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Entradas etiquetadas como ‘joven’

Trabajar con más de 50 años… una misión imposible

Por Antonio Ortiz

He acabado mi periodo de dos años de paro, y tan solo he sido llamado por una empresa para hacer una entrevista. No me paro a dar detalles acerca del tipo de trabajo a desempeñar en la misma, pero a grandes rasgos consistía en ofrecer un producto de banca durante seis horas y 20 minutos cada día de lunes a viernes. Por supuesto que todas las conversaciones eran escuchadas por unos supervisores dispuestos a darte un capón de despedida si incurrías en alguno de los muchos errores susceptibles de cometer. Todo ello, a cambio de un contrato de obra, con periodo de prueba ,y con un salario bruto de 9.600 euros anuales.

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Imagen de una oficina del INEM. (ARCHIVO)

Sr. presidente del Gobierno, señora ministra de Empleo, ¿tienen idea de cómo funciona el empleo en nuestro país? ¿Saben que hay empresas cuyos responsables de recursos humanos ordenan tirar a la papelera los currículum vitae de todo aquel o toda aquella persona que tenga mas de 40 años?, ¿saben que hay una compañía muy famosa de venta de casas, una de cuyas delegaciones, al menos, no admite en su plantilla a personas que tengan mas de 30 años? Por supuesto que se trata de prácticas no solo no remuneradas, sino todo lo contrario, uniforme y transporte a cargo del practicante. Claro, si no hay para los jóvenes ¿cómo va a haberlo para un viejo de 58 años?

Sr. presidente del Gobierno, señora ministra de Empleo, por si no lo saben, aquí tienen la realidad, no la falsedad con la que hablan acerca del crecimiento del empleo en España. ¿Crecimiento?, es posible; pero ¿para quién?; ¿por cuánto tiempo? Y en todo caso, ¿a costa de qué?

Soy un hombre nuevo capaz de orinar sentado

Por Pedro Serrano

Cuando siendo chicos nos juntábamos para jugar, algunas veces hacíamos apuestas para ver quién de nosotros llegaba más lejos con el chorro al orinar. Ahora en mi casa, décadas después, intento convencer a mi hijo, que ronda los treinta, de que lo importante no es llegar lejos, sino acertar en el blanco. Por eso le digo que la única manera de que un hombre atine de verdad es hacerlo sentado. Pero él se resiste, y lo entiendo, porque a esta edad todavía se piensa que sentarse para hacer pis es cosas de nenas y que la hombría consiste en hacerlo erguido y llegar lo más lejos posible.

Váter

Imagen de un váter (ARCHIVO)

Por mi parte, asumiendo con humildad que cada vez yerro más el tiro, he decidido predicar con el ejemplo y en casa ya me siento para orinar. Pero no se crean, tampoco a mí me resultó sencillo tomar esta decisión. Decisiones de este tipo necesitan del correspondiente proceso mental que a uno le permita dejar la autoestima en un nivel aceptable. Y es que, cuando uno es joven, le han educado para ser un machote y no ha tenido entre sus quehaceres domésticos la responsabilidad de limpiar el baño, es lógico que te resistas a dejar de mear derecho y, no pocas veces, fuera del tiesto.

Hoy en día soy un hombre entrado en años, pero también un hombre nuevo capaz de orinar sentado sin temor a que la testosterona se me escape por el desagüe; hoy soy un hombre nuevo que colabora en las tareas domésticas y, por tanto, capaz de comprender y valorar el trabajo que ellas, nuestras mujeres, han hecho y siguen haciendo sin el debido reconocimiento y consideración.

Debe ser que ya nos dan por perdidos

Por Marta Gutiérrez Andrés

Pertenezco a esa generación que acabó la carrera/master/doctorado hace un tiempo (entre 4 y 5 años) y lleva desde entonces luchando con uñas y dientes por sobrevivir.

Si, suena muy trágico, pero a ver quién es el guapo que se atreve a decirme que no es trágico que después de estudiar “para tener un futuro mejor” no consigas más que becas de dos duros que no dan para pagar ni una habitación en un piso compartido (no hablemos de gastos tan superfluos como luz, agua, calefacción, comida…) o contratos temporales donde especifica que contratan a alguien sin estudios cuando te están pidiendo que salves el mundo. Por lo menos estos están mejor pagados, incluso para renovar algo de ropa para que no te miren mal en la oficina cuando llevas las blusas recosidas porque no hay para comprar una nueva.oficina

Y lo más trágico de todo es que esta es la mejor situación que llegamos a experimentar y tristemente nunca dura mucho más de un año. De ahí vuelta a empezar, vuelta a reinventarse. Y vuelta a mirar para atrás: “¿Qué hice mal? ¿Cómo puedo hacer que la próxima vez vaya mejor?” Pero estas preguntas no tienen respuesta, porque en cada sitio te has dejado la piel, has superado con creces las expectativas y has dado mucho más de lo que te pedían. ¿Se puede pedir más?

