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Huir de Siria hacia un callejón sin salida

Por Júlia SerramitjanaJulia Serramitjana

“Caminamos de noche para alcanzar la frontera con Jordania. Yo llevaba en brazos a mi hijo de dos meses. El corazón me palpitaba de miedo. Al llegar al paso fronterizo, no encontraba a mi marido ni a mis cuatro hijas. Empecé a oír disparos a mi alrededor. Creía que les había perdido. Fueron los minutos más angustiosos de mi vida.”

Ghossoun de 38 años, maestra, recuerda así la huida de su familia de Siria hace año y medio, cuando fueron a buscar refugio en Jordania. Tiene seis hijos, de entre 2 y 12 años. Llegó a Amman con su documento de identidad, una sillita de bebé y algo de ropa de los niños. Al llegar, alquiló un piso desvalijado de dos habitaciones por 150 dinares jordanos (unos 200 euros) al mes y sobrevivieron con los jornales que su marido Samer conseguía ganar de vez en cuando.

Mujeres refugiadas sirias que viven en un asentamiento informal al lado de una carretera esperan para salir a trabajar a los campos de tomates en el valle de Bekaa en el Líbano.

Mujeres refugiadas sirias que viven en un asentamiento informal al lado de una carretera esperan para salir a trabajar a los campos de tomates en el valle de Bekaa en el Líbano. Imagen:  Bekki Frost

Para las refugiadas como Ghousson es prácticamente imposible conseguir un permiso de trabajo debido a la estricta legislación laboral jordana. Al no poder obtener unos ingresos estables, se ve obligada a gastar todos sus ahorros y depender de la ayuda humanitaria. Mujeres como ella se encuentran en un callejón sin salida. Pero es que además, la falta de fondos ha obligado a las organizaciones humanitarias a recortar sus programas. Los ahorros con los que contaba Ghousson están prácticamente agotados. ¿Qué futuro le espera?

Hace poco más de un año escribía en este mismo blog, sobre Sawthan Alshami, una mujer que también emprendió una dolorosa huida desde Siria y recuerdo que en ese momento pensé que ese conflicto no podía alargarse más. Ni la violencia ni el sufrimiento de todas estas mujeres.

Un año más tarde me entristece enormemente saber que siguen existiendo historias como la de Ghousson. Y mientras, el goteo de personas muertas, desplazadas o en situación de necesidad urgente como consecuencia del conflicto sigue aumentando. El coste humano es escalofriante: 190.000 personas han perdido la vida y 6,5 millones han tenido que desplazarse en Siria. Y con tres millones de refugiados, se trata de una de las peores crisis  desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy leía el informe publicado por Oxfam Intermón: Un trato más justo para la población siria, en el que se advierte que combinación de agotamiento de los ahorros y menor ayuda no dibuja un panorama muy alentador y advierte que muchas mujeres tendrán que recurrir cada vez más a mecanismos de subsistencia negativos y arriesgados, como trabajo infantil, prostitución, matrimonios tempranos y mendicidad.

Júlia Serramitjana es periodista y trabaja en Oxfam Intermón

2 comentarios

  1. Dice ser Stewart Cops

    El conflicto siempre esta presente en estos paises y la mujer es una de las más sufridas victimas…

    http://lacasadelcomicduendeverde.blogspot.com.es/2014/09/los-efectos-del-terrorismo-en-lena-el.html

    Un saludo

    09 septiembre 2014 | 10:08

  2. Dice ser Alucinado estoy

    ¿Cuándo váis a hablar de la MASACRE DE CRISTIANOS EN IRAK Y SIRIA por parte de ISIS?????
    http://www.lasvocesdelpueblo.com/?p=6729

    09 septiembre 2014 | 10:33

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