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Del comedor a la política

Por Laura Martínez ValeroLaura Martínez Valero

Las mujeres siempre han estado al frente de la necesidad de los alimentos. Era un tema de la familia y en la familia era un tema de las mujeres‘. Así explica Relinda Sosa, presidenta de CONAMOVIDI, por qué han sido las mujeres quienes han liderado desde su inicio la creación de los comedores populares en Perú. Para quien no lo sepa, estos comedores surgieron en los años 60 y 70, como espacios en los que las mujeres cocinaban para beneficio de su comunidad. Planteados en un principio como forma de abaratar costes, ya que se compraban los alimentos de forma común y se invertía el dinero en proyectos comunes de los barrios, pronto se convirtieron también en la principal fuente de alimentación de las familias más necesitadas. Además, suponen como organización popular femenina una experiencia única que no se ha reproducido con estas dimensiones en ningún otro lugar del mundo y que ha cambiado la vida de miles de mujeres.

Relinda Sosa en su reciente visita a España este mes de mayo. (C) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Relinda Sosa en su reciente visita a España este mes de mayo. (C) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

El despertar de la conciencia política puede surgir por muchos motivos, pero en el caso de Relinda está íntimamente relacionado con los comedores populares. En 1988, Relinda llegó al distrito de El Agustino (Lima) y se interesó en organizar un comedor popular. ‘Cuando me acerco a saber qué significaba ese espacio donde cocinaban bien y barato, me doy cuenta de que había varias iniciativas de comedores: unos que eran apoyados por el gobierno y otros que no lo eran. Para la organización de un comedor con apoyo estatal lo que le recomendaron fue hacerse con un carnet político del partido que estuviera en el poder, en este caso el APRA de Alan García. ‘En ese momento se me despertó un concepto político y pensé: ‘¿por qué tendría que hacerme un carnet de un partido del cual no necesariamente soy parte?’, explica Relinda. El germen estaba plantado.

Al margen del gobierno, Relinda y otras treinta compañeras fundaron el comedor autogestionario de El Agustino, Virgen de Nazaret. Además, lo integraron en la red de comedores autogestionarios ya existentes.  A Relinda le interesaba especialmente ‘el espacio de formación personal, de la autoestima, de autoreconocimiento de una misma y de formación política que este tipo de comedores proporcionaban. Para ella el comedor pasa a convertirse en un pretexto para conseguir algo más. ‘Empiezo a diferenciar que lo político no tenía sólo que ver con los partidos, sino con lo que uno hacía y a tener una posición o argumento para decir las cosas las quiero de esta manera o de esta otra’.

Desde esta perspectiva, las mujeres de los comedores han conseguido importantes logros en política, como la aprobación de una ley que reconoció jurídicamente a los comedores,  creó un programa de apoyo a la labor alimentaria que realizaban y estableció la gestión compartida del programa por parte del Estado y de las organizaciones de los comedores.  Sin embargo, aún quedan muchas cosas por hacer. ‘El Estado no escucha o escucha poco, se lamenta Relinda. Por ello, seguirán trabajando para que la voz de las mujeres sea tenida en cuenta en el contexto actual de reformas de los programas sociales, en los que ellas son expertas.

Laura Martínez Valero trabaja en el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

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