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Los ocho compromisos que todos deberíamos asumir al adoptar un gato

“Lo mejor que podemos hacer en recuerdo de Flash y Maya es dar un hogar a otros dos gatitos que no tienen casa. Seguro que es lo que ellos querrían si pudieran razonar como nosotros”. Así se lo dije a mi hija de diez años, que lloraba por la muerte de nuestra gata el pasado martes.

El llanto se ha convertido, a lo largo de estos días, en ilusión. La de dar la bienvenida a dos nuevos miembros a la familia.

No vienen a sustituir a los dos gatos que adopté siendo veinteañera y a los que la edad se llevó. En absoluto. Flash y Maya son y siempre serán parte de nuestra pequeña historia, de nosotros. Pero sí que van a llenar el vacío que habían dejado en nuestra casa.

Así que ayer por la tarde dimos la bienvenida a dos nuevos miembros a la familia, dos cachorritos que aparecieron abandonados junto a un tercer gatito que se quedará en su casa de acogida y a los que la asociación Madrid Felina había recogido.

Precisamente ahora es época de que nazcan cachorros de gatos, más que casas hay para ellos.

Uno es un machito naranja, como era Flash, gordito, rabicorto y aparentemente tranquilo. Al menos más que su hermana; una carey exploradora y sin vergüenza.

Mi hija los ha bautizado como Hinata y Yotsuba respectivamente. Personajes de una serie de animación y de unos libros que le gustan mucho.

Son dos hermanos bien avenidos, que podrán seguir jugando juntos, se harán compañía y confío en que envejezcan también unidos.

Ahora los tengo durmiendo uno encima de otro, pegados a mi hija, mientras escribo estas líneas desde las que la prometo que procuraremos que su vida sea todo lo larga y feliz posible. Con más ahínco y conocimientos aún que con sus predecesores.

Tengo con ellos, con vosotros como testigos, un compromiso para toda la vida. Ocho en realidad, que debería asumir todo aquel que adopte un gato.

  1. Prometo cuidaros hasta el fin de vuestros días, asumo la responsabilidad de ser la guardiana de vuestras vida y procurar que nunca os pase nada malo y envejezcáis  felices a nuestro lado.
  2. Prometo que nunca tendréis para mí la consideración de un objeto que se posee, sino que seréis  parte de nuestra familia.
  3. Prometo que tendréis todas las atenciones veterinarias que necesitéis y una alimentación y ejercicio que os permita cumplir años de forma saludable.
  4. Prometo no usar jamás con vosotros la violencia en ninguna de sus formas. No se educa a gritos, mucho menos a golpes.
  5. Prometo respetar vuestros gustos, entender vuestros miedos y no querer cambiar vuestro carácter.
  6. Prometo entender que sois gatos, conocer vuestra manera de comunicarte y las necesidades de vuestra especie.
  7. Prometo ser capaz de daros el último regalo de dejar de sufrir cuando llegue el momento, que espero que sea lejano.
  8. Prometo hacer saber a los míos que si yo falto repentinamente es mi deseo y su compromiso con mi memoria que os procuren un buen hogar.

Maya ha muerto esta noche

Entre mis veinticuatro y veinticinco años, cuando me independicé, llené mi vida de animales. Compartí todos mis días, sin contar acogidas y visitas temporales, con un perro y dos gatos.

Ahora tengo 43 años y no queda ninguno de aquellos primeros compañeros.

El primero en dejarme fue Flash, hace dos años. Mi hermoso gato dorado, enorme por dentro y por fuera, murió de manera repentina tras fallar su gran corazón.

Nada más arrancar este año la edad pudo con Troya, mi perra.

Durante la noche ha muerto la pequeña Maya. Sus ojos verdes tímidos y su ronroneo suave ya no asomarán más por casa.

Ya están de nuevo los tres juntos de nuevo, los cuatro con Mina, en mis recuerdos.

La presencia más discreta de la casa, la que se escondía cuando había visitas, la que nos buscaba a cabezazos en el sofá, se ha ido en paz, sin dolores, estando adormilada a mi lado sobre el calor de una manta eléctrica.

Era una gata anciana, aunque no nos lo pareciera. En marzo cumplió diecisiete años. Los gatos no parecen envejecer de manera tan obvia como lo hacemos nosotros o los perros. Llevaba cuatro años peleando con una insuficiencia renal que ayer se agudizó y la tuvo toda la tarde ingresada en la clínica veterinaria.

Tuvo suerte al final, puedo morir tranquila, en su casa y en nuestra compañía. Se marchó tan discretamente como vivió.

Escribo con ella aun a mi lado, esperando a que mi veterinario abra para despedirnos del todo por última vez.

Y con su muerte, con esta última muerte, me despido de todos mis compañeros de juventud. En cierto modo, de mi juventud también.

