todas las edades, que se lo pasa bien asustando al prójimo con petardos, esperando a lanzarlos por sorpresa para reírse del sobresalto ajeno. No tiene ninguna gracia y puede incluso ser peligroso.

Incluso antes de lanzar esas inofensivas bomberas que manejan niños que son poco más que bebés, es buena idea mirar alrededor y esperar un poquito o alejarnos si hay algún perro cerca.


Perla esta en la protectora valenciana Felcan, necesita un hogar definitivo, por supuesto, pero ahora urge encontrar para ella una acogida temporal porque es de las que lo pasa mal en fallas.

Necesitamos casa de acogida temporal para nuestra pequeña Perla. Del día 9 al 20 de Marzo. ¿Te animas? Es muy miedosa a las Fallas debido a los petardos, así que necesitamos que esté lo más alejada de zonas repletas de ambiente fallero. Es muy buena y se lleva genial con otros perros.

Cantón acabó en una protectora tras el divorcio de sus dueños

Me escribe Lisi Gutiérrez, la autora del precioso libro ilustrado El silencioso amigo del viento, para hablar de Cantón, un galgo ya bastante mayor que vivía en un piso con su familia hasta que, por culpa de un divorcio, acabó sin casa y en un albergue.

No tiene el pasado cazador habitual de estos perros, Cantón sabe lo que es vivir en un hogar y se adaptará fácilmente de nuevo a esa situación. Más aún a su edad. No es apto con gatos. La protectora que gestiona su adopción es ALBA.

Cantón con las personas es un amor, disfruta de su compañía y se porta muy bien. Le encantan los mimos, y que le digas cosas. Se deja manipular sin problema, le pones el arnés y la correa y es bastante tranquilo. Anda bien, a tu lado, como todos los galgos. El problema lo tiene más con los perros, tiene un poco de malas pulgas. Parece un problema de falta de socialización con sus semejantes. Cuando se le acercan espera a tenerlos cerca, puede ser porque no interpreta bien el lenguaje corporal de otros perros o porque espera a tenerlos cerca. Ha tenido un par de encontronazos con dos perretes en ALBA, hay que vigilarle con otros perros, mejor buscarle un hogar donde esté solo. Con algunos perros si se lleva bien, en el paseo si no le dicen nada el va a lo suyo, no les ladra ni tira para ir hacia ellos.

Pesa casi 30 kilos y mide 70 centímetros de altura. Está sano, los análisis de leishmania, ehrlichia y filaria son negativos. Y ya está castrado. Es muy mayor, tiene dieciséis años, al albergue llegó hace dos años. Cada invierno es más duro para él.

Formulario para su adopción.

Adiós Forges, humorista gráfico ejemplar, antitaurino, amante de los animales

Hace casi exactamente diez años tuve el enorme placer de compartir largo rato con Antonio Fraguas, Forges. Fue en marzo de 2008; yo tenía 32 años recién cumplidos, un bebé y un flequillo primo hermano del de Anna Gabriel cuando me llevé dos premios. Uno fue el Blasillo que se entrega anualmente en el Congreso de Periodismo Digital que se celebra en Huesca. El otro fue charlar largo rato, antes de la entrega, durante y en la comida posterior, con él.

Forges fue el primer humorista gráfico que disfruté, siendo aún una niña muy pequeña. Una de mis tías tenía varios libros de gran formato que recopilaban sus dibujos y con los que yo disfrutaba enormemente, por mucho que no me enterase de la mitad. Según fui creciendo y adentrándome en el periodismo, nunca dejé de disfrutar con su ingenio, su sensatez y su clarividencia.

Dudo que este país haya tenido un dibujante que haya sabido moverse con tanta maestría en un terreno en el que tan difícil es aunar con equilibrio la crítica que nos ayuda a todos a reflexionar, el sentido del humor y la libertad.

Aquella jornada que compartimos hace diez años me confirmó todo lo que ya intuía tras conocer su obra y además me descubrió una persona amable, considerada, ágil en todos los sentidos.

Hay un dicho muy español que recuerdo con frecuencia: “si quieres que hablen bien de ti, hazte el muerto”. No es lo que va a suceder con Forges, estos días todos los que lamentemos su muerte y le dediquemos palabras de elogio, lo haremos de corazón. Estoy convencida.

Por eso espero que me perdonéis si hoy me salgo un poco del tema habitual de este blog para recordarlo con cariño y lamentar su pérdida.

