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“Mark Twain tendría hoy un blog, pero jamás habría escrito gratis”. Robert Hirst, estudioso de Mark Twain

Archivo de febrero, 2015

Google gana 46 veces más por usuario único que The New York Times

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La buena noticia es que la publicidad digital sigue creciendo. La no tan buena noticia es que quien se beneficia de los ingresos de la publicidad online no son los medios de comunicación sino Google y Facebook. Según un análisis que ha publicado Qz.com, Google tiene unos ingresos digitales por usuario único mensual que multiplican por cuarenta y seis a los del New York Times.

Los medios de comunicación tradicionales se habituaron a vivir de la publicidad y hasta ganaban por las ventas en el kiosco. Ahora, las ventas se han reducido a la mitad y la publicidad ha abandonado a los diarios de papel y se ha ido con otro (Google) en lo digital. Los anuncios económicos han pasado a ser muy rentables portales especializados —los inmobiliarios, por ejemplo—, mientras las páginas de clasificados han desaparecido de los periódicos de papel. Para colmo, repito, en lo digital los que sacan tajada son Google y Facebook.

Según los datos de Quartz, The New York Times tiene 910.000 suscriptores que le proporcionaron en 2014 unos ingresos de 169 millones de dólares. A esa cantidad hay que sumarle 182 millones que obtuvieron de publicidad. El resultado es muy esperanzador para el periodismo de todo el planeta: el total de ingresos de la parte digital del NYT asciende a 351 millones de dólares, mientras que el coste de su redacción es de 200 millones.

Pero las cifras no resultan tan esperanzadoras si se comparan con las de Google o Facebook. Google obtiene unos ingresos por cada visitante único mensual de 277 dólares, mientras que el NYT consigue solo 6 dólares. Así, Google multiplica por 46 los resultados de NYT y por casi 5 los de Facebook. The Guardian consigue 3 dólares y Buzzfeed solo 1.

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Otro dato de interés es el que muestra los ingresos por empleado. Este resultado lo lidera Facebook, que triplica el del  NYT, y le sigue Google que multiplica casi por 2,6 el del periódico norteamericano.

¿Periodismo independiente?

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Información reciente de El País sobre HSBC.

El periodista Peter Oborne dimitió como corresponsal político del Daily Telegraph por no estar de acuerdo con el trato de favor que ha recibido el banco HSBC en la información que ha dado (o, mejor dicho, que no ha dado) el diario sobre la lista Falciani.

Es absurdo repetir las noticias de los demás“, dice acertadamente Jeff Jarvis. Así que les recomiendo la lectura de “Peter Oborne y la muerte del periodismo (tradicional)”, de Íñigo Sáenz de Ugarte (@guerraeterna) quien explicó muy bien lo de Oborne hace unos días.

En la actual situación de los medios españoles que un periodista renuncie a su empleo como Oborne es casi una heroicidad porque la alternativa a un puesto de trabajo puede ser el paro o, como mucho, el autoempleo.

En El País, un diario que tiene entre los accionistas más importantes de su grupo a HSBC — un 9,6% de los derechos de voto, casi lo mismo que la  suma de Caixabank (4,9%) y Santander (4,6%)— , no han demostrado mucho interés por contar las cuitas del banco. Eso sí, no le ha faltado espacio a la versión del HSBC.

Desde hace semanas circula el runrún de que la vicepresidenta del Gobierno pidió la cabeza de Carlos E. Cué, el periodista que se ocupa de la información del PP en El País. Después de Semana Santa, Cué dejará Madrid para pasar a ser el corresponsal en Buenos Aires del periódico de Miguel Yuste. Francisco Peregil, el actual corresponsal en Argentina, se trasladará a la corresponsalía en Marruecos y Javier Casqueiro, que fue desterrado a Rabat después de ser jefe de Nacional con Javier Moreno, volverá a Madrid para ocuparse del PP y los consejos de ministros. Todo un juego de sillas que les ha costado lo suyo completar a Antonio Caño y su equipo tras semanas de un silencio que se interpretó en la redacción como indecisión.

