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El miedo nos paraliza… o provoca el cambio

Por Mélida Guevara Foto_2 Mélida Guevara 70

Muchas mujeres vivimos con miedo en El Salvador, en Guatemala y en el mundo: a la violencia de nuestra pareja, de los hijos e hijas, o de alguna otra persona de la familia, a que nos quiten el trabajo si decimos lo que pensamos, al fracaso, al rechazo, a las amenazas de los grupos violentos o pandillas, a la delincuencia… Y también mucho miedo a los cambios, sobre todo en las relaciones que establecemos. Sentimos inseguridad, tenemos miedo cuando no conocemos bien las claves de lo que tenemos alrededor y no sabemos a lo que nos enfrentamos.

El miedo nos paraliza, nos detiene, provoca muchos efectos negativos en nuestro organismo y nuestra mente. Pero también nos alerta del peligro y esto activa nuestra vigilancia. Es sumamente importante reconocer y aceptar a qué le tenemos miedo. De esta manera podemos prepararnos para enfrentar de mejor manera a la situación que se presenta. Una de las mujeres lideresas relata: ‘aunque dicen que ya no hay más muertes por la tregua, en el silencio en la noche, desde mi casa escucho mucha violencia y me da miedo… y sigo haciendo mi trabajo con las mujeres de la comunidad’.

Movilización del Movimiento Salvadoreño de Mujeres en demanda de sus derechos, 2012

Movilización del Movimiento Salvadoreño de Mujeres en demanda de sus derechos, 2012

Algunas mujeres con las que trabajamos suelen decir que para ellas la única forma de superar el miedo ha sido el conocimiento: reconocerse como mujeres, con personas con derechos, apropiarse de ellos. Esto les ha llevado dirigir la mirada hacia otras mujeres y lograr el cambio, como una de ellas me decía: ‘la mente se ha despertado… Ahora tengo sed de aprender y defender mis derechos. Manejar el miedo es anticiparse, es prepararse, es actuar antes de que ocurran hechos que no queremos que ocurran, es prevenir violencia de género.

Si, podemos contribuir a transformar  nuestro mundo, nuestro entorno. No podemos cambiar a nadie, pero sí tenemos la capacidad de influir en las personas que nos rodean para que los cambios  se vuelvan una realidad. ¿Cuál es la motivación de las mujeres para que  los cambios ocurran? ¿Le tenemos miedo al cambio?

 

Mélida Guevara coordina un programa de prevención de violencia en El Salvador y Guatemala dentro del programa de Justicia de Género de Oxfam.  A través de la ‘ventana ciudadana’ trabaja con otras mujeres en escuelas (con estudiantes, docentes, madres y padres), y también con funcionarias y funcionarios públicos para mejorar la vida de las mujeres que acuden a la justicia.

7 comentarios

  1. Dice ser albitaguapa2

    ahi si hay problemas y no las tonterias por las que nos quejamos en españa

    13 septiembre 2013 | 10:12

  2. Dice ser Antonio

    Buenos dias,

    Como hombre me siento identificado con este parrafo

    “vivimos con miedo en El Salvador, en Guatemala y en el mundo: a la violencia de nuestra pareja, de los hijos e hijas, o de alguna otra persona de la familia, a que nos quiten el trabajo si decimos lo que pensamos, al fracaso, al rechazo, a las amenazas de los grupos violentos o pandillas, a la delincuencia… Y también mucho miedo a los cambios, sobre todo en las relaciones que establecemos. Sentimos inseguridad, tenemos miedo cuando no conocemos bien las claves de lo que tenemos alrededor y no sabemos a lo que nos enfrentamos.”

    Y creo que nos pasa a todas las personas, o es que crees de verdad que la amenzazas de grupos violentos y pantidas o en el trabajo miran por el sexo para hacer daño o no…
    Y sobre todo miedo a lo que nos pueda hacer nuestra pareja.

    Respecto a este parrafo de los derechos, mi opinion no va en si es por mujeres u hombres, pero a mi saber que tengo unos derechos, reconocerme como hombre, no me da mas seguridad ante delincuentes o asesinos.

    Un saludo.

