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Cuando tu perro o gato han muerto, ¿es necesario esperar antes de adoptar otro?

Ver al pequeño Hinata por casa me retrotrae a la llegada a la familia de nuestro querido y maravilloso Flash, hace dieciocho años. Es un hermoso gato rubio, de gran tamaño. También lo era Flash.

Se parecen, pero no se parecen.

Cada gato, cada perro, es único y no debe venir a nuestro hogar a sustituir a otro que hayamos perdido. Son individuos a descubrir, con su personalidad, gustos y manías propios.

Yotsuba y Hinata llegaron a casa apenas unos días después de la muerte de Maya, nuestra gata, la última que quedaba de los animales que adopté siendo veinteañera.

Una amiga me comentaba, con toda la razón y buena intención, que puede ser peligroso que haya quien asuma que es buena idea adoptar un animal cuando apenas hemos acabado de despedirnos del anterior.

Ella cree que conviene dejar pasar un tiempo de duelo por el animal perdido antes de abrir nuestro corazón a otro.

Yo creo que depende. Podemos abrir pronto las puertas a otro o esperar, tenemos que escuchar lo que sentimos y reflexionar.

Es cierto que puede haber personas que lo que busquen sea su compañero perdido y eso haga que el vínculo con el animal recién llegado se resienta, porque no es como el otro, porque las expectativas depositadas en su llegada eran muchas y equivocadas.

Pero me da la impresión de que ese error puede darse igualmente aunque se haya esperado un tiempo prudencial.

Al final la norma es la de siempre. Dar la bienvenida a nuestra familia a un nuevo animal tiene que ser algo muy deseado, informado y llevado a cabo con responsabilidad.

Siempre que sea una decisión meditada y seamos conscientes de que el recién llegado es otro y no reemplaza nada más que las rutinas de cuidados, no debería haber el menor problema.

Todos los gatos que veis están en adopción. Es época de mucho cachorro, que necesitan casas de acogida, nodrizas y hogares definitivos. Una necesidad que se suma a la de los adultos que siguen necesitando adopción.

En Madrid Felina están desbordados. Si quieres adoptar u ofrecer tu ayuda, el contacto es contacta@madridfelina.org

Cómo mantener a los parásitos lejos de nuestros animales de compañía

Tenemos el calor encima. Con vaivenes claro, que para eso es primavera, pero ya está aquí. Con el calor hay que extremar el cuidado con los parásitos. Es importante mantenerlos a raya durante todo el año, pero es especialmente importante ahora.

Nuestro aliado para establecer las pautas y productos que mejor pueden ayudar a nuestro animal de compañía (no solo a los perros) es el veterinario. Debemos contar con él y seguir sus indicaciones para evitar tanto parásitos internos como externos.

Es conveniente además hacerle partícipe de si viajamos a otras zonas con nuestro animal. Es posible que moviéndonos con nuestro perro por un entorno urbano madrileño no nos preocupen las garrapatas especialmente, pero si nos vamos a una casa rural en Asturias las cosas cambian.

Rody es una perrita muy cariñosa y dulce que ya tiene 13 años y se merece una buena jubilación en un hogar después de muchos años en la jaula. Está en el albergue municipal de Gijón 684607160.


Sobra decir que también es preciso mantener una higiene adecuada de nuestros animales y de los juguetes, camas, areneros o comederos y bebederos que emplean. Cepillarles y acariciarles con frecuencia nos permitirá darnos cuenta pronto de cualquier problema que se pueda presentar (no solo parásitos). Y una alimentación equilibrada y apropiada le mantendrá sano y fuerte para enfrentarse a lo que venga.

Mosquitos, pulgas o garrapatas no solo son molestas y antihigiénicas, también pueden traer de la mano enfermedades como la erliquia, la filaria o la leishmania, por lo que es algo que conviene tomarse muy en serio.

Insisto en que es a nuestro veterinario de cabecera al que hay que hacer caso, pero hoy os traigo un cuadro elaborado por los expertos de Tiendanimal para distinguir los distintos collares y pipetas, sus propiedades y modos de empleo.

Antes de dejaros con el gráfico, va una breve explicación de los distintos tipos de sistemas antiparasitarios.

