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Una red de clínicas veterinarias crea un fondo de 10.000 euros para albergar a los animales de personas con coronavirus

En plena crisis sanitaria, parece que preocuparse de los animales es secundario. Pero también es preciso preocuparse por esos asuntos que ahora resultan menos prioritarios.

Una de esas iniciativas ha venido de la mano de la red de clínicas veterinarias Vetersalud, que ha creado un fondo solidario de 10.000 euros para ayudar a los dueños de animales que se vean afectados por el Covid-19 y no puedan cuidar de ellos. Estas personas solo deben escribir a info@vetersalud.com explicando la situación en la que están y “acreditar que padecen Coronavirus o hacer una declaración responsable de padecer síntomas de la enfermedad para tener derecho a la ayuda”.

En principio la residencia cuidará a su animal hasta quince días, pero si hay casos excepcionales que necesiten prologar esta estancia, “se valorarán individualmente”. Una iniciativa que se suma así a la de las protectoras de animales, preparadas también para dar respuesta a estos casos o a la de algunas residencias caninas dispuestas a ser solidarias con las personas afectadas.

José Antonio Carrillo, CEO de Alianza Petsalud-Grupo Vetersalud, me cuenta que esta idea “surgió porque, por distintos contactos que tenemos, nos enteramos de que en el norte de Italia se estaban abandonando bastantes perros de personas afectadas por coronavirus que no podían atender a sus animales. Una situación es así además de un maltrato hacia el animal, es un riesgo sanitario. Si hay animales sin controlar, sin vacunar, sin desparasitar, pueden surgir zoonosis, enfermedades que los animales transmiten a las personas, en circunstancias que tampoco son las más recomendables para que eso suceda”.

De idea pasó a hecho, porque dentro de Vetersalud había personas relacionadas con residencias de mascotas. “Las residencias han admitido que se les pague los costes. Lo hacen también con un componente altruista”, explica el CEO. “Hay empresas del sector veterinario, farmacéutico, que se han adherido a nuestra causa, que también van a colaborar y están colaborando tanto en la difusión como haciendo donaciones”, añade.

Carrillo recomienda a cualquier persona que puede beneficiarse de esta ayuda que escriba solicitándola, “se le darán unas instrucciones, muy pocas, para que un equipo que recoja al animal en su domicilio y lo lleve a la residencia más próxima“.

Es de agradecer este esfuerzo, que viene de un colectivo, el de los veterinarios de pequeñas mascotas, muy castigado por la pasada crisis, que ha soportado hasta hace muy poco un injusto IVA de lujo, formado en gran medida por autónomos y pequeñas pymes, y que se enfrenta a otra crisis económica que ya les está golpeando, porque aunque siguen abiertos, solo están atendiendo casos urgentes y la medicina preventiva, las revisiones, vacunaciones y desparasitaciones, están siendo postergadas.

En la imagen podéis ver a Tomy, cuya dueña enfermó, estuvo unos días en una residencia y luego pasó a estar con la hija de la afectada.

¿Tienes que ir al veterinario? Acude solo si es una urgencia y llama antes por teléfono

Los veterinarios pueden seguir abiertos. Son profesionales sanitarios y está más que justificado que sigan trabajando. Pero entre todos debemos cooperar para que puedan ejercer su labor con toda seguridad.

Tal vez no lo hagan todos, porque hay muchas clínicas pequeñas, incluso atendidas por un único profesional, que no está libre de caer enfermo o verse obligado a recluirse. Pero si nuestro veterinario habitual está cerrado, siempre habrá otro abierto.

El Colegio de Veterinario de Madrid ha hecho una serie de recomendaciones a sus colegiados, compartidas con muchos colegios de otras comunidades autónomas, que interesa que calen entre todos los propietarios de mascotas. Entre las que más nos afectan están las siguientes:

En primer lugar, no debemos acudir a revisiones o actuaciones rutinarias. Eso incluye vacunaciones y desparasitaciones. Las visitas al veterinario quedan limitadas a causas de fuerza mayor.