Aunque, pensándolo bien, tal vez no me aleje tanto de la temática de este espacio, porque Forges era una gran amante de los animales, defensor de sus derechos y en contra de los que disfrutan con su sufrimiento, lo era desde hace tantos años que se le podría considerar un pionero en este sentido.

Adiós maestro.

Hoy es el Día Internacional del Gato, demuestra cuánto sabes de ellos con este trivial

(GTRES)

El Día Internacional del Gato se celebra cada 20 de febrero en homenaje al fallecimiento de Socks, que fue muy popular antes de las redes sociales por habitar la Casa Blanca desde el año 1993 hasta el año 2009.

Sobre estos animales aun pesan demasiadas falsas creencias e ideas preconcebidas y equivocadas, como que son egoístas y traicioneros o que son el plan B perfecto si no tenemos tiempo suficiente para atender a un perro.

Los gatos, desgraciadamente, son grandes desconocidos para una mayoría de la población
, por más que sea uno de los animales de compañía más frecuentes en nuestros hogares. Hay que reivindicar la necesidad de conocer su comportamiento y necesidades, de no apoyarse en equivocados viejos usos y costumbres y de entender que adoptar un gato adulto es una opción magnífica, porque perreras y protectoras albergan demasiados gatos esperando una segunda oportunidad que no llega. Si a la gente le cuesta adoptar un perro adulto, aún es más difícil que se animen con los gatos.

Aprovechando que es el Día del Gato, he decidido hacer un pequeño trivial para poner a prueba nuestros conocimientos sobre ellos, sin más intención que entretener y tal vez, de paso, informar un poquito.

Una protectora de Ciempozuelos pide ayuda para construir su propio refugio

Hoy cedo este espacio a una protectora madrileña que está intentando crecer para poder prestar mas ayuda. Y para conseguirlo el siguiente paso es tener su propio refugio. Muchas asociaciones trabajan con casas de acogida y acuerdos con residencias de animales, es mucho más eficaz contar con sus propias instalaciones.

Por cierto, que también las hay que disponen de la concesión municipal del servicio de recogida de animales y, por tantos, del uso de sus instalaciones. Ojalá estos conciertos siempre estuvieran en manos de protectoras de animales sin ánimo de lucro y no en el de empresas que en demasiados casos ven esta concesión como un marrón que comerse a cambio de contar con otros contratos o como un medio de obtener ingresos sin más.

Pero ese es otro tema del que ya hemos hablado en el pasado.¿Sabéis cómo funciona la perrera de vuestro municipios? ¿Quién tiene la gestión? ¿Si se esfuerzan en salvar vidas?

Volvamos a la petición de APAC Ciempozuelos:

Somos una asociación Protectora de Animales situada en el sur de Madrid. Llevamos cuatro años trabajando en contra del abandono y el maltrato animal. Hemos ayudado a muchos animales a tener una nueva vida.

Desde el primer día tuvimos claro que tener un refugio para ellos era primordial y nos pusimos a la búsqueda del sitio ideal. Después de ver muchos sitios hemos encontrado uno perfecto, tanto en ubicación como en tamaño. Es una finca de 12.000 metros cuadrados. Y necesitamos vuestra ayuda para poder llevarlo a cabo. Hay que construir desde 0.

Entre todos conseguiremos un mucho. Conseguiremos un sitio donde los animales abandonados puedan vivir tranquilos, esperando a una adopción.. Y si esa adopción no llega, podrán vivir allí en estado de semilibertad, rodeados de cariño y cuidados hasta el fin de sus días. Podrán ser visitados por todas las personas que quieran ayudarles.

Ofreceremos servicio de residencia canina y felina a particulares y otras asociaciones que no tengan refugio, cursos de adiestramiento a particulares y formación en prácticas a futuros veterinarios y auxiliares.

Para más información sobre cómo ayudar a que este sueño sea realidad, y no olvidemos que prácticamente todos las protectoras empezaron así, con un sueño seguido de mucho empeño, el contacto es apacprotectoraciempozuelos@gmail.com 677764666

A Xena la encontraron en muy malas condiciones por una carretera. Tiene unos tres años.

