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Cómo abrir puertas en un slum de Mumbai

Por Simona Basile Simona Basile

Hace 17 años abrí una puerta y entré por primera vez en una tienda de comercio justo. Era ‘il Villaggio dei Popoli’ situada en Florencia cerca del Museo dell’Accademia. Allí, empecé, primero como voluntaria y luego como becaria, mi colaboración y trabajo con diferentes organizaciones que se ocupan de la promoción del comercio justo, primero en Italia y después en España. En todos estos años he explicado muchísimas veces qué es el comercio justo, cómo funciona, sus beneficios y sus desafíos. He intentado trasmitir que significa un salario digno, el precio mínimo, la protección del medio ambiente y de los derechos de los trabajadores. Me considero una activista del comercio justo. Estoy convencida de que, como consumidores, tenemos el poder de generar cambios en la vida de muchas personas.

Anjali Tapkire, la primera trabajadora de la cooperativa Creative Handicrafts de  la India, ante algunos de los modelos que confeccionan ella y sus compañeras. Imagen:

Anjali Tapkire, la primera trabajadora de la cooperativa Creative Handicrafts de la India, ante algunos de los modelos que confeccionan ella y sus compañeras. Imagen: Oxfam Intermón.

Pero cada vez que entro en contacto con las personas que producen comercio justo me maravilla la potencia de este movimiento para cambiar vidas. Hace unas semanas tuve la oportunidad de acompañar a Anjali Tapkire durante su visita a España. Anjali es ahora una de las directivas de Creative Handicrafts, cooperativa de comercio justo de textil y artesanía de Mumbai que vela por los derechos de las mujeres en la India. Pero antes, con 18 años, fue la primera mujer que entró a trabajar en la cooperativa cuando ésta se creó en 1983. Junto a la fundadora, Isabel Martín, Anjali ha ido logrando que un pequeño proyecto para dar trabajo a algunas mujeres en los slums (grandes barrios marginales) de Mumbai se convirtiera en una gran cooperativa que hoy ha cambiado la vida de 700 mujeres.


Uno de los lemas más utilizados en el ‘Villaggio dei Popoli’ era: la dignidad para las personas es como el agua para la tierra. Si hoy tuviera que explicar qué aporta el comercio justo a los productores y las productoras en Asia, África y América Latina sería, sin duda, esa, dignidad. Lo que Anjali me ha mostrado es que el comercio justo; además de aportar salarios dignos, formaciones y oportunidades; contribuye a un cambio mucho más profundo que no se puede cuantificar en dinero: la autonomía y la capacidad de tomar decisiones. La dignidad se basa en el respeto y la estima que una persona tiene de sí misma. El comercio justo permite a personas que tienen difícil acceso al mercado laboral salir de sus casas, formar parte de un grupo que comparte trabajo y desafíos, tener un ingreso digno; pero sobretodo posibilita a las personas cambiar la percepción que tienen de sí mismas.

Decía Isabel Martín, fundadora de Creative Handicrafts, que cuando una mujer es consciente de sus derechos no hay nada que la pueda parar: cambia su vida, acepta los retos, empieza a luchar por su familia. Anjali no había tenido oportunidad de estudiar y no tenía especiales habilidades. Su trabajo en la cooperativa le ha abierto todas las puertas importantes: ha podido estudiar, ha costeado los estudios de sus hijos, se ha convertido en un modelo a seguir para las demás mujeres del slum. Es consciente de que muchas personas que trabajan en la industria textil lo hacen en las condiciones más difíciles, sin derechos, sin salarios decentes que permitan cubrir las necesidades más básicas. Se indigna y su capacidad de indignación es uno de sus mayores logros personales. No aceptamos la injusticia pasivamente, luchamos para que más personas puedan disfrutar de una vida digna.

Anjali y yo vivimos en un entorno muy diferente. Sin embargo, las dos somos madres, parejas, hijas, amigas, colegas. Las dos tenemos desafíos, pero me alegro de estar unida a ella a través de la cadena de cambio que es el comercio justo. También me alegro de que, como ella, hoy muchas otras mujeres  hayan aprendido lo que es la dignidad gracias a organizaciones como Creative Handicrafts y estoy orgullosa de haber participado, aunque solo sea un poco, en esa transformación.

Sepan ustedes, cuando vayan a comprar un producto de comercio justo, que están abriendo las puertas a que muchas personas como Anjali aprendan a decir ‘no’ a la injusticia, a quererse  y respetarse a sí mismas y a tomar decisiones de manera independiente. Sepan que cuando abren la puerta de una tienda de comercio justo, están abriendo las puertas de muchas cosas más a personas que viven en la otra parte del mundo.

Mañana sábado 9 de mayo es el Día del Comercio Justo, y se realizan actividades en muchas ciudades de nuestro país para conocerlo mejor. La Coordinadora de Organizaciones de Comercio Justo ha publicado un informe sobre la situación en el sector textil.

Simona Basile promueve la participación ciudadana a través de las tiendas de comercio justo de Oxfam Intermón.

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