El problema, aunque no sea un asunto baladí, no es solo que un periódico como El País, que ha sido la referencia en español, quiera complacer al Gobierno actual. Lo grave es que estamos asistiendo, como bien explica Sáenz de Ugarte hablando de las injerencias en las decisiones editoriales, a una espiral viciosa en algunos medios de comunicación españoles que conduce a la decadencia y a la falta de credibilidad. Y lo peor es que no sabemos dónde puede terminar. 

Los medios de comunicación online son los más frecuentados después de las redes sociales

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Poco más de un tercio de los internautas (34,9%) visita los medios de comunicación en internet al menos una vez al día. Mientras los medios ocupan la segunda posición entre las preferencias de los usuarios, las redes sociales, con un 57,8%, son las más empleadas diariamente por quienes se conectan a internet en España. Según los datos del II Estudio de Medios de Comunicación Online, de IAB Spain, la tercera posición es para los portales generalistas, como Yahoo! o MSN, donde se conectan diariamente un 15,6%. El cuarto lugar lo ocupan los blogs y foros (10,3%) y el quinto los portales de compra online (8,1%).

Belén Acebes (@Bacebes), directora de marketing e investigación de IAB Spain, explica que “el uso de las redes sociales es más amplio que el de los medios de comunicación online, es decir, no se utilizan exclusivamente para informarse, si no que tienen un componente muy alto de entretenimiento, aunque ciertamente hay mucha información. De ese 57,8% de internautas que se conectan a diario a redes sociales no podemos afirmar que lo utilicen exclusivamente para informarse, si no que las utilizan también como entretenimiento. Lo que sí podemos decir, es que se benefician mutuamente y que ambos soportes son complementarios para la información”.

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Otro dato que llama la atención es que los medios online son el soporte con un perfil de audiencia más madura y destaca la afinidad con el público masculino. Además, según el estudio los medios de comunicación tienen una alta credibilidad y poca saturación de publicidad online comparado con otros soportes.

Jon Lee Anderson: “La calidad del reportaje depende de la creatividad, el rigor, las agallas y la ética de cada reportero”

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Jon Lee Anderson impartiendo el taller de crónica en el barrio Nelson Mandela de Cartagena de Indias. Foto: Joaquín Sarmiento/FNPI

 

En la primera semana de febrero, Jon Lee Anderson, reportero de The New Yorker, impartió un taller de crónicas, en el barrio Nelson Mandela de Cartagena de Indias, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

Cartagena de Indias es una de las ciudades más bonitas de América, pero el barrio Nelson Mandela es el más pobre. Fue fundado hace veinte años por los desplazados del conflicto armado colombiano y poco tiene que ver con la belleza de la zona colonial de Cartagena. Después de conversar con Moisés Naím y participar en tertulias del Hay Festival, Anderson se subió con los talleristas a un autobús, que los llevaría hasta el barrio Mandela, y comenzó a impartir un taller a jóvenes periodistas que sienten pasión por la crónica.

“El formato es sencillo: catorce periodistas de México, Uruguay, Venezuela, Brasil, Colombia, España, Perú y Chile reportearán durante una semana y trabajarán sus textos junto al maestro. El escenario es este empobrecido suburbio de 45.000 habitantes levantado por víctimas que huyeron de las atrocidades de la guerrilla y los paramilitares y se instalaron de forma irregular a las afueras de Cartagena”, explicaba Jacobo García en la página de la FNPI.

¿Se puede enseñar un método para escribir crónicas o reportajes? “Obviamente no se escriben crónicas a partir de un manual, pero sí se pueden impartir métodos posibles que es precisamente lo que hago en los talleres de la FNPI. Al final, la calidad del reportaje depende de la creatividad, el rigor, las agallas y la ética de cada reportero”, dice Jon Lee Anderson.

