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La realidad de los cuidados intensivos pediátricos en La Paz de Madrid

Por Enfermeras de la UCIP del Hospital La Paz

Estimado Director General de Coordinación de la Asistencia Sanitaria, César Pascual:

Ante la información sobre la problemática saturación de las unidades de críticos pediátricos por el aumento de la bronquiolitis la Cadena SER publicó un comunicado el 16 de diciembre en el que aparece su nombre y que apunta, textualmente: “[…] Cuando hay tantas fiestas seguidas, como ocurre esta semana, como no está la plantilla de pediatría al completo sino que está sólo la de guardia, si hay camas libres en las UCIS meten bronquiolitis para que los niños estén más vigilados, pero en realidad si hiciera falta la cama porque llega un niño grave el niño con bronquiolitis se va a planta y se ingresa al que se encuentra en estado grave”.

Desconocemos el ámbito asistencial en el ejercicio de su labor como médico, pero evidentemente tendrá usted asistentes que le mantendrán informado de lo que sucede en las gerencias asistenciales de atención hospitalaria que se encuentran bajo su ámbito. Lo que usted dice es una inexactitud, una difamación y una absoluta falta de consideración hacia el trabajo realizado en las plantas de pediatría por parte del personal médico y de enfermería que durante esta época del año se encarga de niños que tendrían que estar en la UCIP, y lo hacen con menos recursos materiales y humanos.

En la UCIP pediátrica que estamos,actualmente más del 50% de los niños ingresados son bronquiolitis, todos menores de un año. Garantizamos que necesitan un soporte que no es viable en planta, tanto recursos materiales (respiradores, alto flujo…), como asistencia médica (medicaciones, necesidad de intubación, canalización de accesos vasculares centrales…) y de enfermería (aspiración de secreciones, fisioterapia respiratoria, manejo de dispositivos como monitores o respiradores…) que sólo es posible en unidades de críticos.

Enhorabuena por ser capaz de simplificar un problema de salud tan grave como son las epidemias de bronquiolitis tanto para las plantas de pediatría como para las unidades de cuidados intensivos pediátricos. Sus comentarios no tienen desperdicio. Porque ya no sólo es la ausencia de sitio físico para atender estos niños, sino que añadimos la precariedad de la situación laboral en sectores sanitarios como el personal de enfermería por culpa de las políticas de contratación, como por ejemplo cubrir bajas por enfermedad a partir de un mes.

Llevamos cubriendo incidencias, desde hace meses, con la pérdida de días libres que supone (y para comprobarlo tienen los historiales de días trabajados, vacaciones y libranzas, hoy en día informatizados) y por tanto periodo de tiempo personal necesario para descansar; estamos en una situación general de agotamiento tanto físico como mental, lo que es un factor más a tener en cuenta al realizar nuestro trabajo.

Las condiciones actuales de trabajo nos ocasionan estrés, miedo e inseguridad sobre las tareas que realizamos, y ya no porque acabemos agotados, sino por el miedo de que a los niños ingresados les pase algo por un error, por un fallo durante la jornada laboral, que sería evitable si el entorno de trabajo fuera el adecuado.

Nuestra máxima preocupación es la seguridad de los niños. Por eso queremos respaldar y defender nuestro trabajo y ya hemos puesto en conocimiento el riesgo para la seguridad de los pacientes a nuestros responsables superiores, y las posibles consecuencias de dichas situaciones como falta de recursos humanos, personal no preparado o trabajadores sobrecargados.

Hemos informado a todos, incluida la Consejería. Opinamos que es necesaria una remodelación de los tiempos de enfermería. Un nuevo enfoque, porque las circunstancias cambian. Es imperiosa una reserva de personal formado para determinadas unidades que, dada su complejidad (tanto patología del paciente como aparataje, necesidad de intervención rápida o procedimientos y técnicas), son necesarias habilidades, aptitudes y actitudes específicas. Además, y por supuesto, que se tenga en cuenta no sólo el número de personal por turno, sino su capacitación para llevar niños de esta complejidad. Porque el eje de nuestro trabajo y profesión son las necesidades de los niños, su bienestar y por supuesto su seguridad.

Dr. César Pascual Fernández, trabajamos con personas, les curamos y cuidamos día a día, acompañamos, enseñamos, aprendemos y, también hay que decirlo, sufrimos y lloramos en ocasiones. Son el eje fundamental de nuestro trabajo. Hay conceptos clave como la humanización de los cuidados, la calidad de la asistencia sanitaria o la seguridad de los pacientes. Esta última, gracias a personal insuficiente, se ponen en peligro día tras día.