Busca una familia que la quiera para siempre, a la que le de igual sus cicatrices, su raza y su pasado. No es apta ni con gatos ni con perros, al principio tenía muchos miedos, pero como es una campeona lo va superando todo. Es muy buena con las personas, cariñosa, obediente, todo el rato quiere mimos, le encanta jugar, es un amor de perrita, se merece otra oportunidad.

Se entrega con contrato de adopción, con chip, desparasitada, con vacunas y castrada.
Necesaria licencia ppp. El contacto es el mismo que os facilitaba arriba.

Ojalá San Valentín fuerce la buena suerte de Romeo, que necesita un hogar

Este catorce de febrero lo voy a dedicar a intentar forzar la buena suerte de un rubio de ojos verdes sin tacha que tiene un nombre muy apropiado para un día como hoy.

Romeo tiene tres años y ya lleva dos en el refugio del Equipo Bastet, en Murcia, sin que nadie se interese por él. Algo incomprensible ya que no solo es un gatazo guapo, sino que está sano, se lleva bien con perros y otros gatos y es muy cariñoso.

Por eso también cuesta entender que su primera familia lo pusiera de patitas en la calle sin miramientos.

Es un ronroneador nato. Le encanta hacer la croqueta, los juegos y que le den cariño.

Su familia le cerró la puerta en las narices la segunda vez que se marchó de paseo en busca de comida, ya que no le daban nada de comer. Ante esta situación, una de nuestras compañeras lo rescató después de intentar ponerse en contacto con la familia. Cuando por fin lo consiguió le dijeron que ya no lo querían y pasó a formar parte de la familia Bastet.

Se merece de una vez por todas una familia que le dé amor, que no vuelva a dejarle tirado en la calle y le saque por fin del refugio. Se lleva genial con perros y gatos, necesita encontrar ya su verdadero hogar.

Se encuentra en Murcia, pero se puede enviar a otras provincias. Se entrega con chip, vacunas, cartilla, desparasitado y castrado.

Contacto: www.equipobastet.com/contacto

Recoge los restos del botellón y no tires colillas al suelo. Los perros no llevan calzado

Tres veces se ha cortado mi perra las almohadillas. Cortes con cristales de botellas que obligaron a llevarla en brazos y sangrando al veterinario, para que cosiera de urgencias los cortes. Y luego vinieron días, en algún caso semanas, curando los puntos, evitando que se los arrancara y crease una herida aún peor y más lenta de sanar. Troya siempre tuvo una flexibilidad y un ingenio asombrosos para defenestrarse los puntos de sutura.

Dos de esos cortes se produjeron por restos de botellones adolescentes. En el tercero la cosa fue, a mi parecer, más sangrante. Ese corte vino porque todos los años, en el Cerro de los Ángeles de Getafe, se celebra un rocío que deja aquel pinar hecho unos zorros. Y ahí no son chavales, ahí son asociaciones rocieras y simpatizantes de todas las edades que bien podrían organizarse para recoger su mierda igual que se organizan para preparar sus festejos a su Blanca Paloma.

Ellos y todos (porque no es un problema generado solo por los jóvenes, sino por incívicos de todas las edades) deberían retirar lo que ensucian, que no me cabe en la cabeza que sea tan difícil meter los restos de la fiesta en una bolsa y acercarla hasta algún contenedor. Pero es que hay veces que parece que se lo han pasado bien a costa de romper vidrios en plan vaqueros del viejo oeste practicando su puntería y dejar los peligrosos restos afilados por el suelo.

Peligrosos para los perros, que van ‘descalzos’ y experimentan cortes con demasiada frecuencia. Peligrosos también para otros seres humanos y el medio ambiente.

Por eso la universidad Complutense ha iniciado este mismo martes una campaña para proteger a los perros guía de las consecuencias del botellón en el campus, porque cuando el dueño no ve y el perro es el piloto, los riesgos se multiplican.

“Acondicionarán una zona con cristales, colillas y latas y pedirán a los estudiantes que pisen por encima de los restos. La iniciativa parte de la UCM para sensibilizar al alumnado sobre las consecuencias del botellón y demás acciones que pueden lesionar a los perros y dejar a las personas ciegas sin poder asistir a sus habituales clases en la facultad”, me explican desde la Fundación Once del Perro Guía.

Valga esta iniciativa como ejemplo de lo que os contaba y de la necesidad de ampliar ese civismo a todos los lugares y circunstancias. No solo por los perros, que quede claro.