Si tenemos dudas, siempre podemos llamar antes por teléfono para asegurarnos de si es una verdadera urgencia. De hecho debemos llamar antes por teléfono para concertar cita previa; el colegio de veterinarios recomienda que estos profesionales solo atiendan así.

De hecho también han recomendado “mantener la puerta cerrada y abrir solo ante la llegada del cliente citado; usar un gel desinfectante al entrar y al salir del centro veterinario y hacer un uso muy restringido de la sala de espera”. Así que nos sorprendamos si nos encontramos ante situaciones así.

Solo debe ir una persona para llevar al animal. Nada más. Uno se basta y se sobra. Y si estamos enfermos debemos ayuda, para que sea otro el que lleve a nuestra mascota al veterinario. Es imperativo que protejamos la salud de los que protegen la nuestra y la de nuestros animales.

Ellos no van a dejar a nuestros animales sin la atención veterinaria que necesitan.

Y vuelvo a insistir en que no hay ninguna evidencia científica de que los animales de compañía transmitan o padezcan el coronavirus COVID-19 y que el abandono nunca es una opción, menos aún ahora.

 

 

¿Pasa algo porque un perro chupe la cara a un niño?

Imagino que hay muchas posibilidades de que hayáis visto estos días un vídeo de esos que se hacen virales en las redes sociales (en este caso en TikTok, ojo con esta red y los niños), que muestra a lo largo del tiempo la relación de cariño entre un perro y el bebé que se añade a la familia.

Un vídeo bonito, que difícilmente sorprende a los millones que hemos tenido niños y perros y hemos visto de primera mano la relación que se puede establecer entre ellos. Un vídeo que puede ayudar a muchos padres primerizos a perder el miedo a tener un hijo y conservar a su perro. Aún hay demasiados abandonos de perros y gatos cuando llega un bebé a la familia. Lo lógico en un animal bien socializado e integrado en la familia es que no haya nada que temer, por mucho que siempre debamos supervisar sus encuentros y explicar al niño, en cuanto sea capaz de entenderlo, cómo hay que respetar al animal. Ya hemos hablado de eso en el pasado.

Pero ese vídeo también ha cosechado críticas, porque el perro chupa la cara del pequeño con frecuencia. A muchos les horroriza, pensando en todos los gérmenes que puede transmitir a la criatura, ríete del miedo que despierta el coronavirus comparado con las reacciones de algunos ante un inocente lametón canino.

No a todos nos tiene que gustar que nos laman nuestros perros, por muy perrunos que seamos. Si no nos gusta, no tenemos que permitirlo. Tampoco a todos los perros les gusta lamernos, los hay que lo adoran y los hay que jamás lo intentan. Cada cual que haga lo que prefiera.

(GTRES)

Pero… ¿hay algo que temer de esos encuentros? Poco, muy poco, si se trata de un animal correctamente vacunado y desparasitado. Sanitariamente no hay riesgo cero, si se aspira a eso es mejor evitarlo. Pero si se aspira a eso es aún mejor evitar los besos a otros seres humanos, que son potencialmente mucho más peligrosos y no por ello nos los ahorramos.

Fue Verdandi (@lpathia_ en twitter), una cuenta que os recomiendo seguir si os interesan los animales, la que recordó a cuenta de este vídeo un post de Juan Luis de Castellví en el blog Etología Canina (otra persona y otra web francamente aconsejables) en el que acudían a estados científicos para demostrar que es mucho más peligroso el contacto con otros seres humanos.

Tras comparar el pelo del perro con las barbas humanas y sus bocas con las nuestras, ganábamos por goleada en presencia de bacterias.


https://etologiacanina.files.wordpress.com/2019/04/330_2018_5648_fig1_html.png

Pero más allá de eso, no son pocos los estudios que relacionan el crecer con animales con un sistema inmune más fuerte, con mejores respuestas a las amenazas por venir. A poco que busquéis encontraréis muchos y variados que afirman cosas como que los niños que viven en casas con perros tienen menor riesgo de síntomas infecciosos en el tracto respiratorio; también presentan menos infecciones de oídos y, de tenerlas, sanan antes; aquellos que conviven durante su primer año de vida con perros o gatos tienen menos riesgo de presentar alergias a los 18 años; convivir con animales disminuye las posibilidades de desarrollar asma en hijos de personas con esa enfermedad.

