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Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

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La segunda temporada de Broadchurch: misma historia, distinto relato, más aburrimiento

Cuando Broadchurch finalizó su primera temporada en ITV con su principal misterio resuelto no comprendí muy bien por qué una serie así, que ha cumplido su propósito y ha desvelado la trama central, necesitaba una segunda temporada. Pensé que a lo mejor habría un nuevo giro, que los nuevos capítulos se centrarían en una de las historias contadas a medias durante la investigación del asesinato de Danny Latimer para mantener el interés en una ficción que demostró tanto con solo ocho episodios. El problema es que, a pesar de poner sobre la mesa el caso de Sandbrook, Broadchurch no es lo que era. Es imposible que lo sea. 1

El ritmo de la nueva temporada lo marca el juicio por el asesinato de Danny Latimer, con el principal acusado y asesino confeso declarándose inocente y con la lucha entre los abogados de la defensa y la acusación para ganar el caso. La trama está en los asesinatos sin resolver investigados por Alec Hardy (David Tennant) en Sandbrook años atrás, y cuyo fracaso a la hora de averiguar quién era el asesino le hizo acabar en el pueblo costero. También hay más argumento en el sufrimiento de la familia Latimer, que espera un miembro más, y la nueva vida de Ellie Miller (Olivia Colman).

2Sobre el papel puede parecer que la nueva temporada tiene los ingredientes necesarios para triunfar. La historia es la misma, la misma que fue tan atractiva en sus primeros episodios. También hay un nuevo relato, ya que quedó más que claro quién era responsable de todo lo que pasó con Danny. Pero lo cierto es que se me han hecho eternos los tres capítulos que he visto hasta el momento. Me he aburrido con Broadchurch. Algo que no había ocurrido en ninguna escena de la primera temporada, a pesar de que tenía un ritmo muy particular. ¿Qué ha pasado?

Todo parece indicar que la resolución de lo que era la razón de ser de Broadchurch ha acabado también con la serie y sus recursos. Lo de Sandbrook no provoca tanta curiosidad como lo de Danny Latimer. O al menos los guionistas no han sabido generar ese interés en los espectadores. Ni los fichajes, ni el distanciamiento de la familia Latimer, ni la nueva vida de Hardy y Miller. 3

Por supuesto, cualquier escena de la serie británica es mucho mejor que su absurdo remake estadounidense, Gracepoint, que ha durado en emisión lo justo ya que no tenía ningún sentido emitir lo mismo con cambio de cromos y escenario. Pero creo que se han equivocado haciendo una segunda temporada de una ficción que supo contar tan bien el drama y la investigación de un asesinato. Y que además tuvo uno de los mejores desenlaces que recuerdo.

Los británicos se caracterizan por hacer el número justo de capítulos y temporadas para sus series. Con Broadchurch han fallado en ese aspecto. Por suerte, su segunda temporada nunca nos hará olvidar a la maravilla que vimos en la primera.

Nueva temporada de series: despedidas, consolidaciones y estrenos que dan pereza

La nueva temporada seriéfila está más que comenzada. Las novedades del curso 2014/2015 ya han empezado a estrenarse, y las que series que ya conocíamos van regresando a cuentagotas. El interés en esta etapa televisiva lo podemos reducir a tres claves: la despedida de varias míticas, la consolidación o no de varios éxitos con solo un año de vida, y el estreno de ficciones que ya cuentan con antecedentes o reminiscencias.gotham-mckenzie-gordon-set1

Aparte de los tres grupos anteriores existe otro que hace no muchos años tenía más peso que cualquier otro: las que tenían argumentos inéditos. Algo que se ha ido perdiendo en favor de spin-offs, adaptaciones de otros países o en el trasvase de las historias (o ambientes) del cine para transformarlas en episodios. Si seleccionamos algunos ejemplos, esta tendencia no ha sido nociva, ya que nos ha traído grandes sorpresas como HannibalFargoPero creo que todos empezamos a extrañar en la televisión estadounidense argumentos rompedores y sorprendentes. Por suerte, aún nos quedan los británicos, que tienen material de sobra por el momento para deleitarnos.

Con todo lo anterior, repasemos lo que nos encontraremos este año:

Las que se van

1En este apartado hay dos protagonistas indiscutibles: Boardwalk Empire y Sons of Anarchy. La primera porque la HBO ha decidido acabar con ella en su quinta temporada de forma sorprendente, y la segunda se marcha tras cumplir el ciclo de siete años que su creador, Kurt Sutter, dispuso desde el principio.

Lamentablemente, en España no somos conscientes de lo que supone el fin de ambas. Es el fin de dos de las mejores series de los últimos 10 años, y que en otra época habrían entrado en el club de las mejores de la historia. Ahora, con tanta competencia en Estados Unidos y en otros países, en el resto del mundo han pasado demasiado desapercibidas para lo que merecen.

Escribiré un post de cada una en estos días, por eso no me quiero extender demasiado en lo que supondrá su adiós para la televisión. Y si no las habéis visto nunca, tardáis. No os arrepentiréis.

Ah, tambíen acaba The Newsroom. Sí, le han regalado una temporada de despedida.

A consolidarse2

En los tres meses y medio que quedan de 2014 hay tres ficciones que estrenan su segunda temporada y que tienen en su mano meterse en la lista de imprescindibles de cualquiera.

En comedia, la que destaca es Brooklyn 99. Quizá fue la mejor comedia larga de estreno que pudimos ver la temporada pasada. Andy Samberg y todos sus compañeros de reparto están muy divertidos y logran un ambiente ideal para entretener y divertir en 20 minutos.

Las otras dos son británicas. La primera es Peaky Blinders. Reconozco que me aburrí, pero sería idiota si no reconociese lo bien hecha que está y la calidad de su reparto. Simplemente la trama no supo engancharme. ¿Por qué la incluyo, a pesar de que no me acabó de convencer? Pues porque le voy a dar una segunda oportunidad. No conozco a nadie que tuviese la misma experiencia que yo con ella. A lo mejor me pilló en mal momento, vete tu a saber.