Y me adelanto a los comentarios que puedan llegar: sí, también hay que recoger los excrementos de los perros, también hay zonas que son una vergüenza en ese sentido, ya he contado varias veces en el pasado en este mismo blog que los que no recogen las cacas son unos guarros, que si las estrellas de Hollywood pueden agacharse, ellos también. Lo cortés no quita lo valiente. Y probablemente ese espíritu incívico esté relacionado.

La Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha iniciado una campaña para proteger a los perros guía que acuden a las facultades con sus dueños y con el objetivo de concienciar a los estudiantes de las consecuencias que tiene la no recogida de residuos en el campus tras la celebración de los ‘botellones’.

En concreto, la Unidad de apoyo a la Diversidad e Inclusión de la Complutense, con la colaboración de la Asociación de Amigos y Usuarios de Perros Guía de Madrid y la Fundación ONCE del Perro Guía, ha puesto en marcha ‘Ellos no llevan calzado’, por el peligro que supone para los animales la acumulación en el suelo de residuos generados por las fiestas estudiantiles y por las colillas que los fumadores no depositan en los ceniceros.

Este martes, 13 de febrero, de 11 a 15 horas, se instalará un stand informativo a la salida del Metro Ciudad Universitaria en el que varios usuarios de perros guía hablarán sobre las consecuencias que acarrea para ellos la no recogida de residuos tras el botellón.

Se acondicionará una zona con cristales, colillas, latas, vasos y botellas con sangre artificial para que se visualice las consecuencias de estas conductas y se pedirá a los estudiantes que pisen por encima de los restos.

Un 5% del total de perros guía (incluidos los que están en fase de socialización con familias) de la Comunidad de Madrid están entre los usuarios que acceden a la Universidad Complutense. A estos hay que sumar los perros de asistencia y aquellos que están con familias. En la actualidad hay cerca de 250 perros guía en activo en la Comunidad de Madrid.

La campaña cuenta con la presencia y apoyo de la Asociación de Amigos y Usuarios de Perros Guía de Madrid y la Fundación ONCE del Perro Guía, los Servicios Bibliotecarios de la UCM, la Delegación del Rector para Campus y Medio Ambiente, Ecoembes y Ecovidrio.

Cómo llevar el gato al veterinario (y la importancia de que los veterinarios se animen a divulgar)

Cuando hace un par de semanas os hablaba de cómo cepillar a nuestros gatos, los motivos por los que conviene hacerlo y de qué manera lograr que los animales se presten a ello con gusto, decidí añadir al texto un vídeo de Eva, autora del blog En el nombre del gato, para ver una demostración práctica.

Es cierto que a veces una imagen, un pequeño vídeo, es preferible a un texto largo.

Buscando el vídeo de Eva me encontré con una grata sorpresa: el canal de YouTube de Igor y María, veterinarios de la Clínica Veterinaria AnimaLur, que están haciendo el esfuerzo (porque grabar vídeos dignos, editarlos y subirlos a YouTube puede parecer fácil, pero no lo es) de divulgar en pro de una tenencia responsable de nuestros animales de compañía.

Así lo explican ellos:

En nuestro canal podrás encontrar vídeos sobre animales, y más concretamente sobre cuidados, consejos, alimentación, información, tutoriales y mucho más. Los años de dedicación y la pasión por los animales nos ha llevado a querer compartir nuestro conocimiento con vosotros de manera fácil, divertida y amena.


Es algo que suelo recordar cuando estoy entre veterinarios de animales de compañía. Es importante que aquellos que sientan la inclinación de informar y puedan hacerlo, se animen y lo hagan. Hay muchos falsos mitos circulando por ahí, mucha información des actualizada y errónea a pie de calle sobre el cuidado de nuestros animales, y nadie mejor que un veterinario al día y libre de intereses para contrarrestarlo.

Os ánimo a visitar el canal de Igor y María. Y como muestra os dejo con uno de sus vídeos, en el que explican cómo llevar al gato al veterinario. Algo que no siempre es fácil.

Nube y Cohen necesitan un hogar en el que tengan paciencia para que terminen de confiar en el ser humano. Son dos hermanos de seis meses y medio que fueron rescatados de un chalet abandonado.