Así que ya sabéis, con cabeza y pasando regularmente por el veterinario, dejad que niños, perro sy gatos sean felices juntos.

¿Por qué necesitamos sentirnos especiales teniendo mascotas exóticas?

¿Qué pinta un zorro ártico por las calles de Sevilla?Eso se planteaba con toda la razón hace unos días mi compañero César Javier Palacios desde su blog @LaCronicaVerde.

El Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) localizó a su propietario, un joven coleccionista de especies exóticas, que ha sido imputado por delitos de maltrato animal y falsedad documental.

El dueño no ha podido acreditar la procedencia legal de esta especie, altamente protegida en los países nórdicos, por lo que se sospecha que tuvo que ser adquirido en el mercado negro, probablemente en Alemania.

Poco antes era noticia en Madrid el plan de exterminio de cotorras argentinas por parte del Ayuntamiento de Madrid. Pájaros que pueblan la ciudad desplazando a las especies autóctonas y que están ahí por la mala cabeza de aquellos que quisieron un lorito barato, aves que acabaron escapándose y abandonadas, porque ya sabemos que, pasada a novedad, tener que cuidar a un animal suele ser un lastre para demasiados.

Me hierve la sangre ante situaciones así. Como siempre, los animales acaban pagando el pato de nuestra irresponsabilidad, de nuestra mala cabeza.

¿Por qué necesitamos sentirnos especiales teniendo mascotas exóticas?
Contando con animales de compañía tan estupendos como perros, gatos o canarios, adaptados a nuestro entorno y a vivir con nosotros, no entiendo la necesitad de tener exóticos.

¿Es para ser diferente? ¿Más exclusivo o especial?
En demasiados casos ese empeño por salirse de la norma acaba con animales mal mantenidos porque no conocemos bien sus necesidades. En abandonos que derivan en muertes o en la aparición de especies invasoras.

Si ni siquiera sabemos tener bien cuidados y de manera responsable a perros y gatos, querer cerdos vietnamitas o mapaches… es casi siempre un capricho absurdo e insostenible, difícilmente justificable.

Drago necesita una acogida o adopción con urgencia. Es un macho de ocho años rescatado cuando vagaba abandonado por el campo en las inmediaciones de un pueblo de Madrid.

Drago llegó a su casa de acogida con mucho miedo al contacto humano y con estereotipias, por lo que creemos que ha estado encerrado mucho tiempo. Con el paso del tiempo ha ido mejorando a pasos agigantados y estamos seguros de que con tiempo y paciencia continuará haciéndolo. Ya empieza a mostrar su verdadera personalidad, a seguir a la gente que conoce y a dejarse acariciar y mimar. Con otros perros es sociable y le sirven de referente. Drago tiene epilepsia, enfermedad de la que ya esta siendo tratado, y a pesar de ello, lleva una vida completamente normal.

Contacto: acunrmadrid1@hotmail.com o acunrmadrid@gmail.com

Celebra el día del gato sumándote a ‘Animaleros’, el grupo de Facebook sobre animales de 20minutos

Estamos locos por los animales. Los queremos felices y defendemos sus derechos. Nos gustan, aprendemos de ellos, nos divierten y soñamos con una sociedad cada vez más respetuosa con ellos.

Esa es la declaración de intenciones del nuevo grupo que 20minutos.es ha abierto en Facebook con el nombre de Animaleros.

Las redes sociales no existían cuando arrancó este blog, que ya va camino de las dos décadas de existencia. A lo largo de estos años he visto cómo se convertían en una herramienta muy útil para que las protectoras de animales logren adopciones, luchen por los derechos de los animales, denuncien las muchas injusticias que sufren. Una herramienta con sus filos peligrosos a vigilar como todas, pero que merece la pena.

El gran problema del maltrato animal, del abandono, se solventaría en gran medida creando conciencia, logrando una sociedad sensible y responsable. Cuantos más lugares tengamos en las redes con las que perseguir esa forma de apreciar la vida, mejor.

