Se nos ve el plumero Se nos ve el plumero

"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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Pedro Jota pone toda la carne en el asador

Las portadas de hoy podrían corresponder a diarios de distintos países o de distintos mundos. La de El País es, desde luego, bastante sosa. Es propia de un domingo sin noticias, pues la Jornada de Reflexión pasó sin apenas novedad. La foto de Paul Newman y un par de reportajes de nevera apoyan el magnífico análisis-crónica electoral de Sol Gallego.

Como se ve, no hay en la portada de El País ninguna alusión al 11-M ni a ETA ni a De Juana Chaos ni a Zougam ni al DNT ni a otros explosivos de la masacre de Atocha que el trío Pinocho (Aznar-Acebes-Zaplana) endosó miserablemente ETA en un intento de ganar fraudulentamente las elecciones del 14 de marzo de 2004. Afortunamente, se descubrió el pastel de Aznar a tiempo y pudimos librarnos de aquellos mentirosos que nos llevaron a la guerra ilegal de Irak y quisieron escurrir el bulto culpando a ETA de la matanza de Atocha sin ninguna prueba. Las elecciones generales, entonces, y el juicio por el 11-M, en estos días, les pusieron en su sitio a estos políticos sin escrúpulos.

Sin embargo, la emisora de los obispos católicos (COPE) y El Mundo han seguido durante mas de tres años, erre que erre, tratando de retrasar y/o evitar el juició del 11-M contra los presuntos terroristas islamistas acusados de perpetrar la matanza de Atocha.

Al votar esta mañana, he recordado el 14-M de 2004 y he sentido el rescoldo de aquel engaño masivo y miserable por parte de un Gobierno tan indigno como el del PP de Aznar.

Luego he visto El Mundo. Seis páginas completas dedicadas hoy al 11-M y a ETA , sembrando la confusión entre sus lectores más moderados y reafirmando la fe en la conspiración de ETA en el 11-M entre los más fanáticos.

Editorial de El País:

Reportaje interesante de Rafael Fraguas en El País, recomendado por nuestro Pericles.

Como mañana veremos que todos los partidos han ganado, cualquiera que sea el resultado electoral, podemos felicitar a todos anticipadamente. Y felicitar también a todos los españoles por esta jornada democrática con escasos incidentes violentos. Hasta ahora. Cruzo los dedos.

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¿Sebastián pregunta a Gallardón sabiendo o sin saber?

Sebastián “ataca” en El País pero “ensucia” en El Mundo.

¿Qué verbo es más informativo?

Conozco poco a Miguel Sebastián (aunque veranea en Almería y eso ya es un punto a favor) pero me sorpendió mucho que sacara ayer a relucir la foto de la bella Monserrat Corulla para preguntarle a Gallardón si tenía alguna relación profesional con ella.

Si la pregunta iba por el lado personal, estuvo muy mal Sebastián al hacerla. Si la pregunta iba por el lado profesional, Sebastián debería tener información valiosa y contrastada, qeu no conocemos, porque de lo contrario quedará en ridiculo.

Gallardón respondió muy bien. Como un señor. Y si efectivamente, como dijo, no ha tenido ninguna relación profesional con la abogada Montse Corulla, implciada en el escándalo de Marbella, habrá ganado un puñado de votos gracias a la intervención de Sebastián.

(Continuará…)

Me voy a la entrega de los premios AMPE a los mejores anuncios del año 2006. Hasta luego.

Fotos de violencia en Bilbao y de paz en el Ulster

Me ha impresionado hoy el contraste de las fotos de portada.

En El Mundo vemos la cara de dolor de Antonio Aguirre, socialista vasco, agredido por un presunto nacionalista vasco que le dio una patada en los testículos.

Lleva este titular a dos columnas.

Un líder del Foro de Ermua agredido por nacionalistas ante la Ertzainta

En El País vemos los rostros sonrientes de Ian Paisley y de Gerry Adams, dos enemigos históricos a muerte, que han decidido formar gobierno tras diez años de proceso de paz.