Son muy guapos, tranquilos, y al mismo tiempo juguetones, divertidos y alegres. Se llevan bien con otros gatos y a pesar de que no les gusta ser tocados si les gusta vivir en un entorno doméstico, les agrada estar en compañía de humanos. Por timidez aún sienten temor a las manos. Un trabajador nos dijo que intentaron acorralarlos aquel día cuando la madre gata nerviosa, viéndose atrapada, quería sacarlos del recinto con apenas dos meses. Es muy urgente encontrarles hogar, se van a quedar muy pronto, prácticamente ya… sin el que han tenido como casa de acogida.

Se entregan con la cartilla al día, testados, vacunados, esterilizados y con chip. En Madrid.

Contacto: 663 033 676 progatos@telefonica.net

El trabajo sucio

Hoy me voy a meter en un tupido jardín, soy consciente.

Vaya por delante que soy vegetariana, no vegana. Hace ya unos cuantos años que no como carne, sí huevos y leche, y procuro comprar huevos del 0 o el 1 (mejor aún si son de las gallinas de mi tía) y busco cuando es posible lácteos de pequeños productores ecológicos.

Mi pareja come carne, la mayoría de los que me rodean lo hacen. Les he explicado las distintas ventajas y consideraciones en torno a reducir el consumo de proteína animal y los motivos que me han llevado a mi opción (que son muy personales y no vienen hoy a cuento), pero nunca he intentado imponer nada. Tal vez por eso, tal vez simplemente porque he tenido suerte con los amigos que he elegido y la familia que me ha tocado, nunca me he encontrado con burlas, incomprensión o insensibilidad en mi entorno.

Mi vida ahora transcurre en un entorno urbano, pero lo rural no me es en absoluto ajeno. Lo mejor de mi infancia transcurrió en la Asturias ganadera, entre fabes, manzanas y tomates. También entre vacas, gallinas y conejos que vivían bien atendidos y morían para alimentar al ser humano, en un modelo de producción propio de antaño que ya hace treinta años se veía que iba a durar poco o que, como poco, iba a tenerlo muy difícil para sobrevivir. Un modelo que no era en absoluto perfecto en cuanto a bienestar animal y sí susceptible de mejorar. Como absolutamente todo en este mundo.

No voy a entrar tampoco hoy sobre la ética de comer o no animales, sobre las ventajas para la salud de reducir la proteína animal en la dieta o sobre la distintas implicaciones del incremento global en la producción de carne que estamos experimentando.

Voy a conformarme con quedarme a ras de suelo, y espero que lo entendáis y perdonéis por ello, lanzando algunas reflexiones que ojalá abran un debate constructivo. Reflexiones muy personales, escritas con humildad y sabiendo que no tengo porqué estar en posesión de la verdad absoluta.

La mayoría de la población no va a elegir la opción vegetariana o vegana de la noche a la mañana, por mucho que vegetarianismo y veganismo haya experimentando un aumento exponencial en los últimos años. Y no me atrevo a afirmar que no estén en su derecho ni que sean peores personas que los que ya no consumen productos animales. La bondad o la maldad es algo más mucho más complejo.

Se van a seguir produciendo (palabra con connotaciones no muy agradables, lo sé) animales
para satisfacer el consumo humano en un número elevadísimo y es algo que creo que convendría reducir pero que va a ser imposible detener. No se puede parar de golpe a un tren que viene a toda velocidad poniéndote en medio de la vía. Tampoco, siendo realista, creo que sea un tren que jamás se vaya a detener del todo.

Por tanto, apelando al realismo de nuevo (sí, eso que impide a veces volar, bien lo sé), es una prioridad que esos animales estén en las mejores condiciones posibles durante su cría y sacrificio. Es algo que hay que exigir a los productores, que podrían ser más proactivos y menos opacos. También a los consumidores, que tienen en su mano apoyar con su compra a los ganaderos con mejores prácticas y exigir un etiquetado más claro. Una mayoría de la población ya se ha mostrado partidaria en distintas encuestas a comprar productos en los que el bienestar animal prime, incluso pagando más por ello. Por supuesto, también hay que demandar que se ponga las pilas en este sentido a la administración pública, además de a los distribuidores y comercializadores.

Eso no quita que, apoyados por expertos independientes y estudios rigurosos, divulguemos en paralelo la importancia de una dieta equilibrada en la que haya mayor peso de los productos vegetales. Es una cuestión de salud pública. Tampoco que denunciemos los desmanes que se puedan producir (que se producen y producirán) en el trato a los animales.