Os invito a sumaros al grupo por el que este periódico ha decidido apostar, a participar en él de manera positiva, para lograr que sea una comunidad útil para todos, sobre todo para los que no tienen voz.

Por que no es el lugar de encuentro de 20minutos, es el lugar de encuentro de todo aquel que desee un mundo más justo para todos.

Animaleros

Grupo Cerrado Unirte al grupo de Facebook

Estamos locos por los animales. Los queremos felices y defendemos sus derechos. Nos gustan, aprendemos de ellos, nos divierten y soñamos con una sociedad cada vez más respetuosa con ellos.

Y para terminar, dado que es el día internacional del gato (uno de los tres que hay al año) terminó trayendo un precioso gatete que necesita un hogar.

Se llama Jean Paul, tiene unos tres años, está sano, es tranquilo y cariñoso. Está en Madrid recogido por la asociación Madrid Felina.

Contacto: adopciones@madridfelina.com

¿Deberíamos estar obligados por ley a asistir a los animales domésticos que atropellamos?

Yo creo que sí. De hecho creo que no solo deberíamos asistir a los animales domésticos. Pero en cualquier caso, empezar por nuestros perros y gatos es un buen comienzo.

En estos momentos, si atropellas al perro de tu vecino, puedes tranquilamente darte a la fuga, seguir con tu vida, sin preocuparte de nada. La impunidad es total. Ese animal, sus dueños, están a expensas de dar con alguien que tenga humanidad suficiente como para ayudar.

Si se encuentran con una persona que considera a un animal poco más que un objeto, incluso poco menos dependiendo del objeto, la experiencia puede ser tan traumática como la que hoy traigo al blog, la de Alberto Tapias, cuyo caso es especialmente sangrante y ha propiciado una campaña de recogida de firmas que ya han apoyado más de 70.000 personas.

Una petición justa, igual que otra que hace un tiempo os traje aquí y pedía que se pasara el lector de chip a los animales que aparecen atropellados en las carreteras. Porque no se está haciendo y hay muchas familias que dan por perdido a su animal, que lo siguen buscando desesperadas, cuando fue atropellado, recogido e incinerado o enterrado. “Tuvimos el caso de un perro con correa puesta atropellado, del que sus dueños nunca llegaron a saber nada” me contó la portavoz de la Asociación de Policías por la Defensa Animal (APDA).

Pido justicia por mi mascota, que murió atropellada y sin que el conductor hiciera nada por salvarla. Se llamaba Luna y tenía 15 años.

Todo pasó el 11 de enero de 2020. Mi madre y mi padrastro salieron de casa con Luna. Ellos son minusválidos y van en sillas de ruedas. Un vecino sacó su coche del parking y mientras daba marcha atrás atropelló a mi perra en la propia acera, pisándole la cabeza.

Mi madre vio todo lo sucedido y nunca podrá olvidar ese momento, Luna convaleciendo y ella sin saber cómo reaccionar. Empezó a llorar y pidió ayuda al mismo vecino que había atropellado a Luna, pero su respuesta fue: “lo siento, he de irme, tengo prisa”. Mientras mi madre veía como su mascota se moría desangrada en la acera y su cuerpo temblaba, la respuesta del conductor fue que tenía prisa y que no podía ayudarles…

¿De verdad podemos permitir que esto pase? Luna no murió en el acto, sufrió mucho y durante varios minutos. Hubo tiempo de sobra para intentar ayudarla, pero no pudo ser… Porque nuestro vecino tenía cosas más importantes que hacer. Desde su silla de ruedas mi madre no podía llevarla a ninguna parte, ni siquiera cogerla. Así que Luna finalmente murió. Sin que mi madre pudiera acariciarla, ni tocarla, ni poder despedirse…

Nuestro vecino no socorrió a la pobre Luna. Le dio igual que mi madre y mi padrastro fueran en silla de ruedas y necesitaran ayuda para intentar salvarla. Arrancó el coche y se fue. Y lo hizo porque no pasa absolutamente nada. Porque en nuestro país la omisión del deber de socorro no es un delito si a quien dejamos morir es un animal.

