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‘Mastín y la chica del galgo’, una novela que quiere ver la luz por crowdfunding para ayudar a los perros y gatos sin hogar

Hoy vengo a hablar de mi libro, literalmente. Vengo a hablaros de Mastín y la chica del galgo una novela juvenil (para chavales a partir de unos catorce años) de 400 páginas, interesante también para adultos, que publiqué hace cuatro años en este blog por capítulos semanales.

Al fin estoy en el camino de lograr que vea la luz en formato impreso. Es una versión mejorada, revisada varias veces. Y es un proyecto muy bonito, que me ilusiona mucho y que es completamente solidario.

Todo, absolutamente todo lo que genere será para los perros y gatos de la Fundación Amigos del Perro, cuya presidenta leía sin faltar un solo día la historia mientras se publicaba.

Voy a necesitar vuestra ayuda
para que sea realidad, para que podamos ayudar a los animales al tiempo que creamos conciencia y damos a conocer la realidad de la protección animal. Hoy mismo, hace muy pocos minutos, se ha abierto el Verkami para sumar mecenas. Mecenas que aporten el dinero suficiente para poder pagar los gastos que supone llevar Mastín al papel.

Es extremadamente raro que pida algo para mí, pero esta vez voy a hacerlo. Por favor, ayudadme. Más allá de ser mecenas, necesito que ejerzáis de altavoces y recomendéis este Verkami desde vuestras redes sociales y de viva voz a los que os rodean.

Me gustaría que este libro llegase al mayor número posible de lectores porque quiero creer que puede contribuir cambiar un poquito el mundo a mejor de diferentes maneras. Estoy convencida de que con los cuentos y los libros es posible ayudar a los animales, despertando una mayor sensibilidad y respeto por ellos, que se traduce también en bondad y empatía hacia otros seres humanos. De hecho, en el libro también se recogen más valores relacionados con el respeto, la tolerancia y la convivencia vinculadas a situaciones de acoso escolar o igualdad LGTBi.


Entre las recompensas las hay tan chulas como poner nombre a uno de los animales sin hogar que llegue a Fundación Amigos del perro (os animo a apadrinarlo además) y que María Gago haga un dibujo de vuestro perro o gato tan bonito como el que veis arriba.

Argumento:

Martín tiene diecisiete años y un pitbull, un perro viejo y bueno pero que hace que muchos se cambien de acera cuando los ven paseando juntos. Anda un poco perdido sobre qué hacer con su vida. Y conocer a una nueva vecina, una chica de veintiséis años con un galgo, le conducirá a ser voluntario en una protectora y le ayudará a encontrar su norte. Los perros protagonistas son un pitbull y un galgo. No es casualidad. Embajadores de los conocidos como perros potencialmente peligrosos cuya adopción es más difícil y sobre los que pesan muchos prejuicios injustos y de los perros de caza que llenan perreras y protectoras con un futuro incierto.

El veterinario Carlos Rodríguez nos enseña a cuidar a nuestros animales de compañía en TVE en el programa de Macarena Berlín ‘+cotas’

Si hay un veterinario en España que destaque por su labor proteccionista es, sin duda, Carlos Rodríguez. Autor de numerosos libros de divulgación sobre animales de compañía, presidente de la Fundación Mascoteros y conductor del mejor y as duradero espacio periodístico sobre bienestar animal: el programa Como el perro y el gato en Onda Cero.

Él dice que no es periodista, que es veterinario, pero yo no puedo evitar pensar que es el comunicador de referencia en España en lo que respecta a promover una tenencia informada y responsable de nuestros animales de compañía. Y lo es desde hace tantos años que he perdido la cuenta. Recuerdo ser una veinteañera recién emancipada que procuraba cocinar el fin de semana a la hora que él daba sus recomendaciones por las ondas, contestando con sentido del humor y sensatez a las preguntas que le llegaban de los oyentes.

Hace unas pocas semanas que tenemos la oportunidad de ver en televisión a este hombre grande, de discurso apasionado. Se trata del programa +cotas, presentado por Macarena Berlín y dirigido por Albert Castillón, en el que también participa el rehabilitador canino Israel Pérez.

Se emite las mañanas los fines de semana. A las 9:30 de la mañana de los sábados en principio, aunque parece que disfrutan moviéndolo. Suerte que siempre nos quedará RTVE a la carta y las cuentas de twitter de sus artífices.

Es muy importante transmitir desde los medios de comunicación la importancia de ser dueños responsables, de informarse previamente sobre las necesidades de cualquier animal que vayamos a sumar a la familia, de asumir esa responsabilidad hasta el final y con todas las consecuencias. Y el programa me gusta, porque transmite precisamente eso. Incrusto tantos tuits, con pequeños fragmentos, para facilitar que os hagáis una idea.

