Plano Contrapicado Plano Contrapicado

“Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…” Roy (Rutger Hauer) ante Deckard (Harrison Ford) en Blade Runner.

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En Instagram no se mama

En este blog afirmé ufano un día que era para mí un gran honor haber sido censurado ¡al fin! por Facebook. Debo admitir que la cosa no tenía mérito alguno por mi parte. Simplemente había colocado en un post anterior una fotografía, o varias, o el contenido entero –en puridad, no lo sé- de Mathilda May luciendo su maravillosa teta, tal como Bigas Luna la había homenajeado en su película La teta y la luna. Era una teta colmada de nutritivo alimento, pero una teta al fin, y eso está prohibido en esa red social, cuyo puritanismo y contradicciones yo traté humildemente de denunciar y combatir. Y yo, reincidente que soy, vuelvo al tema.

Mathilda May en La teta y la luna

Bueno, pues el mismo virus hace de las suyas también en Instagram y por tanto es menester desaprobarlo aquí. Para empezar, no debe sorprendernos porque los dueños de ambas redes son los mismos, ya que Facebook compró Instagram en 2012 por la irrisoria cantidad de 715 millones de euros. Bueno, por entonces era una cantidad astronómica y todo el mundo de las finanzas pensó que Zuckerberg se había vuelto loco, pero si se piensa que este año cuenta con obtener unos 3200 millones de nada, no me dirán que no fue una bicoca.

Pero volviendo al asunto que nos ocupa, Instagram practica la misma y ortopédica filosofía que Facebook y anda por ahí censurando fotos o perfiles con la misma alegría que padecimos durante la larga noche del franquismo, y por los mismos motivos; desde 2013, según sus Normas Comunitarias:

“Somos conscientes de que es posible que algunas personas quieran compartir imágenes de desnudos de carácter artístico o creativo; sin embargo, por diversos motivos, no permitimos que se publiquen desnudos en Instagram. Esta restricción se aplica a fotos, vídeos y determinado contenido digital que muestren actos sexuales, genitales y primeros planos de nalgas totalmente al descubierto. También se aplica a algunas fotos de pezones femeninos; sin embargo, sí se permiten fotos de cicatrices de mastectomías y de lactancia materna. También se aceptan desnudos en fotos de cuadros y esculturas”.

¡Ja! “También se aplica a algunas fotos de pezones femeninos; sin embargo, sí se permiten fotos de cicatrices de mastectomías y de lactancia materna”. Mienten como bellacos. ¿Qué tipo de pezones de lactancia materna sí se permiten? Que se lo digan a la actriz Marta Larralde, censurada en Instagram por publicar esta fotografía tan tierna con su bebe:

Marta Larralde. Blog Corre nena corre

Larralde es una aguerrida defensora de la lactancia materna de la que ha hecho caballo de batalla en su blog Corre nena corre, un espacio en el que ha publicado unas cuantas fotografías y textos que dan cuenta tanto de sus cambios fisiológicos durante el embarazo como de las alegrías y contrariedades que éste conlleva. El poder de la teta, en dos entregas; así es como tituló su experiencia relatada con todo lujo de detalles y consejos.  Cometió el error de llevar algunas de esas fotos a su cuenta de Instagram y el resultado fue tan penoso y ridículo –para la red, no para ella- como esta imagen, en la que el pezón se convierte en algo vergonzoso que hay que ocultar:

Marta Larralde, censurada. Instagram

Conscientes de ello, muchas famosas, de entre las cuales sólo citaré, a modo de ejemplo, a la actriz Úrsula Corberó, se las arreglan con posturitas, encuadres, una mano por acá otra mano por allí, o juegos de luces para poder deslizar imágenes de sus bellas anatomías sin que la tijera del censor se active, inmunda tarea para la cual alienta a los chivatos y fomenta la delación con esta sibilina sugerencia que figura en el apartado “Ayúdanos a mantener unida la comunidad” de las Condiciones de Uso de Instagram: “Si ves algo que consideras que infringe nuestras normas, comunícanoslo utilizando nuestra opción de denuncia integrada. Contamos con un equipo internacional que revisa estas denuncias y trabaja con la mayor celeridad posible para retirar el contenido que incumpla nuestras normas”.

