Se nos ve el plumero Se nos ve el plumero

"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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Terremoto, naufragio, tempestad, tsunami…¿Qué más?

La crisis financiera de Estados Unidos pide paso y ya no hay columnas ni palabras suficientes para comunicar a los lectores tan descomunal desaguisado. Los libremercadistas, neoliberales o neoconservadores (hoy agazapados) no saben qué decir. Los tertulianos de la radio y la prensa (con honrosas excepciones), tampoco.

Los dos primeros diarios de pago de España coinciden hoy en el tema y en el tamaño del titular: Wall Street a cinco columnas. Hemos agotado el diccionario de sinónimos y superlativos:

Tempestad, naufragio, terremoto, rescate, tsunami, “in extremis”…

Tantas veces hemos dicho ¡que viene el lobo!, o ¡que viene el crack del 29!, etc., que ya no nos quedan palabras y la exageración se nos sale de la portada.

Para nuestro consuelo, nos queda al menos -eso sí- El Roto con su genial clase de Economía. De modo que eran unos delincuentes… Pues sí. En buena parte, unos eran embaucadores, otros eran ganchos y otros éramos primos. Todos unidos por la codicia. Y esto se repite con frecuencia en pequeña escala. En gran escala, suele repetirse -como nos decía Galbraith en Harvard“siempre que una generación se olvida de la crisis que sufrió la generación anterior”.

Me critican -y con razón- porque he dedicado pocos comentarios en este blog a la crisis económica, habiendo estado tan presente en las portadas de los diarios. Es cierto. Por un lado, tengo la excusa fácil del exceso de trabajo (y varios viajes) para hacer frente precisamente a esta crisis, que también nos azota en 20 minutos, aunque menos que a la media de la prensa.

Pero, por otro lado, es que leo y oigo tantas vaguedades, tanta demagogia, tantas tonterías sobre el origen y consecuencias de esta crisis financiera que me dan ganas de volver a estudiar a la Universidad.

Recuerdo al maestro José Luis Sampedro, catedrático de Estructura Económica (antes se llamaba así), que nos enseñó a hacer siempre la siguiente pregunta. Un día, en el Ateneo de Madrid, le celebré sus enseñanzas y me replicó, jocoso como es él:

“Todo lo que yo pude enseñarte de Economía no vale para nada”.

Cuando me enfrento a crisis como ésta, le recuerdo -siempre con afecto y admiración- y le doy cien veces la razón y las gracias.

¡Qué poco sabemos -o queremos reconocer- sobre las miserias de la condición humana!

Estoy casi seguro de que mi hijo mayor (Erik) no sabe o no recuerda la crisis de Ruiz Mateos y mi hijo pequeño no tiene ni idea de quien es Mario Conde. Nuestra memoria es frágil y selectiva. Muchos lectores de El Mundo habrán olvidado que Mario Conde, el causante de la gran crisis de Banesto, fue accionista fundador y gran inspirador del diario de Pedro Jota.

En este artículo sobre Rumasa de El Mundo de hoy se hace referencia varias veces al dinero del contribuyente. Por el contrario, en el artículo de al lado sobre Mario Conde y Banesto, del mismo diario, no se menciona para nada el dinero del contribuyente.

¿Por qué será, será…?

Muy oportuno este artículo de Miguel Angel Aguilar sobre el poder de la Iglesia Católica en España. El Parlamento (o sea el pueblo español) ha elegido a Carlos Dívar, nuevo presidente del Poder Judicial y del Tribunal Supremo (el presunto Tercer Poder del Estado)

¿Qué fotografía han destacado de él los dos grandes diarios de pago?

El País le pone en portada, genuflexo, rindiendo pleitesía al levantisco cardenal Rouco Varela, jefe de la Iglesia Católica en España (¿el 5º Poder?).

El Mundo le pone directamente de rodillas (¡señor!) ante el sagrario.

¿Quo Vadis Zapatero?

Consideraciones a un arzobispo

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR en El País 30/09/2008

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Madrid, Su Eminencia el cardenal Antonio María Rouco, y algunos de sus colegas en el Colegio Cardenalicio se han referido en diversas ocasiones a la Iglesia perseguida, como si ésa fuera la situación que se viviera en nuestro país. La aparición con sus vestiduras talares de los obispos en manifestaciones callejeras ha sido frecuente en la anterior legislatura y ya se anuncian nuevas convocatorias en relación a distintas medidas legislativas en vigor, como la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, o de proyectos que modificarían la actual regulación sobre el aborto. Pero esa etiqueta de “Iglesia perseguida” se compadece mal, por ejemplo, con la consideración de General de División que se ha concedido al excelentísimo y reverendísimo señor don Juan del Río Martín, Arzobispo Castrense de España, sobre la que más adelante volveremos.