Se han ido además haciéndome ver la suerte que tenemos de vivir unas vidas tan largas comparadas con las suyas, de la obligación que tenemos de vivirla bien, aportando y no restando, disfrutando cada momento.

Duele decirles adiós, claro que sí. Pero es el peaje a pagar para los que queremos vivir junto a animales, para los que deseamos darles un buen hogar y compartir nuestro camino con ellos.

Un aprendizaje que, en breve, tendré que transmitir a mi hija, que despertará queriendo saludar a Maya y se encontrará teniendo que despedirse para siempre de ella.

Así que, con vuestro permiso, me retiro a centrarme en ambas.

Feliz día a todos los veterinarios que trabajan con ética y entrega por la salud de los animales y la nuestra

Hoy, como cada último sábado del mes de abril, es el Día Mundial de los Veterinarios. Un día en el que reconocer la labor que estos profesionales hacen por la salud de nuestros animales y por la nuestra que este año tiene como tema la resistencia a los Agentes Antimicrobianos (RAM), con el fin de promover la aplicación de unas buenas prácticas en la materia y así reducir en todo el mundo la aparición y la propagación de bacterias resistentes.

Probablemente es uno de los oficios más viejos del mundo. No me cabe duda de que empezó a haber protoveterinarios desde el primer momento que comenzó el periodo de la domesticación de los animales.

Que sí, que ya lo sé, que todos conocéis veterinarios cuyas prácticas fueron discutibles o directamente nefastas. Debería sobrar el recordar que en todos los oficios hay profesionales buenos, malos y regulares. También en el mío, también en el tuyo.

Pero hoy es un día para reconocer a todos aquellos veterinarios implicados, vocacionales, que se esmeran en hacerlo todo lo bien que pueden aunque puedan cometer errores, como lo hacemos todos. Profesionales que se encontraron con una carrera en la que hay mucho paro, muchas dificultades, no demasiada comprensión por parte de la sociedad.

Tampoco mucho conocimiento. La mayoría tienen en mente al veterinario de pequeños animales, al equivalente al médico de cabecera o especialista que atiende a nuestros perros, gatos, pájaros o hurones (con un injusto IVA de lujo del 21%). Como mucho el de los animales de consumo. La profesión veterinaria es mucho más.

Como dijo Louis Pasteur y hoy se está recordando mucho en redes, “la medicina cura al hombre, la veterinaria cura a la humanidad”.

Pero en este blog me acuerdo sobre todo de esos veterinarios de pequeños animales, lo que la mayoría de los niños sueñan con ser de mayores cuando deciden ser veterinarios.

Todos hacen bien, pero los hay que hacen tantísimo bien que es de recibo agradecérselo.

Hoy por la mañana he estado en una protectora, y hablaba con una de las voluntarias de algunos veterinarios que decía que “merecen que se les levante un monumento”.

Hablábamos de esos veterinarios que incentivan prácticas como la esterilización, que se implican con sus pacientes con su bienestar como objetivo, que colaboran con protectoras, con gestores de colonias felinas, haciendo todo lo que pueden aunque se les parta el alma en el proceso en perreras de paupérrimas condiciones, dedicando sus recursos, su tiempo y desgastándose emocionalmente por los animales.

Veterinarios que se enfrentan con frecuencia a inexcusables chantajes emocionales, a dar más de lo que entregaría cualquiera, incluso a los que la falta de empatía acaba quemando.

Cuando damos con esos buenos veterinarios, estén empezando llenos de ilusión o lleven muchos años peleando contra viento y marea, hay que cuidarlos, hay que ponerse en sus zapatos, reconocer su imprescindible trabajo y la dedicación que puedan gestionar.

Feliz día a todos los buenos veterinarios.

¿Por qué es trending topic #UnPaísAnimalista?

Muy sencillo, porque Podemos y Ciudadanos han tenido a bien incluir la defensa de los animales, a su manera, en campaña. Eso sí, el día más soso de todos. Los días de redacciones llenas y gente pendiente de las noticias están dedicados a otros menesteres que consideran más relevantes.

Aun así, es la primera vez que algo así sucede. Otra muestra de que los políticos se dan cada vez más cuenta de que la defensa por los animales implica votos y eso implica también, probablemente a medio plazo, cambios favorables con los perros y gatos como embajadores que abren camino al resto de animales.

Cambios tibios, no nos pasemos de optimismo o descarrilaremos.

(Fernando Villar / EFE)

En realidad el hashtag que ha tenido éxito es el de Podemos. El partido naranja optó por otro que ha tenidos menos repercusión.

Lo más relevante de esta mañana política y peluda es que el lugarteniente de Pablo Iglesias (por cierto, que Iglesias acudió al evento animalista acompañado de Uralde de Equo) ha planteado hacer un referéndum sobre la tauromaquia.