Usted trabaja con presupuestos, estadísticas, proyectos, etc., labor que no se cuestiona. Pero sitúese en nuestro lugar, dé la cara con pacientes y padres, quítese el traje de chaqueta y póngase el uniforme de hospital y realice una guardia de 24 horas con los compañeros médicos que tienen que decidir qué niño ingresa y a cuál dan el alta, e informe después a los padres dando la cara.

Gracias de nuevo Dr. César Pascual Fernández, y a su superior, el titular de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, el Dr. Jesús Sánchez Martos, por su falta de conocimiento y poco respeto hacia el trabajo que se realiza en las unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos. Por supuesto, queda usted invitado a nuestra unidad, y que decida allí, a pie de cama, a qué niños les da el alta para que ingresen otros.

La moto te puede cambiar la vida

Por Jordi Llorca

Brad Pitt y Angelina Jolie en moto por las calles de Ho Chi Minh (Gtres).

Brad Pitt y Angelina Jolie en moto por las calles de Ho Chi Minh (Gtres).

Tengo una moto desde hace dos años. Para ser exactos, un ciclomotor de 125cc que puedo conducir gracias a la antigüedad del carnet de coche. Podría decirse que me ha cambiado la vida. Por un lado, ahorro tiempo y me desplazo a todos los rincones de Barcelona en cuestión de veinte minutos y, además, no estoy pendiente de horarios o transbordos imposibles.

Pero no todo iba a ser bueno. Al contrario. A menudo me encuentro con situaciones peligrosas por el gran tráfico de la capital. Muchos conductores temerarios me ponen a prueba continuamente, lo que hace que me plantee si realmente vale la pena ahorrar esos minutos. Un descuido con la moto te puede cambiar la vida.

El circo oculto en las redes sociales

Por Andrea Martín

Un hombre con un móvil en sus redes sociales (Europa Press).

Un hombre con un móvil en sus redes sociales (Europa Press).

Un día como otro cualquiera revisas tus redes sociales, esperas encontrarte más de lo mismo: fotos de unos amigos celebrando un cumpleaños, recetas culinarias explicadas paso a paso, paisajes alucinantes de lugares exóticos, nuevas tendencias de moda, etc.

Pero cada vez son más la cantidad de vídeos que se suben a las redes con el único objetivo de convertirse en virales. Muchos de ellos los protagonizan animales. De los grupos que más cameos realiza, aún sin querer ser los protagonistas de estas historias, son nuestros queridos canes. Se le embute al animal en disfraces hechos a medida, se están el tiempo que haga falta en la misma posición hasta que el dueño está satisfecho con el resultado, se les “ridiculiza” y estresa.

Incluso hay vídeos donde se ven a los dueños forzar las extremidades de sus mascotas para así hacer gestos que harían los humanos para hacerlos todavía más “graciosos”. Se les expone de manera vergonzosa, a un público que ni tan siquiera conocen, por unos cuantos likes, unas descargas o que figuren como virales en las preciadas redes sociales.

Reflexionemos. ¿Todo vale? Creo que no. Pero me sorprende enormemente los pocos comentarios reprochando este tipo de acciones.

Parece ser que no avanzamos, volvemos poco a poco hacia tiempos pasados, de prohibir a los animales en los circos por divertimento a crear el nuevo “circo oculto”. Espectáculo gratuito que podemos contemplar cómodamente desde casa y visualizarlo tantas veces como queramos.

El caso de Nadia provoca rabia e indignación

Por Tamara González

Nadia y su padre (Facebook Fernando Blanco).

Nadia y su padre (Facebook Fernando Blanco).

Nada te hace creer más en la bondad humana que las manifestaciones solidarias. Sin embargo, cuando las supuestas buenas causas, en las que uno se implica, resultan esconder algo oscuro, se abren paso otros sentires: la rabia y la indignación.

Tras conocerse el fraude de los supuestos tratamientos de la pequeña Nadia Nerea, uno puede llegar a cuestionarse cada nuevo acto de participación o ayuda que se le presente. Pese a ello, quiero pensar que las estafas son excepciones y que los logros conseguidos y la satisfacción de haber contribuido en algo positivo superan al miedo y al enfado ante posibles nuevos engaños. Si en esta vida no nos mojáramos, nuestros corazones se secarían.

Esta navidad no compres, adopta

Por Alejandro Herrero

Un perro encerrado (ROYAL CANIN/MASCOTEROS SOLIDARIOS)

Un perro encerrado (Mascoteros Solidarios)

En estas fechas tan señaladas como son las navidades, miles de familias toman la decisión de ampliar la familia con una mascota, un ser muy especial, un compañero de vida.