Sus objetivo declarado es fomentar la adopción, dando cabida a protectoras de animales y explicando cómo adoptar.

También pretende desmontar falsos mitos y ayudarnos a comprender mejor a nuestros animales, así como presentarnos a animales de trabajo, que velan por nuestro bienestar.

A mí, personalmente, me parece mucho más interesante que conocer a los animales de compañía de los famosos, los animales ‘influencers’ en redes o los vídeos graciosos; otros espacios del programa, son bastante menos útiles que las partes más educativas y periodísticas.

Tal vez la principal crítica constructiva que podría hacer a los responsables del programa es que se pretende abarcar demasiado, todo el universo relacionado con los animales de compañía, y hay secciones demasiado ligeras y anecdóticas mientras que hay otras, como la del mismo Carlos, que nos dejan con ganas de más.

En cualquier caso, ojalá más espacios en televisión como éste, ojalá mejor tratados en la parrilla. El conocimiento es una herramienta importante para mejorar la situación existente en nuestro país, en el que los abandonos, el maltrato y los animales mal atendidos son moneda corriente.

Adiós Sancho

A Sancho lo encontré la primavera de 2005 abandonado en la calle cuando acababa de nacer. Yacía boqueando y con los ojos cerrados junto a su hermano Cervan. Su madre era una gata callejera, joven y enferma, que los parió en plena acera justo frente a la casa de unos buenos amigos, también amantes de los animales, Miguel y Encarni.

A Sancho su madre lo limpió pero con Cervan ni siquiera hizo eso. Cuando los recogí del suelo aun tenía el cordón umbilical y la placenta, que se había quedado pegada al adoquín. Todavía recuerdo la sensación de despegarla al coger a aquellos dos gatitos diminutos en mi mano, decidida a luchar por ellos.

Mi amigo Miguel, que estaba en casa, se quedó guardándolos mientras yo acudía corriendo a comprar leche para ellos.

Los gatitos son más duros de lo que pueda parecer y lograron salir adelante.

Si hubiera tardado unos pocos minutos más en pasar por allí, probablemente su suerte hubiese sido otra.

Un escalón de Ikea invertido fue su primer hogar, acompañado siempre de un flexo para mantenerlos calientes.

Eso, las tomas regulares y la estimulación de la zona perianal tras las comidas para que hicieran sus necesidades (con una gasa húmeda pero también con la ayuda de Troya, que hacía ese trabajo divinamente) obraron el milagro de convertirlos en unos pequeños exploradores bullendo de vida.

Esa paren de amigos y yo nos turnábamos en la responsabilidad de cuidarlos. Recuerdo que nos fuimos un fin de semana de viaje a Extremadura y nos los llevamos con nosotros, con flexo, biberones y toda la pesca.

Eran un poco nuestros. Sanchito y Cervan, que perdió los dedos de la mano nada más nacer por la falta de cuidados de su madre. Ser manco nunca le impidió hacer una vida normal. Era más tímido que su hermano, algo más pequeño y más débil. Fue también el primero en lograr un buen hogar, la mejor amita posible. Era una niña como mi hija entonces, cuando lo adoptó hace casi catorce años. Ya era universitaria cuando murió hace pocos años.

Sancho logró el que creíamos también un hogar estupendo, pero no fue así. La mujer que se lo llevó apreciaba más las cosas que los seres vivos y nos lo devolvió poco después, convertido en un precioso gatazo adolescente.

Vino de nuevo de refugiado a mi casa y parecía recordarla perfectamente, igual que a nosotros, a Troya y a mis gatos Maya y Flash.

Pasó unas semanas feliz, jugando con nosotros y con ellos mientras yo buscaba otro hogar en el que pudiera vivir por siempre, bien atendido y querido. Para mí Sancho fue siempre especial. Su personalidad (gatonalidad) era maravillosa, se trataba de todo un señor gato seguro de sí mismo, sociable, flexible y cariñoso.

Tuvo mucha suerte al acabar convertido en la familia de Vanesa. Ambos se robaron el corazón y compartieron muchos años juntos, valiosas vivencias que atesorar. Sabiéndole en sus manos yo estaba tranquila.

Hoy su humana me ha dicho que Sancho ha muerto. Ya llevaba cierto tiempo delicado, cuidado con mimo. Ya era un gato mayor.

Ha llegado el momento de pagar el peaje obligado de amar y recibir el amor de un animal.

Como os dije hace poco con Troya, no creo en cielos ni arcoíris. Atesoraremos su recuerdo en nuestros corazones, que no hay mejor lugar. En primer lugar el de Vanesa, pero también el mío, el de Miguel, el de Encarni, el de todos los que le conocimos.