Al PSOE y PP, que tienen caladeros de votos tradicionales en lugares donde hablar de la defensa de los animales es como pisar cristales, va a costar verles arremangándose.

Los populares tiene una posición mucho más a la defensiva y espero que no bloquee el poder tener una ley de protección animal nacional de mínimos, que está en el programa de los otros tres principales partidos y que es lo único que veo factible alcanzar en la próxima legislatura. Si es que los astros se alinean.

Lo de que veamos un referéndum sobre la tauromaquia cómo ha propuesto Pablo Iglesias dando un paso más de lo que dice su programa, pues estaría bien, pero ya os digo yo que en la próxima legislatura no lo vamos a ver.


Ahí está Vox, que va a entrar con una fuerza aún indeterminada, pero con fuerza sin duda, en el Congreso. Es posible que Pacma logre también uno o dos escaños, pero muy estratégicos tienen que ser para poder hacerse oír.

Todas las cartas están por repartir, ni siquiera conócelos las reglas del juego, pero al menos los naipes protagonizados por animales van entrando poco a poco en la baraja.

“Para fotografiar animales hay que tener mucha paciencia y saber cuándo hay que parar”

No tengo perdón, hace ya varias semanas que quería traer aquí la recomendación de este libro, pero a veces hay ciertos empeños que, incomprensiblemente, se encasquillan.

Este año nos ha traído el mejor manual que conozco para aprender a fotografiar animales, un compendio de consejos aptos tanto para los que tiran de móvil como para aquellos que tengan una buena cámara réflex y quieran retratar a sus mejores amigos.

Hay diez capítulos, leyendo el índice podemos hacernos una idea de lo que encontraremos. Explican, por ejemplo, que llevan en su mochila, cómo se prepara una sesión, como aprovechar la luz natural en el interior y el exterior, como gestionar “el maldito flash de los demonios”, el fondo, la decoración y otros trastos o cómo lograr una gran foto en acción. Y siempre teniendo presente el amor y el respeto a los animales.

Se trata de un libro con un lenguaje completamente comprensible, que nadie espere tecnicismos solo entendibles por los iniciados en la fotografía (aunque los iniciados no se verán defraudados), lleno de buenos consejos, que han elaborado Andrés López y Mercedes Alonso, los artífices del maravilloso Proyecto invisibles que visibiliza a animales de distintas protectoras que buscan un hogar, que cuentan una historia de maltrato, abandono y esperanza. De hecho este manual está dedicado “a todos los animales invisibles que siguen esperando en perreras y refugios a una segunda oportunidad”.

A esta entrevista responden unidos tanto Andrés, maestro de fotógrafos con imágenes en National Geographic, y Mercedes, autora de la novela Contigo me quedaría. Las imágenes que la acompañan también son suyas.

(FOTOPETS)

Es una pregunta obligada: ¿Por qué fotografiáis animales? Contadme un poquito cómo surgió esa inquietud artística.
Después de un tiempo viendo en las redes sociales las fotografías de perros y gatos que hacían las asociaciones protectoras, pensamos que si contaran con unos retratos profesionales, las oportunidades de esos animales de ser adoptados serían mayores. A nadie le es ajeno el hecho de que unas buenas fotografías captan más la atención de la gente y decidimos intentarlo. Las protectoras cuentan con pocos recursos para llevar a cabo sus proyectos. Lo ideal sería que el sector estuviera más profesionalizado, pero es un trabajo voluntario, solidario, y siempre son unas pocas personas las encargadas de realizar todas las tareas. Nosotras vimos esa necesidad y decidimos hacer algo.

¿Qué diferencias fundamentales y resumidas tiene fotografiar a un animal en lugar de una persona? Mi impresión de profana es que son más fotogénicos.
Hay algunos animales que son muy fáciles de fotografiar, pero esto no es lo normal. Además, nosotras trabajamos con animales abandonados, lo que significa un mayor estrés y en ocasiones miedo por la experiencia traumática que han pasado. Con las personas podemos comunicarnos fácilmente y pedirles lo que queremos que hagan, a los animales no. Y si, además, están asustados el reto es aún mayor. A veces se quedan bloqueados delante de la cámara, con cara de miedo, las orejas replegadas sobre la cabeza y el rabo entre las piernas. Incluso encogen el cuerpo o no quieren mirar a la cámara. Otras veces están nerviosos y se mueven de un lado a otro sin parar. Así que no queda más remedio que seducirles con una golosina, un juguete o parar si ves que el animal sufre mucho estrés. También es verdad que los animales son más fotogénicos. Se ve esa inocencia en sus caras, en sus ojos, y eso lo capta la cámara.

