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Entradas etiquetadas como ‘inmigracion’

Inmigrantes sirios y las fronteras de Europa

Por L.F.

Tras la reunión de urgencia del Consejo se ha decidido duplicar los fondos comunitarios destinados a la lucha contra la inmigración ilegal en Turquía, mediante la devolución obligada de inmigrantes sirios desde la frontera europea, sin renunciar a la “manu militari” que ya se usa a través de la OTAN en el mar.

Voluntarios de la Cruz Roja atienden a un grupo de inmigrantes llegados a Ceuta (EP/Cruz Roja).

Voluntarios de la Cruz Roja atienden a un grupo de inmigrantes llegados a Ceuta (EP/Cruz Roja).

Hablar de lucha contra la inmigración aunque se le añada el calificativo de ilegal contribuye a mantener el falso imaginario colectivo que ve la diversidad humana como un riesgo para la identidad europea y, por tanto, legitima la vinculación de inmigración e inseguridad colectiva, idea perversa pero recurrente, sobre todo en tiempos de crisis económica y de empleos como los actuales; o en el mejor de los casos identifica a las personas desplazadas como gentes y grupos ajenos al modelo de convivencia y ciudadanía consolidado, y por lo tanto como una carga para el precario estado de bienestar que nos queda.

Olvidamos que los emigrantes dejan su país, en busca de una dignidad personal que allí no van a conseguir y que aquí les negamos sistemáticamente, creyendo que si mejoran su suerte es a nuestra costa, y no por el esfuerzo extraordinario que asumen desde que decidieron partir.

Se está utilizando, de forma retrógrada, la situación que sufren los desplazados forzosos contra ellos mismos, y como arma arrojadiza contra la libertad personal de todos nosotros. No me parece la conducta más apropiada para una Europa que quiere ser alternativa a los integrismos religiosos y al terror que ocasionan en Oriente Medio.

 

Inmigración, cambio climático, Siria… las soluciones más baratas muchas veces no son las mejores

Por Patxi Aznar Bellido

Para encontrar la solución a cualquier problema hay que saber las razones que lo provocaron. Después, lo que desgraciadamente suele pasar es que la solución más lógica no sea a corto plazo la más barata y por ello se desestime.

¿Quién no recuerda que hasta hace poco para frenar el fenómeno migratorio lo que se hacía era poner más trabas al mismo? Más policía, vallas más altas y algunas veces hasta con concertinas. No hace mucho que oí decir al Sr. Rajoy que lo que había que hacer era invertir en los países de origen de los emigrantes, y es que está claro que las soluciones más baratas muchas veces no son las mejores.

Lo mismo con el cambio climático; nos decían que el comportamiento anormal del clima dependía exclusivamente de los ciclos de la naturaleza. Ahora, en cambio, nadie pone en duda que el cambio climático está directamente relacionado con la actividad humana.

Una persona rinde homenaje a las víctimas de los atentados de París, en la Plaza de la República (Ian Langsdon/EFE).

Una persona rinde homenaje a las víctimas de los atentados de París (Ian Langsdon/EFE).

Para finalizar terminaré con la intervención en Siria, no sin recordar de antemano tanto los atentados de París como el bombardeo de los Estados Unidos, a pesar de estar avisados de un hospital de Médicos sin Fronteras en Afganistán. Lo curioso en este caso es que el país más potente de la tierra no acepte una investigación independiente, lo cual, para cualquiera que se llame persona debería ser vergonzoso, pero desgraciadamente en este mundo quien tiene la fuerza parece que tiene patente de corso y por ello por mucho que digan van a seguir pasando atrocidades parecidas.

Ahora los países occidentales hablan de la intervención en Siria aunque conocen perfectamente la responsabilidad de Occidente en el crecimiento del radicalismo islámico. Teniendo todo esto en cuenta yo me pregunto, ¿no sería más lógico estudiar cómo ha surgido el conflicto y tomar otro tipo de medidas que no sean las fracasadas intervenciones militares de Afganistán, Irak o Libia?

 

Y ahora, Europa, te preguntas cómo frenar a la desesperación

Por Alberto Segura Fernádez-Escribano

Y ahora te preguntas qué puedes hacer para evitar la inmigración. Y ahora te preguntas qué puedes hacer para que no se llene tu tierra de “chusma” extranjera. Y ahora, Europa, te preguntas si unas tristes vallas podrán quitarte el problema de encima. Y ahora te preguntas cuántas comisiones de trabajo tendrás que crear para solucionar esta crisis. Y ahora, Europa, crees que reforzando las fronteras con policías, helicópteros y perros podrás frenar el paso a la desesperación.