Por eso hemos iniciado esta petición. Para solicitar al Ministerio de Justicia la inclusión de los animales domésticos en el Artículo 195 del Código Penal, referente a la omisión del deber de socorro. ¡Nuestras mascotas no son muebles, también merecen sus derechos!

Pedimos justicia por la muerte de Luna y por las formas de actuar de quien la atropelló. Justicia porque mi madre lo vio todo, no pudo hacer nada y nadie la auxilió. Justicia para que las leyes cambien y los animales dejen de ser tratados como si fueran simples cosas.

Si tienes mascota te puedes imaginar el gran sufrimiento que está siendo para nosotros haberla perdido de esta forma. Sobre todo para mi madre, que fue quien lo vivió. Yo me llamo Alberto, quería muchísimo a mi Luna, como toda mi familia, y me duele pensar que quizás su muerte se podría haber evitado si mi vecino no se hubiera largado así. Quiero que se haga justicia, y si no podemos depender del sentido común de la gente, que al menos nos ampare la ley. Firma por favor para cambiar ese artículo del código penal.
Los animales no son cosas. La omisión de socorrer a una mascota se tiene que castigar.

Animales tratados como si fueran basura, el pan de cada día en las protectoras de animales


En 2015, hace ya un lustro, escribí un post titulado Animales arrojados a contenedores de basura, más frecuente de lo que se pueda creer. Lo hice tras encontrar el Servicio Veterinario de Urgencia de Madrid Salud del Ayuntamiento de Madrid (SEVEMUR) un cachorro arrojado a un contenedor del madrileño barrio de Hortaleza. No hubiera sido noticia si no incluyera como novedad que le habían rodeado el hocico con cinta aislante.

Estos días vuelve a ser noticia un animal arrojado a la basura, un bulldog francés anciano. Y si acapara titulares es porque fue robado siendo aún cachorro. Porque que aparezcan animales arrojados a la basura, como si no valieran nada, como si el simple hecho de ser seres sintientes no tuviera ya per se un gran valor, no es nada excepcional aunque os cueste creerlo.

Los animales abandonados como si fueran desperdicios son una constante. Cualquier protectora lo puede corroborar. Yo también puedo. Mi gata Maya, que falleció ya anciana hace menos de un año, apareció siendo cachorra dentro de una bolsa cerrada y lanzada a un contenedor. Y en ese post de 2015 que os comentaba recopilaba todos estos casos recogidos en mi blog:

Lo que nos dice esta barbarie cotidiana es que necesitamos con urgencia lo que llevamos años pidiendo: campañas de sensibilización, una ley nacional de protección animal efectiva, que estos delitos se persigan con severidad, que haya condenas ejemplares, que la sociedad, los políticos y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no hagan la vista gorda, que las administraciones públicas asuman su responsabilidad.

No sé vosotros, pero yo no quiero una sociedad en la que abunden personas capaces de hacer eso; no quiero una sociedad con gente así porque es una sociedad más violenta y peligrosa, peor para todos a muchos niveles.

¿Qué debemos hacer si encontramos comida con veneno u objetos punzantes?

Pasó hace un par de semanas. La preciosa Bilma estuvo con sus dueños por Arganda y allí encontró un apetitoso bocado de comida que, desgraciadamente, algún monstruo a dos patas había llenado de clavos que había en comida.


Tuvieron que operarla de urgencia y, por suerte, Bilma sigue aquí para contarlo.

Es un caso, solo un caso más, de los muchos que se dan en todo el territorio español. Carne o salchichas rellenas de agujas chinchetas, cristales o clavos, también bañadas en veneno. Perros que sobreviven tras pasar por costosas (en todos los sentidos) intervenciones como esta dálmata, perros que mueren, parques y jardines minados que pueden dañar a otro tipo de animales, también silvestres.

En paralelo, las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado suelen alertar de este comportamiento delictivo en sus redes sociales. Insisto que demasiado habitual y cuyos autores, desafortunadamente, suelen quedar impunes.


¿Qué debemos hacer si encontramos comida envenenada o con objetos punzantes en la vía pública? ¿Cómo debemos proceder para intentar dar con el culpable y que pague por ello? Lograr que esas acciones tuvieran su castigo sería la mejor manera de ponerles freno.