¿Y particularidades entre gatos y perros?
Los perros son más fáciles de convencer para posar con un poco de comida, los gatos no. Además, los perros, a pesar de sus miedos, son más confiados con las personas. Los gatos, sin embargo, son territoriales. Para ellos es terrible sacarles de su espacio, del lugar que conocen y controlan, así que son mucho más difíciles de fotografiar y muchas veces hay que hacer uso de algunos trucos, como poner una caja o una cesta donde puedan meterse y sentirse más protegidos. Pero cuando lo consigues, cuando haces la fotografía con mucha paciencia y sin ninguna prisa, los retratos son espectaculares.

(FOTOPETS)

En el libro dais muchos consejos para retratar con éxito a nuestros animales. ¿Cuál sería el más importante de todos? ¿Si tuvierais que quedaros con uno, cuál sería?
Para fotografiar animales hay que tener mucha paciencia y saber cuándo hay que parar. Si el animal está muy nervioso y después de intentarlo varias veces no consigues hacerle una fotografía, es preferible dejarlo y no estresarle más.

Además en el libro explicáis cómo tomar buenas fotografías con nuestro móvil, sin necesidad de grandes dispendios. ¿Qué lector teníais en la cabeza al publicarlo? Ya os adelanto que me parece muy interesante que los voluntarios que fotografían animales para las protectoras lo leyeran.
El libro va dirigido a cualquier persona amante de los animales, tanto aquellas que tienen una cámara profesional como las que solo tienen un teléfono móvil y quieren hacerles fotografías a sus compañeros peludos en casa o cuando salen a pasear. Incluidas las personas voluntarias de las protectoras de animales que hacen las fotografías de los que llegan a diario. Es un libro asequible de leer, fácil de comprender, y sobre todo tiene muchos ejemplos para que cualquier aficionado pueda entender como se hizo esa fotografía.

(FOTOPETS)

Instagram está repleto de imágenes de animales, algunas cuentas tienen fotografías discutibles en cuanto a bienestar animal. ¿Qué hay que tener en cuenta en ese sentido al fotografiar animales?
Se trata, en todo momento, de hacer que el animal se sienta lo más cómodo posible, incluso de que la sesión fotográfica resulte ser lo más parecida a un juego. Un puñado de likes no merecen la pena si detrás de esa fotografía hay un mal rato. Nosotras convivimos con dos gatos, nos regalaron unas corbatas en miniatura muy graciosas hace tiempo, pero nunca las hemos usado porque a ellos no les gusta que les pongas nada alrededor del cuello o que les cojan. No dudamos de que la fotografía sería muy divertida para los humanos, pero no para ellos. No queremos decir que no se haga este tipo de fotografía, de hecho hay gatos y perros que este tipo de cosas las llevan muy bien. Por lo tanto, lo más importante es conocerlos, respetarlos y poner unos límites que marcan ellos, no nosotras.

Una mayoría de personas os conoce por el proyecto solidario Fotopets? ¿Cuándo y cómo arrancó esa iniciativa?
El Proyecto Invisibles nació ya hace cinco años. Desde entonces hemos fotografiado ya más de 5.000 animales en más de una veintena de protectoras por toda España. Ahora ya hemos perdido la cuenta, pero la última vez que nos propusimos saber el que cantidad de animales habían sido adoptados gracias a nuestras fotografías de una forma directa o indirecta, supimos que aproximadamente el 50% de ellos habían sido adoptados. Aunque parezca poco, no lo es en absoluto. La adopción sigue siendo algo “anecdótico” en nuestro país, y el hecho de que la mitad de los animales que han pasado por nuestro objetivo hayan sido adoptados gracias a ese retrato que les hicimos, es muy satisfactorio para nosotras.

(FOTOPETS)

¿Habéis podido constatar que una buena foto logra encontrar un buen hogar a un animal?
Sí, afortunadamente esto nos ha pasado muchas veces. Hay personas que han visto una fotografía o leído un texto que hemos escrito sobre un perro o un gato y después han adoptado al perro o gato en cuestión.

¿Recomendaríais a las protectoras que invirtieran un poco de tiempo y esfuerzo a intentar hacer esas buenas fotos que incrementan las posibilidades de adopción?
Sí, como hemos dicho antes, es necesario que haya una profesionalización en el sector. Sabemos que es complicado porque cuentan con pocos medios y con poco tiempo libre para hacer demasiadas cosas, muchas de ellas muy urgentes, así que lo ideal sería que aquellas personas que sean amantes de los animales y tengan una profesión o un hobby con el que puedan aportar alguna ayuda, lo hagan de forma voluntaria.

¿Cuál diríais que ha sido vuestro mayor logro, del que más orgullosos os sentís?
Lo más valioso de nuestro proyecto es que los animales fotografiados se adopten, que era nuestro objetivo cuando comenzamos y sigue siéndolo a día de hoy. Lo más bonito es ver esas fotografías que les hace su nueva familia, tiempo después de su adopción, y que evidencian un cambio notable porque les brillan los ojos de otra manera y hasta parece que sonríen. Esas son las fotografías que nos hacen sentir más orgullosos.

