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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

Los videojuegos tienen mucho que avanzar en el camino para transmitir modelos diversos

Los videojuegos tienen mucho que avanzar en el camino de transmitir modelos diversos, tanto de mujeres como de hombres. La hipersexualización de los personajes femeninos va a menos, pero tanto ellos como ellas siguen siendo guapos, delgados y blancos. Y heterosexuales, claro. Empiezo por la conclusión en este post, que va a ser circular.

Este martes en la radio, camino a la redacción, escuché cómo hablaban de Tomb Raider, de la película que en breve se estrenará con la preciosa Alicia Vikander tomando el testigo de Angelina Jolie. Contaban que Vikander defendía la película como feminista y hacían rápida memoria del videojuego, del hito que supuso poner a una mujer fuerte y capaz como heroína de acción allá por 1996, también de las críticas que recibió por conjugar aquello con una imagen hipersexualizada tanto en los videojuegos como en las películas posteriores. Un repaso a la evolución del personaje que mi compañero Daniel González ha publicado este miércoles en 20minutos y que os invito a leer.

Hace mucho que ya no, pero en la segunda mitad de los años 90 y principios de los 2000 estuve escribiendo mucho sobre videojuegos. Recuerdo perfectamente el impacto que supuso Tomb Raider y las copias que llegaron después. Es innegable que la hipersexualización del personaje era tremenda. Estaba diseñada para exacerbar sus atributos femeninos hasta extremos exagerados, saltándose a la torera las proporciones reales del cuerpo humana e incluso las leyes de la física.

No viví una buena época en lo que a este tema se refiere, aunque confieso no haber sido tan consciente de la problemática que entrañaba por aquel entonces. Aumentaba exponencialmente la potencia de las máquinas y la calidad gráfica de los juegos, y abundaban las mujeres digitales imposibles. Especialmente en juegos de acción, RPGs, y lucha. No todo era así, por supuesto. Aumentaba porque se asumía desde la industria que el perfil de jugador en ese tipo de títulos era mayoritariamente masculino y joven lo querría así. Influido probablemente también porque una mayoría de creadores también eran varones. En aquel entonces aún quedaban lejos las huelgas feministas o términos como empoderarse o sororidad.

Pasamos en muy poco tiempo de maravillas como Prince of Persia o Monkey Island que gráficamente no se podían permitir esos alardes a que algunos juegos aspirasen a ser como recorrer una Playboy (de hecho, Playboy tuvo su propio videojuego). Recuerdo, por ejemplo, a las chicas luchadoras de Dead or Alive, que habrían sido incapaces de dar una patada porque el peso de sus pechos las habría hecho quebrarse por la cintura y que exhibían actitudes de actrices porno en los preliminares. Llegaron a ponerlas en la playa en bikini en una versión del juego hecho pensando en el solaz de los que estaban a los mandos más que en la jugabilidad.

Lo que veíamos en polígonos salpicaba al sector  de los videojuegos en el mundo real con ferias con azafatas espectaculares en atuendos minúsculos y reportajes y galerías de fotos que se recreaban en estos aspectos en los medios especializados.

Dejé de escribir sobre videojuegos cuando se intuía que aquella explosión hormonal tendía a aplacarse. Ahora estoy bastante alejada de lo que se cuece, los videojuegos que entran en casa son los de Pokémon, Zelda o Mario Party, pero me cuentan que ha cambiado mucho, que esa hipersexualización de los personajes femeninos va cada vez a menos. Siguen siendo muy monas, delgadas y casi siempre blancas, pero se nota que la industria va pisando el freno de modo acorde con los tiempos. Ya no se doblarían por la cintura salvo en algunos títulos muy puntuales.

Y me alegro.

Pero creo que no sobra poner el foco en los hombres de juegos similares. En ellas la hipersexualización es muy llamativa por los shorts y los pechos enormes, pero ellos también estaban diseñados con cuerpos perfectos y les hacían lucirlos.  Tipos duros y atractivos siempre, sin excepción. No podían molar más.

Os presento a Sam Fisher (mi favorito, un regalo hacerle acechar y asesinar en Splinter Cell) y a Snake, de Metal Gear solid. Son coetáneos de Lara Croft y famosísimos en el universo de los videojuegos.

Y aquí algún otro personaje ya veterano:

Los tíos de los videojuegos de acción o lucha siempre estaban perfectamente musculados, con ropa paramilitar, torsos al aire o camisetas de tirantes que les ayudaban a lucirse y escenas que se regodeaban en su potencia física. Y aunque hablo en pasado, con ellos sigue sucediendo.

Tom Clancy’s Ghost Recon, uno de los videojuegos más vendidos el pasado año.

Con ellos y con ellas. Insisto en que siguen siendo muy monas, delgadas y mayoritariamente blancas. También sexis, aunque sus físicos ya sean plausibles.

La moderna Lara Croft. Realista y más tapada, pero una belleza.