The FallLa otra sí supo captar mi atención, y de qué manera. La culpa la tuvieron sus dos magnéticos protagonistas. Sí, hablo de The Fall y de Gillian Anderson y Jamie Dornan. Stella Gibson y Paul Spector lograron ser la pareja de antagonistas más atractiva del año, y la caza de una al otro enganchó como pocas. Es cierto que la serie es muy lenta, y que se echa en falta algo de ritmo hasta en las escenas de crimen. Pero es que todo están tan bien hecho, contado de la manera más elegante y a la vez cruda posible, que es imposible dejar de mirar. Además, con esto de Dornan sea Christian Grey en las películas basadas en el bet-seller de E.L. James, su audiencia va a aumentar de forma espectacular. Espero que esto no distraiga a los guionistas del camino que iniciaron.

Faltan otras sobre las que no se sabe nada: Dates The Wrong Mans. Y me fastidia desconocer si tendrán segunda temporada o no, y si es así, cuándo. Que no nos las quiten.

Novedades: del interés contenido a la pereza máxima

En estos meses no habrá grandes estrenos que nos provoquen un hype desaforado. Lo único que me llama la atención es Gotham, que relata los años de infancia de Bruce Wayne tras el asesinato de sus padres y los acontecimientos que marcaron su vida antes de convertirse en Batman. Creo que muchos estamos interesados en ella por culpa de la trilogía de Christopher Nolan.4

Por lo demás, todo lo que sale de Reino Unido es lo que me resulta más atractivo sobre el papel y los teasers. Así, voy a ver Cilla, una especie de biopic de la presentadora Cilla Black, y que protagoniza la diosa Sheridan Smith; Glue, que trata sobre el asesinato de un niño en un pueblo pequeño, a lo Broadchurch; Our Girl, con Lacey Turner y Iwan Rheon en un drama de una chica que decide buscarse el futuro en el ejército británico; y The Driver, con David Morrissey como un taxista que se mete en problemas.

5El resto de estrenos, a falta de que salga algo que me devuelva la fe, me dan bastante pereza. Empezando por las adaptaciones americanas de Pulseras Rojas Los Misterios de Laura, siguiendo con Gracepoint (remake de Broadchurch), lo nuevo de Shonda Rimes (How to get away with murder) , el regreso de Katherine Heigl en State of Affairs, la Stalker de Dylan McDermott, hasta la nueva de zombis llamada Z Nation. Llamadme hater, pero es que me cansa ver siempre lo mismo. Por vosotros me las tragaré, por supuesto.

Os toca a vosotros: ¿qué queréis ver / estáis viendo en este inicio de temporada?

 

P.D. Perdón por la ausencia. Me estoy adecuando a nuevos horarios de trabajo, y el tiempo de escribir me lo quita ver series, y viceversa 🙂

Y los favoritos para los Emmy de este blog son…

Esta noche son los Emmy. A las 2.00 hora española comienza la gala de los premios televisivos por excelencia. En este blog haré un directo desde las 23.30 de todo lo que acontezca en la ceremonia y en lo que rodea a la misma, tal como la alfombra roja, las reacciones de los premiados o los perdedores, y las sorpresas o desilusiones. Si queréis que la comentemos juntos, tenéis los comentarios para expresaros y podemos interactuar a través de Twitter. Sobre las nominaciones ya os dije qué pensaba.True3

Antes de la vorágine nocturna que supondrán los Emmy, es tiempo de porras. La mayoría de compañeros que escriben de series, como Aloña Fernández Larrechi, Jaime Domínguez o los autores de Quinta Temporadaya han hecho sus apuestas. Vosotros también podéis votar por vuestras preferencias en estas encuestas que han preparado en 20minutos.

Mis candidatos predilectos a llevarse el premio responden más a lo que me dice el corazón que a lo que apunta la lógica, pero aún así he elegido a los que creo que tienen más posibilidades. Más razones no hay, dado que esta es una quiniela personal, subjetiva y con la que se puede estar de acuerdo o no.  Por tanto, mis favoritos para estos Emmy son:

Drama

Mejor serie: True Detective

Mejor actor: Matthew McConaughey (True Detective)

Mejor actriz: Lizzy Caplan (Masters of Sex)

Mejor actor de reparto: Jon Voight (Ray Donovan)

Mejor actriz de reparto: Christina Hendricks (Mad Men)

Mejor guión: Ozymandias, de Breaking Bad

Mejor dirección: Cary Joji Fukunaga, de True Detective, por Who goes there

Comedia

Mejor serie: Orange is the New Black

Mejor actor: Louis CK (Louie)

Mejor actriz: Julia Louis-Dreyfus (Veep)

Mejor actor de reparto: Andre Baugher (Brooklyn 99)

Mejor actriz de reparto: Kate Mulgrew (Orange is the New Black)

Mejor guión: I Wasn’t Ready, de Orange is the New Black

Mejor dirección: Jodie Foster, de Orange is the New Black, por Lesbian Request Denied

Miniseries y películas para televisión

Mejor serie: Fargo

Mejor película: The Normal Heart

Mejor actor: Benedict Cumberbatch (Sherlock)

Mejor actriz: Kristen Wiig (The Spoils of Babylon)

Mejor actor de reparto: Jim Parsons (The Normal Heart)

Mejor actriz de reparto: Julia Roberts (The Normal Heart)

Las (injustas) nominaciones de los Emmy, categoría a categoría

Ya conocemos quiénes están entre los candidatos a llevarse un Emmy el próximo 25 de agosto. Las sorpresas han brillado por su ausencia, dado que las novedades eran las esperadas, con Orange is the New BlackTrue Detective liderando a las debutantes. Pero estos Emmy pueden llegar a calificarse como los de la injusticia en las nominaciones. Grandes series, actores y actrices se han quedado fuera de forma incomprensible, en favor de otros mucho más limitados y que no han tenido grandes temporadas o actuaciones si les comparamos. ¿Cuáles? ¿Por qué? Veámoslo categoría por categoría (las nominaciones en una lista, aquí).