(FOTOPETS)

Los veterinarios insisten en que hay muchos buenos motivos para esterilizar a nuestros animales de compañía

Esta misma semana el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña (CCVC) ha enviado un comunicado en el que recomiendan esterilizar a los animales de compañía para prevenir enfermedades y hacer frente a la superpoblación y el abandono.

Uno en el que también desmontan falsos mitos persistentes y dan algunos consejos tan básicos como que sólo un veterinario puede determinar cuál es el mejor momento de intervenir y cuál es el procedimiento de esterilización o castración más adecuado.

Algo que se lleva repitiendo tantos años, debería sobrar recalcarlo a estas alturas. Por desgracia no es así y viene bien que, con regularidad, los principales profesionales en la salud de nuestros animales nos lo traigan de nuevo al frente.

En el comunicado insisten en lo necesario que es que los dueños nos pongamos las pilas y esterilicemos porque hay un grave problema de su sobrepoblación animal que se traduce en muchas vidas rotas y mucho dolor.

Controlar la reproducción animal es indispensable para combatir dos graves problemas: la superpoblación y el abandono. Los animales de compañía conviven con la sociedad humana y hay que velar para hacer que su existencia sea tan buena como sea posible.

Una perra puede engendrar un mínimo de cuatro cachorros en un mismo embarazo, y una gata hasta seis. Si se tiene en cuenta que la mitad de sus crías pueden ser hembras, que crían en la misma proporción de dos veces durante su vida, y con un índice de supervivencia del 100% de los cachorros, el resultado es espectacular: en sólo en cinco años, unos 5.000 perros y 28.000 gatos más.

Aun así, según las estadísticas, un 90% (30.430 animales) morirán en perreras, arcenes, peleas de perros, envenenamientos y otras situaciones que desgraciadamente son demasiado habituales.


Respecto a los motivos de salud:

Las falsas creencias pueden convertirse en un importante obstáculo para la salud y el bienestar de los animales de compañía. De entrada, hay que advertir que no es cierto que las hembras tengan que criar al menos una vez en la vida. En cambio, sí está comprobado que la esterilización mejora la convivencia entre animales, y la de los animales con las personas.

En algunos animales, el instinto reproductivo puede conllevar agresividad. En el caso de los machos, porque marcan territorio, se pelean o, incluso, se escapan para buscar hembras. En el caso de las hembras, se pueden volver agresivas o dominantes en extremo. Estas actitudes pueden perjudicar otros animales y también las personas, tanto si conviven con los animales como si no.

Hoy en día, la climatización y la iluminación artificial de las viviendas produce un “efecto primaveral permanente” en los entornos domésticos en que viven la mayoría de las mascotas. Como consecuencia, las perras y las gatas se pueden poner en celo en cualquier momento del año, lo que hace crecer los abandonos y el número de animales en los refugios.

Por otra parte, la esterilización alarga la vida de las mascotas, ya que reduce las posibilidades de desarrollar algunas enfermedades graves, tales como quistes o tumores.

Los expertos veterinarios apuntan también a factores sociológicos que impiden extender la esterilización, como, por ejemplo, la humanización de los animales de compañía. Muchas veces proyectamos en las mascotas deseos y frustraciones, sin pensar en la naturaleza de sus especies y el bienestar, tanto animal como humano. Por último, hay que reclamar que la administración aplique las sanciones previstas ante los delitos contra el bienestar animal.

¿Y cómo y cuándo esterilizar? Desde el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña se insiste en que es imprescindible que un profesional veterinario determine el momento y el procedimiento más adecuado, “la conveniencia de una intervención u otra dependerá de la especie del animal, de si es macho o hembra, de su manera de vivir e, incluso, de su carácter y su estado de salud”.

Los profesionales veterinarios admiten que los procesos de esterilización pueden conllevar algunas complicaciones, pero no dudan en que los beneficios superan con creces las posibles alteraciones. Incluso, en determinados casos, el veterinario puede llegar a desaconsejar la intervención.

Los dos cachorros que veis acompañando este texto son dos machos fruto de una camada accidental. Tienen dos meses y serán de tamaño pequeño.

Contacto : Red Ayuda Animal : 669 46 71 04 www.redayudaanimal.es mail@redayudaanimal.es

La continuidad de un servicio pionero en ayudar a los animales de personas ingresadas está en peligro

En mayo de 2017 os contaba que nadie rescata a los animales implicados en un accidente, no existen protocolos para ayudarles.

No mucho más tarde, el pasado mes de octubre os descubrí desde este mismo blog la existencia de AMAR, un servicio que opera en los municipios de Lorca, Águilas, Puerto Lumbreras, Totana y Aledo (Área III de Salud de la Región de Murcia) y que es pionero en dar asistencia a las personas que tienen accidentes o enfermedades que requieren un ingreso y también animales a su cargo pero no tienen a nadie que se pueda hacer cargo de ellos.