 

Aquí, en tetis y flipándolo heavy con las vistazas del @w_barcelona ❤️ Robado de @chinodarin 👫

Una publicación compartida de Úrsula Corberó 🐣 (@ursulolita) el 26 de Jun de 2017 a la(s) 9:33 PDT

Ya nos lo avisó el antiguo empleado de la CIA, hoy refugiado en Rusia, Edward Snowden (un héroe que merece el Premio Nobel), cuando desveló varios programas de vigilancia masiva de la NSA (la Agencia de Seguridad norteamericana), entre ellos el PRISM y XKeyscore. 1984 se quedó muy atrás pero el Gran Hermano nos vigila gracias a la colaboración de las grandes compañías de telecomunicaciones, tecnología y de Internet, como Microsoft, Google, Apple, Facebook, etc. No sólo nos vigilan; algunas, como las que son objeto de este post, también nos quieren castos y puros, a salvo de las tentaciones de la carne, que como ellos suponen se esconde en la pecaminosa forma de los pezones femeninos, con leche o sin leche materna, que tanto da.

Y no digamos ya si a algunas artistas les da por el satanismo, o lo que sea que practicara María Forqué, hija de la veterana actriz Verónica Forqué y el director de cine Manuel Iborra, que con tanta sangre sobre su cuerpo desnudo, la cosa sólo podía tratarse de brujería diabólica, debieron de pensar en la Compañía. ¿Qué me dice usted de “performances artísticas”, de arte multidisciplinar, ni qué niño muerto?, seguramente se preguntó el CEO de la app fotográfica, Kevin Systrom, en el supuesto de que este buen hombre hubiera tenido la posibilidad –más que improbable- de haber visto y opinado acerca de las fotos de esta chica tan traviesa. Por cierto, el anglicismo CEO (otra de las estúpidas modas de nuestro tiempo en España) quiere decir Chief Executive Officer, que literalmente en español significa Oficial Ejecutivo en Jefe”, quizás menos vistoso y pinturero pero más fácil de comprender para los no angloparlantes.

María Forqué. Instagram

María Forqué sufrió en sus carnes la estrechez de conductos mentales de la que nos estamos quejando y vio suprimida su cuenta de Instagram cuando llevaba reunidos tropecientos mil seguidores, ¡con lo que cuesta que a uno le sigan unos pocos!, porque colgó algunas fotografías muy calentitas que hubieran podido ilustrar el poster de películas ambientadas en el castillo del famoso conde transilvano. A mí me encantan, aprovecho para decirlo, pero al sabueso ocasional del señorito Systrom debió de causarle algún vuelco al corazón y decidió cerrar la puerta de la compañía bajo siete llaves para que María no entrara. Y hasta puede que imitara al PP y quemara los discos duros en los que se guardaban las imágenes, con lo que se organizó un buen cabreo entre los seguidores de la artista agrupados bajo la etiqueta #Freemariaforque1 para reivindicar su trabajo e indignarse por la impresentable decisión.

María Forqué. Instagram

No muy orgulloso de su código de buenas conductas, resulta que el señorito Systrom le echa las culpas del integrismo preconciliar a Apple. Parece ser que durante un acto organizado por Dazed Media, una marca líder en Medios de Moda y Cultura, este caballero dijo que la App Store de Apple obliga a observar esas medidas tan absurdas a quienes requieren sus servicios y que de no haberlo hecho Instagram hubiera sido desterrada de su paraíso. Así son ellos de chulos, la cosa no va de moral, va de pasta. ¡Como si nos pillara por sorpresa!

¡Qué gran honor! Facebook me censura

¡Qué gran honor! Creía que no me iba a pasar nunca, pero me equivoqué. Por fin Facebook me ha tenido en cuenta y me ha censurado. En estos tiempos de zozobra, de recortes y retrocesos en derechos, si no te censura alguien no eres nadie. La bendita red social que dirige el sumo pontífice Mark Zuckerberg (¡qué corto te quedaste, David Fincher, en tu retrato de este individuo en La red social; tan modosito y ha resultado ser más reprimido que un nudista entre talibanes!) ha censurado “por contenido inadecuado” un post de PLANO CONTRAPICADO que una buena amiga había colgado en su muro. ¡Aleluya!

El post se titula El beso de los castellers y las tetas de Mathilda May. Claro, si uno va dando pistas a esa caterva de vigilantes de la moral… Es muy conocida la aversión de Facebook hacia la visión libre de los pezones femeninos, que ha dado lugar a episodios chuscos de censura, a cual más ridículo, y con ese título tan explícito ya me los imagino frotándose las manos en busca de las anunciadas glándulas mamarias. Apuesto a que a estos pobres aprendices de Torquemada la foto de Mathilda May les hizo salivar en su afán censor. Hay que tener la mente muy oxidada para renunciar al disfrute de semejante belleza y hurtársela al resto del mundo. Pues nada, aquí la vuelvo a poner.

