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Entradas etiquetadas como ‘problemas’

Algo está fallando en España

Por José Morales Martín

Mariano Rajoy (EFE).

Mariano Rajoy (EFE).

Uno de estos días, hablando con unos amigos nos planteábamos diversas cuestiones sobre el porqué de la situación en la que políticamente se encuentra el país:

Llevamos casi un año sin gobierno porque cuatro políticos son incapaces de ponerse de acuerdo, mínimamente, para que alguno de ellos gobierne. Además, hay 350 supuestos representantes de los españoles y llevan un año sin hacer absolutamente nada, cobrando y viéndolas venir. Los propios políticos reconocen su fracaso y siguen igual. Son ellos, los líderes, los que hablan de la necesidad de reformas, de la Constitución, de la ley electoral y de muchos más aspectos fundamentales en una democracia, y nadie mueve un solo dedo para intentar hacer lo que dicen que hay que hacer.

Una y otra vez escuchamos las mismas vaciedades, los mismos tópicos, los mismos eslóganes. Por estulticia, malicia o simple incompetencia, todo un país está en manos de una persona que, contra toda razón, impide el gobierno y paraliza las instituciones. Cuando la tribuna parlamentaria de una nación sirve de altavoz a quienes no acatan las leyes de la democracia y pretenden desmembrar esa misma nación.

Concluíamos que alguna cosa estaba fallando en un sistema impotente para resolver los problemas que él mismo ha creado y da paso a inútiles y aprovechados que, por ende, constituyen un problema con su sola participación en la vida política. Finalmente, todos nos sentíamos culpables al reconocer que tal vez fuéramos los votantes los que hemos fallado, especialmente en la segunda votación.

 

El Congreso de los Diputados, cerrado por vacaciones

Por Javier Prieto Pérez

Congreso de los Diputados (Archivo).

Congreso de los Diputados (Archivo).

Después de los tres meses transcurridos desde la celebración de las pasadas elecciones, nuestros políticos han llegado a un acuerdo en el Congreso. Por fin, sus señorías han mostrado una gran voluntad negociadora, lo cual habría sido motivo de júbilo si fuera en aras del bien común de todos los españoles. El problema es que dicho consenso, alcanzado en unos instantes, no tiene como fin establecer una coalición que permita la gobernabilidad en España. Ese pacto hace mención a las tres semanas de vacaciones que van a disfrutar los parlamentarios en Semana Santa.

Como consecuencia de esta medida, que supone la ampliación de su periodo de descanso, se pospone la Junta de Portavoces del 22 de marzo, y el Pleno del día 29 de marzo se retrasa al 5 de abril. Al margen de las cuestiones de calendario, resulta indignante comprobar cómo esos mismos diputados que se muestran intransigentes a la más mínima concesión del adversario, se transforman en camaradas y aliados de hemiciclo cuando sus intereses particulares están en juego.

Dicha actitud irrita a los ciudadanos por dos cuestiones. Porque España está sumida en una parálisis por culpa de su intransigencia, preocupados sólo de sus fines partidistas. Y, sobre todo, porque la lacra del desempleo golpea a más de 4 millones de personas que padecen graves problemas económicos.

Ante esta situación, nuestros representantes se permiten el lujo de interrumpir su actividad durante un espacio de tiempo tan prolongado. Demuestran que viven en una burbuja, de espaldas a la realidad, y lo que es peor, con el dinero del contribuyente, de cuyos problemas reales no se ocupan. Las dificultades graves se afrontan trabajando con energía y responsabilidad, no incrementado los periodos vacacionales.