  • Pastillas orales: se trata de una opción bastante efectiva, y su efecto dura de uno a tres meses.
  • Pipetas: contienen un líquido que es absorbido por la piel y que se aplica en la nuca del perro y a lo largo de su dorso (espalda) una vez al mes.
  • Collares: el principio activo es liberado progresivamente y se distribuye por todo el cuerpo del animal. Tiene una duración de 3 a 12 meses según el collar.
  • Sprays: suelen utilizarse para eliminar en poco tiempo los parásitos cuando ya hay una infestación importante. Una vez eliminados, se debe elegir uno de los productos de larga duración para proteger al animal de una nueva infestación.

Los collares antiladridos no son recomendables, ninguno, no solo los eléctricos

Fue mi compañera Jessica Gómez, autora del blog Qué fue de todos los demás además del suyo personal, la que me habló de Mascotapro. Lo hizo contándome que, pese a ser una web con fines comerciales (venden productos para mascotas) hacen también buen contenidos aunque implique no vender, pasándome a continuación dos enlaces, uno sobre collares eléctricos y otro sobre collares antiladridos de todo tipo.

Confieso que entré algo escéptica por lo que podía encontrarme, pero Jessica tenía razón.

En el tema de los collares antiladridos eléctricos, que están prohibidos en algunas Comunidades Autónomas y deberían estarlo en todo el territorio español, cuatro expertos (Irene Pérez Piñel, etóloga y veterinaria de Comunicación y respeto; Enrique Solís, director de LealCan; Ramón Fernández, de Arbesú educadores caninos y David Montero de Conecta Adiestramiento) recomendaban no usarlos jamás, bajo ninguna circunstancia.

Si tenéis la más mínima duda, os recomiendo su lectura íntegra, pero os dejo un adelanto de Pérez Piñel:

El daño emocional es muy difícil de medir, y para mucha gente, muy difícil incluso de apreciar, puesto que a menudo ni siquiera saben interpretar el lenguaje corporal de su perro.

Un perro que bosteza tiene sueño, uno que se sienta y eleva la pata es muy mono, y si se lame la nariz se está relamiendo. Si hace todo esto tras una descarga eléctrica, la interpretación sigue siendo la misma, cuando lo que dice el perro en realidad es “esto me está superando, estoy nervioso y no sé cómo gestionar el momento, ¡socorro!”.

Poca gente vería ahí el daño que se está empezando a hacer al perro a nivel emocional. Y por lo tanto, si no lo veo, no está ocurriendo. Es inocuo, “no hace daño”.

Pero es la segunda razón por la que funcionan para ciertas situaciones: su uso produce miedo. Miedo a la conducta realizada, miedo al contexto en que ocurre la descarga, miedo a lo que se cruza por delante en ese mismo instante… cuando el miedo es muy intenso, coloniza toda la vida del perro, y se manifiesta en forma de múltiples conductas inadecuadas. Que no son otra cosa que manifestaciones de miedo.

Así que en los supuestos en los que el collar eléctrico es efectivo para manejar ciertas conductas o “adiestrar”, es porque duele y produce miedo. Se use como se use, ese es el efecto. Puede que te sirva para lograr lo que TÚ quieres, pero ¿a qué precio?


En el contenido de los distintos tipos de collares, de vibración, ultrasonido o citronela. De nuevo habla la veterinaria y etóloga:

El ladrido excesivo es un problema complejo en el cual el ruido es sólo un síntoma. Al igual que la fiebre, podemos tomarnos un antitérmico, y la fiebre se irá. Pero en muchos casos esa fiebre tiene una razón de ser que no hemos detectado, y que seguirá ahí. Por lo tanto o bien volverá o bien empeoraremos (pero ya sin fiebre).

Lo mismo ocurre con los ladridos. Si sólo tapamos la consecuencia visible (el ruido) sin determinar las razones, puede que no sirva de nada y el perro siga ladrando aun con el collar puesto. O puede que el ladrido cese, pero aparezcan otras conductas aun peores (debido a que la causa sigue presente).

De nuevo el collar se centra en la consecuencia, y aplica diversos grados de castigo para bloquearla.

Los menos aversivos se basan en la sorpresa o en generar una molestia intensa para interrumpir el ladrido. Pero la sorpresa deja de serlo con las repeticiones, por lo que deja de funcionar. Y una molestia será un estímulo negativo insuficiente si la motivación para ladrar es lo bastante intensa (y casi siempre lo es).