Para responder a esas preguntas contacté con la experta den derecho que afecta a los animales Mercedes Ortolá(@LexMerche en Twitter, os recomiendo que la sigáis), que se puso en contacto con policías locales de diversos puntos del país y agentes de la Guardia Civil.

Mercedes Ortolá explica que la vida del animal es “un bien jurídico protegido” y que esa conducta delictiva “está tipificada en el código penal en su artículo 337″. Coincide en que “este tipo de actos vandálicos los podemos encontrar a lo largo y ancho de todo el país”, obra de “alguien que odia a los animales, o simplemente que odia a la gente que no retira las deposiciones de los perros y quiere hacer el máximo daño al animal, o simplemente porque sí”. También en que “todos los agentes con los que he comentado el asunto me han dicho lo mismo, que es difícil imputar un delito si no se tienen pruebas suficientes, porque con la sospecha no le vale a la Fiscalía. Sí que se realiza el pertinente atestado, pero si no hay sospechoso se queda en nada”.

¿Qué hacer si encontramos esa peligrosa comida? Nunca retirarla, cuenta Mercedes: “Hay que llamar a la policía y no tocar absolutamente nada. Si tienes que esperar un rato porque están realizando otro servicio y no pueden acudir inmediatamente, hay que esperar. Debemos tener en cuenta que las llamadas de emergencia, sean a través del 112 el 092 o el 091, tienen su prioridad en función del aviso. Y es algo que a la gente parece que le cuesta comprender. Todos creen que su llamada es prioritaria y no es así”.

¿Por qué no se debe retirar la comida? “Si la gente no hace caso y retira la comida que tiene alfileres por ejemplo, nos encontramos en problema que rompen la cadena de custodia. En el momento que se encuentra el objeto de la actividad delictiva hay que delimitarla, no tocar absolutamente nada y prevenir a otras personas que se encuentren por la zona. Hay que esperar a que acudan los agentes y éstos ya se encargarán de recoger todos aquellos vestigios que se encuentren en la zona para analizarlos. Pasa igual si encuentran un ya animal fallecido. En este último caso, importante la necropsia del animal, para saber que ha ingerido y que le ha causado la muerte. Preservar la cadena de custodia para que se pueda instruir causa penal es muy importante”.

Vale, ya tenemos claro que no hay que tocar nada, llamamos a los agentes, esperamos y dejamos que la Policía o la Guardia Civil hagan su trabajo. Pero… ¿qué sucede si encontramos a la persona cometiendo ese delito, si nos topamos con el culpable con las manos en la masa?: “Cualquier particular que encuentre a una persona realizando una actividad delictiva, puede detener a otro, avisando de forma inmediata a los agentes de la autoridad para que realicen la detención oficial y le lean sus derechos” . Sobra decir que no debemos creernos superhéroes de barrio, que hay que usar el sentido común y no exponernos a situaciones peligrosas. También está en nuestra mano “identificar al infractor, mediante fotos o grabaciones, y remitirlas a los agentes”. Por supuesto, también en estas situaciones es vital “no tocar absolutamente nada” para que tengamos más imputaciones por estos delitos.

Primer año de los Guauoyas, que han premiado a Oveja, de la película ‘Diecisiete’ y a Perruedines, de la serie ‘El vecino’

Este año, por vez primera, además de Goyas tenemos Guauoyas. Son una estupenda iniciativa de SrPerro nacida para reconocer las mejores actuaciones de perros en dos categorías, largometrajes y series. Una manera más de poner en valor a nuestros compañeros peludos que además tiene una vertiente solidaria, porque los premios para los ganadores son unas ilustraciones de Blowearts y pienso donado por Tiendanimal para las protectoras de su elección.

En esta primera edición los premiados han sido Oveja por la película Diecisiete de Daniel Sánchez Arévalo; y Perruedines por El Vecino, la ficción creada por Miguel Esteban y Raúl Navarro. Ambas, casualidades de la vida, disponibles en Netflix.

