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¿Un disco vacío o una recopilación de silencios?

Portada del recopilatorio 'Sounds of Silence'

Portada del recopilatorio ‘Sounds of Silence’

La pieza consistía en dos minutos de nada, ni tan siquiera se escucha el sonido de dos personas guardando silencio. John Lennon y Yoko Ono incluyeron Two Minutes Silence (Dos minutos de silencio) en el disco Unfinished Music No. 2: Life with the Lions (1969), el segundo trabajo experimental de la pareja, todavía editado cuando los Beatles no se habían separado.

Aunque se insinúa que es una reacción al traumático aborto que ella acababa de sufrir, rendían homenaje a 4’33”: una pieza en tres movimientos que el compositor experimental estadounidense John Cage (1912-1992) había creado en 1952. La partitura estaba vacía, la orden para los músicos era no tocar sus instrumentos, lo único que se debía escuchar era el ambiente del auditorio.

Sounds of Silence (Sonidos del silencio) es una antología sin sonido, una recopilación de “algunas de las más intrigantes piezas silenciosas” de la historia. El experimento de John Cage y el homenaje de Lennon y Ono son dos de las obras del conjunto de constantes vacío provocados por artistas como Andy Warhol, Yves Klein, Sly & The Family Stone, Robert Wyatt, el vanguardista (letrista) francés Maurice Lemaître, Africa Bambaataa, John Denver, Orbital

Partitura de la obra 4'33''. de John Cage

Partitura de la obra 4’33”. de John Cage

El álbum —bautizado así como guiño a la canción de Simon y Garfunkel The Sound of Silence (1964)— está editado por la discográfica experimental italiana Alga Marguen y se pondrá a la venta el 21 de enero sólo en vinilo y en una limitadísima tirada de 250 ejemplares.

Alga Marguen hace énfasis en el disco como una colección de silencios diferentes unos a otros no sólo por los diversos motivos de los autores para crearlos (“pueden entenderse como un homenaje o un chiste; un ofrecimiento especial o algo totalmente indefinido”), sino porque cada uno conserva un buqué: imperfecciones y particularidades “intrínsecamente unidos al medio de reproducción”, relacionados con el paso del tiempo y el desgaste. El LP presenta los temas tal y como se grabaron en origen, sin remasterizar, como un cuaderno nuevo y amarillento tras haber sido olvidado en un cajón durante décadas.

Helena Celdrán

Un conversor para la nostalgia: de casete a iPod o iPhone

El conversor de cassette a mp3

El conversor de cassette a mp3

El CD sigue sobreviviendo, los discos de vinilo han vuelto, pero la vieja cinta de casete es un subformato que ya no se aprecia ni en la gasolinera más remota.

La firma neoyorquina Hammacher Schlemmer se jacta de ofrecer “lo mejor, lo único, lo inesperado desde hace 164 años”. Vende aparatos que mezclan el diseño, la sorpresa y la dudosa utilidad. En su catálogo, la tienda ofrece un masajeador de manos que parece un híbrido entre sandwichera y guante, el “rejuvenecedor” de pelo con aspecto de caso de bici con orejeras incorporadas, la funda para el iPad con cargador solar

Una cara del aparato muestra el último cacharro estrella de Apple. En el lado contrario, el consumible desfasado que ya nadie quiere: una cinta. Me he permitido traer a la sección de Artefactos el Cassette to iPod Converter (conversor de casete a iPod) por la mezcla de  entusiasmo, melancolía e irritabilidad que produce.

Te hace recordar al walkman que incluso daba la vuelta a la cinta automáticamente, el rebobinado con boli Bic, el espacio que ocupaban las cintas en la maleta cuando te ibas de vacaciones y las querías llevar todas… Y al mismo tiempo tener la certeza de que, a pesar de la imperfección del sistema, no va a haber un iPhone que dure lo mismo que aquella caja negra de botones salientes que demostraba su condición indestructible cuando funcionaba tras caerse de la litera cada noche.

El aparato, que saldrá a la venta este mes y costará 79,95 dólares (62,50 euros), transforma el contenido de una cinta en un archivo mp3 que se almacena en un iPhone o en un iPod touch. También se pueden pasar los archivos a un ordenador para escapar del monopolio elitista de Apple, que ejerce la dictadura sobre cualquier archivo que se almacene en sus artículos.

