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Contra la violencia: salir de casa

Por Laura Martínez ValeroLaura Martínez Valero

Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La verdad que nunca me había planteado de dónde viene este día, tan acostumbrada estoy a aceptar esta realidad. Así que he mirado por Internet y he descubierto que el 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana, tres mujeres fueron torturadas, asesinadas a golpes, descuartizadas y arrojadas por un precipicio en República Dominicana. Eran las hermanas Mirabal y su crimen fue ser opositoras del régimen del dictador Trujillo. En su honor se instituyó este día.

Esta historia me recordó el actual clima generalizado de violencia contra la mujer en Latinoamérica, y en concreto el caso de Guatemala, donde en 2013 el feminicidio fue la causa de muerte de 512 mujeres y 7 de cada 10 mujeres declaran haber sufrido algún tipo de violencia alguna vez en su vida. A esto hay que sumarle un factor que muchas veces no se tiene en cuenta: la discriminación de la mujeres indígenas. Podríamos decir que las indígenas sufren triplemente la violencia: por ser mujeres, por ser indígenas, lo que dificulta su acceso a las entidades estatales,  y por violencia del Estado, especialmente durante el conflicto interno armado (1960 – 1996), en el que el 83% de las víctimas fueron mayas asesinados por el ejército guatemalteco.

De todo ello me hablaron María Morales y Edna Calí, dos mujeres mayas que se han organizado para combatir la violencia contra la mujer y la discriminación. María, como coordinadora general de la organización Majawil Q’ij (“El Nuevo Amanecer”), y Edna desde la Asociación Mujer Tejedora Del Desarrollo (Amuted) ayudan a las mujeres en situaciones violencia y de pobreza.

María Morales y Edna Calí en el II Seminario Internacional Violencia contra las Mujeres organizado por AIETI, Alianza por la Solidaridad y Oxfam Intermón, entre otros (Madrid, 14 octubre 2014). (C) Ana Sara Lafuente / Oxfam Intermón

María Morales y Edna Calí en el II Seminario Internacional Violencia contra las Mujeres organizado por AIETI, Alianza por la Solidaridad y Oxfam Intermón, entre otros (Madrid, 14 octubre 2014). (C) Ana Sara Lafuente / Oxfam Intermón

Para María, que aprendió a leer y escribir a los 16 años, su situación actual es fruto de una evolución y un cambio de mentalidad. “Nunca he compartido la idea de que las mujeres deban estar en casa. Tenemos que participar en todo”, me confesó. Sin embargo, también admitió que hasta que comenzó a trabajar en la organización creía que la violencia contra la mujer era algo normal. Ahora trabaja para despertar a otras mujeres y empoderarlas, para que conozcan sus derechos y salgan a la calle a denunciar las situaciones de violencia. “Les hago entender que las mujeres no somos presas de nuestros hogares”.

Otro de las denuncias fundamentales de María es la discriminación de los pueblos indígenas, que se ha mantenido tras el fin del conflicto armado y que ha sido reconocida por la ONU. “En el sistema del estado no se hablan nuestros idiomas. Entonces cuando nosotras, las mujeres mayas, llegamos y explicamos nuestra situación no nos entienden; y si ponen traductores son de otros lugares que no entienden las características de nuestras etnias”.

La historia de Edna es diferente. Tuvo la oportunidad de formarse y estudiar en la universidad gracias a una beca, algo que resulta extraño en un país donde el porcentaje de mujeres indígenas que llegan a la universidad es mínimo. Ahora, trabaja en la atención integral directa en los casos de violencia contra la mujer, basándose en dos aspectos que considera fundamentales: la formación política y la independencia económica. “El hecho de irnos formando, nos abre muchas puertas oportunidades. Muchas mujeres no pueden abrirse al espacio económico o de participación política porque sufren violencia. Primero tienen que ser libres con ellas mismas, libres de todas las ataduras que tienen por los roles sociales que ejercen”.

En su organización también realizan talleres de terapia y sanación para mujeres víctimas de violencia, a las que les ‘duele el corazón’, que en su idioma significa el alma. Algo que no pueden encontrar en los centros de salud, donde el simple hecho de vestir con el traje tradicional maya ya es un obstáculo para que las atiendan.

Si queréis conocer las historias de otras mujeres avanzadoras os invito a visitar la web ‘Mujeres contra la violencia’ de Oxfam Intermón.

Laura Martínez Valero trabaja en el equipo de comunicación de Oxfam Intermón y participa en el proyecto Avanzadoras. Cree firmemente en el Periodismo Comprometido.

Juntas para parar la violencia

Por Carolina García CArolina García AxS

A pesar de los esfuerzos, hasta ahora no lo hemos podido parar’. Con estas demoledoras palabras Angélica Valenzuela, guatemalteca y directora de la organización de defensa de derechos de las mujeres CICAM, ponía de manifiesto que los avances para que las mujeres puedan disfrutar de una vida libre de violencia han sido escasos y, en todo caso, poco efectivos.

Edna Cali y María Morales durante el Seminario

María Morales y Edna Cali, participantes guatemaltecas en el II Seminario Internacional sobre Feminicidio. Imagen: Ana Sara Lafuente / Oxfam Intermón.

El II Seminario Internacional sobre Feminicidio se clausuró la semana pasada en Madrid  mañana con el compromiso de más de 30 organizaciones europeas y latinoamericanas de redoblar los esfuerzos para que la violencia contra las mujeres y su forma más extrema, el feminicidio, formen parte de una verdadera agenda política, además de la mediática. Se necesitan leyes efectivas, con presupuesto, pero además un verdadero compromiso más allá de las palabras bonitas.

Las cifras que nos llegan del otro lado del Atlántico son aterradoras: Entre una y tres mujeres mueren cada día en Centroamérica; en Perú “10 mujeres al mes son asesinadas, sólo por el hecho de ser mujeres” contaba Liz Meléndez de la organización peruana Flora Tristán. Pero aquí la cosa no está mejor; los datos del último informe del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE) demuestra que Europa no es un continente ajeno a la violencia contra las mujeres: Una de cada cuatro europeas ha sufrido violencia doméstica. Carmen Martínez del Lobby Europeo de Mujeres reivindicaba un paso adelante por parte de la UE para hacer frente al problema “En Europa se ha legislado hasta las etiquetas de las tabletas de chocolate, no se entiende como no existe un instrumento común para luchar contra la violencia contra las mujeres”. En España la reciente presentación del Informe Sombra sobre la situación española respecto al cumplimiento de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW) demuestra el desmantelamiento de las políticas de género, lo que ha implicado menos recursos para la lucha contra la violencia hacia las mujeres y un repunte de la violencia machista.

Durante el Seminario las organizaciones convocantes, hicieron un llamado a la UE para que incluya la lucha contra el feminicidio y el fin de su impunidad como prioridad en el marco de la cooperación al desarrollo y el diálogo político bilateral y regional, en particular, las medidas para la prevención, el acceso a justicia efectiva, la reparación del daño, y las garantías de no repetición.

La próxima cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (UE-CELAC), que tendrá lugar en junio de 2015 en Bruselas es una nueva oportunidad de posicionar este tema y que el compromiso de los estados vaya más allá de la mera firma en un papel. Las organizaciones y movimientos de mujeres no se van a quedar quietas y ya organizan la ofensiva política conjunta para hacer frente a un problema que nos afecta a todas las sociedades por igual. Porque juntas somos más fuertes.

Carolina García es activista por los derechos de las mujeres en Alianza por la Solidaridad