Por lo tanto recomendar los más “suaves” no tiene mucho sentido, porque precisamente por eso su grado de eficacia será bajo o nulo. Y en cualquier caso todos ellos se basan en aplicar un castigo más o menos intenso, y la educación basada en castigos genera muchos más problemas de los que pueda solucionar, si es que soluciona alguno.

Mi perra Troya tuvo una etapa en la que, vinculada a una mudanza, desarrolló ansiedad por separación. Jamás se me ocurrió emplear uno de estos artilugios. Imaginad a su angustia por verse sola, alejada de las personas que le aportan seguridad, añadir un estímulo doloroso o negativo cuando se desahoga mediante un comportamiento natural.

La solución viene con mucho trabajo, constancia u otras estrategias. A nosotros nos sirvió crear un rincón de seguridad para ella y tener paciencia.

Que quede claro del todo, estos collares no son recomendables si amamos a nuestro perro y queremos su bienestar.

Orbón tiene apenas dos años y desde la fundación Amigos del perro cuentan que “es un amor, una pasada de perro buscando familia, es muy bueno, sólo quiere mimos y caricias.

Está en adopción en el Albergue municipal de Gijón pero se puede adoptar en toda España: 684607160

¿Es obligatorio tener a nuestro perro asegurado?

Depende. Hay Comunidades Autónomas como Madrid o el País Vasco en las que todos los perros deben tener un seguro de responsabilidad civil. Probablemente sea una obligación en aumento según las normativas autonómicas se vayan actualizando. Y si finalmente hay en la próxima legislatura una normativa de bienestar animal y tenencia responsable de animales de compañía de ámbito nacional, como han prometido tres partidos en sus programas, es probable que algo así se contemple.

De momento, cuestiones territoriales apartes, sí que es obligatorio en el caso de las razas potencialmente peligrosas, que además deben ampliar la cobertura a 120.000 euros según el Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 50/1999, de 23 de diciembre. Es obligatorio porque es preciso para la licencia que también es obligado tener si se posee uno de estos perros.

En cualquier caso no es ninguna tontería contar con seguro que cubra los posibles daños que pueda causar nuestro perro. Por muy mansurrón que sea el viejo Toby, es perfectamente posible que tenga una trifulca con otro perro, que empuje y haga caer a un niño o a un anciano o que se escape corriendo del parque y provoque un accidente de tráfico.

Existen numerosas compañías de seguros con diversas modalidades de pólizas. Normalmente los precios varían entre los 30 y los 100 euros anuales, dependiendo de las coberturas. Hay empresas que permiten también asegurar al animal en caso de robo, pérdida o accidente.

Cabe además la posibilidad de que el seguro del hogar cubra a nuestras mascotas, aunque no está de más cerciorarse de la cobertura exacta.

Si el animal es de una de las razas peligrosas o sus cruces, no se puede ocultar a la empresa de seguros, ya sea una contratada específicamente para asegurar a su mascota o la que asegura el hogar. De no hacerlo, en caso de necesitar dar un parte se puede encontrar con que su seguro no le cubre. También hay que avisar a la compañía en caso de fallecimiento, venta, pérdida o regalo del animal.

Rango llegó hace varios años a la Protectora El buen amigo de Sevilla. Es un perro muy bueno tranquilo, que ha estado perfectamente en su casa de acogida. Pero esa acogida acaba pronto y no debe volver al refugio porque necesita medicación para evitar tener ataques epilépticos. Con su pastilla diaria lleva una vida completamente normal. Sus análisis han dado bien y sano, está esterilizado y vacunado.

Busca acogida o adopción. En el caso de acogida la protectora se encarga de cubrir los gastos.

Contacto: protectoraelbuenamigo@gmail.com 627439025

Las bolas de pelo, el peligro que encierra que los gatos sean tan limpios

Tener un gato (o dos, ya sabéis que yo suelo recomendar tener una pareja bien avenida como la que ilustra este texto), requiere de informarse y satisfacer las necesidades de estos animales. Por ejemplo rascadores disponibles de su agrado; entornos que les estimulen pero sean seguros para evitar caídas; alimentos de calidad porque con la edad sus riñones se resentirán de no ser así.

También que tomemos medidas para evitar que se formen bolas de pelo, potencialmente muy peligrosas y más frecuentes en los ejemplares de pelo largo.