Masters1Mejor drama

Es la categoría donde se notan las mayores ausencias. Ni Masters of Sex (quizá uno de los mejores estrenos del último año) ni The Good Wife han logrado entrar en la carrera por el galardón de más prestigio. Y considerando que la que sí ha entrado es Downton Abbey, justo el año de su temporada más floja, es para mosquearse. Todas las quinielas apuntan a que la serie de HBO protagonizada por Woody Harrelson y Matthew McCounaghey se llevará el gran premio, dado que el resto ya han sido premiadas previamente (Mad Men Breaking Bad) o no son típicas ‘gana-premios’, como le ocurre a Juego de Tronos. La presencia de House of Cards era obvia. Y eso que entre la crítica española no gusta mucho, algo que no acabo de entender. En EEUU por suerte sí. Por supuesto, ni Hannibal ni The Americans han entrado, como se esperaba. Tampoco Sons of Anarchy. Ni lo harán nunca, a nuestro pesar. Al menos se han cargado a Homeland.

Mejor comediaBrook2

Si todo va según lo previsto, Orange is the New Black debutará en los Emmy ganando el premio más gordo al que está nominada. Aunque realmente no sea el lugar que le corresponde, dado que no es una comedia. Por su estilo, sus guiones, es un drama que se aproxima al humor negro. Pero sus responsables han sido muy listos, y para evitar a las bestias con las que se encontraría en la categoría reina han optado por este recurso. Esto significa que el resto se puede despedir de ganar el premio, más aún si sus entregas de esta temporada no han sido especialmente brillantes (salvo que a los que votan les dé por su pedrada habitual con Veep). La única novedad es Silicon Valley, uno de los mejores estrenos de este mismo año, que merecía colarse. Lo más llamativo es la ausencia de Brooklyn 99Otra injusticia más.

Mejor miniserie

Si no ganan Fargo Luther esta categoría dará un premio incomprensible. Así de claro. El detalle de incluir a Treme, al fin, es algo digno de encomio.

T5Mejor actor de drama

Esta categoría se resume en la ausencia de Michael Sheen (Masters of Sex) y en la presencia de Jeff Daniels (The Newsroom). La injusticia de que no esté el primero y sí el segundo es vergonzosa. Esto podría haber beneficiado a Jon Hamm (Mad Men), que lleva seis años esperando a ganar. Pero en el año de True Detective, con Harrelson (actor con toda su carrera en Hollywood) y McCounaghey (último ganador del Oscar a mejor actor) nominados, dudo mucho que sea otro distinto a estos dos el que se lleve el galardón. Creo que ni siquiera Bryan Cranston puede con ellos. Veremos.

Mejor actriz de drama

Tal y como se preveía, aunque muchos rezábamos para que no fuese así, Tatiana Maslany (Orphan Black) no está entre las nominadas. Ni haciendo seis personajes distintos en una misma serie, todos con su personalidad y con una solvencia espectacular, le dan la oportunidad a la chica. Al menos entra Lizzy Caplan, que está maravillosa en su papel de Virginia Johnson en Masters of Sex. La única que sobra es Michelle Dockery (Downton Abbey), que no creo que esté al nivel del resto. Su lugar debería haber sido para Elisabeth Moss (Mad Men).

Mejor actor de comediatbbt

Lo más chocante en ésta es que falta el ganador del Globo de Oro hace unos meses en el mismo campo: Andy Samberg (Brooklyn 99). Si merecía ganar no lo sé, pero lo que tengo claro es que al menos en las nominaciones debería haber estado. Centrándonos en los que pueden llevárselo, Louis CK (Louie), Michael H. Macy (Shameless) y Ricky Gervais (Derek) son los grandes favoritos por méritos propios. El resto dudo mucho que tengan alguna posibilidad.

Mejor actriz de comedia

Esta categoría vuelve a ser de las más competidas. La lucha, según la lógica, debería estar entre dos: Lena Dunman (Girls) y Amy Poehler (Parks & Recreation). Pero como le ocurre a Jon Hamm, tienen la mala suerte de coincidir con dos de las que enamoran al jurado, como son Julia Louis-Dreyfus (Veep) y Edie Falco (Nurse Jackie). Vale que ha entrado Taylor Schilling por OITNB, pero su Piper no está ni por asomo a la altura de estas bestias.

Mejores secundarios en drama

Ray2Los secundarios masculinos van a librar una batalla muy interesante. Lo malo es que hay una gran ausencia: Dean Norris (Breaking Bad) merecía estar muchísimo más que Aaron Paul. Puede que esto sea impopular, pero no hay más que ver los últimos episodios para darse cuenta. Sí está Jim Carter (Downton Abbey), al que parece que quieren homenajear con el premio de ver su cara en la pantalla antes de que le den el premio a otro. Éste podría ser Jon Voight, que está tremendo en Ray Donovan. Aunque no descarto a Peter Dinklage, que se ha marcado una temporada colosal en Juego de Tronos (menos para los que lo hayan visto doblado).

En cuanto a ellas, a lo mejor es el año de Christina Hendricks. Anna Gunn ya tiene su Emmy, y Maggie Smith no ha estado tan brillante como en años anteriores. Aunque dada la obsesión de EEUU con Downton Abbey no hay que perderla de vista.

