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Entradas etiquetadas como ‘lenguaje’

La fuerza del lenguaje para las personas con discapacidad intelectual

Por Grupo de Vida Independiente y Actualidad y Debate

Estimado director, en nuestro centro leemos a diario su periódico que nos parece de lectura intuitiva y muy interesante para seguir la actualidad. Hoy le escribimos por la sorpresa al leer una noticia sobre los servicios de las urgencias médicas del pasado 27 de enero que le explico a continuación.

Al leer el artículo nos sentimos sorprendidos al ver que aún hoy se utilizan públicamente lenguaje que ya no corresponde al momento que vivimos. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la ONU en 2006, define de manera genérica a quien padece de una o más discapacidades como “persona con discapacidad”. Por ello, las personas con discapacidad intelectual del Centro Ocupacional de AFANIAS Pozuelo (Asociación Pro Personas con Discapacidad Intelectual que lleva 50 años defendiendo esta causa) deseamos que rectifiquen el titular de la noticia del pasado día 27 de enero por considerar que hay usos de lenguaje más apropiados.

Persona con discapacidad intelectual (FEAPS).

Persona con discapacidad intelectual (FEAPS).

Ustedes, como periodistas, entenderán bien la fuerza del lenguaje y su fuerza simbólica. Entenderán que no es lo mismo decir “discapacitados” que “personas con discapacidad” por todas las connotaciones que ambas palabras sugieren. Por eso le rogamos que para evitar el fomento de etiquetas que pueden favorecer la discriminación los medios de comunicación eviten usar palabras como retrasado mental, mongólico, son como niños, discapacitados… En realidad, no somos nada de esto, somos personas, en este caso, con discapacidad intelectual y agradeceríamos que a la hora de redactar sus noticias actualizasen el lenguaje en estos campos, a veces, desconocidos.

Igualmente, queríamos agradecer que nos ayudaran a mejorar la difusión de las noticias relacionadas con las personas con discapacidad ya que ayudan a dar a conocer nuestros problemas en la sociedad actual de la que formamos parte.

Innecesarios varones

Por Xabier Vila Fernández

En su famosa novela 1984, George Orwell introdujo el concepto de “neolengua”, entendida por él como aquel lenguaje tendenciosamente creado para “solucionar necesidades ideológicas”; es decir, cuya intención es estrictamente política: está orientado a imponer una determinada actitud mental a todo aquel que se vale de sus palabras para expresarse. Lo llamativo es que este autor imaginó semejante tipo de manipulación de la lengua en sociedades totalitarias, por eso debería preocuparnos que, por el contrario, esta esté tan presente en las democracias del siglo XXI.La creación de Adán

El ejemplo que con mayor frecuencia escucho (y leo) en los medios de comunicación y en las aulas universitarias (aunque hay otros muchos), es el empleo deliberado y en exclusividad de la voz varón para aludir a los hombres. Así, se utiliza tanto para referirse a un presunto asesino, como a los muertos en un accidente o a los asistentes a un evento. Y hasta explican los profesores de universidad que “En el siglo XIX los varones trabajaban en las minas, en tanto que las mujeres lo hacían en otras actividades”.

Cualquiera que se moleste en consultar un diccionario de español comprobará que en esta lengua la palabra varón designa a las personas de sexo ―no género― masculino, mientras que su correlativo para mentar al sexo ―no género― femenino es la voz hembra, no la voz mujer. Mujer y hombre son vocablos que denotan no el aspecto biológico de nuestra naturaleza, sino el racional y social. En consecuencia, lo correcto, justo y educado para con quienes nos sentimos hombres además de varones, es que se refieran a nosotros con esa hermosa palabra: hombre, la cual se ajusta más a nuestra identidad y construcción sociales que a nuestra herencia biológica. Lo demás es eso; neolengua.

Distorsión del idioma

Por Antonio García

Diccionario de lengua españolaParece ser que queremos distorsionar nuestro idioma. Hagámoslo, pues, con cierta coherencia.

Yo soy médico. Tengo ‘pacientas’ ‘pertenecientas’ a todas las profesiones y actividades: ‘militaras’ (‘tenientas’, ‘cabas’, ‘coronelas’, sargentas…), ‘pilotas’, ‘conserjas’, ‘auxiliaras administrativas’, ‘agentas’ de seguridad, ‘choferas’, capatazas, ‘albañilas’, ‘vigilantas’, ‘miembras’ de diversas asociaciones, presidentas, ‘conferenciantas’…

Algunas de ellas confían en mí contándome sus asuntos personales: unas son ‘brillantas’, otras ‘valientas’, las hay pusilánimas ante ciertos temas, algunas algo ‘arrogantas’, otras ‘humildas’ como ellas solas. Una se me definía como una ‘sujeta ignoranta’ en temas de salud; otra se consideraba una ‘sera humana nobla y amabla’. Recuerdo que una ‘contribuyenta’ (como decía ella) me hablaba siempre del esperado nacimiento de su ‘bebá’. En fin, ‘personajas’ de toda índole.