Allí también están Troya, Flash, Mina, Cervan, Pipo, Uruguay, Ron, Tritus, Gaidin y Trinity.

Y puede parecer difícil de creer, pero llega un momento en que el dolor no está, en el que recordarles, ver sus fotos, hablar de ellos, solo evoca la felicidad pasada. Como mucho, tal vez un poco de esa nostalgia dulce que envuelve y no se clava.

Adiós Sancho, ánimo Vanesa.

Volver a tener otro perro

Cuando murió Mina por una leucemia que nos la arrebató demasiado pronto, en menos de una semana estaba en una protectora adoptando a Troya. No pretendía sustituirla. Eso sería imposible. Pero echaba tanto de menos las rutinas asociadas a tener un perro que casi dolía físicamente. Un dolor que Troya ayudó a mitigar.

Ahora que ha muerto Troya (este lunes hará una semana, aún me cuesta creer que el pasado domingo aún la tenía al alcance de mis caricias), contar con Tula en casa es un consuelo. Tener que sacarla a pasear, mimarla, alimentarla… amortigua de nuevo la pérdida.

Comprendo que haya personas que no quieran más animales tras el dolor de perder a su compañero. He encontrado con frecuencia casos así. Se trata de una mezcla entre querer respetar la memoria del animal que se fue, sentir que se le traiciona si se acoge a otro en la familia y no querer sufrir tanto de nuevo. Por supuesto merecen todo mi respeto, pero no es algo que yo comparta. Quiero que los animales siempre estén en mi vida y eso supone pagar ese peaje, pequeño si se mira en perspectiva todo lo que nos dan a cambio.

No quiero que el temor al dolor marque mi rumbo. Puede que al principio sea extraño tener a un perro diferente, con otra personalidad, otros gustos, ocupando el espacio de aquel que tanto nos marcó. Puede que al principio nos cueste sentirlo nuestro perro. Será así durante poco tiempo, lo aseguro.

En varias ocasiones me han preguntado estos días si voy a tener un segundo perro. De momento no, es lo que estoy contestando. Seguro que si Tula no estuviera ya estaría planeando acudir a adoptar un nuevo compañero. Pero ahora no me lo pide el cuerpo la verdad. Mañana ya veremos.

Terminó recuperando un texto de hace casi cinco años. Lo hago porque creo que procede y también a modo de punto y seguido. A partir del siguiente post, este blog recuperará su propósito: divulgar buscando el beneficio de nuestros perros y gatos.

Se irán, lo harán. Se irán y nosotros lo veremos. Y así debe ser. Lo sabemos aunque no queramos saberlo, aunque no queramos pensarlo.

Se irán y nosotros lo veremos porque tienen unas vidas mucho más intensas y cortas que las nuestras, unas vidas en las que no desperdician ni un segundo en aquello que no merece la pena, en las que lo realmente valioso reina, unas vidas que siempre tienen sentido.

Algunos se irán antes de lo que teníamos previsto, aún jóvenes. Otros, más afortunados, se irán ya ancianos. Los habrá que necesiten de nuestra ayuda para irse dignamente, nuestro último regalo.

Se irán y se llevarán sus lametones, sus recibimientos entusiastas al abrir la puerta, sus siestas a nuestro lado, sus estallidos de pura alegría tras la pelota, al encontrar algún colega peludo o al descubrir el mar o la nieve.

Se irán, pero nos dejarán una vida entera de recuerdos. Nos dejarán muchos aprendizajes si somos capaces de interiorizarlos, no hay mejores maestros de la felicidad. Olvidad los manuales de autoayuda y observadles. Nos dejarán la devoción que nos tuvieron.

Antes o después pagaremos el peaje de verlos partir. Algo que para ellos es natural y no entraña frustraciones ni sufrimiento por lo que ya no vivirán.

Mientras estén aquí hay que ser conscientes de ello. Mientras estén aquí hay que disfrutar de ellos tanto como podamos.

Y os lo digo a vosotros, me lo digo a mí misma. Ellos ya lo saben, ellos no necesitan que nadie se lo recuerde.

Mientras pisemos el mundo hay que avanzar riendo, jugando, corriendo y gozando del calor del sol, de las palabras amigas, de las caricias, las flores y la música.

Para nosotros también son dos días.

Adiós Troya, seguiremos caminando juntas

Sabía que Troya no iba a tardar en dejarme. Desde este verano las fuerzas la estaban abandonando gradualmente. A partir de la Navidad su debilidad se acentuó, los paseos eran apenas dar la vuelta a la manzana, levantarse era un esfuerzo; pero su espíritu era el mismo, sus ganas de vivir eran palpables.

