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Las mujeres somos tierra

Por Raquel ChecRaquel Checa

Suena el despertador. Es 15 de octubre, son las 6 de la mañana y toca levantarse y empezar un nuevo día,aunque estoy cansada a estas alturas de la semana. Abro mi twitter para ver qué se mueve en las redes hoy: Muchas noticias, de todo un poco, pero la mayoría no son muy positivas para empezar el día con ánimo. Entre tanta información, leo un tweet que dice ‘¿Quieres un país mejor? #SomosTierra’. Me  llama la atención. Me sirvo un café y vuelvo a leerlo. Entro en el enlace y veo la foto de una mujer de espaldas, caminando en un descampado, con el azadón en la espalda y un cuchillo grande en la mano derecha. Parece que va a paso firme, con prisa, decidida. Me fijo en los detalles de la foto, tiene el pelo blanco ya y los pies muy agrietados. Lleva unas zapatillas viejas y llenas de barro seco.

Romelia García trabaja sus cultivos en Nicaragua. Imagen: Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

Romelia García trabaja sus cultivos en Nicaragua. Imagen: Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

Me pregunto quién será ella, cuál será su historia y si estará tan cansada como lo estoy yo, teniendo en cuenta que estamos a jueves ya. Quiero saber más de esa mujer, así que entro en el siguiente link que encuentro y empiezo a leer.

Se llama Luz, vive en Centroamérica y se gana la vida trabajando en el campo. Trabaja unas 16 horas diarias, además atiende las labores de la casa, el cuidado de sus 4 hijos y cultiva una tierra que alquiló hace unos meses. Con lo que gana no le alcanza para que ella y sus hijos coman bien. Cuenta que hay meses que con suerte comen dos veces carne, otros meses ni la ven. Su marido tuvo que migrar a los Estados Unidos hace cinco años en búsqueda de trabajo, se fue de “mojado” y les envía algo para ayudarles casi todos los meses. Luz no tiene tierra propia así que alquila a otros propietarios que sí tienen, pero cada vez le piden más por un pedazo de tierra. Con lo que logra cultivar ayuda a que la alimentación de su familia sea algo más completa e incluso hay temporadas en las que logra vender algo de lo que cultiva y saca algún dinero. Pero este año con las lluvias y el impacto del cambio climático ha perdido casi toda la cosecha, así que tendrá pérdidas seguro.

A medida que voy leyendo su historia, me doy cuenta de que su vida es sumamente dura y difícil. Sigo leyendo y descubro que es una mujer que a pesar de todo lo anterior, ha sacado tiempo para organizarse con otras mujeres de su pueblo y de otros pueblos y que han montado una especie de asociación de mujeres que forma parte de una red más amplia de mujeres de toda Centroamérica, le llaman RECMURIC. A través de esa red, están exigiendo que los gobiernos de sus países las escuchen y atiendan su situación. Son más de 10 millones de mujeres rurales que no existen ante los ojos de los gobiernos de sus países. Ellas producen más de la mitad de los alimentos que se consumen en esos países y desempeñan un papel fundamental en las frágiles economías rurales. Sin embargo, pese a su valiosa contribución, su papel como productoras no es reconocido, su aporte económico no queda registrado en las cuentas nacionales y sus derechos son limitados por sus gobiernos. Por eso, Luz cansada de luchar contra viento y marea sola, decidió sumarse a esa red de mujeres y exigir todas juntas sus derechos. Me viene a la memoria el famoso dicho “la unión hace la fuerza”. Lo explican todo en el estudio ‘Tierra para Nosotras‘ que ha hecho @Recmuric con apoyo de Oxfam. Hablan de la profunda desigualdad que enfrentan las mujeres rurales y de cómo no pueden acceder a la posibilidad de tener su propia tierra; esta situación tiene implicaciones serias en su empoderamiento económico, la inclusión social o la violencia machista que enfrentan en muchos casos.

Veo otra foto de Luz, esta vez de cara, veo su rostro serio, lleno de señales producto del paso del tiempo y de una vida dura. Cierro el twitter y me quedo pensando en ella, en su vida, en su día a día, en su incansable lucha, en su sueño de tener una vida mejor ganada a pulso, para ella y para los suyos. Pienso en esos más de 10 millones de mujeres rurales de Centroamérica que tienen vidas similares a la de Luz y que siguen cada día luchando incansablemente por una vida mejor y más digna. Miro el calendario, hoy es el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Creo que no voy a olvidar esta fecha. Me preparo para empezar un nuevo día, ahora sí, con energía renovada y muchas ganas de comerme el mundo; Luz va conmigo.

Raquel Checa es Responsable Regional de Influencia para Oxfam en América Latina y Caribe

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