Mejores secundarios en comedia

Kate Mulgrew se merece el Emmy a mejor actriz de reparto de comedia por su papel de Red en Orange is the New Black. Y punto. Vale que le toca verse las caras con Allison Janney (nominada en otra categoría que comentaré después), pero ninguna de las otras nominadas ha estado mejor que ella. La única que conozco menos es Kate McKinnon, presente por su trabajo en Saturday Night Live. Tiene que ser muy buena para poder ganar a Mulgrew.6

Entre los hombres, me he reconciliado un poco con estos Emmy gracias a que Andre Baugher (Brooklyn 99) aspira a éste. Adam Driver, con eso de que está rodando la nueva película de Star Wars, ha ganado algo de nombre en los últimos meses. Pero el resto se ha mantenido más o menos igual. Quizá el premio sea para Tony Hale, ganador en 2013 por Veep.

Invitados en drama
Reg E. Cathey hizo un gran papel en House of Cards, y podría llevárselo en la categoría masculina. Para su desgracia, tiene a Robert Morse (Mad Men) enfrente, justo cuando ha realizado su mayor aportación a la serie de los publicistas (aunque esté en la batalla por la temporada el año pasado, y no por la de este, pero todo influye). Hay que destacar que estén Paul Giamatti (Downton Abbey) y Beau Bridges (Masters of Sex).

bob_newhart_big_bang_theory_a_hEn lo que se refiere a ellas, ésta si puede ser la categoría de Allison Janney para volver a ganar un Emmy. Jane Fonda está bien en The Newsroom, pero no creo que tanto como Janney como para quitarle el premio. Y mucho ojo a Margo Martindale.

Invitados en comedia

Si se premia al que más ha hecho reír con su presencia testimonial, el Emmy debería ser para el veterano Bob Newhart. Las carcajadas que ha provocado con su talento en The Big Bang Theory son inolvidables. Pero hay muchas ganas de premiar a Jimmy Fallon por lo que sea, y eso puede jugar en contra.

Diez razones por las que Downton Abbey es la mejor serie de época que existe y existirá

Mogollón de spoilers. Si no habéis visto la cuarta temporada, no leáis.

La cuarta temporada de Downton Abbey acabó hace casi dos semanas. Nos queda por ver el especial de Navidad, en el que siempre pasan cosas importantes. Aunque los que mandan en Antena 3 sean tan cortitos como para no haber emitido aún el del año pasado, por lo que mucha gente no sabe qué ocurrió con uno o varios de los personajes en ese episodio navideño. En cualquier caso, en esta ocasión voy a optar por glosar en puntos para ofrecer mis impresiones sobre esta cuarta entrega de la serie de ITV. Downton Abbey es la mejor serie de época que existe porque:

1. Ha logrado mantener el tipo tras la marcha de un personaje esencial como Matthew Crawley (Dan Stevens). Directamente, no se le echa de menos. Su muerte en circunstancias trágicas en el especial de Navidad de 2012 hacía pensar que íbamos a notar el primer vacío en esta serie tan coral. Y no ha sido así. Como se dice, “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.Dwn2

2. Las tramas no paran de mejorar. Ofrece tantas que no te deja pensar en lo que no están. Y hay para todos: los líos de la prima Rose (Lily James), la enemistad de Carson (Jim Carter) con su antiguo compañero de tablas, la niñera mala que desprecia a la hija de Branson (Allen Leech) y Sybil (Jessica Brown Findlay) por ser “la hija del chófer”, la conspiración de Thomas (Rob James-Collier) con Baxter (Raquel Cassidy) para que le ejerza de espía… Lo que ha quedado sin explicación (oficial, no en la trama) es la huida de O’Brien (Siobhan Finneran). Pero tampoco es que fuese un personaje muy querido.

3. Ha pasado del llanto al puro entretenimiento. Con todo lo que lloramos a Sybil la temporada pasada, y la puntilla de Matthew, en esta ocasión no hemos tenido que lamentar tragedias similares. Aunque sí impactantes, pero que merecen espacio aparte. En los ocho capítulos, Julian Fellowes ha logrado entretener a la vez que enternecer. Y eso, y más aún hoy en día, lo consiguen muy pocas. Dwn5

4. Hemos vivido el drama de Anna. La violación de Anna (Joanne Froggatt), la doncella de Lady Mary (Michelle Dockery) por el chófer de Lord Gillingham ha marcado sin duda esta temporada. El tratamiento de un asunto tan delicado en un guión ha sido perfecto por parte de Fellowes. Todos han estado en su sitio (Mrs Hughes es la abuela ideal). Y sí, todos teníamos ganas de que Bates (Brendan Coyle) se enterase y mandase al violador al otro barrio. O de que le pusiesen en vergüenza delante de su jefe y la familia Crawley. Tendremos que esperar al especial para dilucidar si Bates tiene algo que ver o no en su muerte. Pobre Anna.

5. Al fin, se toca el tema de los privilegios de la aristocracia. Ya no vale eso de “hay que tener en cuenta que los nobles están acostumbrados a vivir de una manera”. Son ellos los que tienen que adaptarse a los nuevos tiempos, no al contrario. Aquí ha sido esencial la presencia de Charles Blake (Julian Ovenden), el encargado de auditar los terrenos de los lords para aclarar si pueden mantenerlos o no. Y ha sido un soplo de aire fresco que las ideas clasistas del clan Grantham se percibiesen. Dwn1

6. Se ha incluido la temática racial. La relación de Rose con el cantante de la banda de Londres que conoce en una noche de fiesta, Jack Ross (Gary Carr), nos ha permitido descubrir cómo se consideraba a los negros en los años 20 británicos. Si podéis, revisad las caras que ponen todos cuando le ven en la fiesta de cumpleaños de Lord Grantham. Aún así, se podría haber aprovechado mucho más. Espero que Fellowes se atreva en la próxima entrega, y no sea tan benevolente con la sociedad de aquellos años. Porque racismo había.

7. Branson, Mary y Edith al fin son importantes. El primero, tras las tribulaciones lógicas por la muerte de Sybil y ante el reto de criar solo una hija, se ha rehecho para adquirir importancia en la trama. Ahora, prácticamente está al cargo de la intendencia de Downton; y puede que se eche novia.