Foto de inmigrantes en la frontera de Macedonia y Grecia. (EFE)

Inmigrantes en la frontera de Macedonia y Grecia. (EFE)

Europa, durante los dos últimos siglos has sido una vieja prostituta pervertida y vendida al mejor postor; has organizado por tu cuenta o en compañía de Estados Unidos las más cruentas guerras en África y en Oriente, has puesto y quitado gobiernos, has regalado tierras que no eran tuyas a quienes podían favorecerte de alguna manera, has dibujado las fronteras de los países más miserables a tu antojo, los has esquilmado y sigues haciéndolo indiferente al sufrimiento de los hombres, mujeres y niños porque, al fin y al cabo, solo son negros salvajes o primitivos musulmanes. Y lo que es peor, mucho peor, has vendido, vendes y seguirás vendiendo armas a todos los asesinos del mundo dispuestos a masacrar a sus propios pueblos. Porque tú, por dinero, traicionas a tus amigos, vendes a tus padres y prostituyes a tus hijos.

Y ahora, Europa, estás asustada, tienes miedo, tu podredumbre, tu egoísmo y tu avaricia te empieza a pasar factura. ¿Te preguntas cómo acabar con esto? Es mucho más fácil de lo que desearías: olvida tus intereses en los países del tercer mundo, presta ayuda solo a las causas humanitarias y no a los gobiernos constituidos por tiranos y, sobre todo, por encima de todo, deja de vender armas a todos los asesinos del mundo.

No intentes buscar otra solución, no existe, deja de venderte por dinero y empieza a pensar que en el resto del mundo, los seres humanos, niños, mujeres y hombres que sufren, lloran, pasan hambre, sed y mueren no tienen color, ni nacionalidad, ni religión y que sus derechos estarán siempre por encima de tus intereses. Que cuando un hijo muere de hambre en los brazos de sus padres el horrible y desgarrador sufrimiento es exactamente el mismo que el que sentiría cualquier madre y padre europeo; que no hay diferencia, que todos somos iguales y tenemos que ayudarnos y que si no lo hacemos, esta pequeña habitación repleta de egoístas y que se llama Europa acabará desbordada y arrasada por su propia indiferencia.

 

Dos mil vidas perdidas

Fotografía facilitada por las Fuerzas Armadas alemanas que muestra una patera de inmigrantes localizada por el buque alemán Hessen tras ser rescatados en Alta Mar cerca de la costa de Libia. Más de un centenar de inmigrantes fueron rescatados ayer en el Mediterráneo. Los inmigrantes serán entregados a las autoridades italianas en el puerto de Sicilia.

Patera de inmigrantes (Sacha Jonack /EFE).

Por Domingo Martínez Madrid

En lo que va de año han muerto en el Mediterráneo más de 2.000 personas mientras trataban de alcanzar las costas europeas en su búsqueda de una vida mejor. Pienso que esta espeluznante cifra debería provocar una profunda reflexión en el seno de las instituciones europeas y en cada uno de los europeos. No es aceptable que en pleno siglo XXI la Unión Europea, una asociación de países nacida para defender unos valores comunes de solidaridad y progreso, no sea capaz de abordar con eficacia un drama de semejantes dimensiones. Urge tomar medidas sin dilación.

Las medidas para combatir la inmigración solo posponen la pobreza

Por Luis Fernando Crespo Zorita

La adopción de medidas, manu militari, para hacer frente a lo que está sucediendo en el Mediterráneo, no debería hacernos olvidar que así luchamos únicamente contra el síntoma que supone la violación de la frontera europea y posponemos para otro momento la lucha contra la enfermedad que significa la pobreza en la mayor parte del planeta.

Un inmigrante duerme sobre el suelo en la localidad fronteriza con Francia de Ventimiglia, Italia. (EFE)

Un inmigrante duerme sobre el suelo en la localidad fronteriza con Francia de Ventimiglia, Italia. (EFE)

Alimenta el imaginario colectivo que ve la inmigración como un fenómeno ingobernable, en manos de mafias y traficantes; reabre el peor de los discursos políticos posibles aquel que define la inmigración como un problema ligado al número de inmigrantes soportable por la sociedad, como si existiese un umbral de tolerancia, cierto número de inmigrantes, aquellos necesarios para nuestro servicio, pero una vez superado esa suma ideal todo vale contra los que lleguen después; olvida que es imposible fijar ese umbral sólo desde esta orilla de la inmigración, sin tener en cuenta los desequilibrios geoeconómicos provocados por el capitalismo global y sus consecuencias lacerantes sobre las personas que los sufren.