Sabía que Troya no iba a tardar en dejarme, pero no esperaba que fuera tan pronto. No esperaba tener que despedirme para siempre de ella ayer mismo.

El viernes por la noche no quiso cenar. A partir de ese momento se negó a comer y el sábado supe que había decidido que era el momento de irse.

A partir de entonces, ya no nos separamos. La tuve a mi lado, dormitando en el salón, junto al sofá o a mi cama. Al alcance de mis caricias en ambos casos.

No fue preciso ayudarla. El lunes por la mañana, en mi dormitorio, a mi lado, respiró lenta y profundamente media docena de veces y se fue. Hasta aquí llegó nuestro viaje de casi quince años juntas. Es triste, sí; hay lágrimas, por supuesto; pero sé bien que no hay manera mejor de despedirse.

Tenía unos 18 o 19 años, era muy mayor, tuvo una buena vida, tuvo también una buena muerte, sin dolores y con toda la dignidad del mundo. Todo es cierto y consuela, pero no impide que su marcha duela, que la eche de menos.

Desde este lunes ya no está esperándome tras la puerta, ya no puedo acariciar su pelaje denso. Pero no voy a pensar en lo que me falta, sino en lo que me ha quedado de ella, que ha sido muchísimo.

Troya ha muerto y no creo que esté saltando en verdes campos o que nos volvamos a encontrar. Troya ha muerto y no está ahora al otro lado del arcoíris, por mucho que agradezca todas las palabras de aliento en ese sentido.

Troya se ha convertido en muchos buenos recuerdos, que ya es mucho.  La atesoro en mi memoria, acurrucada a mis pies, volando tras la pelota en la playa de Gijón, jugando feliz con todo perro pequeño que encontrase en su camino, convertida en mi segunda sombra, jugando a pelearse con su amigo Ron, tumbada pacientemente bajo las caricias torpes de los niños de mi familia.

Su muerte la ha dejado para siempre dentro de mí y estoy convencida de que ese es el lugar en el que ella querría estar de poder elegir. No se me ocurre otro mejor.

Adiós Troya, seguimos caminando juntas.


Un puente de mayo hace casi quince años acudimos a una protectora en busca de un nuevo miembro de nuestra familia. Una familia escueta, dos adultos que no llegaban a los treinta años y dos gatos adolescentes, que había perdido a uno de sus miembros dos semanas antes, a nuestra perra Mina.

Troya fue la perra que se vino a casa con nosotros, asustada al principio de casi todo: las escaleras, los hombres de mediana edad, el palo de la escoba… En la protectora la habían llamado Raspa, así de demacrada la encontraron. No le costó superar sus miedos a nuestro lado.

Era una perra de unos cinco años me dijeron, cruce de caza de unos 20 kilos. Tenía perdigones en el cuerpo y leishmania. No era fácil que saliera en adopción pese a ser buena como el pan. Entre todos los perros que había esperando un hogar, ella me ganó cuando entré en su chenil y se tumbó sobre mí, con su cabeza en mi regazo, quedándose dormida casi al instante.

Era una atleta. Corría como el viento, saltaba como jamás he visto saltar a un perro. Era muy obediente, salvo cuando un conejo se cruzaba en su camino. Solo recuerdo haberme enfadado con ella cuando corría a cazarlos rauda sin atender mi llamada. Me enfadaba porque estaba preocupada por si le daba por cruzar alguna carretera o corría tanto que se perdía.

En el tiempo transcurrido a su lado he pasado de ser una veinteañera que entraba a trabajar a media mañana a ser una madre de familia, con otro horario, en otro hogar. Muchos cambios en los que siempre me ha acompañado, sumando canas y consideración en su mirada.

En este tiempo Troya inspiró el Día Internacional del Perro sin Raza que impulsó 20minutos y ahora se celebra en todo el mundo. El logo está basado en ella.

Fue pionera en viajar en el Metro de Madrid para un reportaje.

(JORGE PARÍS)

También fue el primer perro no de asistencia en pisar el Ministerio de Agricultura para concienciar de la importancia de procurar el bienestar a sus congéneres.

Recorrió la Universidad Rey Juan Carlos para hablar de la Cátedra Animales y Sociedad.

(JORGE PARÍS)


Ha acudido al colegio de mis hijos como embajadora animal, ayudando a algún niño a superar su miedo a los perros y dando ratitos de alegría a varios niños con autismo.

También vino a eventos de prensa, entregas de premios, ferias de adopción…

Yo no soy la única que albergará a Troya en mis recuerdos, su existencia ha ocupado un rincón en muchos corazones.