Muchos de los mejores periodistas latinoamericanos han pasado por algún taller de la FNPI, que tiene su sede en Cartagena de Indias. Entres los periodistas que han impartido talleres se encuentran grandes maestros, tales como Kapuscinsky, Jon Lee Anderson, Martín Caparrós, Juan Villoro, Alma Guillermoprieto y Leila Guerriero, entre otros.

Jon Lee Anderson. Foto:FGM
Jon Lee Anderson. Foto:FGM

Anderson considera que el taller en el barrio Mandela ha sido una gran experiencia. “Es un barrio lleno de personajes con vidas intensas y dramas, propios de un lugar donde hay poca presencia de autoridades, pero sí de pandillas y donde se encuentra mucha pobreza. El nivel del grupo ha sido excelente y trabajaron muy bien tanto en el barrio como entre ellos. Ha sido uno de los mejores talleres en los que he participado”.

Fui tan nerviosa como ilusionada al taller de Jon Lee, pero el nervio duró poco y la ilusión perdura”, explica Elsa Cabria, una periodista, nacida en Santander en 1983, que ha trabajado en México DF como freelance y ahora se ha “enrolado” en Nómada, un medio digital de investigación de Guatemala.

“Fue un reto enriquecedor y vertiginoso al mismo tiempo. Estar en una ciudad desconocida, tener tan pocos días para encontrar un buen tema, reportear, escribir y editar fue una locura. Pero hay que ver cómo gocé. Ni bien empezó el taller me dediqué a la reportería todo el tiempo que pude”, dice Joseph Zarate, subeditor de Etiqueta Negra, nacido en Lima en 1986.

Anderson recomendó a los talleristas que intentaran dejar su bagaje social y cultural para encontrar el nudo de la historia. “Siempre se debe tener claro una idea o una inquietud que se quiera resolver”. Elsa Cabria se quedó con una frase: “Intenta siempre mirar al personaje por todos los lados“. Y añade: “La idea es que no seamos básicos, que veamos la dimensión del personaje, que busquemos sus aristas, una fijación distinta saliéndonos de lo evidente, que busquemos lo inesperado”. “Sentir al personaje“, como les dijo Jon Lee Anderson.

Zarate cree que Anderson “recurre mucho a la intuición para guiarte“. A su juicio, en el taller el reportero del New Yorker “actuaba más como un editor sabio, que sabía escuchar y dialogar, que no te imponía, sino que trabajaba para definir qué rayos querías decir con tu historia”. Para no caer en los lugares comunes, la propuesta de Anderson era que los cronistas asumieran el reto con una nueva mirada. “Nos retaba a mirar más allá, a mirar de nuevo. A caminar y a ensuciarnos los zapatos. A aprender a escuchar. A desaparecer y a despojarnos. A confiar en nuestra intuición de reporteros. Y a entender que la historia de un personaje o un barrio puede servir para explicar fenómenos sociales que afectan a todos, seamos latinoamericanos o no. Esa historia que puede contar tantas. Incluyendo la mía”.

Durante el taller, Cabria escribió un perfil de alrededor de 2.400 palabras del gallero del barrio Nelson Mandela. Se trata de un tipo que vive feliz con su familia a la vez que se dedica a su pasión, la pelea de gallos, “en completa soledad”.

Zarate eligió a Kissinger, “un ex pandillero negro, alto, corpulento, de la edad de Jesucristo y que viste de forma extravagante como las estrellas de reggaeton”. El joven cronista peruano empleó casi 1.800 palabras para contar cómo se desarrolla un día en la vida de Kissinger, “el cantante de champeta* más famoso de Nelson Mandela, el barrio más pobre de Cartagena“.

La FNPI publicará proximamente en internet las crónicas que se realizaron en el taller.

 

*La champeta, según me explica Joseph Zarate, es un género musical que nació en los sectores populares y que hoy es un boom en toda Colombia.

The New York Times comienza a hablar español

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Desde hace unos días, The New York Times experimenta en español.