Mathilda May en La teta y la luna

Estos individuos son contratados por Odesk, una compañía subcontratada por Facebook, personas de países del tercer mundo que trabajan en turnos de cuatro horas diarias por un sueldo que es una auténtica bicoca: cuatro dólares, o sea, a dólar la hora. Por ese sueldo ganado en casita, según un conjunto de documentos descubierto por el diario británico The Guardian, los censores debidamente entrenados y aleccionados tratan de aplicar los ridículos enunciados que las normas de la red social establece, como: “Restringiremos algunas imágenes de pechos femeninos, incluidas aquellas con pezones”…”Se eliminarán fotografías de genitales y las que se centren en las nalgas”… Lo que es perfectamente compatible con que se admitan fotos de abuso infantil “a no ser que haya un componente sádico o de celebración”, o que se puedan compartir fotos que muestren malos tratos a los animales a menos que sean demenciales sin que este concepto podamos saber hasta qué extremo de permisividad alcanza (no consta si esto incluye las corridas de toros).

Fotografía de Thomas Whitten censurada por Facebook

De las cotas de estupidez que la compañía del señorito Zuckerberg ha llegado a alcanzar dan cumplida nota los casos más sonados. La fotografía  de la niña vietnamita que corre desesperada tras haber sido alcanzada por el napalm norteamericano, premio Pulitzer para el autor Nick Ut, violaba las normas de Facebook porque lo horroroso del caso era que la pequeña Phan Thi Kim Phuc ¡estaba desnuda! La polémica estalló en Noruega porque el escritor Tom Egeland no había reparado en ese pequeño detalle y fue convenientemente reprendido. Hasta la primera ministra noruega, Erna Solberg, elevó su voz de protesta en solidaridad con él. La compañía dio marcha atrás y revocó su decisión, pero el bochorno que había provocado no tuvo cláusula de retroactividad; había adquirido proporciones planetarias.

Fotografía de Nick Ut durante la guerra de Vietnam

La estatua de la sirenita de Copenhague, tan inocente como una princesa Disney; el cuadro de Gustave Courbet El origen del mundo, que ése sí que es “too much” para su austera sensibilidad; la portada del disco de la banda Scissor Sisters, Night Work, que muestra el apretado trasero del bailarín Peter Reed en una imagen tomada por Robert Mapplethorpe; una foto de una mujer en el momento de sufrir la prueba de una mamografía publicada en el diario Le Monde; el álbum familiar, plagado de hermosas fotografías en blanco y negro, que el fotógrafo francés Alain Laboile publica desde 2007; o la imagen de la estatua de bronce de Neptuno en la ciudad de Bolonia, exhibiéndose impúdicamente desnudo desde 1567 ante todos los que pasan bajo su tridente, son algunos de esos absurdos olímpicos perpetrados por estos caballeros. ¡Cuesta trabajo establecer una clasificación por orden de gravedad con tanto disparate!

El origen del mundo, de Gustave Courbet

Pero como la hipocresía no tiene límites cuando se asocia con el puritanismo, la del baranda es también proverbial: pretendiendo estar a favor de la lactancia materna –sin pezones a la vista, esos sí- Mark Zuckerberg publicó una fotografía en su muro junto a Christine Rushing, activista fundadora del grupo Milki Mommas, que promueve tan nutritivo movimiento. Vean qué ufano y sonriente posa el campeón de los mamones:

Mark Zuckerberg junto a Christine Rushing

Para Facebook las tetas a la vista son mucho más peligrosas que los mensajes racistas o las imágenes de decapitaciones. El fotógrafo alemán Olli Waldhauer puso al descubierto este doble rasero de la ética, la estética y la moral con la fotografía que aparece aquí debajo. “Sólo una de estas dos personas está quebrantando las normas de Facebook”, reza la leyenda arriba a la derecha. El cartel que sostiene el individuo dice con un término muy despectivo para los ciudadanos de Turquía: “No compres a los turcos”. El racismo, tiene un pase, ¡pero las tetas ni hablar!

La provocadora fotografía de Olli Waldhauer

Algo me dice que con esta perspectiva de la vida social los mandamases del Gran Hermano tienen que hacérselo mirar. O Mejor dicho, los gobiernos del mundo tendrían que obligarles a revisar sus castradores conceptos del bien y del mal antes de que nos volvamos todos locos.