Y te replanteas el futuro y lo ves muy negro, porque ya no te consideran joven, hace años ya que no lo eres, pero todavía no te han dado la oportunidad de tener esa experiencia que se supone que ya debería tener la gente de tu edad. Y piensas que nunca vas a conseguir salir del bucle, pero te sigues esforzando, pero cada esfuerzo cuesta más. Y se sacan fondos para ayudas a los menos de 25, porque “ellos son el futuro”. Pero para esa generación para la que nadie saco ni ayudas ni trabajo ni una oportunidad de demostrar lo que valen nadie saca nada. Ni la cara para decir que a nosotros no nos están dejando ser el futuro.

Debe ser que de verdad nos dan por perdidos.

No me voy, me echan

Por Ana Pérez (Málaga)

Estimados señores políticos:
Esto es una especie de carta de despedida. Me voy de España, bueno, mejor dicho lo han conseguido, me echan. Y no, no soy uno de esos “jóvenes con afán de aventura” que por lo visto se han multiplicado por miles en los últimos meses (debe ser que tanto Callejeros Viajeros nos ha animado, si al final la culpa iba a ser de la televisión…), soy una joven cansada de esto a la que han ofrecido una buena oportunidad fuera.

Mi historia supongo, es de las que invariablemente se repite en estos últimos tiempos. Después de trabajar durante casi cuatro años para un organismo oficial, durante los cuales me han hecho 8 contratos diferentes para no tener que hacerme fija (eso sí, haciéndome el “favor” de contratarme como podían e instándome a apuntarme al paro cada una de las veces que se acababa un contrato, por eso de cobrar la subvención) en septiembre llegó la noticia…”no podían hacer nada más por mí”, me iba a la calle definitivamente porque además, y según sus propias palabras “hemos firmado varios contratos ilegales y claro, como venga una inspección se nos cae el pelo, así que tenemos que sacarte del sistema”. En este punto también aprovecho para dar las gracias por esa gran reforma laboral que permite hacer estas cosas sin impunidad. Por supuesto también por la ley de tasas gracias a la cual, si te han despedido de manera ilegal, para defenderte además de pagar un abogado tienes que pagar por denunciar una situación ilegal… grandes avances en un gran país.

viajeroAsí que de esta manera comenzó mi particular “vida de parada”, la cual he aprovechado para hacer un máster, estudiar dos idiomas y por supuesto, buscar trabajo. Con un CV de 4 páginas (versión resumida), un máster, 4 idiomas, aparte de experiencia, estancias internacionales etc etc, cuando llegué al INEM el primer día la mujer que estaba sentada con cara de aburrida escuchando mi historia me dijo que tenía demasiados cursos, que ya me daba ella una clave y que me entretuviera en meterlos yo en internet…cosas que pasan. Durante estos meses las dos únicas ofertas razonables de trabajo que he recibido han sido extranjeras y no se vayan ustedes a creer que no lo he intentado, he enviado currículum a cientos pero por lo visto en España ahora mismo sólo aceptan becarios sin experiencia, si tienes más de 4 líneas de CV ya no vales porque tendrían que pagarte más de 500 euros… En este punto mi agradecimiento también a lo bien que funciona el INEM y a todas esas ofertas que nunca me enviaron.

Así que he decidido pegar el salto y me voy, me voy porque no lo soporto más, porque el único futuro que me espera aquí es que se termine el paro y tenga que volver a vivir con mis padres, que por otra parte tampoco están muy bien por cierto. Mi padre trabajaba en el sector construcción y ahora…bueno, imagínense, 60 años, ninguna posibilidad de encontrar trabajo y con la jubilación cada vez más lejos (otra cosa por la que estar agradecidos, las pensiones y el retraso de la edad de jubilación); el hombre no lo lleva nada bien y está deprimido y no sale de casa, a mí tampoco me gusta cuando voy a verlo abrir la nevera y encontrarla vacía… su orgullo de padre le impide pedir ayuda, así que cuando puedo le dejo en un cajoncito 50 euros pero no puede pagar esa casa, ¡mi casa! y se que a la larga esta situación es insostenible. Así que otro motivo más para irme, poder enviarle dinero desde el extranjero.

Con estas premisas me voy a trabajar fuera, en un lugar donde parece que se reconoce mi valía profesional. Me voy, y mi novio (y mi gato) se vienen conmigo, nos hubiera gustado formar una familia en España, nuestro país, lo teníamos todo planeado…pero he aprendido que a veces las cosas no salen como uno quiere. Me voy, con un pen drive hasta arriba de CV de amigos míos que quieren irse también. Me voy con este sentimiento de tristeza, rabia e impotencia, hasta se me están escapando unas lagrimitas mientras escribo esto. Dejamos atrás familia, amigos, ilusiones y sueños, nuestra casa y nuestra vida, y ¿por qué? Sería diferente si lo hubiéramos elegido nosotros pero no, gracias señores por echarnos, por obligarnos a dejarlo todo para poder vivir de una manera digna.