Los conocí en la entrega anual de premios organizados por Fundación Amigos del Perro en Gijón y así explicaba Ángel, impulsor del proyecto, en qué consiste durante esos premios:

Quiero ponerles brevemente en situación. Personas ancianas, que viven solas con su mascota, que para ellos es todo, todo lo que tienen, que es su familia y su apoyo. Un viaje: coche, familia, mascota, accidente. Rápidamente nos socorren y somos trasladados en una ambulancia a un hospital.

¿Pero quién los atiende a ellos, a nuestras mascotas?

Esta situación la vivimos frecuentemente los que trabajamos en el campo de las emergencias sanitarias. Y es por todo ello que decidimos ponernos manos a la obra con la intención de cubrir una necesidad social.

Con dicha intención, un grupo de voluntarios con muchísima ilusión y una empresa solidaria como es Ambulancias Lorca, crearon AMAR Ayuda a Mascotas en Riesgo.

AMAR es una pieza más de la cadena asistencial, que hasta ahora se olvidaba de nuestro pequeño familiar. Recogida in situ de forma ética, atención veterinaria, cuidados, residencia, información diaria a su dueño… todo lo necesario mientras los propietarios reciben semejantes cuidados en el hospital.

Puedo asegurarles que la tranquilidad de saber que sus mascotas también están siendo atendidas, hace que la recuperación del paciente sea mucho más rápida. Con todos estos cuidados, paciente, mascota y sociedad en general, han ganado.

Además todo este servicio prestado por AMAR y Ambulancias de Lorca es gratuito para nuestros pacientes.

Ojalá en toda España tuviéramos un servicio semejante. Eso es lo que concluí tras conocer su labor. Por eso me preocupa la publicación que AMAR acaba de hacer en sus redes sociales, un texto que deja claro que la continuidad de este servicio puede estar en peligro.

Es esta:

¿Os habéis enterado ya? El Programa AMAR ve peligrar seriamente su continuidad y, si nada cambia, en unos meses DEJARÁ DE EXISTIR. Sí, así es.

Como sabéis, AMAR se financia a través de la Responsabilidad Social de Ambulancias de Lorca, empresa que lleva 30 años prestando sus servicios de manera excelente al Servicio Murciano de Salud.

Ahora la Administración ha decidido adjudicar el servicio de transporte sanitario a una gran empresa formada por empresas del sector de FUERA de la Región de Murcia, dejando fuera empresas con la CALIDAD Y VALORES de Ambulancias de Lorca.

AMAR cuida de forma totalmente ALTRUISTA de las mascotas de aquellas personas que ingresan en un hospital y no tienen con quien dejarlas, con el objetivo de hacerle más llevadero ese trance y acortar su tiempo de recuperación.

¿Se les negará a los murcianos este servicio?

Esperamos que aún haya esperanza de revocar esta situación y AMAR y Ambulancias de Lorca puedan seguir prestando sus servicios por el bien de pacientes y mascotas de la Región de Murcia.

¡Necesitamos vuestro apoyo y difusión más que nunca para tener una oportunidad de seguir adelante! Por favor COMPARTID con todos vuestros contactos.

Ojalá pronto podamos leer que este programa premiado si que tiene continuidad. Incluso que se está extendiendo. Si difusión es lo que piden para lograrlo, aquí está este post.

¿Qué haréis ahora vosotros?

Quiero poder morir como un perro

Todos vamos a morir. No hay realidad más incuestionable. Y todos queremos morir bien, al menos lo mejor posible. La muerte nunca es agradable, pero puede llegar a ser algo deseado. Algo más de tiempo en este mundo es, en demasiados casos, un castigo. Tanto para el que se va como para los que le rodean, que sufren con su sufrimiento.

He visto, todos hemos visto o veremos antes o después, a hijos, padres y parejas que estuvieron días, meses e incluso años, postrados, sin esperanza, esperando una muerte que no era lo suficientemente misericordiosa como para presentarse pronto.

Yo no querría verme doliéndome o ausente de mí misma, aguardando la liberación de acabar y teniendo atados a mi alrededor a los míos.

Morir bien, algo médicamente tan fácil de conseguir pero que legalmente aún no es posible. La ciencia va por delante de nuestros legisladores y también la sociedad. Da igual con quien hables, el color de su voto o la intensidad de su fe, la gran mayoría está de acuerdo en que a veces seguir viviendo no tiene sentido y lo más humano es terminar.

El 85% de los españoles, según el CIS, están a favor de regular la eutanasia. Yo también. Ojalá esa regulación exista cuando a mí o a los míos nos llegue la hora de no temer a la muerte, sino de desearla como el único desenlace posible.

Nos permiten hacer ese último regalo a nuestros animales y no a los seres humanos que más amamos. ¿Por qué? No hay ninguna respuesta aceptable. Es injusto e inhumano.