El primero aparece en una película en la que está más que presente la protección animal y el vínculo que se establece entre este perro abandonado y un joven, el actor Biel Montoro que acabó adoptando a su partenaire cuadrúpedo. La segunda, porque es perra aunque interprete a un macho, visibiliza que los perros con enfermedades crónicas, lesiones o discapacidad tienen una vida que merece ser vivida.

He tenido la fortuna de ser miembro del jurado de estos premios que espero se repitan año tras año junto a Alberto Rey, periodista especializado en series de TV; Anabel Vázquez, periodista de lifestyle; el ilustrador y fundador de Blowearts Pablo Gómez y la fundadora de la web SrPerro e impulsora de la iniciativa Micaela de la Maza.

Melisa Tuya:

Diecisiete tiene el gran mérito de mostrarnos que no se puede dar a nadie por perdido, ni a un perro abandonado ni a un chaval problemático. También que no podemos juzgar a los demás por nuestras primeras impresiones. Y lo hace llevando la realidad de la protección animal a un largometraje, algo que en muy contadas ocasiones hemos visto bien plasmado. Merece sin duda alguna este reconocimiento.

Alberto Rey:

Oveja es simplemente un perro. O, por qué no, un chucho. Uno maravillloso. A mí, que sólo he tenido chuchos, esa me parece una palabra preciosa. Cuando uno habla de su amigo perruno así le está dando más categoría de amigo que cuando nombra su raza o su (puaj) pedigree. Diecisiete va de amigos y de chuchos, que en el fondo son la misma cosa. Vivan los chuchos.

Anabel Vázquez:

Cuando terminé de ver Diecisiete escribí unos diecisiete mensajes recomendándola y todos incluían la palabra Oveja. Esta película tan mínima y tanmáxima me encantó. Ójala todos tuviéramos un Oveja que nos diera impulso para llegar donde queremos.

 

Anabel Vázquez:

Perru tiene la mirada magnética de las grandes estrellas clásicas. Me recuerda a Bette Davis, pero me inspira más ternura. Tenía el premio asegurado.

MelisaTuya:

Es todo un acierto que el equipo de El Vecino apostara por dar el protagonismo peludo de la serie a Perruedines (Ratoni), una perra rescatada del abandono y con discapacidad. Necesitamos que los animales de compañía dejen de considerarse accesorios de moda y en ese cometido las películas y las series tienen mucho por aportar, apostando por poner en valor todo tipo de perros y dejando de fomentar razas concretas tras las que luego llegan demasiados caprichos estéticos y malos criadores a los que no les importa el sufrimiento animal.

Alberto Rey:

Perruedines llega a El Vecino sin nombre… y sin ruedines. Su bautizo es de las cosas más divertidas de la serie de Raúl Navarro y Miguel Esteban. Pocos perros recuerdo tan piropeados en una ficción. Guapo, guapo y guapo (aunque en realidad es guapa: Perruedines es hembra). Que tenga ruedas es lo de menos. Hay mucho y mucho bueno en cómo una serie que en el fondo es una comedia cafre trata a una criatura tan especial.

Al menos 1.400 perros con pedigrí salieron de la fábrica de cachorros de pesadilla en la que tenían 270 chihuahuas con las cuerdas vocales cortadas

La semana pasada fue noticia la desmantelación de un criadero ilegal de chihuahuas, pomeranias y caniches en el que algunos animales tenían las cuerdas vocales cortadas para que no ladraran. Una noticia que amplié con un post.



Ha habido mucha gente interesándose por esos perros
por diferentes vías, ofreciéndose para adoptar alguno de ellos o para tenerlos en acogida, incluso recriminando a los medios que no demos información sobre dónde dirigirse para ofrecer su ayuda.

Probablemente gente con buena intención y el corazón sobrecogido por este maltrato terrorífico. También probablemente en un buen porcentaje, gente movida más por el impulso que por la reflexión, cuando siempre es más recomendable lo segundo que lo primero cuando se abre las puertas de tu hogar a un animal. Y no puedo evitar pensar que entre ellos hay muchos que, lo que buscan consciente o inconscientemente, es un chihuahua gratis.