La inmigración es un proceso social perfectamente reversible si se igualan los niveles de desarrollo económico Norte-Sur.

Las Administraciones, la europea también, deberían garantizar la igualdad de todos ante la ley, sin distinción por origen nacional, cultural o étnico, no sólo por razones de equidad y justicia, sino también para consolidar la eficacia del sistema democrático, que es el único garante de nuestros derechos en diversidad.

Avergonzado ante la sangría de la inmigración

Por Santiago Aragón Guarné

Tortugas que nada más nacer emprenden un viaje oceánico de miles de kilómetros, pájaros de unos pocos gramos que son capaces de cruzar continentes o herbívoros en busca de mejores pastos. Las migraciones parecen dar respuesta a instintos muy básicos. El ser humano no es distinto. Miles de personas viajan hacia el norte en busca de mejores condiciones de vida.

Tragedia en Lampedusa

Algunos de los supervivientes de la tragedia de Lampedusa. (EFE)

Muros, vallas de espino y mafias dificultan este tránsito pero no logran impedirlo. Según la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas, al menos 3.419 personas murieron en el Mediterráneo el año pasado. En la penúltima inmolación ante el muro del progreso de estos últimos días, según informan las autoridades italianas, hay 300 personas muertas. Somos capaces de crear equipos multidisciplinares y de conseguir financiación para proyectos espaciales y no somos capaces de frenar esta sangría. Todos somos corresponsables de esta vergüenza.

El machismo y racismo de Cañete a examen

Por Eusebio Fresinillo Ortiz,

El candidato a comisario europeo para Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete.  (EFE)

El candidato a comisario europeo para Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete. (EFE)

Cañete, el reincidente ministro de Agricultura, está siendo examinado por un tribunal imparcial sobre su idoneidad técnica y moral para ocupar su cargo en la Comisión Europea.

Esto es lo que debiéramos hacer también aquí para evitar esa y otras desgracias. Como era de esperar, lo tiene crudo, por sus evidentes y numerosas deficiencias, desde sus incompatibilidades y fallos en la declaración de ingresos —que poco, tarde y mal ha intentado disimular— hasta su política contraria a las energías renovables y su discriminación respecto a las mujeres, excepto a la que ha puesto al irse en Agricultura, para que defienda sus intereses (los de Cañete, claro).

Hay que señalar también, junto a ese machismo, su profundo racismo, —¿recuerdan su “los inmigrantes no sirven ni para servir café”?—, hasta el extremo de aconsejar, como ministro, a los productores que no podían vender aquí las harinas envenenadas y que lo hicieran en Latinoamérica.

Por eso y por mucho más, hay que desear que no pase, sino que salga de ese examen de idoneidad hecho polvo; más concretamente, polvo de harina invendible en ninguna parte, por su corrupción.

Gracias al PSOE andaluz por todo lo que me ha dado… y me ha quitado

Por Valentina Gómez

A todos los políticos de mi país, en especial al PSOE andaluz, pues son sus actos los responsables de estos agradecimientos:

Gracias por todos los malos momentos que nos habéis hecho pasar a mi familia y a mí, porque de todo llanto, de toda herida, algo se aprende, y nosotros hemos llorado mucho y lo seguimos haciendo. Y es que sin ese año durante el que mi madre trabajó sin que le pagarais, y sabiendo que jamás lo haríais, en la Mancomunidad de Lebrija (Sevilla) que el PSOE aún preside, esto no hubiese sido posible.

Gracias por separar mi familia a miles de kilómetros de distancia, porque eso nos ha enseñado lo mucho que nos queremos y lo mucho que nos necesitamos.

La secretaria general del PSOE de Andalucía y presidente de la Junta, Susana Díaz. (EFE)

La secretaria general del PSOE de Andalucía y presidente de la Junta, Susana Díaz. (EFE)

Gracias por darme la oportunidad de saber qué se siente tanto cuando eres una inmigrante como una emigrante, porque ambos casos me han mostrado lo cruel que puede llegar a ser un ser humano cuando está muy lejos de saber lo que es estar en el lugar del otro, en el lugar del débil.

