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Educar a la abuela

Por Eloísa Molina 

Han pasado unos 60 años desde que Dina y Colorinda se sentaron en una clase por última vez. Pero están de vuelta, boli en mano, con cuadernos y notas garabateadas enérgicamente. Entrenan sus habilidades para los negocios, aprenden  formas de potenciar sus puestos de la calle, descubren oportunidades de mercado para su propia cosecha o sus esponjas de baño tejidas. ‘El colegio no tiene edad ni límite, soy capaz de aprender cosas nuevas. Soy lo suficientemente madura para poder evaluar lo que es bueno o malo y quedarme con lo que es útil’, dice Dina, mientras nos explica que está a punto de cumplir 70 años.

“Los niños que están conmigo todavía son pequeños, quiero hacer algo para mejorar sus vidas”, dice Colorinda, que cuida de cuatro nietos que se convirtieron en huérfanos en el largo conflicto armado de Sudán del Sur. Ambas mujeres forman parte de las 84.000 personas en Juba que se benefician de una ayuda para participar en el programa de formación fundado por el Programa Mundial de Alimentos y organizado por World Vision. Cada mes, las “abuelas” de la comunidad acuden a cinco días de formación y reciben una ayuda de 45 dólares para utilizarlos libremente en sus negocios, en comprar comida para sus casas, en la educación de sus nietos, o en cubrir costes sanitarios.

La única hija que le queda a Colorinda huyó de Sudán del Sur a los campamentos de refugiados en Uganda. Ella se ha quedado cuidando a los cuatro niños sola, dependiendo de las pocas rentas que recibe de su puesto de trabajo en el que vende bolsas de azúcar, cajas de zumo y bolsas de carbón. Dina también conoce las consecuencias de este conflicto. Ella tiene cinco nietos huérfanos pero su pobreza es tal que no ha podido hacerse cargo de ellos. ‘Tres de mis nietos son niños de la calle porque no podía permitirme cuidarlos’, dice en voz baja, como arrepentida.

Gracias a las actividades de formación, Dina y Colorinda han recuperado la esperanza. ‘Cada mañana cuando me voy a esta formación, los gemelos me preguntan: ¿abuela, vas a volver al colegio?, y yo les digo “sí, claro”’, concluye Dina riendo. Las sesiones están dirigidas por universitarios graduados. Imparten formación sobre desarrollo de ideas de negocio, variedad en las fuentes de capital, marketing, registro del resultado de negocio y dirección de los pequeños negocios. “Nos transmiten conocimiento sobre cómo dirigir mejor el negocio y diversificar nuestros beneficios”, apunta Colorinda. Las dos abuelas quieren hacer crecer sus negocios y asegurar que el dinero obtenido se utiliza en la comida y la educación de sus nietos. Ellos son el futuro y la clave del cambio.

Eloisa Molina es coordinadora de comunicación de World Vision España

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