Con Zapatero, “la Conferencia Episcopal ha alcanzado sus últimos objetivos económicos”

Entre tanto, el Gobierno socialista del abominado José Luis Rodríguez Zapatero ha sido muy diligente colmando las aspiraciones de la CEE en el plano de la financiación al elevar del 0,5 al 0,7 el porcentaje de la cuota líquida a ingresar del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que los contribuyentes pueden asignar a la Iglesia, sin que suponga recargo alguno para quienes así lo decidan. La cuestión es que si bien las encuestas del CIS registraban en 2007 que un 78% de los españoles se declaraban católicos, a la hora de marcar con una cruz la casilla que destina fondos a la Iglesia sólo lo hacían una tercera parte de los mismos.

Como reconocía el responsable de asuntos financieros de la Conferencia Episcopal y decano de la Facultad de Economía, profesor Fernando Jiménez Barriocanal, bajo los Gobiernos de Aznar todo eran cortesías verbales pero el avance real en el plano de los dineros era ninguno, mientras que ahora con el presidente Zapatero “la CEE ha alcanzado sus últimos objetivos económicos”. Además, tan relevantes logros se han obtenido sin dejarse pelos en la gatera. Es decir, sin reducir los niveles de agresión practicados desde la bendita emisora episcopal, a cuya antología de insultos hizo referencia en estas páginas del diario EL PAÍS el profesor Joaquín Roy (véase columna titulada Entre un gilipollas y una negra resentida publicada en la edición del pasado 4 de septiembre). La siembra del odio y del antagonismo entre españoles sigue siendo la labor apostólica más destacada de la Cadena con los frutos magníficos que ya se empiezan a recoger.

Enseguida nos entregaremos a preparar con el debido celo, sin cicatería alguna, la venida de Su Santidad el Papa Benedicto XVI a España para presidir un gran encuentro anunciado y es seguro que las autoridades y los fondos del erario público cooperarán de modo decidido a su mayor esplendor. Otra cosa es que las palabras que nos reserve el Sumo Pontífice tengan poco que ver con las pronunciadas en su reciente visita a Francia donde ha tratado del laicismo positivo, un esquema que nosotros por nuestra inmadurez tenemos fuera de alcance. De España la Sede Apostólica quiere otra cosa bien distinta y mientras tanto los obispos nativos seguirán inflamados en la defensa de sus ventajas históricas. Como escribió Cyril Connolly (véase Obra selecta. Editorial Lumen, Barcelona 2005) “la Iglesia, cuando ha sido lo bastante fuerte para hacerlo, ha traicionado sus principios espirituales”.

Recordemos que en los tanteos preelectorales de 2007 se escucharon algunas bravatas socialistas sin sentido a propósito, por ejemplo, del proyecto de suprimir los funerales de Estado, que fueron desmentidas por quienes eran mayores en edad, saber y gobierno. Pero sucede que un repaso exhaustivo al Derecho Eclesiástico del Estado permite comprobar que esa figura de “funerales de Estado” no existe en el ámbito legal. Fue uno de esos inútiles combates fantasmales emprendidos mientras se dejan pasar ocasiones preciosas para que las cosas queden en su sitio. Así se habló también de la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, con un texto impecable, mientras se garantizaba la intangibilidad de los Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede de 4 de diciembre de 1979, negociados antes de la Constitución como por todas partes se hace notar, que están reclamando con urgencia nueva redacción.

Volvamos a la consideración de General de División concedida al Vicario General Castrense de España y observemos que el Acuerdo sobre Asistencia Religiosa en las Fuerzas Armadas en ninguno de sus siete Capítulos ni de sus dos Anexos menciona que deba concederse esa consideración de General de División al arzobispo titular del citado Vicariato. Si se tratara tan sólo de señalar una equiparación retributiva debería hacerse de otro modo para evitar confusiones fuera de lugar. El Gobierno ha renunciado otra vez a las tareas para las que es competente. ¿Por qué?

FIN

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Maria Teresa Fernández de la Vega habló hoy de los diarios gratuitos y ¡lo hizo a favor!. Es valiente la vice. Gracias.