Tenemos que tener en cuenta que cuando se toma la decisión de traer una mascota a casa va a ser para el resto de su vida, no solo hasta que llegue el momento en que estemos cansados o tengamos que irnos de viaje, y entonces regalarlo o lo que es peor aún, abandonarla.

Una vez se ha tenido esto en cuenta, es muy importante tomar la decisión de adoptar y no de comprar la mascota, de esta manera paramos la explotación animal y la cría desproporcionada.

Dos de los grandes motivos por los que debemos adoptar en lugar de comprar, es para conseguir que ningún animal doméstico se quede sin familia, abandonado a su suerte. Y por supuesto, para conseguir extinguir la explotación animal por la reproducción. Ya que las madres de estos adorables cachorros que compramos en las tiendas pasan toda su vida enjauladas en condiciones precarias y la mayoría de ocasiones sin ver la luz del sol durante años. Las mantienen constantemente embarazadas y un gran número de animales mueren a causa de esto.

Por estos y muchos más motivos, si tomas la decisión estas navidades, no compres, adopta.

Universitarios, lo difícil está por llegar

Por Lorena Corona

Universitarios en una clase (Atlas).

Universitarios en una facultad (Atlas).

La parte más difícil para los universitarios no son los exámenes finales o el Trabajo Fin de Grado. En realidad, la parte más difícil viene después de terminar la universidad.

Con el título en mano, lo único que nos queda es sumergirnos al mercado laboral. Para muchos, la búsqueda se nos torna muy complicada.
En los últimos años se ha incrementado el número de graduados que no logramos incorporarnos al mercado laboral. Ante esta situación, muchos acabamos trabajando en grandes multinacionales  a cambio de un sueldo tan pequeño que ni siquiera nos ayuda a cubrir nuestras necesidades básicas. Otros pocos, los que se lo pueden permitir, optan por continuar los estudios de postgrado para así adquirir más conocimientos y ser más competitivos dentro del campo laboral. Porque una carrera ya no es suficiente.

¿Qué hacer cuando nos encontramos en ese limbo que supone no tener la experiencia exigida por las empresas pero tampoco podemos acceder a contratos de prácticas? Conseguir un trabajo en esta época está difícil. Yo creía que con un título universitario sería más fácil trabajar, pero no es así.

Párate a reflexionar

Por Rafael de Lecea

Un hombre pensativo (Gtres).

Un hombre pensativo (Gtres).

La sociedad española parece que está en debacle. Yo pienso que al contrario de ser por cosas como el capitalismo o la crisis de los valores, es porque, hoy en día, no solo en España, sino en todo el mundo occidental, hemos cogido la costumbre de no reflexionar sobre nada, e ir de un lado para otro sin pensar las cosas.

Pero gracias a la asignatura de Filosofía, yo me he propuesto no ser como la mayoría, y dedicarme un tiempo a mí mismo y a mis pensamientos, y creo que si la sociedad hiciera lo mismo (en cosas como las elecciones) alcanzaríamos el tan ansiado bien común.

¿Elegir a un gobernante? No sin tu carnet de votante

Por Javier Sánchez

Llevo tiempo dándole vueltas a una idea, aunque es ahora (con la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos) cuando me atrevo a escribirla al calor de este ventajismo a posteriori que suaviza lo radical de la reflexión que realizo.

El planteamiento se compone de tres preguntas y una propuesta.

La primera pregunta es simple: ¿Usted dejaría que alguien sin conocimientos o habilidades de conducción manipulara su coche? Entiendo que no, que un automóvil es una posesión cara y muy preciada que suele cuidarse con mimo y esmero. Nadie quiere que le estropeen el coche, que se lo rayen o que lo cojan sin su permiso.

La segunda pregunta es aún más obvia: ¿Permitiría que alguien sin formación o capacidad pedagógica le diera clase a su hijo? De nuevo supongo que la respuesta sería negativa. La educación de un hijo es una preocupación fundamental de cualquier padre o madre. Aun sabiendo que están en manos de profesionales cualificados, a veces ponemos en duda su autoridad o su conocimiento sobre cómo enseñarles (véase la huelga de deberes, que daría para otro escrito).  En ningún caso dejaríamos en manos de cualquiera la tutela pedagógica de nuestros retoños.

Una niña intentando meter una papeleta en la urna en las elecciones del 26-J (EFE).

Una niña intentando meter una papeleta en la urna en las elecciones del 26-J (EFE).

Entonces, ¿cómo es posible que dejemos la conducción o la tutela de un país en manos de cualquiera? Y no, amigos, no me refiero a dejarlo en manos de Donald Trump o de Mariano Rajoy. Me refiero a dejarlo en manos de todos los votantes.