    13 septiembre 2013 | 10:32

  3. Dice ser ostras

    albitaguapa, no sé de qué te quejas tú, pero los problemas en la familia, la violencia, los problemas en el trabajo… todo eso también lo tenemos aquí, y me temo que, en distintas medidas en casi todo el mundo. Lo que me parece importante de lo que se comenta aquí es que, en países donde hay menos reconocimiento y apoyo social,,las mujeres se organizan y se superan a sí mismas para afrontarlos. Me quito el sombrero ante vosotras, Mélida, y un abrazo a las mujeres con las que trabajas. Pero por favor, cuéntanos más!!!!

    13 septiembre 2013 | 10:56

  4. Dice ser ni siqueira nos aceptamos a nosotros mismos

    El miedo ante un cuerpo desnudo lo dice todo de nuestra pretendida inteligencia y evolución. Cuando se supere nacerá otra Humanity más bella. Somos vergüenza, repulsión en algunos casos, hacia nuestra propia naturaleza. Somos antinatura.

    13 septiembre 2013 | 11:20

  5. Dice ser Hoy, saqueos

    ARGENTINA.
    Es viernes, mediodía. Veo por la tele cómo, a treinta cuadras de mi casa, docenas de policías tiran gases y balas de goma a cientos de pibes que los llueven a piedrazos –y están tratando de volver a entrar en un depósito de Carrefour en San Fernando. Más temprano, cuentan, cientos o miles se llevaron muchas cosas; ahora, empleados del supermercado tapan la entrada con una barricada de carritos. TN lo muestra en directo; mientras, el noticiero del canal oficial entrevista a Amelita Baltar por sus cincuenta años de carrera –y un videograf anuncia que el Manchester United está interesado en Ezequiel Garay. La Ley de Medios urge. Ningún canal muestra imágenes de Rosario. En Rosario, esta mañana, murieron dos personas que trataban de llevarse mercadería de dos supermercados –pero nadie parece interesarse mucho por el tema. Va de nuevo: esta mañana mataron a una mujer y un hombre que trataban de llevarse comida o algo en un par de negocios de la segunda ciudad de la república. Mataron a un hombre y una mujer, esta mañana.
    * * *
    Siempre me sorprendió que funcionara: uno de los grandes misterios de las sociedades contemporáneas es que las personas respeten la propiedad ajena. Es difícil: supone que millones y millones se resignen a una situación donde ven todo el tiempo lo que querrían tener pero no pueden porque hay leyes y policías que lo impiden. Donde les muestran todo el tiempo lo que no pueden, les ofrecen, los invitan todo el tiempo a lo que no pueden: vestirse lindo, viajar, cogerse rubios, andar en coche, comer todos los días. Las cosas están ahí, como si al alcance de la mano; que los millones no estiren esa mano requiere una eficacia extraordinaria de dos herramientas: el miedo, la ideología. El miedo es obvio: si lo agarrás te agarran y te joden; se llama represión, y es indispensable para que todo lo demás funcione.
    Pero más todavía la ideología: consiste en justificar que algunos tienen mucho y otros muy poco a través de discursos–relatos– que van cambiando con los tiempos: que los más claros deben tener y los oscuros no: los españoles sí y los indios no, digamos; que Dios le ha dado a unos y quitado a otros; que las mujeres no están preparadas para poseer nada, como sí los hombres; que tiene el que trabaja y el que no tiene es porque es vago o tonto; que, en síntesis, es justo y necesario que quien adquirió por la forma que sea tal o cual objeto lo hace suyo y nadie más puede tenerlo a menos que le dé algo a cambio. La propiedad privada, le decían, cuando se hablaba de esas cosas. Es un milagro –es el gran milagro social de los últimos diez mil años– que tantos millones respeten esa idea, esa ilusión tan laboriosamente sostenida. Pero eso no la hace menos frágil: de vez en cuando –muy de vez en cuando– se rompen ciertos diques y la ilusión estalla. Entonces, de pronto, parece tan extraña.
    * * *