Cuando arañar unos días más ya no tiene sentido, cuando vivir duele y no aporta, cuando no hay razón para seguir peleando, nadie discute que ayudemos a nuestro perro o a nuestro gato a marchar de la manera más dulce que sea posible.

Los que hemos tenido animales en la familia sabemos que tener en nuestra mano esa posibilidad es un gran consuelo.

Sabemos que no tendremos que verles esperando a que la muerte llegue sin invitación, que no tendremos que presenciar una larga agonía sin sentido. Sabemos que tenemos en nuestra mano liberarles. Y bien esta.

No siempre es una decisión fácil, pero siempre es peor la impotencia y el dolor de no poder hacerles ese último regalo, que es imposible con los seres humanos que más amamos.

Es necesario que nos permitan hacer por nosotros y los nuestros lo que nos dejan hacer por nuestros animales. Y es necesario que sea pronto.

Eutanasia legal ya, porque quiero poder morir como un perro.

El autismo y los perros

Mi hijo mayor, que ahora tiene doce años, tiene autismo y es altamente dependiente. También es un niño feliz con el que vivimos una vida tan normal como la de cualquiera. Una vida familiar en la que siempre ha habido animales.

Sabiendo mi amor por los animales, especialmente los perros, es frecuente que me hayan preguntado si hemos intentado la terapia con animales con Jaime. Suelo explicar algo que es verdad, que no todas las intervenciones funcionan con todos los niños, que precisamente con mi hijo los perros apenas son un estímulo porque está demasiado habituado a ellos.

No obstante, eso no quiere decir que para muchos otros niños y adultos no sea una intervención satisfactoria. Todo es cuestión de probar y además hacerlo con personas que tengan a sus perros en buenas condiciones, tratados como animales de casa.

En las intervenciones asistidas con animales, que están en plena explosión desde hace pocos años, hay gente con buena voluntad a la que le faltan conocimientos y también gente que directamente quiere lucrarse sin importarle nada mucho más, manteniendo un puñado de goldens o labradores en el sótano del chalet en condiciones más que discutibles.

También hay niños que pueden beneficiarse de tener un perro de asistencia, que es algo distinto a los de terapia. Un perro de asistencia para una persona con autismo, como sucede con los que asisten a personas con discapacidades visuales y motoras, está entrenado y tiene un vínculo con esa persona para ayudarle de distintas maneras.


En el caso del autismo suelen estar preparados para evitar peligrosas conductas de fuga, apoyarle en el sueño y las criáis y, en términos generales, emocionalmente. Es una pena que en los centros escolares españoles no puedan acudir acompañados de estos animales, algo que sí sucede en otros países.

Conseguir uno de estos animales es complicado. Es costoso y hay más demanda que oferta. Y también aquí hay que tener cuidado y no acudir a cualquiera. Otra opción existente es estudiar un poquito para preparar a tu perro de familia, de la raza y tamaño que sea, en un animal que nos eche una mano con esa persona con autismo. Echar un ojo al británico programa Paws puede ayudarnos a ahondar en ello.

Mucho ojo, eso sí, con creer que un perro, ya sea de terapia, asistencia o de familia, puede obrar milagros. No va ser así. Y sumar un animal a la familia siempre supone una responsabilidad, más trabajo, más complicaciones y costes.

He visto ya en varias ocasiones, alguna de hecho ha asomado a este blog, a personas que han comprado un cachorro de labrador o golden, las razas que asociamos con las terapias y la asistencia aunque puedan ser otras, creyendo que le iba a venir bien a su hijo con autismo sin más. Lo que se encontraron en cambio es con una situación insostenible, con un cachorro al que hay que educar sin que sepan bien cómo, que sobre-estimula o asusta al niño con sus juegos, con obligaciones añadidas en una situación familiar ya complicada de entrada. Con un doloroso fracaso en definitiva.

Hay que meditarlo muy bien antes. Y si de verdad queremos y estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de sumar un perro a la familia pensando también en una miembro de la misma con autismo, una buena opción es obviar la tumultuosa fase de cachorro, acercarse a una buena protectora y dejarse asesorar buscando un animal tranquilo, con un buen carácter contrastado y un tamaño suficiente para soportar tal vez el cariño sin control de la fuerza de esa persona.

También hay que decir que no hay soluciones exactas. Esto no son matemáticas. El autismo, cuyo día mundial se celebra hoy, se manifiesta de muy diferentes maneras, implica muy distintas capacidades en la persona que lo tienen, y además esas personas son únicas, con sus gustos y personalidades y que no deben ser eclipsadas por un diagnóstico.

No todas gustarán de los animales, no todas se beneficiarán de su presencia, y aquellas que sí disfruten de su compañía y potencialmente puede ser bueno para ellos, pueden hacerlo de muchos modos.