América es “un proyecto que busca la mejor manera de ofrecer la cobertura global de The New York Times (NYT) en español”. La apuesta del periódico norteamericano está dirigida a la muy numerosa audiencia hispana en Estados Unidos y, por supuesto, a los millones de hispanohablantes de América Latina. El NYT ofrece en español traducciones de noticias de arte, negocios, tecnología y política, entre otras cosas. También han abierto una cuenta de Twitter y página en Facebook.

Por el momento, “América” solo publica unos pocos artículos cada día. Eso sí, la mezcla es peculiar porque junto a un artículo de viajes se puede encontrar una columna de Paul Krugman.

NYT ha realizado un esfuerzo considerable en los últimos años para convertirse en una empresa global y multilingüe. El periódico, que es una auténtica referencia en todo el planeta, ha optado por explorar la vía de los idiomas para ampliar su audiencia e influencia. Al fin y al cabo se trata de experimentar. Así es como han logrado avanzar los medios de comunicación en internet en los últimos veinte años. Aumentar la audiencia fuera de los Estados Unidos puede servir a la “dama gris” para abrir nuevos mercados donde obtener ingresos.

Tal vez lo más complicado, como dicen en Nieman Lab, sea tomar decisiones tan difíciles como que no solo hay que publicar los contenidos que en las redacciones piensan que la gente debería conocer, si no los que los lectores quieren conocer, aunque no lo sepan.

Jordi Pérez Colomé se incorpora a la redacción de El Español

jordiPC-606x454Jordi Pérez Colomé (Barcelona, 1976) ha logrado merecidamente que se reconociera el trabajo que ha realizado como blogger y periodista desde ObamaWorld. Referente de la información independiente, después de colaborar con Yahoo! durante unos meses, se incorpora al equipo de El Español, el proyecto que lidera Pedro J Ramírez. Pérez Colomé dejará la soledad del blog a trabajar en una redacción. Su nuevo empleo le obligará a dejar Barcelona para pasar a residir en Madrid.

Hoy, para explicar el fichaje, comenta en su blog que “es probable que en El Español acabe por hacer historias internacionales, pero no siempre. Menos ahora al principio, cuando aún somos pocos. Tendré que aprender de ámbitos nuevos. La entrada en la redacción de El Español implicará también una mudanza familiar: de Barcelona a Madrid”.

Para ofrecer información de primera mano desde su blog, Pérez Colomé ha sido pionero en España en recurrir al crowdfunding. De esta forma, los lectores han financiado algunos de sus viajes. También ha empleado Twitter, donde tiene más de 20.000 seguidores, como herramienta periodista para ofrecer información.

En el post que publica hoy asegura que su nuevo trabajo en El Español es una oportunidad evidente. “Siempre he creído que el periodismo da para mucho. Pero no es lo mismo decirlo que hacerlo. Hay que intentarlo y no me perdonaría haberme quedado en casa”, escribe Pérez Colomé.

Donatella Lanuzzi: “El periodismo parece haber encontrado un nuevo espacio de expresión en los libros”

Portada_MontanelliDonatella Lanuzzi, editora de Gallo Nero, es uno de los mejores ejemplos que se pueden poner en España a la hora de hablar de edición independiente, indie, nueva edición o como se quiera llamar al ejercicio más personal de la publicación de libros. En sus cuidadas colecciones se encuentran algunas joyas del mejor periodismo.

¿Interesan los  libros de periodismo a los lectores?

Mi impresión es que sí. En los últimos años es cada vez más común ver libros de periodismo en las mesas de novedades así como hemos asistido al nacimiento de sellos especializados. En una época donde el periodismo de autor parece un género en vía de extinción debido a la desaparición y/o pérdida de credibilidad de los periódicos, el periodismo parece haber encontrado un nuevo espacio de expresión en los libros.

¿Qué libros de periodismo de los que ha publicado Gallo Nero han tenido una mejor acogida?

Sin duda alguna Sobre el periodismo, la conferencia que dio Joseph Pulitzer inaugurando la primera Facultad de Periodismo en la Columbia University. Son palabras que apelan a la vocación, a la honestidad, al respeto y plantean una muy acertada reflexión sobre la estrecha relación entre la prensa y el poder político.

