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¿Por qué borrar lo que somos?

Por Alejandra Luengo Alejandra Luengo

Hace unos meses estalló una polémica tras filtrarse unas fotos sin photoshop de la conocida modelo Cindy Crawford. En ella aparecía la top model con una tripa flácida y con estrías;  como la que puede tener cualquier mujer de su edad, y más habiendo sido madre en dos ocasiones. Lo más triste de lo ocurrido es que posteriormente se trató de tapar mostrando fotos donde la modelo lucía un vientre plano y liso; como si el tener estrías o tener la tripa blanda fuese algo negativo o descalificador.

Imágenes de la cuenta de Cindy Crawford en Instagram

Imágenes de la cuenta de Cindy Crawford en Instagram

Para mí lo realmente alarmante es perpetuar modelos de mujeres irreales, que tratan de cambiar su físico a toda costa con tal de parecer más guapas, delgadas y sobre todo más jóvenes. Nos exigimos unos cánones irreales, rígidos y devaluadores que nos acaban quitando y borrando lo que somos y esto lo absorbemos en la televisión, en los medios y en la publicidad a diario, sin juzgarlo, examinarlo críticamente o exigir algo diferente.

De hecho el otro día estaba con unos amigos viendo una película estadounidense  y casi no reconocía a muchas de las actrices que en ella aparecían por sus retoques de cirugía y demás. Habían perdido su identidad, su carácter; es como si hubiesen dejado de ser ellas. Todas eran mujeres guapas en el pasado que tratando de parecer más jóvenes habían sido sometidos entre otros retoques a la secta del pato Donald; aquella que reconstruye rostros haciendo que la expresión de la zona de la boca y labios parezca la del famoso personaje de Disney, perdiendo toda autenticidad, realismo, belleza e individualidad.

Esta idealización descabellada y totalitaria del cuerpo y el rostro joven, liso, delgado, uniforme, es como señalaba anteriormente absurda. Sobre todo por el sometimiento que implica a un modelo poco real, principalmente de la mujer, y donde realmente acabamos siendo sometidas a ser otros meros artículos más, que a su vez acaban consumiendo productos para evitar tener arrugas, celulitis, estrías, color de piel determinado, etc.

En la consulta hace algo menos de un mes unos padres me hablaban entre otras cosas de lo preocupados que están porque su hija de nueve años tiene un ligero sobrepeso. A mí lo que me resultaba más alarmante es que en el campamento donde estaba se había convertido en ‘la gorda‘; ese insulto se había convertido en su seña de identidad. Ni que decir cuántas mujeres en psicoterapia han manifestado su frustración y rechazo hacia su cuerpo o su rostro.

Sobre esto hay un documental que realizó la activista italiana Lorella Zanardo en 2009 que habla sobre esa imagen de la mujer en la televisión italiana, que no difiere mucho de lo que pasa en otros países, entre ellos España. Titulado “El cuerpo de las mujeres” hace un recorrido de diferentes programas televisivos donde la mujer llega a ser un objeto de entretenimiento más; despersonalizada, humillada de forma más o menos sutil, y desprovista de personalidad e identidad. Meras muñecas de entretenimiento. Lo ponemos a continuación; no tiene desperdicio.

Parece que todas tenemos que cumplir con unos cánones de belleza que no permiten la singularidad, el carácter, el paso del tiempo, la historia pasada con sus alegrías, sus enfados y sus tristezas. Se nos vende un modelo de uniformidad y homogeneidad irreal y degradante que esconde todo lo que somos detrás de la cirugía; personas con una historia rica para ser apreciada y valorada por lo que somos y hemos vivido, no por lo que parecemos.

En todo esto no podemos obviar que no es la mirada de los hombres la que nos persigue, sino la de las propias mujeres, las más críticas y fulminantes que apoyan esa obligación a seguir respondiendo rígidamente a esos cánones. No nos rebelamos porque lo tenemos asumido. Hemos entrado en el juego incorporando también a nuevas generaciones de mujeres para que lo sigan haciendo.

Modelos de mujer artificiales sometidas a unos patrones que nos alejan de lo que somos y de lo que deberíamos querer ser, simplemente mujeres.

Alejandra Luengo. Psicóloga clínica,  combino la atención psicológica en servicios públicos con la consulta privada. Creo firmemente que se pueden cambiar las cosas y en esa dirección camino. Autora del blog unterapeutafiel.

1 comentario

  1. Dice ser alienazul

    Me parece vergonzoso lo de la tele italiana, ¡¡¡que humillante!!! En España tb hay mujeres que son puro adorno en la tele. Y en todos los canales de noticias no verás a ninguna mujer más allá de los 40, pero los hombres sí, claro.
    En prácticamente todos los programas de tertulias y demás, o de humor, a ellos da igual que sean feos, peludos y mal vestidos, ¡son hombres! pero a ellas siempre tienen que estar perfectas, jóvenes y guapas. Llevar unos taconazos de vértigo, minifaldas o pantalones superajustados, blusas ajustadas para marcar pecho, etc…
    Me pongo enferma cada vez que veo eso, así que muchas veces ni enciendo la tele para ver tanta porquería machista. Solución fácil y drástica: ¡¡¡¡NO VER NINGUNO DE ESOS PROGRAMAS!!! y que el amadísimo índice de audiencia les baje hasta los pies.
    El futuro es nuestro, que no nos manipulen con ideas humillantes y discriminatorias.

    21 agosto 2015 | 11:08

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