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La segunda, porque ha decidido ponerse unos pantalones metafóricos y mostrar otra cara distinta para intentar salvar los terrenos que su padre ha arruinado. Que ya no tenga un gesto agrio y cargado de acrimonia permanente se agradece, aunque es comprensible que muchos no la soporten.

En cuanto a Edith (Laura Carmichael), ha logrado desprenderse del sobrenombre de la “hermana fea” momentáneamente por la ciclotimia a la que se ha visto sometida por la desaparición repentina de su prometido y su embarazo inesperado. Pero es que Edith, en nuestros corazones, seguirá siendo la hermana fea y desagradable que no cae bien a nadie, aunque nos compadezcamos de ella.

8. Sigue haciéndonos creer que los lords son muy buenos y los sirvientes muy dóciles y dichosos de ser los que limpian, recogen y cocinan para otros por la tradición de consanguinidad. ¿O a alguien le resulta raro que todo lo que pasa en Downton es de cuento de hadas? Todo va a la perfección. Nadie se rebela ante el patrón ni tiene mala opinión de él. Los aristócratas son exquisitos con sus siervos. En otras circunstancias no colaría. Pero aquí sí.

9. Su elegancia y exquisitez nunca fallan. El cuidado en escenarios, vestuario e interpretaciones no para de mejorar en atractivo. Todo es magnífico y dan ganas de irse a vivir a esa época. Veremos a ver lo que dura.

10. Nos permite disfrutar a Maggie Smith. No recuerdo un personaje tan hilarante, necesario y sublime como el de la condesa viuda de Grantham. Y puede que no vuelva a existir otra Violet Crawley. El papel y los guiones son un regalo para la veterana actriz británica, claro está. Sus frases dan para un libro.Downton4

Algunas de sus mejores de este año son las siguientes: “Si hablamos de lógica no se me ocurre peor ejemplo que la aristocracia británica“; “No estoy familiarizada con equivocarme”; (cuando Edith le pregunta si es apropiado que haya un negro en su casa cantando): “querida, los que vivimos en el campo debemos tener cuidado de no parecer de provincias. Intenta que en tu tiempo en Londres se te pegue algo“; (cuando su hija Rosamund dice que quiere estudiar francés para llevar a Edith a otro país): “A Rosamund no le interesa el francés. Si quiere hacerse entender por un extranjero le basta con gritar”. Que no nos la quiten nunca.

11. (BONUS) Tendremos quinta temporada. Y eso no está pagado con nada. Bueno, sí, con un ADSL.

Breathless, la Mad Men británica de doctores y enfermeras

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Que Reino Unido se está comiendo a Estados Unidos en cuanto a producción de series es un hecho. Uno muy agradable, por cierto. La receta del éxito no tiene ningún misterio. Es tan sencilla que cualquiera con un mínimo de lógica y conocimientos televisivos puede dar con ella. A saber: temporadas cortas que no pasan de ocho capítulos, una duración que no supera la hora, y actores consolidados que tienen decenas de proyectos a la vez y que cuentan con un bagaje encomiable; y que además no son unos acabados del cine que son rescatados para intentar aprovechar su tirón en la televisión.

De lo que no se libran en tierras británicas es de las comparaciones con sus amigos del otro lado del charco. Pero estas suelen ser buenas. Otro síntoma de lo bien que lo están haciendo. La última en ser equiparada a una maravilla es Breathless, emitida por ITV, y a la que podríamos denominar como la Mad Men británica. Una ficción que no es tan densa y que lleva al espectador a reflexionar sobre el aborto.

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Y es que el contexto de los años 60 y la elegancia de sus protagonistas en todos los sentidos lleva a que sea ineludible ver en ésta rasgos de la serie de AMC. Aquí todos visten también de forma impecable (ellos trajes como un guante y ellas vestidos preciosos) y son exornados hasta para fumar. Sí, fumar es una mierda, pero en ciertas personas resulta muy llamativo por lo bien que les queda.

En Breathless la acción se traslada a un hospital del Servicio Nacional de Salud británico, donde médicos y enfermeras cumplen con la tradición no escrita de casarse entre ellos. El protagonista absoluto es el doctor Otto Powell (Jack Davenport), un ginecólogo hábil, guapo y progresista que está por encima del resto por todo lo anterior. Y es que es el mejor del hospital, el más atractivo, y el que tiene la vida más perfecta en apariencia.

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Sus convicciones son las que le llevan a quebrantar la ley si resulta necesario. Y es que, en pleno 1962, el doctor Powell se dedica a hacer abortos clandestinos a mujeres que reclaman sus servicios. Todo con la mejor asistencia y la máxima salubridad y seguridad posibles. Porque, según dice, “la ley hace miserables a las personas y miserables a las mujeres” por los obstáculos que ofrece. Y lo hace aunque eso sea un baldón para la sociedad del momento. A esto se suma un terrible secreto sobre la guerra de Chipre, en la que participó, y su relación de simple cordialidad con su esposa Elizabeth (Natasha Little). Y eso que tienen un hijo en común.

Solo con la historia de Powell se entiende que el lema de la serie sea ‘vidas perfectas construidas sobre mentiras‘ (perfect lives built on lies). Porque no es el único. La otra protagonista, Jean (Zoe Boyle, Lavinia en Downton Abbey), una enfermera que también se suma al club de casarse con un médico, tiene lo suyo.

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Su prometido, el doctor Richard Truscott (Oliver Chris), no es ni un santo y ni mucho menos el marido perfecto. Y ella le oculta pasajes de su vida, tales como la situación de su padre o que tiene una hermana, Angela (Catherine Steadman). Esta última será la que dé un giro a las vidas del resto con su aparición, ya que será la nueva enfermera del centro y su belleza no pasará desapercibida para el doctor Powell.