Es un cuestionable por los modelos que transmiten, por lo que entra al final por los ojos como deseable. No son juegos para niños pequeños, pero juegan a ellos adolescentes y adultos y educa erróneamente nuestra mirada, dificulta el proceso de quererse a uno mismo tal y como es.

Cuando hablamos de que transmitimos modelos imposibles desde los medios y la publicidad, habría que incluir a los videojuegos como parte del problema. Y me da la impresión de que los videojuegos van un paso por detrás. No solo en cuestión de los cuerpos y rostros que presentan, también en la escasez de diversidad.

También os digo que siempre creí que los problemas verdaderamente graves del sexismo en el mundo de los videojuegos eran otros muy distintos.En un post de este mismo blog, en 2013, os contaba que había ido a la presentación de un título de Skylanders con mi hija de cinco años y su prima.

Llamaba la atención, sorprendía a muchos, ver a las dos enanas jugando encantadas y conociendo los personajes, desmontando con sus manitas sus mitades para crear híbridos de personajes que son la gran novedad del juego, (si las viejas figuras sirvieran para el nuevo, que no es el caso, ya sería perfecto). Más que por su edad, por el hecho de que fueran niñas amantes de las princesitas.

¿Esas niñitas? ¿De verdad les gusta ese videojuego?

Pero de eso, si os parece, mejor hablamos otro día.skylanders

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Bastian.Sevilla

    La idiosincrasia del jurado elimina de la fase final y de un posible premio al corto 2.092, de esta forma el jurado respondiendo a intereses ajenos al buen trabajo, a la buena presentación, a los efectos,…y selecciona a cortos de menor calidad que el susodicho.https://www.youtube.com/watch?v=Ad5hDBG9zrY

    14 marzo 2018 | 09:47

  2. Dice ser Geralt de Rivia

    Me encanta que gente que no tiene ni idea venga a hablar de videojuegos. El de la foto no es David, si no John, mas conocido como Naked Snake o Big Boss. Y precisamente, la foto es dela escena mas emotiva de Metal Gear Solid 3, el juego con el mejor personaje femenino de la historia.

    14 marzo 2018 | 09:52

  3. Dice ser avestruz

    Buenas,

    Siento que me repito, pero, al lío. Los juegos, como las películas los puedes jugar o pasar de ellos. Me parece lamentable que la sociedad se esté quejando del arte (porque es lo que es) cuando es una forma de expresión del autor (o autores) para su público. Que no te gusta, no lo ves y punto. O no lo juegas. El mercado tiene suficientes títulos como para buscar uno que te guste más o menos, pero no vayamos criticando que tal juego es violento, machista, feminista, racista, homófobo, intolerante, etc… Cuando dedido ver, por ejemplo, La jungla de cristal, sé a lo que me atengo: lenguaje ordinario, violencia, tiros, peleas, etc… pero la veo porque me gusta.
    Criticando el trabajo de los demás acotamos la creatividad de futuros proyectos, no dejamos que el/la/los/las artistas dejen fluir su inspiración (nos ofenda o no, nos guste o no). Así que menos criticar y más buscar películas, juegos, libros, series que nos gusten. Y podemos criticarlos dando nuestra opinión, pero nada de demonizar.

    Un saludo.

    14 marzo 2018 | 10:33

  4. Dice ser .

    No, si no hace falta que venga gente que no juega a videojuegos a estropeárnoslos a los demás.
    Por culpa de gente como usted yo ya no juego, porque nos van llenando los juegos de marxismo cultural y eso apesta.

    14 marzo 2018 | 10:41

  5. Dice ser wawa

    Aunque no es equivocado nada de lo quedices no es como si no hubiera miles de videojuegos que si tienen roles y modelos diversos.
    Solo que a quien se le da bombo y platillo es siempre a los mismos.

    No voy a dar ejemplos porque de verdad que hay miles. Y me parece importante cambiar el discurso.
    El problema no son los v ideojuegos, son las Superproducciones de videojjuegos, los triple A, que no pueden arriesgarse a perder dinero.

    No se puede meter a toda la industria en el mismo saco.

    14 marzo 2018 | 10:48

  6. Dice ser unoquepasabaporaqui

    Estamos llegando al punto en el que la gente que no juega a videojuegos decide como tienen que ser estos en base a cuatro fotos o videos que ven por la red.

    14 marzo 2018 | 11:34

  7. Dice ser Oliver

    Lo que siempre te digo cuando sacas el temita este. Los videojuegos NO son un servicio público. El que pone la pasta, se la juega, y por tanto elige quién sale. Te guste o no te guste. Si quieres que salgan minorías, pon tú la pasta y a ver si tienes suerte.

    ¡Qué fácil es pedir cosas con las pelas de los demás!

    14 marzo 2018 | 11:42

  8. Dice ser arc1776

    Pues ya sabeis mujeres, cread vuestro propio estudio y haced los videojuegos que querais.
    Hay muchas “feministas” con muchisimo dinero que seguro os lo daran para esta nueva aventura empresarial.

    14 marzo 2018 | 12:53

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