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Empleo para los supervivientes del tifón Yolanda en Filipinas

Miguel Domingo García, delegado de la Unidad de Comunicación en Emergencias (UCE) de Cruz Roja en Filipinas.

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A sus 17 años, Shanderlyn Nadate, terminó sus estudios en el instituto de Madalag en la provincia de Aklan, y comenzó a buscar trabajo para llevar algo de dinero a su familia. Quería seguir estudiando, pero la economía de sus padres no se lo permitía, sobre todo, después de que en noviembre de 2013, el tifón Haiyan se lo arrebatara prácticamente todo. El ciclón, conocido como Yolanda en Filipinas, está considerado el más devastador de la historia del país, causante de más de 6.000 muertos y la ruina de más de un millón de viviendas, entre ellas, la casa de la familia Nadate, en Dit-Ana, una aldea al oeste del país, en la que se perdieron cultivos de arroz de la zona, plantaciones de abacá y cuanto se encontraba en su camino. Las pérdidas fueron millonarias.

En la familia de Shanderlyn todos los miembros sobrevivieron al desastre, pero se vieron gravemente afectados: la vivienda quedó arruinada, así como los cultivos de los que se nutre económicamente toda la aldea.

Cuando se cumplen dos años de aquel desastre, la vida de la familia Nadate ha cambiado por completo, gracias al programa de Recuperación Temprana que Cruz Roja Filipinas ha llevado a cabo en la provincia de Aklan, con el apoyo de Cruz Roja Española y Cruz Roja Canadiense. Una nueva casa de bambú y madera, resistente y con fuertes cimientos de hormigón, construida por Cruz Roja, se levanta junto a la que era su antigua vivienda, que la familia ha convertido en una tienda “sari-sari”, una especie de kiosko en el que se puede comprar desde café hasta refrescos y dulces, que también ha sido posible gracias a una subvención de 10.000 pesos filipinos, con la que la Institución facilita la recuperación económica de la zona.

La madre de Shanderlyn Nadate.

La madre de Shanderlyn Nadate en su nueva casa de bambú y madera.

Este año, esta ayuda se ha completado con una beca que ha recibido Shanderlyn para realizar un curso oficial de formación profesional, con el que además de un título oficial, hará prácticas en una empresa. La joven eligió formarse en el sector de la hostelería, y desde hace un mes, ejerce de camarera y recepcionista en un elegante hotel de Boracay, la isla más turística de Filipinas. “Creo que tengo ya capacidad para trabajar, después de la formación y las practicas”, asegura Shanderlyn, que después de acabar el instituto había trabajado en empleos no capacitados, como asistente en una casa durante seis meses en Kalibo, y ayudando en una panadería durante tres meses en Libacao, una ciudad cercana de su localidad. “Esta formación es mi oportunidad de encontrar un trabajo diferente y mejor que los que había tenido hasta ahora”, espera Shanderlyn.

“Mi familia no podría haber asumido los gastos, así que esta es la única oportunidad que he tenido para ir a la escuela”, explica Shanderlyn. “Mi plan cuando termine, es quedarme en este hotel de Boracay o seguir trabajando en la isla”, afirma confiada en su preparación.

Como ella, otros 87 jóvenes han participado en este programa, conocido como STED (Formación en Capacidades y Desarrollo de Empresas, en sus siglas en inglés), con el apoyo de Cruz Roja Española, y bajo la coordinación de Cruz Roja Filipinas. Todos los jóvenes pertenecen a familias afectadas por el ciclón, a cuya recuperación ha contribuido la Institución de una manera integral. Los jóvenes se han formado en soldadura, preparación de alimentos, servicio de hoteles y restaurantes, limpieza de establecimientos, peluquería, mantenimiento de aires acondicionados, electrónica, mecánica, y costura. Todos ellos, con certificado profesional, exigido en muchos casos para encontrar trabajo y para emigrar.

Es la primera vez que Cruz Roja Filipinas pone en marcha este tipo de proyectos, de mejora de la empleabilidad, que bebe en gran medida del Plan de Empleo que Cruz Roja Española ya lleva a cabo en España con colectivos vulnerables afectados por la crisis, como los jóvenes menores de 30 años con poca experiencia laboral. Estos proyectos han servido de base para el que ahora se lleva a cabo con las víctimas del tifón Haiyan.

Cruz Roja Española, presente en Filipinas desde 1998, está apoyando a la Sociedad Nacional de Cruz Roja Filipinas desde hace dos años en la recuperación y el desarrollo de más de 7.000 familias afectadas por el tifón Yolanda. La Institución está presente en algunas de las zonas más afectadas por el superciclón, como Samar o Leyte, así como en la provincia de Aklan, donde Cruz Roja es una de las pocas organizaciones presentes atendiendo a los supervivientes de aquel desastre.

“Hemos querido llevar a cabo un programa integrado, que dé una respuesta total a las familias afectadas por el tifón, no solo una asistencia puntual, como la construcción de un refugio o una ayuda económica: la intervención ha incluido además formación en nuevas fuentes productivas, o campañas de promoción de la higiene”, explica Luis Carrasco, delegado de Cruz Roja Española en la provincia de Aklan que han trabajado en Filipinas durante estos dos años para contribuir a la recuperación de la población.

El delegado de Cruz Roja Miguel Domingo.

El delegado de Cruz Roja Miguel Domingo.

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