 

Los emigrantes españoles estamos en el olvido institucional, descuidados y maltratados

Por Inés Alonso

Funcionario

Un funcionario frente a un ordenador. (ARCHIVO)

Mi nombre es Inés, tengo 31 años y soy una de tantas jóvenes que abandonaron España en plena crisis esperando encontrar mejores oportunidades laborales en el extranjero. Hace tres años me vine a Montreal, en Canadá, donde actualmente resido. Las “aventuras” a las que nos enfrentamos no solo relatan la historia de la adaptación, el aprendizaje del idioma y la cultura o la más dolorosa nostalgia de nuestra tierra, familia y amigos. También, desafortunadamente, forma parte de nuestro día a día el enredo institucional al que nos vemos sometidos.

Pagamos miles de dólares para obtener permisos de residencia y sufrimos meses/años de espera en los que no podemos planear nuestro futuro más inmediato. Vemos como las instituciones españolas nos dan la espalda. Mucho se ha hablado del voto rogado, pero hay otras muchas barreras, como el hecho de que no podamos renovar nuestro DNI, ni registrar obras artísticas, ni solicitar documentos nacionales por correo. Muchos impedimentos que nos tienen haciendo cola en los consulados sistemáticamente y aceptando “no” como respuesta a las más simples demandas. Consulados que no atienden más que unas pocas horas por la mañana, que no responden ni emails ni llamadas (como el de Montreal), que no interfieren para solucionar problemas básicos. A seis meses de que mi pasaporte caduque (teniendo ya el DNI caducado desde hace meses), voy a tener que ausentarme del trabajo para que el consulado envíe un dichoso folio por correo en mi nombre solicitando la renovación. Algo que no puedo hacer yo (debe ser la dificultad) y que les he solicitado por email más de cuatro veces, sumando no sé ni cuántas horas de espera al teléfono para jamás ser atendida.

Los emigrantes españoles estamos en el olvido institucional. Descuidados, maltratados y a expensas de funcionarias con salarios mínimos que no ponen ni un minuto extra de su tiempo en facilitar las cosas.

La fuente de la alegría

Por Venancio Rodríguez Sanz

Joven africana sonriendo.

Una joven sonriendo. (RYSZARD KAPUSCINSKI)

A primeros de diciembre preguntaba a la gente: “¿Qué tal se preparan las fiestas?” Y la gran mayoría me contestaba que ojalá ya hubieran pasado. Ahora que ya quedaron atrás, cuando me intereso por cómo fueron éstas: unos me contestan, sin mucho entusiasmo, que muy tranquilas; y otros que menos mal que ya han pasado. Entonces, a hurtadillas, escudriño sus ojos para leer en ellos y puedo ver la tristeza. Recuerdo que mi madre decía que lo normal en la vida era tener problemas, que solo cuando morimos terminan y que hay que aprender a convivir con ellos.

Tenía un amigo que se fue con una ONG a un pueblecito de África para enseñarles a soldar. Cuando volvió, organizó una serie de charlas para intentar captar voluntarios. Recuerdo que nos dijo que allí, a pesar de la extrema pobreza en la que viven, la gente ríe mucho. Yo le argumenté que se notaba que al él se la habían contagiado por el entusiasmo con que nos explicaba su experiencia. Y es que tanto la alegría como la tristeza se trasmiten. Con la diferencia de que la primera es una fuente de la que todo el mundo quiere beber, y la segunda, de la que todo el mundo huye.

Inmigración, cambio climático, Siria… las soluciones más baratas muchas veces no son las mejores

Por Patxi Aznar Bellido

Para encontrar la solución a cualquier problema hay que saber las razones que lo provocaron. Después, lo que desgraciadamente suele pasar es que la solución más lógica no sea a corto plazo la más barata y por ello se desestime.

¿Quién no recuerda que hasta hace poco para frenar el fenómeno migratorio lo que se hacía era poner más trabas al mismo? Más policía, vallas más altas y algunas veces hasta con concertinas. No hace mucho que oí decir al Sr. Rajoy que lo que había que hacer era invertir en los países de origen de los emigrantes, y es que está claro que las soluciones más baratas muchas veces no son las mejores.