El titular va a cuatro columnas:

Histórico acuerdo de paz en el Ulster

Ambos diarios dan importancia en su portada a la paz en Irlanda de Norte, aunque El País lo da a cuatro y con gran foto centrada y El Mundo lo da a una columna y sin mencionar la palabra “paz”:

Pacto histórico en el Ulster que repate el poder entre unionistas y republicanos

Por el contrario, la agresión contra el socialista Antonio Aguirre, del Foro de Ermua, que manda en El Mundo, no merece los honores de portada en El País. Ni siquiera le da para un sumario a una columna, espacio que reserva para el ridículo y patético boicot del PP contra Prisa.

Pienso que se equivoca El País hurtando la portada al agredido del Foro de Ermua. O no se entera de por donde vamos sus lectores.

Resulta también algo chocante que el El País mande a cuatro columnas con la guerra de las eléctricas, dándole ventaja aparente a la opción hispano-italiana:

El pacto con Acciona da a Enel la llave para controlar Endesa

El Mundo, en cambio, nos lo ofrece a una columna, dándole (naturalmente) ventaja la opción alemana, con verbos tan positivos como “sube” y “logra”:

E.ON sube su OPA a 40€ y logra que Caja Madrid se comprometa a venderle su 10%

No podía faltar, por supuesto, en el diario de Pedro Jota Ramírez la ración diaria de droga dura para sus adictos a la teoría conspiranoica con este titular a tres hermosas columnas sobre (¡cómo no!) ETA en el 11-M:

Lavandera y otro testigo declaran que Toro vendía dinamita a ETA

Sumario:

“Manolón” sotiene que hasta después del 11-M Suárez Trashorras no le dio información sobre “El Chino”

Por simple yuxtaposición, ETA y el 11-M son cuestiones que aparecen relacionadas, aunque traten de asuntos distintos. El ojo se encarga de unir físicamente ambas referencias.

En el titular de El País sobre el mismo juicio, a una columna, no merecen mención ni ETA ni el 11-M:

Los asturianos Toro y Trashorras vendían explosivos “a diestro y siniestro”

Obsérvese que los mismos personajes vendían “dinamita” en un diario y “explosivos” en el otro. Y en uno lo hacían a ETA y en el otro “a diestro y siniestro”. Vaya por Dios.

El lugar que El Mundo destina al pacto en Irlanda del Norte en la columna de salida, El País lo dedica a presuntos trapicheos de Zaplana:

Zaplana contrató un avión privado cuando era ministro para llegar a una entrevista en TVE

No deja de resultar sospechoso que se desvelen ahora los trapicheos de Zaplana en pleno boicot del PP contra los medios del Grupo Prisa. Yo de Prisa hubiera esperado unos días antes de publicar lo de Zaplana. No solo hay que ser honrados sino también parecerlo. Como la mujer del César.

El bórico ataca de nuevo

La lotería de Navidad hace coincidir a los dos diarios en la foto de portada. El “gordo” es el “gordo“. En lo demás no hay coincidencia.

¿Afecta el orden los sujetos al producto final?

Ayer hubo una reunión en el Palacio de la Moncloa entre dos personas. Para El Mundo, la reunión fue entre Zapatero y Rajoy; para El País, fue entre Rajoy y Zapatero.

La carga editorial del “sólo” que precede al verbo (“sirvió“) convierte el titular en opinión y, por tanto, debería ir en cursiva y llevar esta tipografía en redonda, reservada a la información de los hechos.

Para El País “escenifican su fractura“. En cambio, para El Mundo ahondan” suis diferencias.

Elmundobórico.es está de enhorabuena con su tema favorito: los peritos que descubrieron el ácido bórico en casa de un islamista y lo quisieron utilizar para relacionar a ETA con el 11-M. Sus jefes hicieron control de calidad y corrigieron el abuso.

El Mundo da los detalles a 4 columnas:

El País lo lleva a tras columnas:

Ahí va un buen artículo de El País par la vispera de Nochebuena:

Respetar a los creyentes, no las creencias

TIMOTHY GARTON ASH23/12/2006

El fin de semana pasado estuve cantando un montón de cosas en las que no creo. ¿Creo que, hace unos 2.007 años, un ángel se apareció a una mujer llamada María y le anunció que iba a quedarse embarazada sin haberse acostado con José? No. ¿Creo que el buen rey Wenceslao anduvo por la nieve para llevar “a aquellos campesinos” comida y vino? Probablemente, no. Pero eran palabras hermosas y familiares, la iglesia medieval estaba iluminada por velas, tenía a mi familia conmigo, y me conmoví.

