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La ley de Kari

Por Irene Milleiro Irene Milleiro

Sabía lo que tenía que hacer, su madre se lo había contado muchas veces: descolgar, marcar el 9, después el 1 y después otra vez el 1. Pero no se oía nada. Colgó y lo intentó otra vez: 9-1-1. Otra vez nada.

El pasado 1 de diciembre, Kari Hunt fue asesinada por su marido – del que quería divorciarse- en la habitación del un motel en Marshall, Texas. Había ido allí para dejarle durante unos días a sus hijos, de 9, 4 y 3 años.

Kari Hunt en una imagen familiar. Foto cedida por Hank Hunt para la petición de Change.org

Kari Hunt en una imagen familiar. Foto cedida por Hank Hunt para la petición de Change.org

Cuando vio que su padre atacaba a su madre con un cuchillo, la hija mayor intentó llamar a emergencias desde la habitación del motel. Sabía cómo hacerlo: marcar el 911 (nuestro 112) y contarles lo que pasaba. Lo marcó una y otra vez, pero al otro lado no había nadie. La pequeña no sabía que antes necesitaba marcar el 9 para obtener línea. Kari murió apuñalada a manos de su marido.

Lo intenté, abuelo, pero no funcionaba.” Eso es lo que la pequeña le dijo al padre de Kari, Hank Hunt. Y por eso Hank inició una petición en Change.org pidiendo al Congreso y al Senado que obliguen a hoteles y moteles en EEUU a cambiar sus sistemas, de forma que el 911 sea un número de acceso directo desde cualquiera de sus teléfonos. Para que nadie, nunca, en un momento de pánico, pueda tener problemas para comunicarse con el servicio de emergencias. Porque como dice en su petición “Los segundos cuentan, y cuando una niña de 9 años es lo suficientemente madura y valiente como para llamar a pedir ayuda, alguien debe contestarle”.

La petición de Hank explotó. En muy pocos días consiguió la firma de más de 400.000 personas, el apoyo de varios congresistas y una enorme repercusión en todos los medios de comunicación. Y los resultados no han tardado en llegar: la semana pasada, uno de los miembros de la Comisión Federal de Telecomunicaciones suscribió la petición, y envió una carta a las 10 mayores cadenas hoteleras en Estados Unidos, pidiéndoles que informasen sobre el estado de sus sistemas telefónicos. Y la Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos ha anunciado la creación de un grupo de trabajo para abordar el tema.

El cambio del sistema telefónico de los hoteles no va a acabar con la violencia contra las mujeres en EEUU. Pero si al final Hank consigue lo que pide en su petición, e intuyo que así será, nunca más un niño o un adulto tendrán problemas para acceder a los servicios de emergencia cuando lo necesiten. Y seguro que en algún momento esto supondrá salvar alguna vida, prevenir alguna muerte. Justo lo que buscaba Hank: que la muerte de su hija Kari no fuese en vano y que el dolor y la frustración de su nieta no tenga que volver a vivirlo nadie.

Grandes problemas, miles de pequeñas soluciones. Ese es el modelo de cambio detrás de Change.org. La gente no es tonta: saben que firmando una petición no se acaba con los recortes o con la discriminación. Pero sí que se puede conseguir que no se elimine un helicóptero de salvamento, o que se expediente a un colegio que haya podido discriminar. Es como cambiar una foto píxel a píxel: al principio los cambios parecen pequeños, pero al final la foto entera es diferente. Muchas fotos han empezado a cambiar en 2013.

Irene Milleiro es responsable de campañas de Change.org

2 comentarios

  1. Dice ser Yesus

    que lástima, que historia más triste.
    Pobre mujer y pobres nenes.
    El energúmeno ese… a pudrirse en la cárcel.

    17 febrero 2014 | 10:16

  2. Dice ser Almudena

    Tengo sentimientos encontrados con change.org. Creo que es muy útil, si. Creo que permite que buenas ideas o situaciones injustas muy poco conocidas reciban un gran apoyo.

    Lo que pasa es que change por si solo no sirve. Es muy difícil difundir la petición, si no consigues que un medio de comunicación o una página de facebook masiva se haga eco, no recoges firmas. Lo he visto con peticiones de mi entorno, relacionadas con mi vida personal, por más que las hemos difundido entre nuestras amistades, e incluso en blogs que cada uno seguiamos, no hemos conseguido pasar del millar de firmas. La imagen de que uno difunde a 20 y ese a otros 20 y asi se multiplica no es real.

    Aún asi, yo firmo y apoyo todo lo que me llega de change, obviamente siempre que este de acuerdo con la petición.

    Una cosa que no me gusta nada del video, es que se de como victoria la petición sobre los libros de texto. Lo único que se ha conseguido es que en la Disposición adicional quinta de la Lomce se diga: “El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte promoverá el préstamo gratuito de libros de texto y otros materiales curriculares para la educación básica en los centros sostenidos con fondos públicos, en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación”. No me parece una gran cosa, no garantiza en absoluto que esto vaya a ser una realidad, son las Comunidades Autónomas las que tienen la competencia en este tema.

    17 febrero 2014 | 14:08

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