¿Alguna recomendación?

Me gustaría recomendar nuestra última novedad: La sublime locura de la revolución, la crónica de la Revolución de Hungría de 1956 que escribió Indro Montanelli para el Corriere della Sera. Me parece que es una buena muestra de aquel periodismo apasionado que caracterizó el siglo XX.

También me gustaría señalar Un séptimo hombre de John Berger, que ha publicado Capitán Swing, un relato periodístico escrito en 1975 sobre la experiencia de los trabajadores emigrantes en los países occidentales.

Antonio Caño dice que no puede detallar quiénes son los actuales propietarios de El País

Salida de la tertulia en la que participó Antonio Caño sobre si resiste la prensa la presión política y financiera, Teatro Adolfo Mejía, Cartagena de Indias. Foto: FGM-

Los asistentes salen del Teatro Adolfo Mejía, Cartagena de Indias, tras finalizar la tertulia del Hay Festival. Foto: FGM.

En la tertulia del Hay Festival de Cartagena de Indias, Antonio Caño, director de El País fue mucho más locuaz que un prudente Martin Baron, director del Washington Post, quien en una ocasión llegó a responder que le gustaría “distanciarse de esta conversación porque no tengo opinión sobre el desempeño de los políticos”. Por el contrario, Caño habló del Rey Juan Carlos, equiparó a Zapatero y Rajoy para citar a los peores presidentes españoles, calificó de “fabulaciones y teorías conspiratorias”  las opiniones de Pedro J Ramírez y aseguró que no podía detallar quiénes son los actuales propietarios de El País.

Tras afirmar que “ahora al Rey se le trata prácticamente como a cualquier otro ciudadano y recibe críticas con frecuencia”, Caño comentó que cada presidente de gobierno sea peor que el anterior “no es un privilegio de los colombianos”.

¿En España también cada presidente es peor que el anterior?, le preguntó el periodista Juan Carlos Iragorri.

Rajoy y Zapatero están ahí disputándose… Están en la foto finish. Todos ellos peor que Felipe González. Y evidentemente Adolfo Suárez y Felipe González, los dos mejores presidentes, por ese orden, y luego decreciendo hasta que toquemos en el pozo. Cualquiera que podamos imaginarnos será peor. Es muy mal momento para la clase política, me temo”, respondió Caño.

Iragorri quiso saber si los periodistas escriben distinto cuando los accionistas del periódico son los bancos o empresarios como Roberto Alcántara, quien compró el año pasado un 10% de Prisa.

“La verdad es que no. En estos momentos hay muchos accionistas de El País. Yo ni siquiera te podría detallar cómo es en este momento la formación de la propiedad de El País porque es muy diversa y, por tanto, francamente no es un asunto que esté en mi cabeza ni en la cabeza de ningún periodista a la hora de planificar el periódico”.

Iragorri preuntó a Baron y Caño: “En medio de esta crisis, ¿usted no se siente como un capitán que está conduciendo un barco que se hunde?”. Ambos hablaron de la búsqueda de la rentabilidad. Caño lo hizo al final de su respuesta.

“El País tiene hoy más lectores que nunca, con gran diferencia. Y más influencia que nunca porque influye sobre más gente e influye en más países de una forma más directa y más concreta. Traducir eso en una rentabilidad que garantice la supervivencia no es fácil. Esa es la batalla en la que nos encontramos todos”.

El público solo pudo realizar tres preguntas. En una, querían saber si tuvo algo que ver el Gobierno de Rajoy en el cambio de directores que se produjo en los principales periódicos españoles el año pasado, como “escribió un ex director de periódico español en un artículo en el New York Times”. Después de afirmar que “España no es un país donde el presidente del Gobierno va quitando directores y de repente dice ahora cámbienme todos los directores de los periódicos y pónganme otros”, Caño no olvidó a Pedro J Ramírez. Eso sí, sin nombrarlo:

Las fabulaciones y el instinto conspiratorio de algunas personas alimentadas por el ex director de un determinado periódico solo es material para alimentar las teorías conspiratorias de todo punto, no falsas, sino disparatadas. Se lo digo con toda sinceridad”.