Gracias por acercarme a entender la impotencia que sienten muchas personas cuando se topan con alguien que no tiene interés en que os entendáis. Porque cuando no entiendes nada de lo que oyes, es como si no oyeras, y cuando hablas pero nadie te entiende, es como si no pudieses hablar.

Gracias por todos esos viajes, por todo ese trabajo y ese tiempo invertido en encontrar un vuelo, y no por aventura o placer, sino para sencillamente poder estar en mi casa, para algo tan simple como poder darle un beso a mi novio. Ya que lo menciono, gracias también por hacerme contar, cada día de mi vida, los días que faltan para poder hacer justo eso. Todo esto me ha enseñado a tener paciencia.

Gracias por enseñarme lo que es estar sola, porque ya nunca más lo desearé y gracias por todas esas mentiras, porque ahora sé ver más allá de vuestras palabras, políticos, y ya nunca más las creeré.

Gracias de verdad por haberme enseñado lo que es el dolor y la cara más amarga de la vida, porque de ella he renacido y ahora sé apreciar lo bueno que me ofrece.

Gracias por esos momentos, malos y buenos, en los que no he podido acompañar a mi familia, porque me he dado cuenta de lo mucho que me aprecian.

Gracias por permitirme, a cambio, haber acompañado a otras personas aquí, haber podido abrazar a mi amiga, rota de dolor, porque su abuelo había muerto a más de 2000 km y ella no podía decirle adiós. Esto me ha enseñado el valor de la amistad y de la familia, y que sin ellos no somos nada.

Gracias por los amigos que he hecho aquí, porque de ellos he aprendido que aún hay gente en el mundo que quiere ser tu amigo por el mero hecho de disfrutar de tu amistad, sin pensar en los beneficios que puede obtener de ello.

Gracias también por ayudarme a descubrir el mundo de las videollamadas y las redes sociales, algo que antes tanto odiaba, y que ahora se ha convertido en mi salvación, mi única ventana a España, a mi casa y a mi gente.

Por supuesto, el PSOE no es el culpable absoluto de todo esto. Tal vez si el Gobierno no hubiese pagado sobresueldos; si hubiese utilizado bien el dinero procedente de los fondos europeos, en lugar de malversar con ellos, entonces el PSOE tampoco lo hubiese usado para falsos ERES, falsas guarderías como las de vuestro compañero Antonio Maestre, ni triples contratos públicos como los del exgerente de la Mancomunidad donde trabajaba mi madre, etc.

Grupo de tres amigas de viaje. (JUTTA KLEE / GTRESONLINE)

Grupo de tres amigas de viaje. (JUTTA KLEE / GTRESONLINE)

Si tomaseis, vosotros los políticos, la coherente decisión de acabar ya con esas costosas dietas y de usar vuestro cochazo propio también para ir al trabajo, o simplemente ir en transporte público, ese que tanto promovéis, como hacen el resto de los españoles. Si hicieseis eso en vez de, por ejemplo, unificar dos grandes hospitales como el de la Macarena y el Virgen del Rocío, porque claro, cerrar uno de ellos sería mucho más escandaloso. Pero igualmente los servicios han quedado reducidos a más de la mitad, al igual que la plantilla de médicos, enfermeras, auxiliares… pero el personal directivo sigue siendo el mismo. Si hubiesen reducido este personal en lugar de la mano de obra, tanto en hospitales como en el resto de empresas y servicios públicos o privados (donde también muchos políticos y sus familiares y “amigos” son directores, presidentes, etc.), entre otras miles de ventajas, seríamos más productivos.

Si hubieseis destinado los fondos a crear empleo sostenible para TODOS, y no empleo de primera clase para familiares y “amigos”. Si los andaluces hubiésemos votado a otro partido en lugar del PSOE…

Si los españoles nos uniésemos todos a una en lugar de querer separarnos todos, como dice el lema de los extrabajadores de la Mancomunidad que cerrasteis: “O luchamos juntos o nos derrotan por separado”.

Si los españoles no votásemos más ni al PP ni al PSOE… Tal vez entonces, mi familia y muchas otras más no estarían pagando los errores y deudas de otros y yo no estaría escribiendo esta carta. Pero como les decía al principio, sin ese año que mi madre dedicó a trabajar sin percibir nada a cambio, en el que la vi llorar desesperada cada día, ese año que tanto miedo pasamos, ese año maldito en que lo perdimos todo…sin ese año, mi vida aquí, en Alemania, no hubiese sido posible.

Sólo espero que algún día podáis vosotros también aprender tanto como he aprendido yo.