Volvamos a los que producen animales, leche y huevos que una mayoría de la población devora. Incluso aquellos que mejor lo están intentando hacer, se sienten con frecuencia en el punto de mira, blanco de ataques contra un modelo de negocio que, aunque pueda doler, es legítimo y están en su derecho de ejercer. Que tu modo de vida esté vinculado con la muerte de los animales no es bonito se mire cómo se mire, pero lo que están haciendo es el trabajo sucio de los que agarran el brick de leche, la caja de huevos, la bandeja de carne del súper o las alitas del mercado sin pensar más allá, o lo que es peor, pensando pero apartando la conciencia en un rincón.

Por supuesto que hay mierda debajo de todas las alfombras. No soy una ingenua. Y los primeros interesados en limpiarla deberían ser los que viven en la casa en la que esa alfombra se encuentra.

Pero hoy me quedo con otra conclusión. Creo que por el bien de los animales, por su bienestar, sus defensores y los sectores ganaderos deberíamos hacer un esfuerzo por entendernos.

Un esfuerzo como el que hoy anuncian la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA) y Avialter. Un acuerdo pionero por el que cederán su marca en aquellos huevos procedentes de gallinas que tienen mejores condiciones incluso que lo que marca el dígito 0 para que el consumidor pueda comprar mejor informado.

Los perros enormes pueden vivir perfectamente en pisos pequeños (pero son más caros de mantener y es más difícil viajar con ellos)

Fredi, todo lo que tiene de grande lo tiene de cariñoso. Un gran saco de mimos de tres años.

La creencia errónea al respecto de los perros que más veces me he encontrado intentado erradicar de viva voz es esa de que un perro de gran tamaño necesita una casa enorme para vivir, incluso un chalet con terreno.

El mito más relacionado con los gatos es aquel que dice que saben apañárselas perfectamente en la calle, pero ese es otro tema del que ya os he hablado en el pasado.

Un perro puede ser enorme, que si tiene sus necesidades de ejercicio cubiertas y está bien atendido, en un piso de cincuenta metros vivirá felizmente. Yo conocí a un mastín similar a los perrazos asturianos que ilustran este post que vivió en un hogar de un dormitorio, en el centro urbano. De hecho, puedes tener una casa de trescientos metros, que es muy probable que el perro decida estar tumbado a tus pies o en aquel rincón en el que está su cama y se siente a gusto.

Más que pensar en el tamaño hay que mirar el nivel de actividad que necesita cada animal. Los hay muy pequeños que son terremotos y precisan mucho ejercicio y juego y otros que con pasear tranquilamente media hora tres veces al día tienen bastante. Pero en ambos casos es una necesidad salir al exterior.

Aunque tengamos un jardín es muy poco probable que el perro decida hacer ejercicio y jugar solo. Tendremos que jugar nosotros con él. Y tener patio o jardín es algo fantástico, que abre muchas posibilidades, pero no puede convertirse en el espacio vital del perro. da igual su tamaño. Todos los perros son animales sociales que buscan y necesitan nuestra compañía. Es cierto que los hay más independientes que otros, pero eso no tiene que ver con los kilos que pesen. Y ninguno merece una vida de semiabandono, casi del todo ignorado en el exterior de un chalet, ladrando a los que pasan al otro lado de la reja y apartado cuando intenta saludar a sus amos por aquello de que les puede manchar. Ya os hablé en el pasado sobre los perros de jardín, de patio, de parcela para correr… que no entran en las casas

No obstante, un perro gigante puede tener algunos inconvenientes frente a los perros mas pequeños, no es mi intención engañar a nadie. Si se añade un miembro XL a la familia hay que hacerlo de manera responsable y consciente.

Lo primero que hay que valorar es que son animales cuyo mantenimiento es potencialmente mas caro. Es de lógica: necesitan una mayor cantidad de pienso, rociarlos para evitar el ataque de insectos requerirá más producto, los tratamientos veterinarios supondrán un mayor número de pastillas o jarabe y la peluquería canina costará mas dinero.

Y el otro gran inconveniente es la dificultad de viajar con él. En el coche necesitará más espacio, en el tren no lo admitirán en media o larga distancia, tampoco en el autobús y en el avión requerirá de bastante intendencia. Hay locales en los que permiten entrar perros lo mismo tuercen el gesto con perros gigantes, e igual pasara en algunos hoteles o casas rurales que publicitan acoger mascotas.