Mi perra, mi compañera, se apaga, y mi trabajo es darle el mejor final posible

Ayer estuvimos en nuestro veterinario, uno que está apenas a cinco minutos de casa. La distancia máxima que Troya es capaz de recorrer. Acudí con Tula, a la que había que vacunar, y también con ella. Fuimos despacito. Camina insegura, sabedora de que sus patas traseras no la sostienen largo rato. Para cruzar el umbral de la clínica, en el que hay un escalón, la tuve que coger en brazos.

La verdad es que está muy mayor, pero está bien. Su veterinario volvió a auscultarla y su corazón late contento. En septiembre la hicimos pruebas de todo tipo y todas dieron bien. No hay dolores de ningún tipo. Incluso conserva bien los dientes. Lo que hay debilidad, pérdida de masa muscular. Son muchísimos años para un perro de su tamaño.

En casa está constantemente tumbada, dormitando. Pero está feliz. Quiere salir a la calle, aunque le cueste cada día un poquito más ponerse en pie.

En el puente de diciembre, en la playa de Gijón.

Su declive sigue adelante y no hay nada que podamos hacer para detenerlo. La vejez no tiene cura. Ayer coincidía con nuestro veterinario en que si comienza el dolor, o la debilidad llega a extremos insostenibles, tocará darle el regalo de un buen final. No hay otra opción.

La muerte tiene que llegar. Como bien decía Terry Pratchett, la muerte es condenadamente buena haciendo su trabajo. No hay nadie que se libre de su último abrazo. Teniendo eso en cuenta lo mejor que podemos desear para los nuestros y para nosotros es que llegue tarde tras una vida larga y buena, que no lo haga precedida de sufrimiento y que podamos elegir cuándo darle la bienvenida dejando en los demás un buen recuerdo.

Creo que Troya podrá tener todo eso. Al menos me esforzaré para que así sea. Así que, en cierto modo, habría incluso que estar felices por ella. No habrá mejor manera de marcharse que la suya, yo me aseguraré de ello.

Algo así expliqué a mi hija de nueve años cuando hace poco se echó a llorar. Le pregunté por qué lloraba tanto y me contestó: “porque Troya está muy mayor y se va a morir pronto“. Sí, es muy mayor y se va a morir pronto, imposible negarlo. Pero aún está aquí con nosotros para recibir y dar cariño y compañía y tendrá el mejor final posible, el que cualquiera desearíamos.

Es una forma de consolarnos, de prepararnos para lo que tiene que llegar, aunque sé bien que no hay forma de regatear el dolor cuando llegue la hora de la verdad. Y también sé que llegará pronto.

Para los niños es un buen aprendizaje. También para nosotros, los mayores.

No obstante, insisto. Aún está aquí. Un tiempo que tiene valor. Nuestro trabajo es asegurarnos de que transcurra feliz para ella. Y en ello estamos.

¿Deberían prohibirse en España determinadas razas de perros (pitbulls, rottweilers…) como se ha hecho en otros países?

Tres rottweilers sueltos en una zona de polígonos madrileña, todo apunta a que perros de nave industrial sin chip ni nada de lo que es obligado por ley, atacan a un pobre hombre de 81 años y hoy es noticia que ha muerto. Los perros probablemente también acabarán muertos como casi siempre en estos casos. El dueño, que los tenía sueltos y saltándose todas las leyes sobre tenencia de perros en general y perros de raza potencialmente peligrosa en particular y que es el verdadero culpable en todo este asunto, fue detenido y está acusado de homicidio imprudente.

Un drama, sobre todo para al anciano que ha perdido la vida.

Desde el primer momento que supe de la noticia, pensé (de nuevo) que ya están tardando la Policía y Guardia Civil en pasarse con lectores de chips por los polígonos industriales y así lo comenté ayer en mis redes sociales. Los polígonos están llenos de perros colocados ahí para guardar, muchas veces mal socializados, potencialmente muy peligrosos aunque sean de razas que no están en el listado como pastores alemanes o mastines. Perros sin el chip registrado al que obliga la ley, sin vacunas o desparasitaciones, sin un mínimo de bienestar animal.

Es algo que debería controlarse. Si hay leyes es obligado hacer que se cumplan. Sé porqué los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no lo hacen. Pasar con el lector de chip y pidiendo cartillas de vacunación por los polígonos no suena complicado a priori, pero sí lo es. Requiere recursos y además menudo marrón supone. ¿Qué hacer con todos esos animales que están en malas condiciones? ¿Cómo hacer un seguimiento efectivo de que se han puesto las pilas y ya están bien atendidos y registrados? ¿Hasta qué punto es posible legalmente y por intendencia incautar perros de polígono? Al final lo acabarían pagando los animales, como siempre. Pero, o se actúa, o nada cambiará nunca. Los primeros interesados son los perros.