A las tramas se suma la de otra pareja, como la que forman el doctor Enderbury (Shaun Dingwall) y Lily (Joanna Page). El primero es el mejor amigo de Otto Powell y su ayudante en los abortos clandestinos, y su compañera es otra exenfermera. Su relación, en apariencia envidiable, no lo es tal, ya que están tiesos de dinero y la inseguridad de él no les permite avanzar. Por si fuera poco, tampoco han logrado tener hijos.

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El otro atractivo de Breathless es ver en un registro completamente distinto a Iain Glen en su papel del inspector Ronald Mulligan. Sí, Glen es sir Jorah Mormont, nuestro querido ‘pagafantas del mar Angosto’ en Juego de Tronos. Aquí es un policía traumatizado que tiene cuentas pendientes con el doctor Powell, y que intenta destrozar su vida por todos los medios. Aunque para ello tenga que implicar a otras personas.

La fachada de vida perfecta de los personajes y los quebrantos que soportan es la otra semejanza con Mad Men. Los médicos y las (ex)enfermeras protagonistas no llegan a ser taciturnos, pero sus traumas personales les hacen ser vulnerables a casi todo.B3

En Breathless las historias son muy entretenidas a la vez que interesantes. Otro logro es que te da pie a pensar que estás viendo algo muy culto, lo que te hace sentirte muy bien contigo mismo. Pero ésta es aceptable para todo el mundo (ya sabemos que muchos no pueden con Mad Men). Y da mucha alegría ver tanta distinción en las interpretaciones, los escenarios y el vestuario.

A las series les pedimos que nos hagan reflexionar sobre al menos una cuestión. Y Breathless lo consigue con su trama de la interrupción voluntaria del embarazo. Sin duda estamos ante uno de los grandes aciertos del año. El argumento de ginecólogos y enfermeras con vidas que otros querrían pero que en realidad sufren muchos sorprende gratamente. Y más desde la óptica en que se afronta, en esos años 60 conservadores (y eso que Reino Unido siempre ha sido de los territorios más abiertos). Hay que verla.

Fotos: Facebook de Breathless

La reconciliación con el mundo en Downton Abbey

Spoilers. Si no la has visto, ¿a qué esperas?

De entre todas las maravillas que llegan desde Reino Unido, que viene a ser la Thiago Alcántara de las series por el presente y futuro tan prometedor que ofrece, las que están ambientadas en el final del siglo XIX y principios del XX suelen contar con la mayor aceptación entre el público. Y todo porque no paran de proliferar.

La última en aparecer ha sido Peaky Blinders, una de gangsters en el Birmingham de los años 20 protagonizada por Cillian Murphy (Origen, Red Lights), y de la que hablaremos aquí proximamente. Pero si nos tenemos que ir a la pionera, a la que revolucionó por completo la televisión británica, no podemos desembarcar en otra que no sea Downton Abbey. Fui de los que tuve la suerte de descubrirla en su génesis, ya que estaba en Londres cuando la estrenaron. Sus carteles promocionales llenaban las estaciones de metro de toda la ciudad. Y no era para menos. Downton2

Este mundo de nobleza y criados creado por Julian Fellowes ha enamorado a millones de personas en todo el mundo, y ha inspirado otras ficciones en otros países, como Gran Hotel en España. Con su nueva temporada, la cuarta, intenta superar la marcha de dos de sus protagonistas sin que la calidad mostrada hasta ahora se resienta. Y así está siendo en los episodios emitidos hasta ahora.

Downton5Que sea una serie tan coral le permite que (casi) nadie sea imprescindible, por mucho que echemos de menos a Sybil y Matthew. Porque es imposible olvidarlos, y Fellowes no pretende que sea así. De hecho, permanecen aún ‘vivos’ en las tramas de los capítulos, como en este triunvirato sobre el futuro de los terrenos de los Grantham que forman Lord Robert, Lady Mary y Branson. Este último ya parece haberse adaptado a su nueva vida entre los ricos, y eso que al principio casi simpatizaba con el IRA. Pero su cambio de actitud no resulta forzado y es completamente creíble. Algo influirá su hija. Mientras, la sufridora de esta entrega por su reciente viudedad acabará recuperando su importancia. Aunque a veces resulte algo insoportable.

La marcha de unos provoca que otros adquieran más protagonismo de forma indefectible. Aunque sean los más odiados. Es el caso de Lady Edith, alias la fea para muchas madres que conozco. Para mí es simplemente La mojigata que ahora está pasando a ser La que se va a llevar la próxima hostia amorosa. Y es que “suerte” y “Edith” en la misma frase no casan. No hay quien se crea que esta chica rubia poco agraciada que vive a la sombra de su hermana Mary (ojalá se recupere ese odio entre las dos) vaya a prosperar más allá de Downton. Por muchas columnas que escriba en los periódicos de la época. Esperemos que al menos siga dando juego.Downton3

Una importancia adquirida por sus hijas que repercute en la de Cora Crawley, que fue la pupas oficial de la anterior temporada tras su enfrentamiento con Robert y la muerte de Sybil. El papel de Elizabeth McGovern fue perfecto, pero su rol está tan limitado que no le permite adquirir más poder argumental en el devenir de la serie.

Downton Abbey Season 4 Filming in OxfordshirePara esto ya están los sirvientes, que nos hacen reír y llorar a partes iguales. La bonita relación entre Bates y Anna, con tantos obstáculos en el camino, ha regalado momentos muy agradables para cualquiera que sepa admirar una gran ficción como esta. La perfidia de Thomas, que tras la marcha repentina de O’Brien anda a la búsqueda de una nueva compañera de vilezas (y todo apunta a que será la nueva doncella de Lady Cora) con la que desesperar a casi todos y engañar a unos pocos. Los mayordomos seguirán peleándose por las asistentes de cocina de la divertida señora Patmore, que tanto recuerda a algunas abuelas cascarrabias a la vez que adorables.

