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Anne Hidalgo y el liderazgo: cuestión de práctica

Por María Solanas María Solanas

El pasado 5 de abril Anne Hidalgo tomó posesión como Alcaldesa de Paris, tras obtener, con el 54,5% de los votos, la victoria en la segunda vuelta de las Elecciones Municipales, frente a Nathalie Kosciusko-Morizet, que logró el 43,2% de los apoyos. Por primera vez, competían dos candidatas para la alcaldía de la capital francesa. No es algo habitual, pues como nos recuerdan los datos, sólo 10 de las 100 ciudades más pobladas del mundo están gobernadas por mujeres.

Anne Hidalgo durante un debate con su equipo en el cuartel general de campaña. Imagen: anne-hidalgo.net

Anne Hidalgo durante un debate con su equipo en el cuartel general de campaña. Imagen: anne-hidalgo.net

Anne Hidalgo es la primera mujer al frente del gobierno de Paris después de haber ejercido, durante trece años, como su primera teniente de alcalde. En las numerosas crónicas que se han escrito sobre ella tras su triunfo electoral, se ha subrayado su “cambio de estilo” durante la campaña electoral, pasando de su habitual imagen ‘tímida y discreta’ a proyectar otra más ‘directa y dinámica‘. En realidad, lo que ha hecho Anne Hidalgo al pasar a la primera línea es poner en práctica y ejercitar su liderazgo.

El liderazgo es, en buena medida, cuestión de práctica, y lo cierto es que las mujeres han empezado a ejercitarlo apenas en las últimas décadas. Según el reciente Mapa 2014 de las Mujeres en Política elaborado por la Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres, pese al progreso de las mujeres en política, aún persiste un techo de cristal difícil de romper. El Informe revela, junto con importantes progresos en la participación política de las mujeres en el mundo, la enorme brecha que todavía existe en términos de participación y representación con respecto a los hombres (mucho más habituados a practicar y ejercer el liderazgo).

En los gobiernos nacionales, el porcentaje de mujeres en puestos ministeriales se sitúa hoy en el 17,2%, frente al 16,1% en 2008. Asimismo, la cifra de mujeres al frente de un ministerio de defensa se ha duplicado, pasando de 7 a 14 desde 2012; y el número de ministras de asuntos exteriores y cooperación internacional se ha elevado a 45, la cifra más alta desde 2008. Además de los países nórdicos, las regiones de América y África son las que cuentan con el mayor número de mujeres ministras. Sin embargo, aún hay 8 países del mundo que no tienen ninguna mujer en el gobierno (Líbano, Arabia Saudita, Pakistán, Brunei, San Marino, Bosnia-Herzegovina, las Islas Salomón y Vanuatu).

La visibilidad de una mujer contribuye a la visibilidad de todas las mujeres. La elección de la Alcaldesa de Paris representa un excelente ejemplo de liderazgo ejercido por mujeres con estilos propios y diferenciados, con una campaña protagonizada por dos candidatas sólidas, con una larga trayectoria, un reconocido desempeño político y profesional, y amplio apoyo electoral. Como ocurrió recientemente en el caso de las elecciones presidenciales chilenas, lo extraordinario (dos mujeres compitiendo por la más alta responsabilidad) va, poco a poco, haciéndose menos excepcional.

Pero hay aún un camino que recorrer para lograr la cotidianeidad del liderazgo de las mujeres, que solo llegará con la práctica permanente, y sostenida en el tiempo. Tras su elección, el 30 de marzo, Anne Hidalgo declaró ser consciente del “desafío que representa el hecho de ser la primera mujer alcaldesa de Paris”. Muchos ojos la estarán mirando. Paris, la ciudad más visitada del mundo, recibe a casi 29 millones de turistas cada año. Su ejercicio como Alcaldesa será mucho más que un contrato con los ciudadanos y ciudadanas de la capital francesa. Ofrecerá un ejemplo de que el liderazgo, como casi todo, se fortalece y se consolida con el entrenamiento y el ejercicio. Es también, en definitiva, cuestión de práctica.

María Solanas es Coordinadora de Proyectos en el Real Instituto Elcano. Privilegiada en los afectos, feliz madre de una hija feliz.

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