Los gatos, y está vinculado al hecho de que sean cazadores solitarios que atrapan a sus presas al acecho, quieren estar limpios. La manera que tienen para acicalarse. La segunda actividad a la que más tiempo dedican tras dormir, es emplear la lengua y las patas delanteras.

Su empeño por estar limpios propicia que muchos gatos domésticos no hayan necesitado un baño jamás en toda su vida. De hecho, si vemos que nuestro gato no se asea suele ser síntoma inequívoco de que se encuentra enfermo y hay que acudir al veterinario inmediatamente.

De tanto lamerse, los gatos acaban ingiriendo pelo muerto que forma bolas en el aparato digestivo. Cuando son pequeñas suelen ser vomitadas o eliminadas con las heces, pero si son demasiado grandes pueden provocar una oclusión intestinal que conducirá a la muerte del animal a menos que se intervenga quirúrgicamente.

Hay diferentes maneras de evitarlo. Una es ayudarle con cepillados frecuentes, sobre todo en el caso de los que tienen pelo largo. Otra es suministrarle periódicamente hierba gatera o malta (en pastillas o jarabe), que facilitan la eliminación natural de las bolas de pelo. Y también hay piensos que incluyen compuestos que facilitan ese tránsito.


Igor y Tizón necesitan encontrar una familia definitiva.

Al principio son algo tímidos, van juntos a todas partes y casi nunca se separan, pero con paciencia y amor conseguirás su confianza. Su adopción conjunta sería ideal ya que están muy muy unidos. ¡Los hermanos Halloween de Equipo Bastet están buscando a su familia definitiva!

Se encuentran en Murcia, pero se pueden enviar a otras provincias. Se entregan con chip, vacunas, desparasitados y castrados.

Contacto: adopcionesbastet@gmail.com

¿Por qué la mayoría quiere cachorros cuando no tiene ni conocimientos para educarles ni tiempo que dedicarles?

Hay numerosas protectoras que hacen un esfuerzo especial para encontrar un hogar a sus animales más mayores. Hoy os hablo del proyecto sénior de la fundación asturiana Amigos del Perro, pero hay más.

Como bien dicen desde esta Fundación, “encontrar adoptantes para los animales de más edad es tarea complicada. Los cachorros y los perros jóvenes suelen ser los elegidos pensando en que tendremos más tiempo para compartir con ellos. Sin embargo, es importante recordar que el tiempo que compartamos con un viejecito será mucho mas intenso, sólo tenemos que quererlo y dejarnos querer”.

Efectivamente, la gente quiere cachorros de perro y de gato. También perros jóvenes. Los gatos que ya no son bolitas de pelo y los perros que tienen más de cinco años lo tienen muy difícil. La gente los quiere nacidos ayer, da igual que no tengan los conocimientos para educarlos o las energías o el tiempo que la necesidad de actividad física y mental de esos animales necesitan.

Pan es una madrina de once años y cuarenta kilos que debe su nombre a que es más buena que el pan.

¿Por qué queremos cachorros? ¿Por qué queremos animales jóvenes?

Creo que son tres los motivos principales. Y son tres motivos que no deberían impedir el reconsiderar la adopción de animales mayores.

Por una cuestión estética. Los cachorros son muy monos. Esponjosas bolitas de pelo que nos enternecen con sus movimientos torpes y sus grandes patas y cabecitas. Da igual que esa etapa vaya a pasar pronto y no nos paramos a pensar en los posibles inconvenientes, en este mundo se prima el saciar los deseos con poca reflexión y nos cuesta dejar la apariencia del animal en un plano secundario y primar otros aspectos más importantes, como el carácter y necesidades que tenga.

Deberíamos aprender a mirar con ternura a los perros más mayores, comprender que la belleza no tiene que estar necesariamente asociada a la juventud.

También queremos cachorros porque tememos meter en casa un animal que no encaje con nosotros y creemos que al cachorro lo podremos moldear a nuestra conveniencia. Eso no es necesariamente así. Adoptar en una buena asociación un animal adulto dejándonos asesorar es una garantía de éxito. Sobre todo en el caso de los más mayores. Como bien dice Amigos del perro de sus sénior “son perros y gatos que en su mayoría ya están educados lo que facilita la etapa de adaptación, son tranquilos, no buscan jaleo con otros animales y exigen menos actividad”.