Lo mismo con el cambio climático; nos decían que el comportamiento anormal del clima dependía exclusivamente de los ciclos de la naturaleza. Ahora, en cambio, nadie pone en duda que el cambio climático está directamente relacionado con la actividad humana.

Una persona rinde homenaje a las víctimas de los atentados de París, en la Plaza de la República (Ian Langsdon/EFE).

Una persona rinde homenaje a las víctimas de los atentados de París (Ian Langsdon/EFE).

Para finalizar terminaré con la intervención en Siria, no sin recordar de antemano tanto los atentados de París como el bombardeo de los Estados Unidos, a pesar de estar avisados de un hospital de Médicos sin Fronteras en Afganistán. Lo curioso en este caso es que el país más potente de la tierra no acepte una investigación independiente, lo cual, para cualquiera que se llame persona debería ser vergonzoso, pero desgraciadamente en este mundo quien tiene la fuerza parece que tiene patente de corso y por ello por mucho que digan van a seguir pasando atrocidades parecidas.

Ahora los países occidentales hablan de la intervención en Siria aunque conocen perfectamente la responsabilidad de Occidente en el crecimiento del radicalismo islámico. Teniendo todo esto en cuenta yo me pregunto, ¿no sería más lógico estudiar cómo ha surgido el conflicto y tomar otro tipo de medidas que no sean las fracasadas intervenciones militares de Afganistán, Irak o Libia?

 

¿Debemos velar por la reinserción de asesinos en nuestra sociedad?

Por Mabel Punzano Molina

El pasado lunes por la tarde me encontré teniendo un debate con una amiga y me surgió una pregunta: ¿debemos velar por la reinserción de asesinos en nuestra sociedad?

El tema surgió al hablar del caso de ‘el niño de la ballesta’ de Barcelona, en el que un crío de tan sólo 13 años mató a un profesor en un instituto. Ella, como buena graduada en Psicopedagogía, me decía “pobre chaval, a saber lo que habrá vivido en casa o los problemas que tendrá para que se le haya ido la cabeza hasta tal punto”.

Cárcel Modelo de Barcelona (ACN)

Cárcel Modelo de Barcelona (ACN)

Según su punto de vista hay que tratar a estas personas y ayudarlas para salir de sus problemas, y por eso entiende que no vaya a la cárcel (cosa que no puede hacer, de hecho, por su tan corta edad).

Pero yo le rebatía. ¿Qué sentiría uno al saber que el asesino de algún ser querido anda suelto por la calle? Evidentemente, ese niño tendrá graves problemas en su cabeza; pero yo tampoco tuve una infancia muy fácil por tener un hermano con Síndrome de Down en casa (con sus consecuentes problemas) y no voy matando a nadie. Nadie tiene la culpa de la situación que tenga cada uno individualmente.

Y, bien al contrario, siempre he sido una niña muy respetuosa y aplicada en mis estudios. No hay que mezclar temas; una cosa es intentar ‘ayudar’ a este chico con sus problemas mentales y otra muy distinta es dejar que vaya suelto por la calle y sin tener ninguna reprimenda o sin que sus hechos tengan consecuencias para él.

 

Riñas de patio de colegio

Por David Ramírez Huerta

Dice Rodrigo Rato que la culpa de la situación de Bankia la tienen ZP y el Banco de España. En el caso del Madrid Arena, el Ayuntamiento culpa a la empresa que lo gestionaba y esta hace lo propio contra el Ayuntamiento. Cierran la Cubierta de Leganés por deficiencias en las medidas de seguridad y la empresa gestora responde denunciando al Ayuntamiento por prevaricación. Rajoy echa la culpa de la crisis a la herencia recibida… Parecen riñas de patio de colegio en las que no importa lo que yo haya hecho porque “y tú más”. Una señal de madurez es ser capaz de reconocer los errores para aprender de ellos y asumir las propias responsabilidades. De esta manera seguiremos creciendo como personas. Pero debe ser que esta sociedad todavía está en el parvulario.