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Ilustraciones de sensualidad veraniega y cine negro

'Le Dahlia Noir' - © Thomas Danthony - Foto: thomasdanthony.com

‘Le Dahlia Noir’ – © Thomas Danthony – Foto: thomasdanthony.com

Como en una historia de espías, es tan importante lo que se ve como aquello que falta. Las sombras bañan la luz, las identidades se esconden a menudo tras los sombreros y parece haber una historia escondida en cada mínimo objeto y gesto.

Las ilustraciones de Thomas Danthony son sensuales como el silencio en una noche de verano, envuelven múltiples sensaciones en muy pocos elementos. El francés residente en Londres evoca en sus obras la elegancia silueteada del cine negro o el idilio vacacional de los carteles turísticos de los años veinte a mediados del siglo XX. También es capaz de hacerle algún guiño a la contundencia geométrica del op art o a la superficialidad del pop art sin sacrificar su estilo personal.

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‘Ciudades portátiles’ construidas en maletas

'Portable Cities' - Yin Xiuzhen

La visión del equipaje deslizándose sobre las cintas transportadoras del aeropuerto activó la inspiración de la artista. El contenido de una maleta es el hogar de cada uno y cada vez llevamos ese hogar de un lugar a otro con mayor facilidad, las distancias físicas se reducen.

Considerada una figura destacada en el arte contemporáneo chino, Yin Xiuzhen (Beijing, 1963) incluye a menudo en sus trabajos objetos usados y explora en sus creaciones temas relacionados con la globalización y la homogeneización del mundo. Procedente de la capital de China —que en estos últimos años ha arrasado sin piedad con barrios y edificios históricos para hacer sitio a construcciones modernas— es especialmente sensible al modo en que se están desarrollando las ciudades en el presente.

En Portable Cities (Ciudades portátiles), Xiuzhen fabrica urbes con prendas de segunda mano y retales que proceden de los habitantes anónimos de la misma ciudad que representa. Como terreno para los edificios blandos usa maletas usadas abiertas: cofres que atesoran las pertenencias, los recuerdos y los objetos cotidianos y necesarios para quienes viajan. En un momento en que somos capaces de cambiar radicalmente de emplazamiento en unas pocas horas, la artista interpreta la maleta como un ancla a nuestra identidad.

'Portable cities' - Yin Xiuzhen

A lo largo de los años ha creado modelos correspondientes a París, Groningen, Berlín, Düsseldorf, Nueva York, Seattle, Vancouver, Melbourne, varias ciudades chinas (Beijing, el Paso Jiayu, Shénzhen)… Para completar la instalación, la artista pone altavoces dentro creando bandas sonoras para cada lugar y deja una pequeña abertura similar a una mirilla para que el espectador observe, en el fondo de la maleta, un mapa de la ciudad.

Helena Celdrán

'Portable Cities' -Sydney

Yin Xiuzhen - 'Portable Cities' - New York

'Portable cities' - Yin Xiuzhen

'Portable Cities' - Yin Xiuzhen

272 horas en Google Maps para los 28.000 kilómetros de “En la carretera” de Kerouac

Las 55 páginas del libro On the Road for 17.527 miles son algo así como la traducción 2.0 de un viaje mítico, el de la novela En la carretera, el tránsito enfebrecido de Jack Kerouac (1922-1969) por 28.000 kilómetros de asfalto.

Muchos años después —63 tras la escritura de la obra y 58 tras la publicación—, el alemán Gregor Weichbrodt ha volcado en Google Maps (a través de las indicaciones de ruta de la aplicación) todos los detalles geográficos que aparecen en la obra. El resultado es un libro de 66 páginas colmado de carreteras, ramales, cruces, ciudades, puebluchos, gasolineras y otros detalles para emular el tránsito de los héroes con sed de camino de Kerouac. La publicación es gratuita y también se exhibe hasta el 30 de marzo en el festival Poetry Will Be Made By All! (¡La poesía estará escrita por todos!) en Zurich.

Dos de las páginas de "On the Road for 17527 Miles"

Dos de las páginas de “On the Road for 17527 Miles”

Los periplos de En la carretera —cuatro recorridos reales de Kerouac y su colega Neal Cassady (1926-1968) entre 1947 y 1950— se quedarían así para un potencial eviajero en 272 horas de camino por la superficie virtual de los mapas electrónicos.

Weichbrodt, una persona que siente curiosidad por la forma en que las palabras y el lenguaje modelan el mundo transformándolo en realidades paralelas o imaginarias que en ocasiones, y En la carretera es un ejemplo, tienen más substancia que la realidad misma, es consciente de que su iniciativa es una perversión. “Si Kerouac hubiera tenido un sistema de GPS se habría sentido menos libre. Me parece bastante desalentador mostrar un montón de direcciones de ruta para ir en busca del autodescubrimiento”.

Por mucho que algunos sectores académicos la sigan tildando de obra menor y mal escrita, no es la primera vez que la deslumbrante novela —que debe leerse cuanto antes para que la bofetada de libertad que recibes sea intensa, digamos, a los 14 ó 15 años, cuando eres receptivo y no estás contaminado por los deberes sociales— demuestra su permanente vigencia (en el blog dimos cuenta, por ejemplo, de una versión para iPad que rezuma patetismo hipster).