Un animal que es noble y educado en la protectora jamás se va a convertir en Cujo cuando llegue a nuestra casa. Al contrario que nosotros, un perro un un gato no esconden lo que son. Son lo que ves.

En cambio el carácter de los cachorros es una incógnita que descubriremos cuando crezcan y dependerá de nosotros su educación y socialización. Siempre digo que bastante bien nos salen los animales teniendo en cuenta que la mayoría se han educado prácticamente solos.

Y el último es el miedo a perderlos pronto. Es un miedo lógico, queremos ver morir cuanto más tarde mejor a nuestros seres queridos, pero en la vida y la muerte no hay nada garantizado. Mi perra, adoptada cuando ella ya era adulta y yo veinteañera, tiene ya unos 18 o 19 años. Mi perra anterior, adoptada más joven, apenas estuvo dos años a mi lado. Hay personas comprando cachorros de razas con una esperanza de vida muy corta, menos que la de un mestizo adulto. No obstante, sus vidas son más cortas que las nuestras, y aunque adoptemos a un animal tan mayor que sepamos que es poco lo que le tendremos con nosotros, es e poco puede significar mucho, tanto para nosotros como para ellos. Aprender a encajar la pérdida es un aprendizaje valioso. Asumir que adoptamos a un animal del que nos despediremos pronto por hacer un bien es generoso y valiente.

Pero es que a veces es lo más conveniente. He visto con demasiada frecuencia animales que se compraron cachorros para hacer compañía a personas ancianas que quedan demasiado pronto huérfanos y sin hogar. Especialmente para las personas mayores conviene también busca Fundación animal mayor.

Amigos del Perro tiene en marcha también una campaña para la adopción de animales sénior por personas mayores de 65 años, entienden que “por sus características de tranquilidad, educación y madurez, hacen una pareja perfecta”.

Furia y Colmillo tienen 12 y 11 años. “Son unos perros perfectos, inseparables, esperan desde hace mucho tiempo un hogar juntos. Cariñosos, pasean bien con correa y conviven con otros perros”.

Adoptar a uno de los gatos de más de cinco años o perros de diez en Amigos del perro no tiene costes. Igual que con las acogidas, ellos cubren todas sus necesidades de atención veterinaria y medicación en caso de necesitarlo.

Más información: info@amigosdelperro.org

Llega el frío, llega a las protectoras la necesidad de contar con casas de acogida para sus animales enfermos, cachorros y ancianos

Ha llegado el frío abruptamente. Nos abrigamos, ponemos la calefacción en casa y en el coche camino al trabajo, nos quejamos un poco de lo que han caído de golpe las temperaturas cuando nos metemos en el ascensor con alguien con quien no tenemos mucha confianza y a seguir con nuestra vida sin más problema.

En las protectoras no es tan sencillo. Allí hay muchos animales que lo pasan realmente mal con la llegada del frío y la humedad. Animales que son mayores, están enfermos, convalecientes tras alguna intervención o son aún muy jóvenes. Lo pasan mal durante muchos meses, empeoran e incluso mueren.

Las protectoras necesitan casas de acogida, gente buena que se ofrezca para tener temporalmente en sus hogares a esos animales, que les ofrezcan calor y cuidados hasta que llegue un hogar definitivo para ellos o puedan volver, ya en mejores condiciones.

Las casas de acogida son oro puro para estas entidades que se esfuerzan por tapar el sol con una mano.

Os animo a acercaros a la protectora que tengáis más cerca a ofrecer vuestra ayuda si es que tenéis un rincón caliente y algo de tiempo para hacer más fácil la vida a uno de estos animales, que vienen con frecuencia de conocer sólo la crueldad del ser humano. Los gastos los asumen las protectoras.

Una casa de acogida no solo cura sus cuerpos y los protege del frío, también les sana por dentro, recompensa su bondad, les ayuda a recuperar la confianza en el ser humano.

Y a la que preguntáis en esa protectora cercana sobre cómo ayudar siendo cada de acogida, también podéis llevar viejas mantas, toallas o colchas. Incluso radiadores o calefactores que ya no uséis. Preguntad qué necesitan, seguro que hay algo que a vosotros ya no os sirve y para ellos es muy útil.

Termino presentándoos a Kiev, que es muy mayor, está enfermo y necesita con urgencia una casa de acogida.