La casa y el muro

Por L. R.

Imagen virtual de la prolongación del espigón de Ceuta anunciada por Interior.

Imagen virtual de la prolongación del espigón de Ceuta anunciada por Interior.

Esto era una casa a las afueras de una gran ciudad. Tenía tres plantas y un jardín precioso cercado por un alto muro. Su dueña la cuidaba con esmero e intentaba con alguna dificultad que día a día la casa mejorara. Una noche saltaron el muro dos personas pobres que llevaban varios días sin comer. La dueña les dio alimento y les dijo que si querían trabajar podrían echarle una mano con las labores de la casa con las que ella sola no podía. Estas personas se pusieron contentísimas y aceptaron sin dudar, así que la dueña les preparó un cuarto. Ellos hacían muy bien su trabajo y la dueña no tenía ninguna queja de ellas, al contrario les estaba agradecida. Pasaron algunos días y cuatro personas más saltaron el muro otra noche, igual de pobres y de desesperadas que las primeras. La dueña de la casa les dio de cenar y les dijo que si querían podrían ocuparse del jardín que últimamente no tenía tiempo de cuidarlo. Ellos de nuevo aceptaron muy contentos y la dueña les preparó otra de las habitaciones. El jardín se arregló y estaba más bonito que nunca.

Así pasaron los meses y cada cierto tiempo había más personas que saltaban el muro y entraban en la casa. La dueña intentaba encontrarles trabajo y habitación pero cada vez eran más y más y llegó un momento en el que las habitaciones se agotaron así que colocó tiendas de campaña en el maravilloso jardín. El trabajo también se acabó y las personas que llegaban a la casa ya no podían trabajar así que se buscaban la vida como podían.

La dueña, desesperada, colocó cristales en la parte superior del muro para evitar que la gente saltase ya que era imposible darle cobijo a nadie más. Incluso así, los pobres desesperados lo intentaban y cuando alguno conseguía saltar y se hacía daño, la dueña le curaba e intentaba encontrarle algún hueco entre las abarrotadas tiendas del jardín. Más tarde decidió colocar vigilancia pero cuando usaban disparos para asustar, los vecinos, que nunca ayudaron a la dueña y no ofrecían trabajo a los pobres desesperados, se quejaban por el ruido. El intento fue inútil, pues la dueña sólo podía pagar dos guardias y los intentos de saltar el muro eran ya de 50 o 60 personas.

Y al terminar de escribir esta historia, pensemos: ¿cuál será la solución para la dueña? ¿Cómo acabará la casa y el muro? Yo no lo sé.

Emigrantes o inmigrantes

Por Gerson Hernández

(Juanjo Martín /EFE)

(Juanjo Martín /EFE)

Seis de la mañana, empieza la lavadora del vecino de arriba. Aunque quizá debo agradecer que ya no la ponga a las dos o a las tres de la madrugada como hace unos meses, y que ya no tenga que pasar el calvario de la vecina del quinto escuchando “bachatita” a todas horas. Aunque puede ser peor, como por ejemplo el del bajo, que tiene que soportar una iglesia que tiene alquilado el local de la esquina. Y así podríamos seguir un buen rato con este tema.

Hace unos meses, un periódico nacional, pedía a la gente que estaba en otros países buscando trabajo, que diera sus consejos a los españoles que planeaban seguir el mismo camino. Nadie hizo referencia a las normas de convivencia, de civismo o a un comportamiento adecuado a la cultura del país donde se encontraban. No hubo un: “debes ser respetuoso o educado en esto y aquello”. ¿Tan difícil de entender es que, por diferente que sea nuestra idiosincrasia, es imposible querer que todo un país se amolde a nosotros? ¿No es más fácil seguir sus reglas, leyes, normas y costumbres? ¡Por favor! Dejen de sentir y creer que cuando llegan a un lugar remoto al que nacieron, lo vuestro es mil veces mejor. No es así, tan solo es diferente. No tachen a los nativos de cualquier ciudad, pueblo o país de racista simplemente porque no les dejan seguir la fiesta hasta las cinco de la mañana, tomar cervezas en el portal del edificio o sacar la basura cuando les venga bien, entre muchas otras cosas.

Un consejo para los inmigrantes y los emigrantes: “Cuando a Roma fueres, haz como vieres” (El Quijote II 53). Sencillo refrán y cuando se aplica, lo mucho que llega uno a ganar. ¡Ah!, por cierto, yo soy inmigrante también.