Reflexionar a fondo, asumir compromisos y pensar siempre en el bienestar del animal es la clave.

Así es The Doger, el café madrileño en el que se puede jugar con cachorros de perro y adoptarlos

Hace unas semanas asomó en los medios la exitosa existencia de una cafetería en Madrid en la que había cachorros con los que jugar y susceptibles de ser adoptados. Un concepto que recordaba a La Gatoteca, otro sitio madrileño en el que tomar algo en compañía y a beneficio de los gatos.

El local se llama The Doger y hace un tiempo tuve la oportunidad de charlar con uno de sus impulsores, el joven emprendedor y amante de los animales Roberto López Alaez, un informático autodidacta de 28 años, para poder contaros algo más sobre este local, cuya reforma empezó en junio, abrió a finales de diciembre “en pruebas” y que comenzó a andar el 8 de enero cosechando “un éxito absoluto”. Tan buena acogida ha tenido, que antes de ir conviene contactar y reservar.

¿Cómo surgió este proyecto, mezcla de casa de acogida, cafetería vegetariana, y espacio dogfriendly? “Mi socio y yo teníamos un pastor alemán que era celiaco. Nunca lo habíamos visto en perros y teníamos mucho problemas para encontrar veterinarios de confianza, guarderías… así que empezamos a desarrollar la plataforma digital para encontrar todo lo que necesita tu mascota en un solo sitio. The Doger comenzó así, siendo una plataforma digital, para dar servicios de mascotas”, pero pronto vieron “que había que hacer un escaparate más llamativo para las protectoras y se nos ocurrió la idea de The Doger café. Conocíamos La Gatoteca. En Japón hay muchos locales así. Y cuando estábamos abriendo supimos que en California hay un café muy parecido, pero no exactamente igual”.

La idea ha gustado tanto que tal vez, en pocos meses, haya más The Doger cafés en otras ciudades. “Nos estamos planteando abrir un segundo local en Madrid y nos han contactado de Valencia, Barcelona, Lima… Estamos haciendo como unos acuerdos de franquicia.  En lo que podamos ayudar, ayudaremos”.

Los cachorros son preciosos y les encanta jugar, pero también dormir y descansar. Para asegurarse de que tantas atenciones de extraños no les estresan, Roberto explica que tienen una valla y “solo dejamos hasta tres personas jugando con ellos y no queremos que estén más de quince minutos con los cachorros. No queremos que se saturen”. Los horarios también lo tienen en cuenta. Abren de martes a viernes de 9 a 14 y de 16 a 21 horas. Los sábados y domingos están abiertos de 10 a 21.

Cuando le pregunto cuantas protectoras colaboran con ellos me habla de catorce o quince, tres de ellas castellanomanchegas. “De hecho, estamos abiertos a ayudar a más protectoras y se han acercado, si hay alguna interesada puede escribir a info@thedogger.com”, me contaba. En su primer mes y medio lograron una docena de adopciones. ¿Cómo se gestionan?. “Entregamos el formulario de adopción que tienen las protectoras y ellas tienen que dar el ok definitivo y otras ya se fían de nosotros”. Es decir, que nadie piense que va a salir con un cachorro bajo el brazo tras pagar el café.

En el café priman a los cachorros de protectora, pero no se cierran a tener camadas indeseadas de particulares. “Estudiamos cada caso”, explica el portavoz de The Doger, que añade que “uno de los socios que tiene una explanada muy grande que estamos arreglando como protectora” e insiste en que “estamos aprendiendo de la experiencia”.

No hay perros adultos. ¿Por qué?. “Por el espacio, no caben. El local es chiquitín, tal vez en un futuro”, responde Roberto, “en segundo lugar porque necesitan más atención los cachorros y a veces no se pueden mezclar con ellos. Y en las protectoras les venía bien no tener allí a los cachorros”. Por el mismo motivo, si se va con perro no se puede pasar a la zona de los cachorros.

“Con los perros grandes  hemos abierto un apartado de donaciones para ayudar a las protectoras, para que la ayuda les llegue a ellos directamente”, añade. “Hemos hecho perfiles para las protectoras y vamos a poner una pantalla para que vayan pasando los perros adultos en adopción”.

Eso sí, no habrá perros adultos, pero sí una gata: “el dueño del local era auxiliar veterinario y ahí vivía una gata que se quedó y es la dueña del local, lleva ahí tres años”.

Hay cerca de una docena de personas implicadas en The Doger, pero “dedicados exclusivamente estamos los dos que empezamos la parte digital y tres empleadas del local. Cinco personas en total”.

Roberto es uno de los que está al pie del cañón en el café, en el que sirven bruchs vegetarianos, brownies y cervezas artesanales, resistiendo la tentación de añadir miembros peludos a la familia, “cada día me quiero llevarme un cachorro a casa” dice riendo.

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