Aunque lo más entrañable seguirá siendo la retrospectiva sobre Carson, del que ya empiezan a aflorar detalles sobre su vida anterior a ser el mayordomo principal de Downton. Para ayudarnos a descubrir más ya está la señora Hughes, que parecía tan dura al principio y ahora es imposible no adorarla por su bonhomía. Y no me digáis que no estáis esperando como yo que ambos acaben liados, para que disfruten un poco de esa sensación indescriptible que supone compartir tu vida con alguien.Downton4

Sobre Maggie Smith creo que está todo dicho. Quizá sea ese “casi” con respecto al “nadie es imprescindible”. Su socarronería la hace única. Y esa agilidad mental no la tiene nadie. Gran parte del éxito de la serie es su culpa, y menos mal. Porque reírse tanto con esta historia tan elegante solo es posible gracias a la condesa viuda de Grantham, que acapara los momentos más agradables.

Downton1Todo lo anterior, y mucho más, conforma la gran serie de época que es Downton Abbey. Un producto que cualquiera con dos dedos de frente mimaría y querría conservar, ya que además de audiencia te concede prestigio. Pero aquí en España preferimos ir a contracorriente. Es el caso de Antena 3, que la emite y que no tuvo la vista suficiente para programar el especial de Navidad en el que pasan algunas cosillas. Minucias, sí. Tonterías como la muerte de uno de los protagonistas y que supone un giro de 180 grados para la historia que se estaba contando en la tercera temporada. Y luego se preguntan por qué vemos las series en Internet.

Downton Abbey es el plan perfecto para cualquier día. Pero si tuviese que elegir un día, imaginándome que tengo un horario normal de trabajo o estudio, optaría por el domingo. Un día de relajación, en el que solo apetecen manta y sofá. La jornada perfecta para reconciliarte con el mundo antes de volver a caer en la rutina. Y a eso pueden ayudar mucho estos simpáticos nobles y sirvientes británicos de los años 20 y 30.

Camino a los Emmy: las series

La auténtica razón de ser de los Emmy protagoniza el post de hoy. Y es que esta edición es de las más disputadas. En años anteriores, al menos, se podía barruntar quién iba a ganar. Algo que no sucede en esta edición de los premios. En drama, la hegemonía de Mad Men, destronada el año pasado por Homeland, sentó las bases para un nuevo ciclo liderado por la serie de espías de Showtime. Pero nadie se atreve a asegurar que esto será así, dado el alto nivel de las aspirantes. En cuanto a las comedias, Modern Family sigue a la cabeza de las apuestas. Y ni aún así está claro su éxito el próximo domingo.

Haciendo honor a mi desabrido carácter, no veo por ahora las comedias nominadas (salvo The Big Bang Theory). Así que me centraré en los dramas. Seis series que están en boga. Cinco americanas y una británica. Vistas por millones de personas. Y cuyo entretenimiento es indiscutible; aunque echemos de menos en la lista a Boardwalk Empire.

HomelandHomeland. Nadie creía que el año pasado pudiese acabar con el dominio de los publicistas de Madison Avenue, a la que la etiqueta del “culto” no le sienta demasiado bien: es mucho más que eso. Pero lo hizo. Y aplastó al resto tras la victoria de sus dos actores protagonistas, dando inicio a un posible ciclo en el que la intriga y las conspiraciones sustituían a la sofisticación y las historias cotidianas en las preferencias del jurado. Su segunda entrega ha sido muy valiente. Los guionistas se han atrevido con tramas que en otras series serían de finales de cuarta temporada, no de cuarto capítulo de segunda. También ha sido interesante, con momentos en los que Brody, Carrie o Saul caían en espirales de destrucción inesperadas. Muy correcta en su argumento, además de sorprendente y explosiva, sobre todo por su último capítulo (tenía que hacer la broma, sí). ¿Pero tan heavy como sus doce primeros episodios de 2011? No lo creo así. Fue la mejor noticia en este mundillo de hace dos años, pero cuando te acostumbras a algo empiezas a minusvalorarlo.

Breaking Bad. En su penúltima incursión en los premios, parece que la criatura de Vince Gilligan deberá esperar otro año para Breakingalcanzar el ansiado reconocimiento de los Emmy. Sus dos actores protagonistas, Bryan Cranston y Aaron Paul, ya han resultado premiados en dos ocasiones cada uno. Pero el galardón por excelencia se les lleva escapando desde su primera nominación por culpa de Mad Men; y el año pasado, encima, se toparon con Homeland. Ahora, concurriendo con la primera parte de su temporada de despedida, muchos no entenderán que se quede a las puertas. Sus seguidores no pararon de flipar con cada episodio que emitió AMC, algo que siguen haciendo con la segunda parte de este verano, donde para muchos se ha emitido el mejor capítulo de la historia de la ficción, Ozzymandias. Yo soy de los que no he llegado aún hasta ese punto de la historia, a pesar de que me estoy dando prisa para llegar al día para su capítulo final del 29 de septiembre. Y con lo poco que he visto tengo claro que su mayor legado no estará en una dictadura de premios y reconocimientos, sino en que ha cambiado por completo nuestras expectativas en cuanto a series de televisión. Porque pone el listón tan alto que los guionistas del futuro tendrán que esforzarse mucho para satisfacer al público.

HouseHouse of Cards. Destrozó todas las quinielas de nominaciones. Estaba claro que entraría en éstas tras su espectacular primera temporada, con un Kevin Spacey ídem. El quid está en si ha logrado atrapar tanto al jurado como hizo Homeland hace dos años. Y yo creo que sí lo ha conseguido. La inteligencia de Frank Underwood, la rebeldía de su mujer Claire y las filtraciones periodísticas son redondas y la dotan de ritmo; pero si a todo esto le añadimos las conspiraciones y la perfidia del taimado Underwood es fácil definirla como obra maestra. Y si a esto le sumas nombres como el de David Fincher, a la vez que un reparto solvente, estás muy cerca de la piedra rosetta seriéfila. Unas cotas de calidad que tienen toda la pinta de seguir aumentando. Ganará.