En sus intervenciones, Caño además de emplear términos como “sinceridad” y “la verdad”, repitió varias veces que hablaba “francamente”. Después de responder que cada vez hay menos barreras ideológicas para leer los periódicos y que los lectores de El País están un rato en la página y luego leen El Mundo o el ABC, le preguntaron cuál sería su posición si Podemos optara por renegociar la deuda.

No hemos podido juzgar el programa de Podemos porque no lo conocemos. Justamente lo que le hemos pedido editorialmente a Podemos es que nos explique su programa económico porque lo ha variado bastante en distintas ocasiones. Cuando Podemos fue candidato a las elecciones europeas era partidario de no reconocer gran parte de la deuda. Posteriormente ha sugerido que ya no es esa su posición sino renegociar la deuda. Contra la idea de renegociar la deuda no tengo nada en principio porque todos renegociamos la deuda, desde a nivel personal, colectivo, como empresa y como país. Pero no creo que esto se pueda ver, con todo respeto, me parece demasiado simplista si primero se paga la deuda o se pagan las pensiones de los jubilados. Las cosas no funcionan así, es algo más complejo y hay que procurar un equilibrio que sea lo mejor para el país. Sobre lo específico no puedo contestarle porque no conozco lo específico del programa de Podemos al respecto”.

Terminado el tiempo, como en todas las charlas del Hay Festival, los participantes se quedaron en el escenario para recibir el aplauso del público y una rosa.

Para ver el vídeo completo.

¿Apoya El País al Gobierno?

De izquierda a derecha, los periodistas colombianos Juan Carlos Iragorri y Antonio Caballero, Martin Baron, director del Washington Post y Antonio Caño, director de El País
De izquierda a derecha, los periodistas colombianos Juan Carlos Iragorri y Antonio Caballero, Martin Baron, director del Washington Post y Antonio Caño, director de El País. Foto: FGM.

Antonio Caño viajó a Colombia para dar la lección inaugural de la maestría de periodismo de la Universidad de Rosario y Publicaciones Semana y participar en el Hay Festival de Cartagena de Indias, donde le preguntaron si El País era un periódico partidario del Gobierno.

Mientras en la redacción de El País se vive una sensación de cierto descontrol y se hacen cábalas sobre el destino de algunos corresponsales, para terminar el puzzle iniciado con el cambio del periodista asignado para cubrir la información sobre el PP, Antonio Caño aseguraba en la revista colombiana Semana: “Tengo claro que nuestro futuro está en América. Por eso estoy en Colombia”.

A diez mil kilómetros de distancia, los problemas se ven de otra manera. El sábado, 31 de enero, Antonio Caño (Martos, Jaén, 1957), en el Hay Festival, dijo que “pertenecemos a un ámbito de periódicos de calidad, somos medios responsables, que no atacamos por atacar ni vivimos del sensacionalismo. Tratamos de ser rigurosos, precisos. Por tanto, cuando publicamos una información que puede ser perjudicial para un político intentamos que esté bien documentada”. Pero no siempre es así.

El domingo 1 de febrero, la defensora del lector de El País explicaba que no se había aplicado la prudencia en una información publicada el 28 de enero sobre Juan Carlos Monedero, el número tres de Podemos. En la portada de El País aparecía que “Monedero falseó la mayor parte de su currículo académico”. El titular se justificaba porque unos profesores a los que Monedero citaba como referencia en su currículo no lo conocían. La información fue un error, como reconoce la defensora del lector ante el aluvión de críticas a la noticia.

