Carta a mi hijo sobre Nasrin Soutudeh: las heroínas existen

Por Carmen López

Pues sí, Mario, las superheroínas existen. Te voy a presentar a Nasrin Soutudeh. Ella es una mujer iraní valiente, más o menos de mi edad, que lleva toda la vida luchando para defender a mujeres encarceladas por reclamar sus derechos, para evitar que se condene a pena de muerte a personas que cometieron delitos cuando eran menores de edad, para proteger a activistas tan importantes como la Premio Nobel de la Paz, Shirin Ebadi.

Nasrin asumió todos los riesgos necesarios al decidir luchar pacíficamente por los derechos de todas estas personas. Y por hacer eso en 2010, la acusaron de “difundir propaganda contra el sistema” y por reunirse para intentar “cometer delitos contra la seguridad del país”. La condenaron a 6 años de cárcel. Tras mucha presión internacional, se consiguió que fuera liberada a los tres años de estar encarcelada.

Pero ella salió y siguió denunciando lo que pasa en su país. En Irán, el régimen de los Ayatolás silencian las voces de quienes cuestionan a las autoridades, no se deja expresar opiniones libremente, sigue existiendo la pena de muerte, y existen leyes injustas contra las mujeres que vulneran su dignidad y sus derechos.

Por ley, las mujeres y niñas desde los 9 años están obligadas a ir con hiyab o velo por la calle. Consideran que es ofensivo para la moral pública que las mujeres lleven el pelo al aire. ¿Te imaginas? Si viviéramos en Irán, tus compañeras de clase obligatoriamente tendrían que cubrir sus cabezas con un velo, lo quisieran o no. Y todas las demás mujeres también.

Muchas mujeres en Irán protestan por ello, y las que se atreven a descubrir sus cabezas se enfrentan a insultos, bofetadas, golpes, son esposadas y detenidas. También sus brazos y sus piernas deben ir cubiertos, y les obligan a quitarse el maquillaje. Si no lo hacen se enfrentan a multas o a penas de entre 10 días y dos meses de cárcel, y lo que es peor, hasta a 74 latigazos.

En Amnistía Internacional creemos que la forma en que vistan las mujeres forma parte de su libertad de expresión, de su libertad religiosa y por eso son ellas las que deban decidir qué ropa quieren llevar, o si llevan símbolos y prendas en función de sus creencias religiosas, sus costumbres o por cualquier otra razón.

Y Nasrin defiende también esa libertad de decidir de las mujeres. Como a las autoridades no les gustaba lo que seguía haciendo, en 2016 la volvieron a condenar a otros cinco años de cárcel. Esta vez ni siquiera la dejaron entrar a la sala del tribunal que la juzgaba, porque le dijeron que ella tampoco llevaba la debida vestimenta islámica. En el juzgado se enfadaron tanto que sobre la marcha la acusaron de esconder a espías para que pasara el mayor tiempo posible en prisión.

Pero no consiguieron doblegar a Nasrin, por lo que en junio de 2018 la detuvieron en su casa. Esta vez el tribunal se preparó para darle un castigo ejemplar. Utilizaron contra ella, “pruebas” como oponerse al uso forzoso del hiyab, quitárselo durante las visitas penitenciarias, defender a mujeres que protestaban pacíficamente contra su uso forzoso, conceder entrevistas a los medios de comunicación para hablar del arresto y la detención violenta de estas mujeres, y colocar flores en el lugar en que fue violentamente arrestada una de ellas.

Nasrin Sotoudeh fue declarada culpable, entre otros cargos, de “incitar a la corrupción y la prostitución” y “cometer abiertamente un acto pecaminoso […] apareciendo en público sin hiyab”. Se enfrenta a una condena total de 38 años de cárcel, lo que significa que podría pasar el resto de su vida en prisión, y además recibir 148 latigazos.

A Nasrin le han puesto la condena más dura que se recuerda a una persona que defiende los derechos humanos. Intentan así asustarla, a ella y al resto de las mujeres que no piensen callarse. Las autoridades iraníes quieren lanzar un mensaje a las mujeres: solo tenéis una opción, hacer lo que nosotros digamos.

Porque,  ¿sabes una cosa? quienes dirigen Irán temen a mujeres como ella. Y la temen porque es una mujer valiente, cercana a quienes sufren persecución, sigue en su país. Y lo más importante, no tiene ningún miedo. Es una líder y no se rinde, porque mujeres como Nasrin no se rinden. Fíjate hasta qué punto es valiente, que aunque tiene derecho a recurrir la sentencia para que le quiten los latigazos o le reduzcan los años de cárcel, no va a hacerlo. Para ella, recurrir la sentencia implicaría reconocer a un tribunal que considera injusto, y no piensa hacerlo.

Así que ahora nos toca ayudarla a nosotros, a ti y a mí. Sé que puedo contar contigo, porque aunque tengas 10 años, ya sabes que con pequeños pasos se pueden generar grandes movimientos. Mira Greta, la que está montando con el cambio climático.

Para eso necesitamos que las personas adultas nos apoyen con sus firmas, más de 185.000 ya lo han hecho en España. Así tendremos más fuerza para presionar a las autoridades iraníes hasta que anulen esta condena y liberen a Nasrin Sotoudeh sin condiciones. No puede estar encarcelada ninguna persona cuyo único delito haya sido defender la libertad y los derechos de los demás.

Y de los pequeños y pequeñas como tú, necesitamos que tengáis los ojos muy abiertos para identificar a las superheroínas. Porque sí, Mario, las superheroínas existen, y siempre hay que estar a su lado para poder hacer frente a los villanos. Queremos a Nasrin libre y feliz, con su pelo al viento (si ella quiere, claro), porque al mundo le hacen falta muchas Nasrines que no tengan miedo.

Carmen López es periodista en Amnistía Internacional. Atención. Amnistía Internacional convoca una concentración el lunes 8 de abril a las 18.30 frente a la Embajada iraní en Madrid (Calle Jerez, 5) para exigir la liberación inmediata e incondicional de Nasrin Sotoudeh.

Los comentarios están cerrados.