Supongo que ya estarán arqueando la ceja y meneando la cabeza con gesto de desaprobación. Sí, lo que estoy diciendo es que no todos los habitantes de un país mayores de 18 años son capaces de conducir un coche adecuadamente (se necesita una licencia de conducción), enseñar a un niño adecuadamente (se necesita un título y una oposición) o de votar adecuadamente (no se requiere nada…).

No todo el mundo tiene la capacidad de análisis crítico, de razonamiento lógico y de reflexión pausada que deberían ser requisito mínimo para poder decidir el futuro de una nación. Por supuesto, son capacidades que se pueden adquirir, al igual que la de conducir un coche o dar clase a un niño. Y claro que deberían ser adquiridas y enseñadas a través de la educación y la concienciación en política.

Pero lo que no se debería permitir es que alguien sin estos mínimos elija a un gobernante, no sin su carnet de votante. Carnet que supondría ser acreedor de estas competencias, al igual que el permiso de conducir o el título de magisterio en sus respectivas parcelas.

Hace más de dos mil años que los griegos, cuna de la civilización occidental, propusieron que la democracia era la forma de gobierno más justa. Llevaban gran parte de razón, pero quizás no toda. Y es que precisamente uno de ellos, el archiconocido filósofo Platón en su obra “La República” apuntaba que la sofocracia, “el gobierno de los sabios”, era el sistema político ideal.  Un grupo de hombres preparados con el saber necesario para guiar al pueblo puede que no sea la panacea, pero nos aporta la idea de lo que sería la clave de mi reflexión: la idea de una “sofodemocracia”. Un gobierno elegido por todos y todas las capaces de elegir sabiamente.

He ahí la esencia de la propuesta: la creación de ese carnet mencionado previamente que acredite a su poseedor como “ciudadano sabio”, como auténtico garante de la capacidad de elegir con criterio, sensatez e inteligencia a sus gobernantes.

¿Polémico? Sí. ¿Difícil de llevar a cabo? También. ¿Osado? Sin lugar a dudas. Pero la alternativa es seguir permitiendo que cualquiera decida quién lleva las riendas de una nación. ¿Le parece una barbaridad? Pues súbase conmigo al coche, que no tengo permiso de conducir y deje que le enseñe a su hijo, que no soy maestro. Pero no se queje luego si estrello el coche y su hijo es un analfabeto. Debería haberme pedido antes mi carnet…

Limpiando conciencias

Por Fátima Zohira

Una limpiadora trabajando (Jorge París).

Una limpiadora trabajando (Jorge París).

Mi madre pronto cumplirá 52 años. Tras más de tres décadas de duro trabajo le diagnostican sarcoidosis, una enfermedad rara y crónica que no le permite trabajar. No fue elección suya. Igual que no fue su elección ser empleada del hogar. La vida le llevó a serlo. Y no es su elección el no poder tener paro y tener que malvivir hasta poder optar a una jubilación que le queda muy, demasiado lejos.

Esa fue elección de los políticos para los que las empleadas del hogar de este país son invisibles. Y como saben, es inútil apelar a la conciencia de los políticos y por eso, ya que puedo, elijo apelar a la de ustedes. ¿Por qué? Porque esta enfermedad tiene como factores  las bacterias, el polvo y los químicos. Es decir, su trabajo. Y no fue su elección usar lejía con amoníaco por años. Una mezcla química altamente peligrosa que muchos sugerimos para una limpieza a “fondo”. Apelo a su conciencia para que no sugieran a sus empleadas del hogar usar productos que ustedes no usarían. Su casa seguirá estando limpia, y su conciencia también.

Deberíamos disfrutar más del otoño

Por Óscar Gómez

Hojas en un estanque (Mariana Martín).

Hojas en un estanque (Mariana Martín).

Pasada la euforia del verano y antes de caer en el hastío del invierno, nos encontramos inmersos en la estación de los colores ocres, las lluvias y las setas. El paisaje invita a la reflexión, las hojas van cayendo a medida que cada rama las va soltando, sin atropellos. El caudal del río va creciendo a razón de las aportaciones de sus barranquillos. La naturaleza lleva un proceso lento y ordenado.

Deberíamos participar en ese proceso, salir al monte a pasear con una pequeña cesta donde recolectar lo justo para esa noche, recorrer diferentes caminos evitando aquellos masificados, no querer adentrar el coche siempre un metro más que el último día, participar en ese orden que ha permitido que todo funcione. Si habéis salido al monte en época de setas, sabréis a que me refiero.