No es el primer invento de este tipo que invade nuestra nostalgia. En Internet hay otros modelos menos cool, a mejor precio o más profesionales, que no incluyen la ranura ideal para el iPhone , pero seguro que el diseño del cacharrito hará caer a más de uno.

Sólo hay que bajarse una aplicación gratuita, insertar el cassette y darle al play, un gesto en peligro de extinción, y todos los tesoros (y las aberraciones) del pasado quedarán a salvo.

Helena Celdrán

Como dibujar con dos tocadiscos

“Las revoluciones del tocadiscos crean dibujos que sirven como indicadores de temporalidad“, dice el estadounidense Robert Howsare, inventor de Drawing Apparatus (Aparato de dibujo).

Es una máquina simple, pero de resultados complejos. Howsare añade un saliente a cada uno de los dos vinilos que giran en dos tocadiscos. El de la izquierda se mueve a 33 revoluciones por minuto; el de la derecha, a 45.

A esos dos salientes les adjunta un brazo de madera que sostiene un bolígrafo. El papel se llena de elipses -al principio caóticas- que comienzan pronto a organizarse en curvas matemáticas que forman figuras en tres dimensiones. El sonido del bolígrafo, guiado por el brazo de trayectoria cíclica, marca un ritmo monótono pero atractivo que el diseñador describe como “hipnótico y sensual”.

Cuantas más veces gira el disco, mas intrincada se vuelve la ilustración. La técnica recuerda al viejo espirógrafo, a un patrón infinito de M.C. Escher, a una clase de geometría.

Howsare, estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Ohio, no tenía más pretensión que jugar con elementos conocidos para explotar sus posibilidades creativas, buscar la belleza de la sencillez. bujInvirtió menos de 50 dólares (unos 37 euros) en su robot dibujante y los giradiscos son aparatos de los años setenta que rondaban por la casa familiar.

Helena Celdrán

Discos de vinilo ‘operados’

Uno de los discos cortados de Ishac Bertran

Uno de los discos de Ishac Bertran

Mezclar la música en un software de ordenador parece la única manera de hacer bases para canciones, unir ritmos, cambiar de arriba a abajo una canción y crear un nuevo sonido como quien se enfrenta a un proceso de reciclaje.

Pero lejos del monopolio digital que invade nuestras vidas, Ishac Bertran, barcelonés residente en Copenhague (Dinamarca), ha querido experimentar con una nueva manera de crear samples utilizando un invento tan viejo como básico: el disco de vinilo, un soporte de audio inventado en el siglo XIX, de sonido imperfecto y mágico, que se resiste a morir.

El diseñador, emparentado con la ingeniería y la interacción, es un devoto de la última tecnología, pero no olvida los orígenes que hicieron posible este mundo de pantallas táctiles y displays luminosos.

Componiendo la mezcla

Componiendo la mezcla

“Llevado por mi devoción hacia los vinilos y los procesos analógicos (y quizás por mi deseo de ser DJ), emulando la técnica del corta y pega de las cintas de audio, intenté hacer el sampling con vinilos algo más analógico”. En lugar de digitalizar la música de varios vinilos y mezclarla, Bertran compró varios discos de 2ª mano y les quitó trozos de surcos para insertarlos en otros elepés.

Supertramp, Wagner, Paul Anka, Chicago y Lil Jon fueron algunos de los elegidos para el experimento.

El reto llegó a la hora de encontrar la herramienta que le permitiera realizar el corte más limpio, que menos derritiera el disco y que no lo deformara. Tras luchar con una cortadora de porexpán y una cuchilla se encontró con que dejaban huecos que la aguja del tocadiscos no iba a soportar. El cortador laser fue la mejor opción. Extrayendo surcos de un disco con modos de cirujano, Bertrand encajaba las piezas como un puzle de un solo color.

Ha conseguido con éxito que la aguja se enfrente a los sobresaltos del cambio en los surcos, e incluso se ha aprovechado de ese defecto: los saltos crean un nuevo ritmo sobre los dos diferentes ritmos de las canciones que se mezclan y eso ayuda a unificar la mezcla.

Este vídeo es el resultado final:

Helena Celdrán