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"La realidad es simplemente una ilusión, aunque una muy persistente". Albert Einstein

Confesiones para una primera cita: posesiones alienígenas y demoníacas en First Dates

Alien aburrido.

Alien aburrido.

Llamadme loco. Llamadme tradicional. Llamadme falso. Llamadme para comer… pero hay cosas que yo no contaría en una primera cita.

Por ejemplo, que he sido poseído por tres demonios o que los alienígenas controlan mi cuerpo. Y… no, no son dos ejemplos que ponga el bueno de Gus a la buena de Dios, no, son casos reales narrados en First Dates.

Que no es que haber tenido tres demonios dentro o estar controlada por seres extraterrestres sea malo, ni vergonzante, oye, que hay gente a la que le gusta Andy y Lucas y lo lleva con orgullo, pero son cosillas que lo mismo puedes dejar para contarlas más adelante.

Veamos el caso:

Dos muchachas tenían una bonita cita cuando una de ellas empezó a preguntar por los tatuajes de la otra, que entre otras cosas llevaba un alien de esos que tienen los ojos como Kike San Francisco con sobredosis de café y una cabeza como para pasar de lado por las puertas.

¿Lo del alien a qué viene…?, preguntó la primera.

– Te vas a reír, te cuento: creo que mi cuerpo a veces me lo controlan los extraterrestres, que no soy de este mundo, te lo juro, una cosa muy rara.

En primer lugar, sí, se iba a descojonar la otra zagala. De hecho, tuvo que apretar los labios más que la tapa de un tupper para no reírse. Con la presión que hizo con la boca se podría hacer un vídeo de esos en los que una prensa hidráulica rompe cosas. Aquí el detalle de los labios de la rapaciña:

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Analicemos algunas partes de la confesión de la muchacha que es como un coche teledirigido de los marcianos: “creo que mi cuerpo a veces me lo controlan los extraterrestres”, pues claro, eso no es raro. ¿Cómo pensáis que inventaron Los del Río el baile de la Macarena? Pues un día que un bebé alien le cogió el móvil a su padre y se puso a toquetear la APP HumanControl.

“Que no soy de este mundo, una cosa muy rara”… a ver, ¿rara? No, mujer, son cosas tuyas. No pasa nada, hay gente que pone posters de los Gemeliers en su habitación. Y esos peinados de monaguillo sí que son extraterrestres. Eso sí, amiga, si algún día ves que se te cae la piel y debajo eres verde y te da por comer ratas, avisa. Porfa.

La verdad, yo a eso de que te controlen los extraterrestres no le veo más que ventajas. No me importaría que me controlaran las ocho horas de curro, por ejemplo. Por no hablar de que les podría echar la culpa de todo. ¿Has empujado a una vieja a la calzada al paso de un camión? Aaaaaah, extraterreeeestreeees. ¿Haces pis en el despacho de tu jefe? Extraterreeeestreeees. ¿Obligas a tu hermano a olerte el sobaco en agosto? Extraterreeeestreeees. Es que no necesitarías ni perro: tus deberes se los podrían haber comido ellos.

“Que crea en los ovnis y espíritus vale, pero eso de que los ovnis se apoderan de ella y que siente que se apoderan de ella es una cosa que me he quedado un poco de piedra“, dijo en el confesionario la otra chica. Algo la verdad un poco raro, porque tampoco es que sus experiencias fueran como para ser una descreída.

Resulta que la muchacha que hace de Doña Rogelia del ventrílocuo venusino conocido como XösE Yú1X MoRëëNØ también cree “un montón” en los espíritus, porque “los nota”. De esto que notas que corre airecillo fresco y te pones una rebequita, pues ella nota espíritus.

Y entonces su cita, la moza que se había descojonado de lo de los alien le dijo: “¿Sabes que yo también?” y OJO:

“A mí me pasó una cosa muy heavy y es que de pequeña en una cerámica del baño veía tres tipos de diablo y un día salieron de donde estaban y se apoderaron un poco de mí”.

Antes de seguir. Por si a alguno os pasa: Me cago en la puta de oros, si veis tres demonios en el baño, joder, no volváis a entrar, que tentáis a la suerte. Y pasad el antical, vag@s, que esto podía pasar ya nos lo advirtió Don Limpio. A ver si os pensáis que es porque estaba obsesionado por la limpieza. Que la mierdecilla es peligrosa, que yo una vez vi un Opel Corsa que tenía tanta mierda que en la luna de atrás se veía a Belcebú vestido de lagarterana.

Aquí vemos a Don Limpio avisándonos del peligro:

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Bueno, o puesto hasta las cejas, no sé.

“¿Y qué hiciste en ese momento?”, preguntó intrigada la muchacha que lleva dentro más aliens que la nave nodriza de Independence Day.

Y la otra explicó: “Mi hermana tenía siempre agua bendita, yo no sé cómo lo hizo que al final yo caí en el sofá y al día siguiente llamaron a un cura y dijo que sí, que había cosas malas en ese piso”.

Joder. Me cago la pata abajo.

“Mi hermana tenía siempre agua bendita”. La leche. Y a la mía le pides un kleenex y no lleva. Y qué suerte con el cura, porque al de mi barrio, que llevaba peluquín, le dices que vaya a un piso en el que hay tres demonios y se hace budista por no ir.

