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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

‘Comanche’: cuando los dragones del rey dominaban el salvaje oeste

Detalle de la cubierta de la novela ‘Comanche’.

Jesús Maeso de la Torre es uno nuestros novelistas más reconocidos del género histórico en España. Desde 1999 lleva demostrando que es un autor de novela histórica todo terreno, un auténtico artesano del género. Esta semana vuelve a las librerías españolas con Comanche, su decimocuarta novela, y que nos traslada a una época poco transitada por la ficción: la del dominio español de los territorios que los estadounidenses harían famoso como el Salvaje Oeste. En este artículo, Maeso nos habla de aquella época y de qué hechos recrea en su obra.


Cuando los dragones del rey dominaban el salvaje oeste

Por Jesús Maeso de la Torre | Escritor e historiador

Por esa mezcla explosiva que supone la ignorancia de nuestra propia historia y la insignificancia que nos han inoculado las potencias adversarias en nuestra historia, los españoles ignoramos gran parte de nuestra historia.

Este es el caso de nuestra presencia en un territorio cincuenta veces mayor de España, que iba desde Luisiana, pasando por Tejas y Nuevo Méjico, hasta llegar a California, que fue defendido por medio centenar de presidios o fortines, donde unos escasos regimientos de los llamados dragones de cuera o del rey, mantuvieron el orden y el honor del Imperio en la frontera norte de Nueva España, en los siglos XVII y XVIII.

Aliados con la intrepidez y el compromiso, y sobre todo por su probada eficacia y valentía en la persecución de las partidas de indios revoltosos y de los ladrones comanches que infectaban la frontera del Virreinato de Nueva España, la Comanchería, las Rocosas y el corazón de Norteamérica, los valerosos dragones españoles se convirtieron en una formidable potencia ecuestre durante tres siglos. Cabalgaron por un territorio despoblado recorrido solo por los indios salvajes y los búfalos, y donde el fortín de ayuda más próximo estaba a más de cuarenta millas.

Vivir en aquellos solitarios reductos significaba para cualquier soldado español una prueba de valor. Los esforzados dragones del rey, hombres rudos de la frontera, como los que vemos en las películas del oeste americano, habían formado una eficaz fuerza militar, que, desde los presidios, protegía los poblados y ranchos y los hallazgos argentíferos de las fronteras de Nuevo México, Tejas y California y de un espacio geopolítico crucial para España.

Lucharon primero contra los apaches y chichimecas, en un destructivo conflicto en el que la lucha era a vida o a muerte. Las misiones de jesuitas y franciscanos y los presidios militares defendidos por los dragones fueron las respuestas de la Corona Española a la hostilidad de los que llamaban: Los Desnudos , los comanches, aludiendo a su ferocidad y a la falta de vestimentas que abrigaran sus cuerpos.

Demasiados territorios de la Corona española para defenderlos con tan exiguos destacamentos y medios militares tan escasos. Desde Tejas al Pacífico, y mediante una tupida red de presidios de defensa, contuvieron a las hordas errantes de comanches y mantuvieron incólumes las conquistas y el honor de España en aquella parte de Nuevo Mundo, tras fundar ciudades tan emblemáticas en el western americano como El Álamo, San Antonio, Tucson, Santa Fe, Albuquerque, Los Ángeles o San Francisco.

En Comanche nos encontramos en los territorios que pertenecieron al Imperio Español durante tres siglos de lo que hoy son los EE UU, que han parecido borrar de su historia colectiva la presencia española, sin la cual jamás las 13 colonias hubieran conseguido la independencia de Inglaterra.

La feliz intervención de Bernardo de Gálvez en Pensacola y del almirante Córdoba por mar, lo hicieron posible, y en el centro y el oeste: los dragones de cuera. En esas tierras salvajes, y a través de tres inolvidables personajes (el capitán de dragones del rey, Martín de Arellano; la joven apache Wasakíe y la princesa de Alaska, Aolani), el lector puede sumergirse en un episodio fascinante y asombroso que se produjo entre españoles, comanches, yuma, navajos, aleutas y apaches, hoy perdido en el olvido.

A través de incesantes episodios se reviven las correrías de los dragones de cuera españoles tras los indios y el gran esfuerzo que hizo la Corona por mantener su influencia en el sudoeste de los hoy conocidos como Estados Unidos de América, porque antes que los pioneros y el Séptimo de caballería, estuvieron allí los españoles.

En Comanche se recrea las batallas contra los comanches de San Sabá, Ojo Caliente o río Pueblo, donde Juan Bautista de Anza venció al terrible gran jefe Cuerno Verde, el primer viaje a Alaska, el enfrentamiento con los rusos que apetecían California, la expedición a California del Norte y la fundación de San Francisco, una de las ciudades más populosas del mundo.

En esta novela se descubren también las intrigas en la corte del Virrey de Méjico y en la palatina de Madrid, las conspiraciones entre masones europeos y el Vaticano, el choque violento entre dos civilizaciones, la india y la española, y los grandes amores irredentos que jalonan esta apasionante novela, como el del protagonista con Wasakíe, la apache, y Aolani, la aleuta del mar de Alaska.

Comanche es una sugestiva recreación de un tiempo en el s. XVIII, y de unos hechos perdidos en el olvido, pero rigurosamente ciertos, que marcaron un hito en la historia de España y en los territorios hoy norteamericanos de Tejas, Nuevo Méjico, Arkansas, Luisiana y California.

No hace falta acudir a las películas de Clint Eastwood o de John Wayne para conocer lo que ocurrió en los siglos XVIII y XIX en el sur, centro y oeste de los EE UU, donde planea una visión injusta de los acontecimientos que realmente acontecieron, y donde la España del destino civilizador, ha sido relegada al olvido histórico, habiendo sido el actor principal, la estrella indiscutible de aquel Hollywood de antaño.

Porque antes de que los vaqueros y los rudos hombres del wéstern que vemos en el cine cabalgar por la comanchería, ya lo hicieron los españoles de aquel formidable ejército de jinetes que formaban los dragones del rey.

*Las negritas son del bloguero, no del autor del texto.

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1 comentario

  1. Dice ser Cyrano

    Para saber un poco mas:
    https: //es.wikipedia.org/wiki/Soldados_de_cuera_en_la_Nueva_Espa%C3%B1a

    27 septiembre 2018 | 10:57

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