Normalmente los casos que llegan a Hoope nos dejan tocado el corazón pero, el caso de KIEV nos lo ha desgarrado. Lo encontraron deambulando solo y desorientado, sin apenas poder caminar y en las condiciones tan horribles que podéis ver en las fotos.

Le hemos llevado al veterinario y le han realizado una analítica completa (es un yayito), otra de leishmania, erlichia y filaria, le han dado un baño desparasitador (tenía el lomo lleno de huevos de pulga), le han hecho un radiografía donde se aprecia una fractura mal soldada pero ya cerrada…

El peque, pese a su delicado estado de salud, tiene ganas de vivir, come, intenta pasear y agradece cualquier mano amiga, cualquier caricia, cualquier palabra.

Por nuestra parte, tenemos claro que vamos a darle aquello que no ha recibido, nuestro apoyo, cariño y ayuda en los años que le queden y no vamos a escatimar en gastos veterinarios para que se ponga bien lo antes posible.

Ahora necesita URGENTEMENTE una casa de acogida porque, en las condiciones tan delicadas que tiene, no puede vivir en un chenil y menos ahora que empieza el frío, la humedad…

En este evento de Facebook tenéis más información sobre Kiev.

Si quieres adoptar a Kiev escribe a adopta@hoope.org, si quieres acogerlo el correo es acoge@hoope.org. A partir de 10€ al mes puedes apadrinarlo.

Tengo perro y voy a tener un bebé, ¿cómo preparo a mi mascota para no tener problemas?

En alguna que otra ocasión me han pedido que escriba sobre este tema. La verdad es que para mí no supuso ningún problema. Simplemente traje un día a mi hijo a casa, permití que mi perra (y mis gatos) lo conocieran, y listo. Exactamente igual que cuando luego llegó mi hija. Conocía bien a Troya y sabía que no habría el menor problema. Y creo que es exactamente igual para la gran mayoría de propietarios de perros.

Hablo de perros bien socializados, de los que jamas han osado gruñir en casa a sus dueños, que son casi todos. Si tenemos un animal con problemas de conducta, que en ocasiones se ha enfrentado a nosotros o cuya reacción no tenemos clara, hay que consultar previamente a un etólogo experto. El niño no llega de la noche a la mañana, tenemos tiempo de sobra para reaccionar.

Pero volvamos a la mayoría de los perros. No hay que temer que nuestro animal, cariñoso y fiable, se vuelva loco de celos de repente por la llegada de un bebé a la familia. En absoluto. La experiencia me dice que el carácter y comportamiento de un perro es más estable y fiable que el de la mayoría de los seres humanos. Así que debería imperar la tranquilidad, la confianza.

Y, por supuesto, deshacernos de nuestro perro por la llegada de un bebé no solo es cruel y mezquino, incluso puede ser un delito. Da igual que sea porque nos entran los miedos o porque de repente no queremos la obligación que supone atenderle. Nada lo justifica.

No me cansaré de decir que hay que pensar bien en la responsabilidad que asumimos cuando abrimos las puertas de nuestro hogar a un animal. Pueden vivir muchos años y nuestra vida cambiar de muchas formas distintas.

Volvamos a cómo preparar al perro para la llegada del bebé. Lo principales consejos son no cambiar el modo en el que nos relacionamos con él. No podemos pasar a ser fríos o distantes con él, a rechazarle cuando antes le recibíamos con agrado. Hay que procurar mantener las mismas reacciones y relación.

Conviene también mantener el nivel de ejercicio al que estaba acostumbrado. Puede ser difícil cuando llegamos con un bebé a casa y nuestro mundo y rutinas quedan patas arriba, pero siempre hay maneras de lograrlo: tal vez pueda nuestra pareja, o podamos pedir ayuda a algún amigo o familiar, también podemos pagar a paseadores o a alguna persona cercana de la que nos fiemos (el hijo de un vecino, de algún amigo…). Si es posible mantener las rutinas que tenía, mejor aún.

Cuando lleguemos a casa hay que permitir que huela sin tensiones al bebé, que pronto lo asumirá como un miembro del clan. Se puede traer algo que huela al niño mientras aún estamos en el hospital, pero normalmente con mostrárselo al llegar es suficiente.