Game of Thrones. Está nominada porque es la más vista en todo el mundo. Porque engancha y es una adaptación brillante. Sin Juegoolvidar que es de las pocas series corales en las que todos los personajes resultan imprescindibles. O eso nos hace creer George RR Martin, que se va cargando a aquel que menos te esperas en el momento menos propicio. Pero no tiene ninguna opción, aun con bestialidades como el capítulo 9 de la tercera temporada, The Rains of Castamere; la masacre de la boda roja pasará a la historia de los mejores minutos televisivos. Sinceramente, a GOT NO le hacen falta reconocimientos en forma de estatuillas: todos sabemos que es tremenda . Su presencia aquí es una muestra de respeto a lo bien hecha que está, e incluso una concesión a los espectadores. Parece complicado que salga en algún momento de las nominadas durante los próximos años.

MadMad Men. Se presenta con la que ha sido su mejor temporada hasta la fecha, quizá la más comercial de todas. Es decir, la más digerible para muchos que tras ver un par de capítulos la acusan de aburrida. Prefiero apostar por definirla como elegante e incomprendida; e incluso inteligente, al ser una de esas series que te hacen sentirte inteligente por poder seguirla sin problema. Su handicap es que ya ha perdido la estela de Homeland y House of Cards en la carrera para el premio. Y es que el pescado parece estar tan vendido que ya ni se cuenta con ella de antemano, como ocurría años atrás cuando Matthew Weiner acababa subiendo al escenario a pesar de los rumores del fin de su etapa.

Downton Abbey. Repite su nominación del año pasado, algo reclamado por toda la crítica internacional y sus millones de espectadores en todo el mundo. Lord Grantham, su familia y sus sirvientes conforman la ficción Downtonperfecta para seguir en familia. Una consecuencia de abarcar todos los géneros posibles, desde el drama emotivo al humor clasista y cautivador. El peso que ha ido ganando Maggie Smith, que al principio era la secundaria que ponía las chanzas, no le ha causado más que buenas noticias. Algo muy necesario en una tercera temporada que ha cargado con los hechos más trágicos que les ha tocado a vivir a los Crawley. Su victoria debe pagarse por 20 a 1, como poco, ya que sus posibilidades son escasas. Y eso que Julian Fellowes no para de dar en la tecla correcta.

Detectives e inteligencia en Endeavour

Forza Galiza

Poder definir a una serie como “inteligente” es mucho más que un placer por los sentidos. Significa que no solo ha sido reconfortante verla, sino que echas en falta que no existan otras como la referida. Esto es lo ocurre últimamente con las series y miniseries británicas: son tan buenas que sientes un vacío de calidad televisiva enorme cuando las terminas. Porque han logrado que te introduzcas en su mundo por medio del producto bien hecho y un guión que solo desprende excelencia. Dentro de esta descripción entra Endeavour, una maravilla de ITV que como podéis comprobar he disfrutado como nunca. Y que a los amantes del suspense y la novela policiaca les encantará. Morse2

Esta auténtica masterpiece es una historia de detectives basada en los libros de Colin Dexter  -los cuales pienso devorar cuando tenga oportunidad- sobre el detective Endeavour Morse (Shaun Evans) que se sitúa en Oxford, una de las cunas de la erudición y referente académico de Reino Unido por excelencia. En esta adaptación televisiva se parte de 1965, justo cuando Morse es trasladado a la ciudad protagonista y comienza su aprendizaje como investigador.

En las tramas se ve como este chico, que estudió en la Universidad de Oxford, posee unas dotes detectivescas innatas que le permiten hallar pistas para resolver los casos de asesinato donde cualquier otro ni las olería; pero ni una de las conjeturas de Morse es al azar o por inspiración divina, ya que todas tienen una explicación. Es decir, la serie te cuenta de forma minuciosa cómo ha llegado hasta un indicio, por qué es relevante para la investigación y qué consecuencias tendrá para dilucidar qué pasó con las víctimas.

Quizá el mayor acierto de los capítulos es que logran el objetivo que se proponen, más allá de entretener: que el espectador no intuya ni por un momento quién es el asesino. Ni un solo hilo que pudiese descubrir el pastel queda suelto por el desarrollo de la trama. A esto se une un contexto exornado en el que aprendes indirectamente: música clásica, libros de autores inmortales, o la sabiduría que aporta con su simple presencia Oxford embellecen aún más la serie. Un boato nada pedante que encaja con las investigaciones sin chirriar, y que da ganas de ponerse a descifrar crímenes cuando tenemos un hueco. De sus actores hay poco que decir, salvo que están impecables. La presencia de Evans y su Morse, que ignora las amenazas pero sí se enfada cuando alguien se atreve a ser condescendiente con él, abruma al resto aunque no los desdibuja. Una bendición sin duda para una serie donde el protagonista lleva todo el peso.

Mrse3El tipo de crímenes con los que lidian Morse (cuyo nombre de pila se menciona solo una vez en toda la primera temporada) y el inspector Fred Thursday (Roger Allam) en Endeavour traerá buenos recuerdos a aquellos que hayan escuchado en alguna ocasión La noche de los detectives que hacía Roberto Sánchez en el inexplicablemente desaparecido Si amanece nos vamos de la Cadena SER. Esas piezas radiofónicas inolvidables pasan por reminiscencia de lo que vemos en la serie por la calidad que atesoran ambas. Aunque no coincidan ni por asomo en la duración: cada capítulo dura unos 90 minutos. Esto quizá echaría para atrás a algunos que se interesen por ella, pero que solo haya cinco entregas hasta la fecha y que sea tan entretenida hace que te olvides del tiempo mientras la ves.

Una buena forma de ver Endeavour es sentado en el sofá cuando está cayendo la noche, estimulando así el detective que todos llevamos dentro antes de dormir. Algo que permite a su vez finalizar contento un día gracias a una gran serie con aroma a inteligencia. No se me ocurre mejor plan previo al sueño.