Mapa dibujado a mano por Kerouac del primer viaje de "En la carretera"

Mapa dibujado a mano por Kerouac del primer viaje de “En la carretera”

El mensaje primordial de En la carretera, el movimiento es la mejor cura contra la melancolía, es predicado por todas las tradiciones : “Quien no viaja no conoce el valor de los hombres”, dice un proverbio árabe; “el Camino Sin Rumbo, donde los Hijos de Dios se pierden y, al mismo tiempo, se encuentran”, escribió el místico dominico Meister Eckhart; “se resuelve andando”, resumen un proverbio beduinos; “¡seguid la marcha!”, fue el último consejo de Buda antes de retirarse al nirvana. En suma, como sostenían con su anárquica simpleza los cowboys de las praderas, “un hombre de a pie no es un hombre”.

También con Google Maps como plataforma, existe un homenaje mucho más dulce y literario al ir y venir incansable de Kerouac y Cassady por el suelo estadounidense. Lo realizó con paciencia y amor el escritor Dennis Mansker con mapas interactivos de los cuatro viajes narrados en el libro y citas textuales del libro que emergen de la cartografía en cada uno de los lugares citados:

  • Mapa Uno: verano de 1947, de Nueva York a San Francisco pasando por Denver y regreso.
  • Mapa Dos: invierno de 1949, de Rocky Mount (Carolina del Norte) a San Francisco pasando por Nueva Orleáns.
  • Mapa Tres: primavera de 1949, de Denver a Nueva York pasando por San Francisco.
  • Mapa Cuatro: primavera de 1950, de Nueva York a México DF pasando por Denver.

Por mucho fanatismo y amor que se ponga en el empeño, la verdadera experiencia de En la carretera es leer el libro y, si uno es capaz, tiene zapatos y valentía, enfrentarse a la experiencia nómada de dejar que sea el camino quien decida el movimiento para curar la enfermedad primordial a la que se refería Kerouac: “¿No es cierto que se empieza la vida como un dulce niño que cree en todo lo que pasa bajo el techo de su padre? Luego llega el día de la decepción cuando uno se da cuenta de que es desgraciado y miserable pobre y está ciego y desnudo, y con rostro de fantasma dolorido y amargado camina temblando por la pesadilla de la vida”.

Modelo de Hudson de 1949 como el usado en el segundo viaje de la novela de Kerouac

Modelo de Hudson de 1949 como el usado en el segundo viaje de la novela de Kerouac

Sólo hubo un mecanógrafo capaz de escribir de un tirón una de las novelas más particulares de la historia. Kerouac lo hizo sobre un gran rollo de teletipo de 40 metros de largo porque, como no quería perder el tiempo cambiando de folio, tomó aire y vomitó palabras como un bendito loco.

Hasta el último momento, cuando el alcoholismo le llevó a la neurosis y la paranoia, vivió en la nostalgia de aquella novela fabulosa. Poco antes de morir a los 47 años y con el hígado reventado, resumió así la pretensión antiliteraria de En la carretera: “Tan sólo queríamos follar”.

Ánxel Grove

Cuando viajar tenía glamour

'See Europe Next'

'See Europe Next'

Comenzaba a perfilarse el viaje como posibilidad de ocio, objeto de deseo, escapada de la rutina.

De los años veinte a los cuarenta los transportes evolucionaron hacia la comodidad: hubo un importante desarrollo de los ferrocarriles en Europa y Estados Unidos, los viajes transoceánicos se vendían como el artículo de lujo que eran, los coches comenzaban a ganar en velocidad y diseño.

Los dibujos con destinos de todo el mundo que presento hoy en la sección de Obsesiones pertenecen a la selecta colección de más de 350 carteles de viajes que atesora la Biblioteca Pública de Boston (BPL) y que se diseñaron para campañas turísticas entre los años 1920 y 1940, la llamada Edad de oro del viaje en Estados Unidos.

En los años veinte comenzaron los vuelos comerciales, con valientes pasajeros que subían a los aviones bien abrigados para la experiencia. Los treinta fueron una década de perfeccionamiento, con aparatos bien aislados, 14 pasajeros por avión que iban cómodamente sentados en sillones que se parecían a los de cualquier salón. Ya no había fronteras, se podía visitar Europa, la India, Japón, Nueva Zelanda…

'Alaska via Canadian Pacific. Taku Glacier'

'Alaska via Canadian Pacific'

Los 351 pósters escaneados están a buen tamaño y disponibles para su descarga en la cuenta que la Biblioteca Pública de Boston tiene en Flickr.

Hay paisajes al más puro estilo Art déco, escenas de lujo en el interior del transatlántico French Line que unía Nueva York y París, exquisitas vistas alpinas,  elegantes rostros con expresión de diversión, ilustraciones de mujeres de una belleza exótica y vestidas con trajes locales…

Las exclusivas oficinas de viajes estaban adornadas con esas promesas idílicas. Algunos de sus autores incluso ganaron su fama diseñando las visiones ideales de futuros viajes.

Muchos de esos carteles se observan ahora desde una perspectiva artística, una vez despojados de su propósito publicitario, ya obsoleto para los turistas actuales.

Helena Celdrán