De hecho no solo hay perros sin registrar, sin seguro, potencialmente peligrosos independientemente de su raza en los polígonos. Los hay en muchos otros lugares y también ahí habría que ir.

La culpa no es de los perros. Ni siquiera de las razas llamadas potencialmente peligrosas por una ley muy regular creada deprisa tras varios casos que desataron la alarma social en los años noventa, perros a los que he defendido con frecuencia en este blog. Los tres perros que han matado al anciano eran rottweilers. El perro de la catedrática y terapeuta ocupacional Nuria Máximo que impulsó la Cátedra Animales y Sociedad y que era un animal de terapia también era de esa raza.

La culpa es de los propietarios que no respetan la ley, que por terrible que les (nos) parezca es de obligado cumplimiento. Es de los propietarios que no socializan y educan a sus animales. Es de todos los que crían y traen cachorros al mundo para hacer negocio rápido con muy poca responsabilidad respecto a esos animales. Es de la Administración, que legisla y olvida y no dedica recursos a solventar el problema.

Es indiscutible que hay perros con un físico poderoso y una mordida potente que son potencialmente más peligrosos. Por mucho que nos gusten, es algo innegable. Tenerlos requiere una responsabilidad mayor. No pueden estar en malas manos, en manos negligentes o en manos que desconocen los conceptos más básicos de la educación canina. Pero también es imposible negar que hay miles que están en manos así. Bastante buenos son la mayoría de serie, que no pasan más cosas.

Otra certeza. Las perreras y protectoras están llenas de perros de razas potencialmente peligrosas.
En los últimos años su número ha aumentado y sus abandonos también. Son animales que difícilmente encuentran una segunda oportunidad. Pocos adoptantes optan por uno de estos perros, ya sea por miedo o por no querer complicarse la vida. Y es un problema que no podemos negar y al que hay que buscar solución.

¿Cuál? Vuelvo a lo mismo: que los dueños (de cualquier raza de perro) nos responsabilicemos y que las administraciones públicas, policía y guardia civil se tomen en serio el tema y hagan su trabajo, controlando también a los criadores.

Esa sería la solución ideal, pero me temo que no va a producirse. Lo cierto es que no soy optimista. Por eso me temo que podríamos encontrarnos con que la tenencia de determinadas razas acabe prohibiéndose en España. También legislando deprisa y regular como con la actual ley de tenencia de PPPs.

(GTRES)

Ya ha sucedido en otros países como Canadá, Reino Unido, algunos estados de Estados Unidos, Noruega o Australia. Incluso hay razas prohibidas en países vecinos como Francia, Italia, Alemania u Holanda.

Prohibiciones cuestionables basadas también en los intereses de los criadores más potentes en cada país, en los que absurdamente se apoyan los políticos para elaborar estas leyes pese a ser parte interesada. Por eso en el Reino Unido está prohibido el pit bull americano pero no el staffordshire bull terrier, que sí que está prohibido en Alemania. Y en Alemania no está prohibido el rottweiler, raza vetada en Italia o Polonia.

Y termino con una pregunta obligada, la que titula este post, porque me interesa saber qué opináis. Ya os adelanto que yo creo que la prohibición no es la mejor solución. Como bien dice le veterinario Carlos Rodríguez: “La prohibición sólo afectaría a las personas que de forma responsable quisieran compartir su vida con estos MARAVILLOSOS animales. Los HDLGP que les utilizan, por ejemplo para peleas, seguirían haciéndolo. EDUCACIÓN!!!!!!!!!!!!”. O como añaden desde Etología Canina: “Es la “solución fácil”, pero como los perros de la lista de PPP no son los que más incidentes protagonizan, el problema sigue ahí. Y no es otro que la falta de educación, socialización y formación de la mayoría de propietarios. Formación obligada y el problema disminuirá mucho”.

Y nada más lejos de mi intención que demonizar a estos animales, potencialmente perros perfectos cuyo único pecado es su físico poderoso y acabar con frecuencia en manos de irresponsables.

Un post data en forma de un hilo cuyas reflexiones comparto:

¿Cómo te describirías si fueras un perro o un gato buscando hogar en una protectora?

Cuando un animal llega a una asociación protectora que quiere lograr para él una segunda oportunidad, es obligado elaborar una ficha, un pequeño texto que explica cómo es ese perro o ese gato. Ese texto y sus variantes se usarán en páginas webs, redes sociales y correos electrónicos.