Hay expertos que recomiendan exponerle a grabaciones de llantos de bebés, dejarles explorar sus objetos (carrito, ropa, cremas, pañales) sin permitirle jugar con ellos ni con los juguetes del niño. Repito que normalmente no hace falta tanto, pero daño no va a hacer.

Lo más importante es que nosotros estemos relajados y que el perro perciba esos cambios y presentaciones como algo positivo. Caricias, calma y chuches, sí. Evitemos tensión, castigos, aislamiento.

Por cierto, abundan los ejemplos de perros niñera, de perros protectores y cuidadores, pero la recomendación lógica es no dejarles solos, supervisar siempre. No esperemos tampoco, por muchos tiernos vídeos que hayamos visto en YouTube de perros y bebés, que nuestro perro sea como la san bernardo de Wendy y sus hermanos.

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Hay que procurar es que nuestro hijo crezca respetando al animal. El niño requiere más preparación que el perro. Hay que hacerle entender, en cuanto se pueda, que no hay que importunarle cuando esté comiendo; que hay que respetar su descanso; que eso de subirse encima a caballito no les gusta y está prohibido (algo que suelen intentar los adultos con poca cabeza), etc. Pero de eso, si queréis, ya hablaremos en el futuro. Hoy tocaba centrarse en la llegada de un recién nacido a casa.

Insisto mucho en la necesidad de tener perros bien educados por muchos motivos. Aquí de nuevo facilita las cosas. Creo firmemente que todos los perros deberían, como mínimo, saber caminar a nuestro lado sin tirar, responder a la llamada y sentarse si se lo pedimos. Tenemos que tomarnos en serio su educación.

Chapa es una podenquita de dos años que busca un hogar. Tímida y dulce, s eleva bien con otros perros y con gatos.

Esta perrita de porcelana está en la protectora madrileña Animales con un Nuevo Rumbo (ACUNR) y se entrega en adopción esterilizada, con contrato de adopción y seguimiento.

Contacto: acurnmadrid@gmail.com y acurnmadrid01@hotmail.com

Por cierto, que en ACUNR necesitan pienso de manera urgente, “tenemos muchos animales a nuestro cargo tanto en el albergue como en casa de acogida. Si alguien quiere/puede ayudarnos que escriba al mail acunrmadrid@gmail.com o haga una donación con el concepto:PIENSO en la cuenta ACUNR
Acunr ANIMALES CON UN NUEVO RUMBO
ES17 2100 7086 4622 0002 1496”.

Por supuesto, también podéis ayudar siendo socios o padrinos. Os ánimo a visitar su cuenta de Instagram para conocer a los animales que están ayudando.

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Los hurones también son abandonados, también se pueden adoptar

Este sábado estuvimos en las jornadas de juegos de mesa solidarias con los animales abandonados Jugando por ellos. Ya os hablé de ellas antes de su celebración, gente que dedica esfuerzo, tiempo y recursos para que sus aficiones ayuden a otros.

Una de las dos organizaciones que salieron beneficiadas de ese evento fue HuronLife, una protectora especializada en hurones. Pasa con todo animal que el ser humano decida qué es de compañía y comience a comerciar con él. Los abandonos siempre acaban produciéndose.

Si hablamos de animales exóticos, o al menos poco habituales, porque en Europa se les emplea para cazar a los conejos en sus madrigueras desde hace siglos y ya llevan décadas demostrando que son buenos animales de compañía, es especialmente importante informarse previamente muy bien de las necesidades y características del animal.

No hacerlo, no valorar bien cómo son, qué esperar de ellos y los requerimientos que tienen, conducen siempre a su sufrimiento, a muertes prematuras o abandonos (demasiados ejemplos tenemos de especies invasoras que llegaron como animales de compañía).

Los hurones son curiosos, limpios y con tendencia a hacer lo que les viene en gana. Inteligentes, juguetones y amistosos, pesan entre 500 gramos y 2,5 kilos (en verano pueden perder mucho peso) y pueden vivir hasta 10 años, aunque lo normal es que vivan entre cinco y siete.

Se tiende a pensar que son roedores, nada más lejos de la verdad, pertenecen a la familia de los mustélidos, como los zorros o las comadrejas. Son carnívoros puros y hay que tenerlo en cuenta de cara a su alimentación.