En estos días, cientos de millones de personas, como yo, cantan -a veces con deleite y entusiasmo- unas frases en las que no creen o, en el mejor de los casos, creen sólo a medias. Según un reciente sondeo de opinión de Harris para el Financial Times, en Gran Bretaña, sólo uno de cada tres ciudadanos dice ser “creyente”. En Francia, menos de uno de cada tres; en Italia, menos de dos tercios; sólo en Estados Unidos supera esa cifra las tres cuartas partes. Y sería interesante saber qué proporción de esa minoría de verdaderos creyentes en Gran Bretaña y Francia son, en realidad, musulmanes.

Todo eso ha hecho que me pusiera a pensar -en esta época prolongada de fiestas, con el Día del Bodhi, Hanukkah, Navidades, Eid-ul-Adha, Oshogatsu, el aniversario de Guru Gobind Singh y Makar Sankranti- sobre qué significa decir que respetamos otras religiones en una sociedad multicultural. Me da la impresión de que el mayor problema que muchos europeos post-cristianos o teóricamente cristianos tienen con que haya musulmanes viviendo entre ellos no es que éstos crean en una religión distinta al cristianismo, sino que crean en una religión, punto.

Es algo que desconcierta a la minoría intelectualmente significativa de europeos que son ateos devotos, que creen en las verdades descubiertas por la ciencia y hacen proselitismo. Para ellos, el problema no es ninguna superstición religiosa concreta, sino la superstición en sí. Y también preocupa a ese número mucho mayor de europeos que son vagamente creyentes, de una forma tibia, o más o menos agnósticos, pero que tienen otras prioridades. ¡Ojalá los musulmanes no se tomaran su islam tan en serio! Y muchos europeos añadirían: ¡Ojalá los norteamericanos no se tomaran su cristianismo tan en serio!

No obstante, podemos discutir sobre si el mundo estaría mejor si todos se convencieran de las verdades ateas de la ciencia natural o, al menos, se tomara la religión tan a la ligera como la mayoría de los europeos semicristianos, creyentes a tiempo parcial (yo soy agnóstico sobre esta cuestión). Pero es evidente que sobre esa base no podemos construir una sociedad multicultural en un país libre. Esa postura sería tan intolerante como la de los países mayoritariamente musulmanes en los que no se permiten más confesiones que el islam.

Al contrario, en los países libres es preciso que se permitan todas las religiones; y cada religión debe dejarse cuestionar en sus fundamentos, categóricamente, incluso de manera desaforada y ofensiva, sin temor a represalias. El científico de Oxford Richard Dawkins debe tener la libertad de decir que Dios es un engaño y el teólogo Alistair McGrath, también de Oxford, debe tener la libertad de responder que es Dawkins el engañado; un periodista conservador debe poder escribir que el profeta Mahoma era un pedófilo y un erudito musulmán debe poder llamar a ese periodista islamófobo ignorante. Eso es un país libre: la libertad de culto y la libertad de expresión co

-mo dos caras de la misma moneda. Debemos vivir y dejar vivir, una exigencia que no es tan poca cosa como parece, cuando se piensa en las amenazas de muerte contra Salman Rushdie y los caricaturistas daneses. La valla que protege ese espacio son las leyes.

Lo interesante es saber si existe algún tipo de respeto que vaya más allá de este mínimo “vive y deja vivir” protegido por las leyes pero sin convertirse en una pretensión hipócrita de respeto intelectual por las creencias del otro ni en un relativismo sin límites. En mi opinión, sí lo hay. Es más, me atrevo a decir que sé que lo hay, y que casi todos nosotros lo practicamos sin darnos cuenta. Vivimos y trabajamos a diario con individuos que, en el fondo de sus corazones, creen en cosas que a nosotros nos parecen locuras. Si los consideramos buenos socios, amigos y colegas, les respetamos como tales, independientemente de sus convicciones privadas y profundas. Si tenemos una relación estrecha con ellos, quizá no sólo les respetamos sino que les queremos. Les queremos pese a que no dejamos de estar firmemente convencidos de que, en un rincón de su cerebro, se aferran a creer en un montón de tonterías.