Lo correcto es proporcionar una descripción honesta, que ponga de relieve sus virtudes para despertar el interés del potencial adoptante, pero no obvie los posibles retos que vaya a tener que asumir. Seguro que habéis visto multitud de ejemplos, a poco que os hayáis fijado mínimamente. Tenéis tres ejemplos diferentes al final del texto.

Pan es una mastina de once años y cuarenta kilos que debe su nombre a que es más buena que el pan. Está en la Asociación Amigos del Perro.

Hoy propongo un ejercicio de empatía inspirado en esas fichas, uno que tal vez sirva para al menos acordarnos de todos esos animales que esperan y esperan con demasiada frecuencia sin tener jamás un final feliz. Os pido que os imaginéis que sois un perro o un gato sin hogar y que habéis acabado por el motivo que sea en una protectora. Tenéis la oportunidad de elaborar esa descripción para conseguir una familia. ¿Qué pondríais?.

La idea nace de un tuit de @yeswecan, que ya compartí en redes con mi propia descripción y que se tradujo en muchas otras de distintas personas.

@jfandaluzas: Tozuda pero noble. Demasiado interesada por cambiar las cosas está obsesionada por implantar el CER en vecindarios, leyes, municipios. No dejará de maullar hasta que los gatos de colonias sean protegidos y respetados. Se tranquilizará con el fin de ferales presos y envenenados.

@Montse_Vi_So. Educada, tranquila pero testaruda. Bien con perros y gatos, pero con seres humanos bajo supervisión. Puede morder. Muy independiente.
Necesita comer mucho y bien. Buena salud. Necesidad de ejercicio diario pero muy moderado.

@miblogdegatos. Muy tranquila excepto si tiene que defender a otros. Necesita mantitas calentitas por toda la casa. A veces le viene bien algún mimo pero es bastante independiente. No duerme casi nada. No dejar chocolate cerca

@congatos. Independiente. Curiosa. Muy observadora. Friolera. Bien educada. Respetuosa. Busca hogar donde la quieran tal y como es. Aunque poco importa lo que ponga en mi ficha: al ver mi edad seguro que me quedo en el albergue para vestir santos

@IsabelACaldera. Senior no apta con todos los animales, busca comodidad y tranquilidad. Sensible pero con carácter , no apta con niños

¿Os animáis a hacerlo? Os propongo usar estos dos hashtags #Sifueraunperroabandonado y #sifueraungatoabandonado

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NOMBRE: NORMAN SITUACIÓN: En Albergue Necesita: ADOPCIÓN DESCRIPCIÓN: Macho, galgo, nacido en enero de 2015, tamaño mediano HISTORIA: Norman sobrevivía con su compañera Brigite refugiados en las ruinas de una finca a las afueras de un pueblo de Toledo CARÁCTER: Norman es enternecedor, se muestra muy tímido en un primer encuentro, pero una vez que toma confianza no quita su atención de ti, te mira continuamente provocando las atenciones, se acerca por detrás de ti tocándote con su nariz suavemente para que le acaricies y ponerse feliz simplemente con este acto. Tiene un carácter maravilloso, dulce y tranquilo. Con sus compañeros tiene muy buena relación. ESTADO DE SALUD: sano APTO CON GATOS: pendiente de testar Para APADRINAR o ADOPTAR a NORMAN escríbenos a acunrmadrid1@hotmail.com o acunrmadrid@gmail.com INFORMACIÓN IMPORTANTE: -Todos nuestros perros se entregan desparasitados, vacunados, chipados, con las pruebas de enfermedades hechas, esterilizados (en el caso de los cachorros con compromiso de esterilización) y con contrato de adopción. -Los cachorros se entregan en adopción SOLO EN MADRID. -Todos los animales acogidos o adoptados necesitan de un periodo de adaptación a su nuevo hogar. Las casas de acogida y adoptantes deben seguir unas sencillas pautas para ayudarles a la transición a la vida en una casa y a su integración en el medio urbano, tener paciencia y ser comprensivos con el fin de facilitarles dicha adaptación hasta que se vea completada. Las necesidades y atenciones que precisa un animal dependen de la edad, carácter, estado físico y emocional de cada individuo. #norman #galgo #4años #dog #perro #madrid #protectora #acunr #adoptame #adopción #adopta #apadrina #adoptaungalgo #adoptaunperro #adoptanocompres #perrosenadopción

Una publicación compartida de Animales Con Un Nuevo Rumbo (@acunr) el 27 Dic, 2018 a las 1:59 PST

¿Pueden las personas sin hogar tener la responsabilidad que supone un perro o un gato?