Moraleja: Si os han pasado cosas de estas, una de dos: o no las contáis o esperáis a que la otra os cuente una cosa aún más rara.

8 comentarios

  1. En ese caso la respuesta sería… Next!

    30 agosto 2016 | 23:58

  2. Dice ser Gemma

    Estooooo….eeeehhhh….mmmmm….
    A mi me dicen eso en la primera cita y levanto las cejas más q sobera…camino hacia atrás despacito diciendo…ahá ahá y salgo escopeteada q riete tú del Usain.
    Y yo pensando q el mundo aůn tenía arreglo jajaja
    X cierto Gus…AMIMEGUSTAANDYYLUCAS!!…espero q no se te aparezcan en un azulejo d tu baño… ; )

    31 agosto 2016 | 12:49

  3. Dice ser jose

    Pues a mi este reportaje, me parece una absurda tontería y falta de respeto por otros que lo publiquéis. Ya vi ese programa donde se decía, yo no me lo creo, pero tampoco hace falta que faltéis al respeto con estas cosas.

    Si queréis algo serio y real con pruebas, contactar conmigo. A ver quien se ríe cuando lo diga.

    31 agosto 2016 | 15:21

  4. Dice ser invasión a chinchorra

    Yo tuve un encuentro en el tercer desfase una tarde que venía del monte de cargar aire más que leña porque el calor que hacía era imposible cargar nada sin sudarme. Y esa fua la cusa de mi caída precipitada al encuentro del suelo, una gota de sudor que cyó sobre una piedra y mi pie va y la pisó, todo mi ser rebotado sintió al segundo golpe el dolor. Ay, me dije, qué talegazo, menos mal que no traí aleña en los brazos que hubiera sido mayor el leñazo. En esas que me disponía a levantarme va y me aparece un extraño cabezón, todo flaco, dedos largos, cuello fino y ojos del tamaño de dos cazos de cereales del desayuno por la mañana. Pensé cómo haría para limpiárselos o evitar las areniscas que pudiera levantar la brisa, porqeu no tenía párpados. Me levanté, porque seguí ainmovil mirándome, y ante su quietud me puse nervioso. Ya no me dolía nada. Le pregunté:oiga, ¿usted de qué parte del pueblo es? No me contestaba y más nervioso me puse. Volví a preguntarle de dónd evenía, que me dijera algo. Quieto, inmutable, no paraba de mirarme. A la tercera le grité unpoco, y amás nervioso: oye, ¿que de dónde eres, tú eres tonto o qué? Y como ya me acordaba de las imágenes que daban por la tele de los extraterrestres y éste se le parecía mucho, le dije, le insistí, por ver si decía algo, que si se había metido en los matorrales a cagar, que se fuera a cagar a su planeta. Entonces reaccionó, cuando le insisntíq ue si había venido a cagar detrás de los matorrales. Y dijo que no con la cabeza. En mala hora. Al verse obligado a contestar negativamente con la cabeza, porque yo tenía un casco de vikingo de plomo con el que me gustaba subir al monte por si me encontraba un macho cabrío y tenia que abrire camino a topetazos, pues eso que al ser de plomo no me entraban las ondas de telepatía, y tuvo que mover la cabeza. En mala hora digo, porque del pedazo de cabeza que tenía y el cuerpo tan esmirriao, del bamboleo se cayó a un lado y se golpeó a la altura de la trompeta que por oreja tenía. Sonó el tuuuuuuuuu y apareció otro machango montado en un platillo, qeu vi por la escotilla, y lso ojos como entre cabreado y asustado. Me quité el casco porque parecía hacer fuerzas telepáticas y me llegó el cabreo de golpe. Que pensó que le había agredido y estaban preparando una invasión a escala global, que el compi bajó a aliviar porque no había cerca un agujero negro dodne evacuar y encima recibiendo palos y agresiones de bárbaros, que pasado mañana venían a darnos bien con el cipote telúrico trancafosfato o así. Y yo me eché a correr y les dije yo me largo, pero cuando bajaba corriendo me lanzaron un microchip con una onda que m eentró por la oreja y se hundió en el cráneo que no para de decir ay ay ay que la has cagaaao, pobre inocente de mí sin culpa de sus raras naturalezas.

    31 agosto 2016 | 16:07

  5. Dice ser Dice ser Nenufar

    The lagarterana strikes back

    31 agosto 2016 | 19:08

  6. Dice ser Anacarda Contodos

    Invasión chinchorra es de lo mejorcito que he leído sobre aliens y tal.

    03 septiembre 2016 | 00:10

  7. Dice ser YOP

    Jajajajajajajaja!!! Pues no sé, a menos que haya muchas hormonas de por medio, creo que yo no saldría con alguien que sólo me contará cosas normales, que es lo más soso y encerrado del universo. Me gusta saber que pasa tras bambalinas, lo “raro”. Ese tipo de temas son fascinantes. A mí igual me han pasado cosas raras, y me gusta cuestionar lo que me rodea así que, ¿Para qué aparentar ser del montón?

    05 septiembre 2016 | 13:53

  8. Dice ser Brugals

    Gus, estarás en directo documentando La Voz como antiguamente?

    21 septiembre 2016 | 21:48

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