Distinguimos de forma rutinaria, casi instintiva, entre la creencia y el creyente. Por supuesto, eso es más fácil de hacer con unas creencias que con otras. Si alguien está convencido de que 2 + 2 = 5 y de que la tierra está hecha de queso, vivir con él a diario será un poco más difícil. Pero resulta asombroso ver hasta qué punto, en la práctica, pueden coexistir alegremente creencias muy distintas e incluso excéntricas. (La fe popular en la astrología, tan extendida, es un buen ejemplo).

Ahora bien, el comportamiento de los creyentes puede influir en nuestra opinión sobre su fe, al margen de la veracidad científica de su contenido. Por ejemplo, yo no creo que exista Dios y, por tanto, pienso que hace alrededor de 2.007 años un hombre y una mujer que se llamaban José y María tuvieron un niño, nada más. ¡Pero en qué hombre se convirtió aquel niño! Coincido con el gran historiador suizo Jacob Burckhardt en que Cristo como Dios no me dice nada, pero, como ser humano, Jesucristo me parece una fuente de inspiración constante y maravillosa, tal vez incluso, como dijo Burckhardt, “la figura más bella de la historia del mundo”. Y algunos de sus imitadores posteriores tampoco estuvieron mal.

En lo que discrepo de la corriente atea representada por Richard Dawkins no es en lo que dicen sobre la inexistencia de Dios, sino en lo que dicen sobre los cristianos y la historia del cristianismo, que en gran parte es verdad, pero que deja fuera la otra mitad de la historia, la parte positiva. Y, como dice el viejo proverbio yiddish, una media verdad es toda una mentira. A mi juicio, como historiador de la Europa moderna, la parte positiva es mayor que la negativa. Me parece evidente que no tendríamos la civilización europea que tenemos hoy sin la herencia del cristianismo, el judaísmo y (en menor medida, y sobre todo en la Edad Media) el islam, cuyo legado también preparó el camino -aunque sin saberlo y sin quererlo- para la Ilustración. Además, varios de los seres humanos más extraordinarios que he conocido en mi vida eran cristianos.

“Por sus frutos les conoceréis”. Existe un respeto que nace del comportamiento de los creyentes, independientemente de la credibilidad científica de su fe original. Lo ideal es que una sociedad multicultural sea una competencia amistosa y abierta entre cristianos, sijs, musulmanes, judíos, ateos e incluso partidarios del “dos más dos cinco”, por ver quién nos impresiona más con su carácter y sus buenas obras.

Mientras tanto, está el molesto problema del saludo de invierno multicultural y multiusos. “Felices fiestas” es increíblemente cursi y anodino. Me temo que yo he recurrido a “Felices Pascuas”, pero también resulta pesado. Sería estupendo emplear saludos a medida para cada interlocutor: “Feliz Navidad”, “Feliz Eid”, “Feliz Oshogatsu”, etcétera, pero no siempre es posible. Ayer recibí una tarjeta del embajador británico en Washington con una solución excelente. “Feliz Yuletide”, el nombre que remite al solsticio de invierno de los paganos (el Yule nórdico y germánico se celebra 22 de diciembre) y que evoca, al mismo tiempo, las historias sentimentales y anticuadas de Navidad que tanto gustaban a Charles Dickens. Perfecto.

Feliz solsticio a todos.

FIN

Pues eso, felices fiestas a todos.

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Un presidiario con cara de santo (para Pedro J.)

Cualquier madre con hijas casaderas le querría como yerno.

Con esa cara de angel, vestido como un marqués, sosteniendo con entereza la mirada frente a la cámara, como si no hubiera roto un plato en su vida… y construyendo frases complejas, como si fuera académico de la Lengua.