Siempre que hay una noticia de incautaciones de perros minis de razas de moda, como ésta última, siempre se suceden las peticiones de gente que quiere adoptar o acoger uno. Todos ellos deberían hacer un importante examen de conciencia. Si alguien tiene interés en adoptar o acoger, en ayudar a perros y gatos de todo tipo que lo han pasado mal de diferentes maneras, hay multitud de protectoras con un montón de animales que lo necesitan urgentemente. No hay que esperar a todos estos, los hay que necesitan ayuda ya mismo. ¿O es que solo quiere ayudar si es un chihuahua o un pomerania?

Los perros de esta noticia no están en adopción. Por favor, que quede claro. Así lo contaban las organizaciones que se han hecho cargo de ellos en una nota de prensa: “FAPAM y ANAA se han hecho cargo de la custodia, cuidados y atención veterinaria de todos estos perros que además psicológicamente también necesitan ser rehabilitados, a consecuencia entre otras del confinamiento y hacinamiento al que han sido sometidos. Por el momento no es posible la adopción de ninguno de los perros“.

Una nota de prensa que da más información sobre esta fábrica de cachorros, que llevaba treinta años operando gracias a esos que quieren cachorros rápido y baratos sin preocuparse demasiado por su origen. Como bien apuntan estas asociacions: “Estas fábricas de cachorros no existirían si hubiera más conciencia entre la ciudadanía y a la hora de adquirir un animal de compañía no se colaborará con la explotación de animales y se diera una oportunidad a los miles de animales que se abandonan en España”.

Al menos 1.400 perros con pedigrí salieron de la fábrica de cachorros de pesadilla. Al menos 1.400. Todo aquel que compre un animal por la vía fácil, sin interesarte a fondo en las condiciones en las que fue criado su futuro cachorro, es cómplice de sitios así, en los que el maltrato animal es la norma.

Los animales vivían en un zulo construido de manera ilegal en los bajos de un chalet. Se encontraban enjaulados en espacios pequeños y en unas condiciones «deplorables», según la Policía Nacional y en ocasiones había tres perros por cada jaula y los animales presentaban problemas articulares porque apenas podían moverse. El lugar no presentaba las mínimas condiciones higiénico-sanitarias, no tenía ventilación ni luz natural. El hedor era insoportable y el aire irrespirable, una actividad que el propietario de los animales llevaba a cabo de manera ilegal desde hace 30 años. Para evitar alarmas a los vecinos, a muchos de los animales se les seccionaron las cuerdas vocales y a las hembras destinadas a la cría habían sufrido cesáreas, amputaciones y tenían quistes en los ovarios.

Casi un centenar de jaulas apiladas era el lugar donde mantenían a los animales hacinados, toda su vida pisando un suelo de rejilla y sin poder hacer un mínimo de ejercicio. La vida de estos perros ha sido un infierno, encerrados en minúsculas jaulas sin apenas poder moverse, utilizados como máquinas de criar para conseguir un beneficio económico. Las hembras eran literalmente “explotadas” para conseguir el máximo número de cachorros para su venta.

Esta actividad se llevaba a cabo en la más absoluta ilegalidad, no presentaba ningún tipo de autorización de núcleo zoológico ni la correspondiente licencia de actividades.

Según la Policía Nacional “Se estima que llevan practicando esta actividad desde 1990. Desde entonces consta que han vendido al menos 1.400 perros con pedigrí, ya que son los que estaban dados de alta en la Real Sociedad Canina de España.

Según los cálculos de la Policía Nacional, los beneficios obtenidos superarían los dos millones de euros ya que los detenidos vendían los perros «de raza» por 3.000 euros, eso sin contar la venta de los canes sin pedigrí”.

En el momento de la incautación los perros presentaban problemas neurológicos, piómetras, malformaciones por la falta de ejercicio, fracturas consolidadas, en general diversos problemas de salud consecuencia directa de las pésimas condiciones de vida, de la cría abusiva/ explotación a la que han sometidos y de la ausencia de atención y cuidados necesarios para garantizar un mínimo bienestar.

FAPAM y ANAA se personarán como acusación particular en el procedimiento judicial, confiando en que los responsables de tanto sufrimiento paguen por sus actuaciones y que sea una condena ejemplarizante.