    Todo empezó ayer, en Bariloche: un descontrol que parecía localizado. La presidenta mandó 400 gendarmes; hace seis meses había dicho que nunca más iba a mandar gendarmes a reprimir al interior. Después siguió en Campana, Rosario, San Miguel. A veces, cuando alguien muestra que se puede, es como si no hacerlo no tuviera sentido. De pronto parece natural todo lo que siempre pareció prohibido –y el dique de la ideología se agrieta. El dique de la ideología no es gratis para los que lo imponen: deben mostrar cierta conducta, cierta coherencia. Para que los sectores de poder puedan imponer el respeto de la propiedad privada deben respetarla a su vez. Cuando se ve que no la toman muy en serio –que roban los bienes del Estado, por ejemplo, o lo que fuere–, se les complica un poco. Es la famosa impunidad, que hace escuela.
    * * *
    Ahora los reporteros entrevistan al señor Abal Medina, jefe de gabinete del gobierno nacional, uno que consiguió cierta notoriedad hace cinco días diciendo que la cámara judicial que juzga el tema de la ley de Medios era una “cámara de mierda”. Alguien le dice que el dirigente sindical Hugo Moyano, al que el gobierno acusó de fogonear los saqueos, negó cualquier relación con ellos.
    –Esperemos que lo pueda demostrar.
    Contesta el jefe de gabinete, invirtiendo la carga de la prueba. Y sigue hablando de los golpes cívico-militares: este gobierno ve golpes en todo lo que pasa, conspiraciones donde debería ver síntomas, problemas que enfrentar. Después retoma el cliché más usado desde anoche: que los saqueadores se llevan plasmas, y que “llevarse plasmas no es hambre, es vandalismo”.
    Es un argumento curioso, pre-económico: como si quien quiera comer solo pudiera lograrlo obteniendo comida sin más mediaciones; como si no hubiera transacciones posibles. Los que argumentan no parecen tomar en cuenta que llevarse plasmas, en principio, es llevarse la posibilidad de comer durante un mes, no durante tres días. O, incluso: llevarse la posibilidad de ver televisión en un plasma, que es lo que su sociedad les propone todo el tiempo –aunque no les ofrezca los medios para conseguirlo sino, más bien, las certezas de no poder hacerlo.
    * * *
    Es un momento –que saben breve– de inversión, de ruptura del orden, carnaval en serio: acceder a todo aquello que, todo el tiempo, les está vedado. Es la fiesta, la fiesta verdadera–que, como todas las de verdad, se paga.
    * * *
    En la televisión, en San Fernando, los cientos siguen tirando piedras aunque ya no parece que vayan a poder entrar. Es –como hace unos días en el Obelisco, cuando los hinchas de Boca– la alegría del descontrol, de la violencia como discurso pobre pero fuerte. Salgo a la calle. El chino de mi cuadra dice que está mirando los saqueos por la tele y no sabe si cerrar o no cerrar. Dice que cerraría porque le da miedo lo que puede pasarle, pero que estos días de las fiestas viene mucha gente y que si cierra va a perder mucha plata. Duda, no sabe qué hacer. Nos pasa a todos.

    Martín Caparrós| 21 de diciembre de 2012

    13 septiembre 2013 | 14:14

  6. Dice ser Extra

    Levantarte y hacer lo que tienes que hacer, a pesar del miedo que te da, es el verdadero valor. Estas mujeres son muy valientes.

    13 septiembre 2013 | 15:06

  7. Dice ser yadira

    Considero que la manera de superar miedos, ansiedades y pánicos es usando el poder mental.

    Nuestro pensamiento puede establecer una relación entre el subconsciente y el consciente de forma más amplia, ya que a nivel subconsciente se manejan todos los detalles desorganizados y a nivel consciente esos mismos detalles llegan para organizarse, de tal modo, que las emociones pueden ser controladas organizando la información en el consciente pero usando técnicas y practicándolas.
    Una amiga me dijo que lo hizo con un método Reprogramación Consciente, ella es ahora productiva y ha alcanzado metas que antes no las había alcanzado porque sus emociones eran totalmente negativas.
    Existe un vídeo que explica con más claridad mi punto de vista, se los dejo para que lo escuchen es en remediemos.com/salud12.htm espero sea útil mi opinión.

    14 septiembre 2013 | 01:36

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