Esta es la foto que ocupa hoy todo el centro de la portada de El Mundo, a tres columnas, sobre un gran titular a toda página capaz de dar gran solemnidad (y fiabilidad sólo para sus fanáticos feligreses) a la mayor chorrada del mundo.

No hay que leer más.

Basta con ver la foto -y nuestros ojos se van directamene a sus ojos- para saber que este joven tan apuesto es un santo a quien algunos malvados, enemigos del PP y de Pedro Jota, han engañado para que ayude a matar a casi doscientas personas en los trenes de Atocha con el fin de echar al PP del poder.

Luego le han dejado tirado al pobrecito para que se pudra en la cárcel.

Hay que ir a la letra pequeña para saber que este presidiario, con brotes de esquizofrenia, está acusado por la Justicia de haber entregado a los terroristas islamistas los explosivos que utilizaron para la masacre del 11-M en Atocha.

Fue esa masacre que el trío Aznar-Acebes-Zaplana adjudicó insistentemente a ETA, desde el primer momento, contra viento y marea, para desviar la atención sobre su participación en la guerra de Irak, hasta después de las elecciones.

El “pobre” Emilio Suárez Trashorras se enfrenta a una petición de mas de 3.000 años de cárcel. Y ahí le tienen, chupando cámara en la primera página de El Mundo, con cara de santo.

¿Por qué presta Pedro Jota su altavoz a este presunto terrorista vendedor explosivos?

¿Acaso no tenía Pedro Jota a mano ninguna otra foto del presunto proveedor de los explosivos más que la del día de su boda?

¿Alguno de ustedes puede creer que este joven ratero de explosivos habla como dice Fernando Múgica que habla?

Basta con leer la primera frase de la “rigurosa exclusiva”, que parece redactada por un letrado del Supremo, y los adjetivos que la adornan para entender el propósito del trueque.

Luego se le espolvorea con algo de sal y pimienta y -¡ale hop!- ya tenemos alimento para la parte emocional del cerebro de los creyentes conspiranoicos, naturalmente interesados en la teoría, aunque no tenga nada que ver con los hechos.

“Quien así habla” -escribe Fernando Múgica- es “uno de los personajes clave” (…) “nada menos que (…) “presuntamente” (…) “según la versión oficial” (…) “habría entregado los explosivos” (…) “en una pequeña explotación minera” (…) “rigurosa exclusiva” (…) “larga confesión” (…) “las claves para entender” (…) “todas sus respuestas” (…) “abren nuevas puertas a la investigación” (…) “fue detenido tan sólo” (…) “y lleva en la prisión de Alcalá Meco casi dos años y medio” (…)

¿Quo vadis Pedro Jota?

Frente a esta “rigurosa exclusiva” de El Mundo de la que ningún otro medio -salvo la radio COPE de los obispos ultrasderechistas- se hace eco, ¿quién puede competir en espectacularidad y en morbo?

La foto de primera de El País, con ser gravísima, puede parecernos una minucia sin importancia -una “no noticia“- frente a la calenturienta imaginación del trío derechista neocon Pedro Jota-Aznar-Murdoch.

¿Qué más da que se arruine toda la bellísima Ría de Arousa por la avaricia de unos empresarios químicos sin escrúpulos?

Pues de esta catástrofe no hay ni una sola línea en la portada de El Mundo y, en cambio, va a cuatro columnas en la primera de El País

¿Y que es la reforma de la Constitución para ir en la primera de El País sino otra minucia comparada con las “exclusivas”, naturalmente interesadas, de Pedro Jota?

El Mundo no da ni una línea y El País lo da a cuatro columnas.

Ambos diarios sólo coindicen hoy con una foto pequeñita de nuestro héroe nacional Pau Gasol.

Tanto si gana como si pierde hoy España (según El País) o el “baloncesto español” (según El Mundo), mañana coincidirán ambos diarios otra vez con el mundial de baloncesto como tema pricipal de su portada.

¡Jo! Me voy a ver la tele, que ya es casi la hora del partido…

¡Que gane España!

Un partidazo. Victora merecida.

¡CAMPEOOOOOONES!

¡CAMPEOOONES!

¡Oé, oé oé!