Termino la semana trayendo un hilo que escribí ayer en twitter y que da forma a la opinión que tengo respecto a que las personas sin techo tengan animales, porque creo que no se entendió mi postura. Muchos han asumido que estoy totalmente en contra. No es cierto.

He dicho repetidas veces que hay que estudiar cada caso, pero que para mí es vital que el bienestar del animal esté asegurado, que eso está por delante de cualquier otra consideración. También que lo prioritario es lograr que esas personas sí tengan techo.

(JORGE PARÍS)


E insisto también en que es solo mi opinión. Una opinión discutible y matizable por supuesto, que no es obligado compartir pero que sí espero que se respete.

También insisto en que hablo en términos generales, no tengo ni idea de las circunstancias que rodean a Sota y a su dueño y repito que deseo que lo sucedido se investigue y que se procure que no se vuelva a repetir.

Y ahora sí, aquí tenéis mi hilo y mi opinión.

Un perro agonizando durante días, otro alimentándose del cadáver de un compañero… denuncian y documentan graves casos de maltrato en Murcia

Equalia ha publicado una nueva investigación en una finca de Murcia donde muestra “un terrible caso de crueldad por maltrato animal y por dejación de la Administración Pública en el debido control“. En el vídeo que acompaña la denuncia se puede ver cómo los animales se mantienen en unas condiciones terribles.

También a un perro alimentándose de los restos de otro y a un pastor alemán agonizando sin agua bajo altas temperaturas.


“Advertimos a la Policía de Murcia de la presencia de animales en malas condiciones de salud, incluso los acompañamos hasta en dos ocasiones. Sin embargo, a día de hoy, los propietarios siguen acumulando más perros“, explica la asociación en el comunicado que han publicado hoy y que os comparto integro bajo el vídeo, que os animo a ver pero sobre todo a difundir, porque como bien dicen es preciso sacar estos casos a la luz y que se caiga la cara de vergüenza a aquellos que permiten que situaciones así se perpetúen.

Y ya os dejo con su comunicado, porque poco más puedo yo añadir:

Nuestra organización ha documentado un caso de maltrato animal continuado en una finca de la pedanía de Javalí Nuevo (Murcia). El equipo de investigación de Equalia ha obtenido imágenes tan duras e impactantes como las condiciones deplorables en las que se encuentran los animales; entre ellas: un perro encerrado en una jaula ed pájaros o un can alimentándose de otro que había muerto.

Equalia, conjuntamente con la Asociación Abrazo Animal, hemos denunciado por maltrato animal y solicitado la inhabilitación y convivencia para la tenencia de animales domésticos y animales de granja. Durante el año que se ha realizado la investigación, se ha grabado la situación real de cómo se encontraban algunos animales, contraviniendo la ley de Protección y Defensa de los Animales de Compañía de la Región de Murcia con irregularidades graves como negarles la alimentación necesaria para su normal desarrollo, mantener animales enfermos o heridos sin la asistencia adecuada, además de otras infracciones adicionales como:
– Perros conviviendo entre restos óseos, barro, orines y deyecciones.
– Animales permanentemente encadenados, lo que les ocasiona lesiones. Algunos de ellos incluso sin acceso a agua potable.
– Las personas denunciadas mantienen animales enfermos o heridos sin la asistencia adecuada (animales con leishmania, con pulgas y garrapatas), por lo que fallecen. Esta situación pone en grave riesgo de salud al resto de los animales que tienen en su finca, además de a los que residen en los alrededores y al resto de las personas.
– Los responsables depositan cadáveres de animales en terrenos colindantes o los eliminan incinerándolos dentro de su propia parcela o en la vía pública.
– Además, se han grabado imágenes donde se puede observar cómo realizan una hoguera en la vía pública y, en varias ocasiones, documentamos los vestigios de otra realizada dentro de la finca con restos óseos de animales. La ley 6/2017, de 8 de noviembre de Protección y Defensa de los Animales de Compañía de la Región de Murcia, recoge como infracción grave “la recogida y eliminación de cadáveres de animales de compañía incumpliendo lo establecido en la presente ley”

Como comenta la portavoz de Equalia, Silvia Mayorga: “El maltrato continuado a los animales en esa finca es evidente en la investigación que hemos realizado. La administración de la Región de Murcia conocía este caso desde hace, al menos, cuatro años, porque esta situación ya fue denunciada en repetidas ocasiones y no se han realizado las acciones necesarias para evitar la repetición de esta situación. Por este motivo, hemos denunciado a los propietarios de estos animales por maltrato animal y solicitamos la inhabilitación para la tenencia y la convivencia de animales domésticos y animales de granja. También, solicitamos a la Administración de la Junta de Murcia y a las autoridades competentes que actúen de inmediato”.