“Para cuestionar el currículo del número tres de Podemos habría que haberse apoyado en algo más sólido que la memoria de un profesor de 75 años o los datos de una empleada del departamento de pagos de una universidad, dada la complejidad del entramado de relaciones docentes entre los centros. En estas circunstancias, llevar el tema a portada era muy arriesgado. La única forma de atenuar el error hubiera sido publicar adecuadamente la puntualización y la carta de la Universidad de Puebla. Lamentablemente, no se hizo”.

En los salones del lujoso hotel Santa Clara de Cartagena de Indias, Antonio Caño charlaba de forma distendida. Aparece en las fotos que realizó Daniel Mordzinski con aspecto relajado, rodeado de escritores y editores españoles y, en otras, acompañado por Martin Baron, director del Washington Post. No resulta extraño que Caño busque el futuro de su periódico en América Latina cuando las cifras de OJD muestran que El País vendió en 2014 (primer año en que Caño lo dirigió) una media de 153.570 ejemplares, casi 20.000 diarios menos que en 2013. El descenso de ventas ha sido nada menos que de un un 55% desde 2007.

El Hay Festival de 2015 en Cartagena de Indias ha tenido un gran éxito de público. La gente llenaba las salas de las conferencias pagando alrededor de ocho euros por escuchar en directo a conocidos escritores y editores. Esperando en la zona de “acreditados” para entrar al Teatro Adolfo Mejía de Cartagena de Indias, le pregunté a quien me precedía en la cola por qué había tanta expectación para ver una tertulia de periodistas, mientras los reventas ofrecían entradas para poder acceder al teatro. “Interviene Antonio Caballero, que es un periodista muy conocido y cuyas opiniones son de ultra izquierda”, me respondió un hombre que llevaba una acreditación donde se podía leer “Radio Caracol”.

El periodista Juan Carlos Iragorri, flamante premio de periodismo Rey de España en la categoría de televisión, fue el encargado de intentar que Antonio Caballero, columnista de la revista Semana, Martin Baron, director del Washington Post y Antonio Caño respondieran a la pregunta: “¿Puede escapar la prensa del poder político y de la presión económica? (Se puede ver el vídeo completo aquí. El País también lo ha publicado).

Antonio Caño, que utilizó circunloquios en todas las respuestas, acaparó la mayor parte de la hora que tenían asignada los tres contertulios (en parte porque el moderador le formuló más preguntas que a los demás). Bebió agua con frecuencia directamente de la botella (no había vasos) y en una ocasión sonó su teléfono y tecleó algo aprovechando que en ese momento no intervenía.

Iragorri se dirigió a Caño: “Ha habido algunas críticas porque El País ha dejado de ser ese periódico de centro izquierda de los años ochenta y de la época de la Transición porque apoya más a Rajoy. La pregunta es: ¿se volvió gobiernista El País?“.

Para responder, Caño necesitó 225 palabras. Hacia la mitad de su intervención, comenzó a contestar:

El País no apoya en lo más mínimo al Gobierno, ni a la oposición, ni apoya a nadie. Y las mejores personas para dar testimonio de esto serían los propios afectados que continuamente se están quejando de lo mal que los tratamos. Lo que hay en este momento en España es un estado de ánimo muy crispado en el que continuamente se buscan culpables a un lado y a otro. El debate general se ha polarizado mucho. Se han introducido muchos elementos demagógicos y es muy difícil, en cualquier ámbito, en el de un periódico o en el de la universidad, mantener la serenidad, la cabeza fría… Y es lo que tratamos de hacer, francamente…”

Después de responder a una pregunta sobre Podemos y tras intervenir sus compañeros de escenario, Caño interrumpió sin que le preguntaran para volver a hablar sobre si El País es gobiernista.