Desde luego que también tengo hombres a los que atiendo: ‘ordenanzos’, ‘publicistos’, ‘policíos’, ‘aristócratos’, ‘guíos turísticos’, ‘malabaristos’, ‘guardios’ de seguridad, ‘fisioterapeutos’, ‘periodistos’, ‘pediatros’, ‘ludópatos’, ‘logopedos’, y bastantes ‘deportistos’ (‘futbolistos’, ‘tenistos’, ‘golfistos’, ‘atletos’, ‘ciclistos’, ‘motoristos’… ).

Después de bastantes años ya, me considero ‘colego y camarado’ de muchos de ellos. Me cuentan historias como al que le entró en su casa ‘una caca’ con un antifaz, o al que le encantaba viajar y, en una isla, los ‘indígenos’ le dieron una afectuosa despedida”.

Qué hermoso que muchas palabras nos unan, sean comunes para ambos sexos. Palabras que nos hacen más igual a todos los seres humanos.

Hablo español, casada con español, cotizo, pago hipoteca… pero no estoy integrada

Por Ibeth Barragán

He recibido con gran estupefacción la resolución de denegación de nacionalidad por residencia, con un motivo nada objetivo del juez de Getafe, quien dictamina que no he aportado suficiente grado de integración en la sociedad española. El significado de integración social es participar del nivel mínimo de bienestar sociovital alcanzado en un determinado país. BanderaNo es suficiente grado de integración hablar perfectamente el idioma español, habiendo nacido en Colombia, país de habla hispana y con descendencia española. Cotización a la seguridad en los últimos 7 años de residencia en este país. Trabajando actualmente y aportando cada día a esta sociedad. Casada con un nacional español desde el 17-07-2010. Hipoteca de 20 años de mi actual residencia…

Alma máter es otra cosa

Por Jesús Martín

En la página 6 de la edición del lunes 14 de enero se recoge una información según la cual se ha señalado al Duque de Palma como “alma máter” de una trama. Es prácticamente general el uso -indebido- de esta expresión para significar que alguien es el motor o impulsor principal de algo. Aunque seguramente no va a servir de mucho, conviene recordar que este latinismo alude a la universidad como fuente de conocimiento y, específicamente, a la universidad en que alguien determinado ha estudiado. No sería raro que la RAE admitiese el uso espurio de esta expresión ya que, de un tiempo a esta parte, suele santificar los vulgarismos y usos indebidos del lenguaje. Mal de muchos…

Uso y abuso del término “autismo”

Por Anabel Cornago Gómez, mamá de Erik

A pesar de los esfuerzos que muchísimas personas y entidades estamos realizando para erradicar la asociación de autismo con “ausencia de interacción social”, “aislamiento en su propio mundo” o “incapacidad de sentir”, entre otros mitos y falsedades, cada vez son más los periodistas, políticos o líderes de opinión los que con ligereza se suman al uso abusivo del término “autista” para descalificar.

Entendemos que no hay mala intención sino desconocimiento. ¿Por qué hace falta recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otra persona o colectivo? Agradeceríamos utilizaran la amplia adjetivación existente para expresar los conceptos que se pretenden transmitir sin acudir al uso de la palabra “autismo”.

Autismo no es sinónimo de personas indiferentes que viven aisladas en su mundo. Las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican –con o sin lenguaje-, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-. Si se conociera la realidad del autismo, a nadie se le ocurriría más que asociar autismo con “superación”, “esfuerzo”, “nobleza” o “sensibilidad”.

La prevalencia del autismo hoy en día es lo suficientemente significativa como para promover acciones de información y sensibilización, con afirmaciones que se apoyen en evidencias científicas y ajustadas a la realidad. Según el Instituto de Salud Carlos III, uno de cada 150 niños presenta algún trastorno dentro del espectro. Hay más de 300.000 afectados en España y 67 millones en todo el mundo.

Por esta razón, celebramos cualquier intento de comprensión del autismo desde los medios de comunicación y la sociedad en general. No es una enfermedad, sino un síndrome que afecta de manera diferente a cada persona. Hoy en día, los avances se producen siempre y, muchas veces, a pasos de gigante. Con una estimulación adecuada, cuanto más intensa mejor, evolucionan hacia metas impensables hace unos años. Por eso, deberíamos luchar todos juntos para favorecer la inclusión.

De hecho, incluso la Real Academia de la Lengua acaba de modificar la definición de autismo que hasta ahora figura en su diccionario, y está previsto que aparezca en la edición impresa de 2014. Queremos proponer que nos ayude a acabar con los prejuicios, los mitos o los usos peyorativos que a nosotros nos duelen, además de ser un obstáculo terrible para los afectados y su inclusión.

Más información en el Grupo de Facebook Contra los Mitos del Autismo y en los blogs Autismo sin mitos y El sonido de la hierba al crecer.