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Aborto en El Salvador: sumisión, cárcel o muerte

Por Ana Gómez Pérez-Nievas autora ai

Mientras el pasado martes nos acostábamos tranquilas al escuchar que el anteproyecto de ley sobre aborto en España, esa iniciativa regresiva y discriminatoria, era retirado, hay países en América Latina que ni siquiera sueñan con algo así. De momento, tienen que enfrentarse a obstáculos mucho mayores. Es el caso de El Salvador, donde el  57% de las muertes de niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años embarazadas es por suicidio, para no soportar la humillación, la cárcel o la discriminación.

Marlene fue acusada y condenada por aborto después de sufrir una pérdida natural de su embarazo cuando tenía 18 años. © Amnistía Internacional.

Ayer domingo se celebró el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y Caribe. Una fecha señalada para denunciar que en esa región todavía hay otros seis países, además de El Salvador (Honduras, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Surinam y Chile, aunque este último está dando pasos para reformar la legislación), donde la prohibición del aborto es total, sin excepciones, incluida en los casos de violación o aquellos en los que la vida de la madre corre peligro. Como consecuencia de esta ley tan restrictiva, las mujeres y las adolescentes se ven empujadas a abortos clandestinos e inseguros, o a llevar a término embarazos peligros que pueden acabar con sus vidas. En El Salvador, las que deciden interrumpir sus embarazos se enfrentan a penas de entre 2 y 8 años de cárcel, igual que las personas que les ayuden a hacerlo. Los profesionales médicos que se los practiquen, a penas de hasta doce años de prisión.

Tuvimos un caso muy difícil de una niña que se quedó embarazada a los nueve años después de haber sido abusada durante su infancia. Ella no entendía lo que le estaba pasando… Nos pidió colores. Crayoles. Y ahí se nos partió el alma porque nos empezó a dibujar a todos nosotros. Dijimos: ‘¡Si es sólo una niña!‘. Así cuentan algunos profesionales médicos a Amnistía Internacional, que este jueves publicó un informe sobre la situación en el país, cómo las opciones son sólo dos: el estrago que supone un embarazo para algunas mujeres y niñas en determinadas situaciones o la cárcel.

La prohibición total del aborto en El Salvador obliga a mujeres y niñas a arresgar su vida en secreto y condena a otras a décadas de prisión. © Amnistía Internacional

La prohibición total del aborto en El Salvador obliga a mujeres y niñas a arresgar su vida en secreto y condena a otras a décadas de prisión. © Amnistía Internacional

La persistente desigualdad de género y los estereotipos que relegan a la mujer al papel de madre, la violencia generalizada en un país donde casi la mitad de las mujeres han sufrido agresiones en el hogar y el 10% de ellas ha sido víctima de violencia sexual o las dificultades en el acceso y la información sobre métodos anticonceptivos modernos, especialmente para las más jóvenes, son algunas de las causas de una ley tan restrictiva como la salvadoreña.

También lo es la presión de las creencias religiosas. Yaneth sufrió violencia intrafamiliar. Cuando fue a denunciarlo, las palabras de la jueza le dejaron atónita: ‘Me dijo: ‘Para que mejoren la relación entre ustedes, van a tener que ir a misa todos los domingos y yo voy a mandar a llamar a los niños para ver si se ha cumplido lo que yo he ordenado‘.

Cuando la falta de acceso a métodos anticonceptivos conducen a que El Salvador sea el país con la tasa más elevada de embarazos adolescentes, y la carencia de información con la que cuentan las mujeres y las niñas sobre salud reproductiva y sexual sea tan alarmante, las deja en una situación desamparada. Casi la mitad de las menores que se quedaron encintas en 2013 no deseaban  el embarazo. Y cuando, encima, es producto de una violación, la posición en la que se encuentran es devastadora.

En 2013, la Policía Nacional del país registró un total de 1.346 violaciones de mujeres y niñas. En casi los dos tercios de los casos la víctima tenía menos de 15 años. ‘Obligar a que una adolescente continúe con su embarazo producto de una violación es una tortura, porque se la expone a que estén experimentando todos los cambios del embarazo, que esté sintiendo el bebé, y por lo tanto está recordando constantemente lo que les pasó‘, explica otro de los médicos.

En todo el mundo mueren cada año 47.000 mujeres por abortos inseguros y otras 5 millones sufren incapacidades como consecuencia. En El Salvador, en una perversa y cruel vuelta de tuerca más, las mujeres que sufren abortos espontáneos pueden ser condenadas hasta a 50 años de cárcel por homicidio agravado. La organización de derechos humanos Agrupación Ciudadana ha identificado a 129 mujeres que fueron acusadas de aborto o de homicidio agravado entre enero de 2000 y abril de 2011.

Graffiti que pide la despenalización del aborto en una calle de San Salvador. © Amnistía Internacional -El Salvador's total ban on abortion is forcing women and girls to secretly risk their lives and condemning others to decades behind bars © AI -Marlene was accused and charged with having an abortion after she had a miscarriage when she was 18 years old © AI

Graffiti que pide la despenalización del aborto en una calle de San Salvador. © Amnistía Internacional

María Teresa Rivera es una de ‘las 17’. Con ese nombre se conoce a las 17 mujeres encarceladas por motivos relacionados con el embarazo que han agotado todos los recursos legales,  para las que la Agrupación Ciudadana presentó el pasado mes de abril una petición de indulto. No sabía que estaba embarazada cuando un día sufrió una hemorragia en el trabajo que la dejó inconsciente. Un miembro del personal del hospital al que fue llevada la denunció a la policía y, tras un juicio sin garantías y con irregularidades, cumple condena de 40 años de cárcel por homicidio agravado tras haber sufrido un aborto espontáneo.

Como ella, cientos de mujeres salvadoreñas se ven obligadas a elegir entre una vida que no quieren o una vida sin libertad por esta violencia institucionalizada de la que el Estado de El Salvador es el máximo responsable. Mientras, una sociedad dominada por el patriarcado se lava las manos después de tomar decisiones sobre el futuro de más de la mitad de sus habitantes.

*Amnistía Internacional ha puesto en marcha una ciberacción para exigir la despenalización del aborto en El Salvador.

 Ana Gómez Pérez-Nievas es periodista de Amnistía Internacional España

4 comentarios

  1. Dice ser antoska

    Talibanes occidentales imponiendo su fe .

    29 septiembre 2014 | 08:51

  2. Dice ser Lector

    ¿Falta de acceso a métodos anticonceptivos? ¡POR FAVOR! ¿La estrategia más efectiva para no tener un embarazo no deseado? Guardar el pene en el pantalón y cerrar la vulva.

    29 septiembre 2014 | 15:54

  3. Dice ser panchenko

    en nuestras busquedas diarias de enemigos del pueblo y de dudadores del pensamiento guia del presidente zapatero, hemos encotrado a esta criminal fachista, que debemos combartirla y aislarla de la sociedad progresista.
    http://actualidad.rt.com/en_vivo

    29 septiembre 2014 | 16:12

  4. Dice ser Rosa

    Mujeres salvadoreñas, tienen ustedes mucho poder, son el sosten irreemplazable de la sociedad, HAGANSE VALER!!!!

    30 septiembre 2014 | 01:42

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