“Quizá estamos confundiendo gobiernista con ser parte del sistema. Los periódicos que estamos aquí representados somos parte del sistema, esto no se puede negar. Cuando una gente en España acusa al periódico El País de que es parte del sistema, es parte del sistema. Y la crisis del sistema le afecta también. En España, el sistema está en crisis y, por tanto, los medios de comunicación del sistema están en crisis también. Eso es distinto a ser gobiernista. Los periódicos influyentes, importantes, los medios de comunicación que tienen una posición central en una sociedad democrática tienden a ser prudentes, contenidos. Esto yo lo menciono como virtudes, no como defectos. Otros medios no son prudentes. Procuramos no equivocarnos y para no equivocarte es necesario ser prudente. Defendemos el sistema, el sistema democrático, el sistema que nos permite hacer uso de la libertad de expresión, el sistema que nos permite informar sin límites ni ningún tipo de cortapisa a nuestros lectores. Eso es lo que defendemos, indiscutiblemente. Y eso a veces puede sonar gobiernista, pero no lo es”.

Continuación: Antonio Caño dice que no puede detallar quiénes son los actuales propietarios de El País

John Naranjo: “Gracias a Caparrós se está descubriendo la crónica periodística”

John Naranjo

John Naranjo, la semana pasada en el Centro de Formación de la Cooperación Española de Cartagena de Indias. Foto: FGM

A veces como editorial independiente y en otras ocasiones como estudio de diseño, Rey+Naranjo publica en Bogotá libros muy bien editados y con un cuidado diseño. “Estamos convencidos de que la época actual es la más emocionante para estar vinculados al mundo editorial. Desde los tiempos de Gutenberg no se presenciaba tanta emoción vinculada al libro. Somos especialistas en concebir y producir contenidos de gran impacto cultural y, como editores, esperamos compartir nuestra pasión por los libros”, explican en la página de un sello editorial que se conoce por los apellidos de un matrimonio: Carolina Rey y John Naranjo.

Tras intervenir en Talento Editorial, un encuentro que se llevó a cabo en el marco del Hay Festival de Cartagena de Indias, Colombia, John Naranjo (Bogotá, 1973) continúa hablando con pasión sobre su editorial en el patio de la casa colonial que ocupa el Centro de Formación de la Cooperación Española, mientras su hijo corretea por los pasillos.

Rey+Naranjo ha logrado un interesante catálogo de libros ilustrados y cómics. Algunos, como Chico y Rita, de Trueba y Mariscal, y la novela gráfica Gabo: Memorias de una vida mágica se encuentran con facilidad en las librerías españolas. También han iniciado la colección Latitud que dedican a la crónica periodística, donde, por el momento, han publicado dos títulos.

Naranjo ha sido director de arte de las revistas Número, El Malpensante y del diario El Tiempo. “Desde que trabajé en El Malpensante me interesa mucho el periodismo literario porque abre nuevos mundos al lector”, dice mientras recuerda nombres de autores de “periodismo de largo aliento”, como Tom Wolfe, Jon Lee Anderson y Alma Guillermoprieto.

Balas por encargoEn España, a partir del mes de abril, se podrá comprar Balas por encargo, un libro que es una apuesta personal del editor (también se puede conseguir en ebook). “El autor, Juan Miguel Álvarez, siempre ha tenido una gran visión para la crónica. En El Malpensante publica textos de 6.000 a 8.000 palabras. Son investigaciones pensadas para revistas de periodismo narrativo, que no hay muchas, o para ser publicadas en un libro. “Balas por encargo” es una investigación, que realizó a lo largo de cinco años, sobre los sicarios. Intentaba encontrar la respuesta a por qué la vida no vale nada en Colombia, un país donde la gente se mata por 30 o 40 euros”.

John Naranjo reconoce que no hay muchos medios donde se puedan publicar reportajes de 6.000 palabras. “Es una apuesta a largo plazo. Editamos 4.000 ejemplares de “Balas por encargo”. Pero el común de las gente no sabe qué es la crónica. A mí me interesa mucho el género y me gustaría llegar a publicar un libro de crónica al año”.

Martín Caparrós, con su imprescindible investigación sobre el hambre en el mundo, genera esperanza en el editor colombiano. “ Después del éxito de El hambre en la feria de Frankfurt, gracias a Caparrós se está descubriendo el género de la crónica periodística en español”.