Aprenden fácilmente a usar una bandeja de arena para hacer sus necesidades y no se les debe dejar sueltos por la casa sin supervisión, porque tienden a mordisquear lo que no deben, meterse en sitios peligrosos y robar y esconder todo aquello que les llame la atención.

Es decir, tener un hurón significa tener espacio para la caja de arena y para una jaula de buenas dimensiones (mínimo un metro de largo). Y al igual que con gatos o perros también deben pasar regularmente por el veterinario.

En la web de HuronLife hay un apartado dedicado a resolver dudas sobre el proceso de adopción y el cuidado de estos pequeños carnívoros. Se manifiestan además dispuestos a ayudar, informando, a cualquier persona responsable interesada en adoptar o acoger un hurón.

Los hurones albinos que acompañan este post están en adopción.

Contacto: huronlife@huronlife.com

Qué hacer cuando no queda más remedio que buscar otro hogar para tu perro o tu gato

A veces no queda más remedio. Hay ocasiones en las que un animal que formaba parte de la familia no puede seguir perteneciendo a ella. Aunque pensándolo bien, dicho así no es del todo exacto. Por mucho que pase a vivir en otro hogar y depender de otras personas, siempre será parte de esa familia que nunca lo olvidará.

Hay pocos motivos que realmente justifiquen estas situaciones. Lo más habitual es que a perreras y protectoras llegue gente que habla de alergias insostenibles que no lo son o no lo son tanto, que disfrazan o mienten la verdadera causa para deshacerse de un ser vivo cuya responsabilidad para toda la vida asumieron, probablemente sin recapacitar demasiado. Abandonos camuflados con excusas de todo tipo. Injustificables.

Pero hay veces en las que sí es cierto que no puedes seguir teniendo a ese animal contigo, que motivos de salud o personales serios lo impiden. Y se te rompe el corazón pero tienes que decirle adiós.

Y no se puede hacer de cualquier manera. Hay que hacer un último esfuerzo por encontrar para ese miembro de nuestra familia un buen hogar, unos adoptantes que no respondan al capricho, que lo tengan en buenas condiciones, bien querido y atendido.

Unos que no busquen excusas para maquillar el abandono cuando la cosa se tuerza mínimamente. Es lo último que podemos hacer por ellos y se lo debemos.

Los hay que se creen que no abandonaron a un animal porque se lo soltaron al primero que pasaba por allí por un cambio de horario en el trabajo, una mudanza, el cansancio por tener que cuidarlo o ver las cortinas y el sofá siempre arañados. Se equivocan, si no cuidaron su futuro también es abandono.

Conviene esterilizar al animal si no lo estaba ya, sobre todo en animales de raza, para evitar aprovechados que quieren hacer negocio criando con ellos. Hay que decir que haremos seguimiento, que querremos tener noticias del animal en un futuro.

No hay que temer hacer preguntas sobre su experiencia previa con animales, su estilo de vida, cómo lo alimentarán o será el hogar en el que viva. A las protectoras van muchos mintiendo, fingiendo ser potenciales adoptantes perfectos y escondiendo los verdaderos motivos por los que lo quieren o sus inseguridades. Hay que extremar el cuidado.

Conviene también decir a esos adoptantes que si sucede cualquier cosa que le impida seguir teniéndolo o se arrepienten, nos lo digan para que el futuro del que fue nuestro animal vuelva a estar en nuestras manos. Sí, puede ser que nos encontremos con que ‘el marrón’ de encontrarle un hogar vuelva a nosotros, pero mejor eso a que un mal adoptante lo abandone o deje que acabe en malas (peores) manos.

No es ninguna tontería elaborar un contrato de adopción entre particulares. Se pueden encontrar en Internet modelos que emplean las protectoras y adaptarlos a nuestras necesidades, dentro del sentido común.

Por supuesto hay que llevar a cabo el cambio de titularidad del animal en el chip que debería siempre tener para estar identificado acudiendo a un veterinario.

Es laborioso y complica el proceso. Pero insisto en que se lo debemos.

La belleza color bruma que acompaña este texto se llama Silver y tiene once años. Es uno de esos casos en los que está justificado que tenga que dejar su hogar por un problema de salud y su familia está esforzándose en encontrar para él un buen futuro.

Está sano y es muy cariñoso y bueno. No está testada su convivencia con otros gatos y con perros. Está en Madrid.

Contacto: 653788232 Silvia.