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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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‘Conducta animal’, una película animalista en cocina, con Lluvia Rojo y Adrián Lastra

No sé mucho de este proyecto cinematográfico, lo confieso. En parte porque aún anda en cocina (vegana). No obstante, con la promesa de contar más en un futuro, no quería dejar de destacar que Conducta animal existe, que está en proceso, para ese seamos más los que le sigamos la pista.

¿Por qué? Hay varios motivos:

Su protagonista es Lluvia Rojo, a los que la mayoría conocerán por su papel en Cuéntame y que es una reconocida activista de los derechos de los animales. Hace de cocinera vegana en busca de venganza, nada menos.

Porque tras la película está Miguel Romero (periodista y director de cine, nominado al goya y nominado como mejor realizador de tv por el programa BuscaMundos) que asegura que el mensaje que intenta difundir la obra es la lucha por los derechos de los animales.

Porque hay protectoras de animales detrás y delante de las cámaras. “Las protectoras que intervienen y que han supervisado el rodaje, dando fe y comprobando que ningún animal sufriera ni el más mínimo malestar, son A.L.B.A y Doghorsecity, que llevan trabajando en España más de dos décadas y que, entre ambas asociaciones, rescatan y encuentran un nuevo hogar para más de 4.000 animales”.

Porque la película es un trabajo colaborativo en el que también participan Adrián Lastra (Velvet, Fuga de cerebros, etc), Jordi Sánchez (El “recio” de Laqueseavecina), Álex O´Doguerty, Enrique Villén y muchos otros.

Y porque la promocionan bromeando con que inaugura el género del gore vegano.

¿No os ha picado la curiosidad?

Me gustan los animales, por eso no me gustan las películas que protagonizan animales

Me gustan los animales, pero no me suelen gustar las películas protagonizadas por animales ni tengo especial interés en verlas. Sinceramente, me cuesta pensar en alguna que colocaría entre mis favoritas. Excepción hecha cuando era una niña y veía  El corcel negro o a Lassie, en alguno de los únicos dos canales que teníamos. Me gustaría pensar que los collies que participaron en esos rodajes antiquísimos fueron tratados con consideración y no sufrieron maltrato en ningún momento. Imposible tener la seguridad.

No me gusta en líneas generales por distintos motivos. Por un lado, porque (siempre hay excepciones, ya lo sé) no suelen ser cintas que tengan gran calidad. Por otro, porque dudo del trato que se les haya dispensado. El historial de maltrato y muerte a animales en rodajes es largo.

Si se trata de animales salvajes, tigres, osos, elefantes… Mi opinión es similar al uso de estos animales en los circos. No es vida para ellos y debería evitarse. Que se hagan películas de animación o se les recree digitalmente, como la joven princesa Leia de Rogue One o la variada fauna de la última versión de El libro de la selva. La tecnología ya lo permite. ¿Recordáis el tigre de La vida de Pi? Una película que tal vez escape a eso de que los films con animales suelen ser malos o regulares. Pues a punto estuvo de morir ahogado.

Los perros parecen los animales más aptos para estas tareas cinematográficas. Probablemente los únicos. También los caballos, si no se les pide ninguna proeza, aunque en El Hobbit no se las pedían y eran solo comparsas y hubo una pequeña masacre (y sí, esa también cuenta como película entre regular y mala).

Volviendo a los canes, no dudo que haya habido perros que han participado en rodajes disfrutando incluso. Pero tampoco acaba de gustarme, porque sigo con la duda. No hay certezas. Y suele pasar que acaban poniendo de moda determinadas razas, modas que nunca acaban bien y que no deberían ni producirse, porque los perros son parte de nuestra familia y no complementos a nuestro estilo.

Si los animales que aparecen son cachorros, ya me saltan todas las alarmas. Los cachorros deben estar jugando, socializando, tranquilos y ajenos a los rodajes.

Este fin de semana dimos la noticia de que cinco cachorros murieron rodando la película de Disney Cachorros en la nieve. Animales con dos meses, que aún no pueden estar separados de su madres.

Hoy ha sido noticia el maltrato de un pastor alemán al que se obligó a entrar en un torrente artificial y su casi fallecimiento (solo tenéis que poner el sonido y escuchar los gritos pidiendo que se le saque del agua cuanto antes) en el rodaje de la película A Dog’s Purpose, de inminente estreno en EE UU y para la que PETA ha pedido un boicot.

Por todo eso no me gustan las películas en las que aparecen animales, por eso a veces encuentro a gente sorprendida cuando le digo que no he visto la película de Hachikō o el último Colmillo blanco.

Si queréis abrir los ojos a lo que realmente significa ese mensaje presente en todas las películas de origen estadounidense que aseguran que ningún animal ha sufrido daños en el rodaje, leed (despacito y con atención, que lo merece) a Marta Peirano en Ningún animal sufrió daños durante el rodaje (salvo los que murieron a golpes, ahogados o empalados)

Y la próxima vez que estéis viendo una película en la que aparecen animales preguntaos: ¿Ningún animal sufrió daños durante el rodaje? ¿Seguro?

De momento nadie va a poder darnos la certeza.

‘Mascotas’, una película de animación infantil en la que la adopción está muy presente

He podido ver dos veces ya la película de animación de Universal (Illumination Entertainment en realidad, los creadores de Gru y los Minions) que se estrena el 5 de agosto y que nos muestra la vida oculta de nuestras mascotas, una suerte de Toy Story en el que en lugar de seguir las andanzas de los juguetes, son los animales que comparten vida con  nosotros los protagonistas: perros, gatos, periquitos, cobayas, conejos…

El arranque enamorará a cualquiera que tenga perro o gato. Es una tierna delicia ver esa relación perfecta entre Katie y Max, el cachorro que regalaban dentro de una caja de cartón en la calle y que la chica neoyorquina adopta. Max se define en ese bonito inicio como compañero de piso de Katie, algo mucho más ajustado y deseable que el término de mascota que da título a la película, que a muchos nos chirría y que los ‘animales liberados del yugo del ser humano’ que conoceremos más adelante usan de forma despectiva.

Mascotas en castellano es una palabra que tiene unas connotaciones que me impiden usarla con mis perros y gatos.

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Pero sigamos con la película. Lo primero que hay que tener en cuenta si vamos a verla, es que se trata de una película infantil. Pero no al estilo de Toy Story, aunque hay más similitudes con la cinta de Pixar…

(ojo, que toca un leve spoiler, si queréis leerlo seleccionad el texto)

…también hay aquí un recién llegado que despierta los celos del que era hasta ese momento el único rey de la casa, también aquí ambos se verán fuera de su hogar y lejos de su adorada humana y tendrán que pasar una serie de aventuras que los harán conocerse y apreciarse. Y en torno suyo hay una serie de personajes no tan secundarios, creados con mimo.

(fin del spoiler)

¿Por qué no es una película infantil al estilo de Toy Story o de otras películas de Pixar? Porque es una película en la que los adultos vamos a echar en falta más carga de profundidad. Pasados los primeros minutos se deja influenciar por la vertiginosa locura de los Minions y su órdago a la realidad. El resultado es una película que gusta a los niños, bastante según mi experiencia, y a los adultos como mucho nos entretiene, salvo por algunos destellos.

Desde el plano animalista, hay muchas pinceladas interesantes que probablemente calarán en los niños que la vean. La adopción sobrevuela toda la cinta, ninguno de los dos perros protagonistas proceden de una tienda. De hecho el enorme equivalente a Buzz Lightyear tiene una bonita y triste historia detrás. En la película veremos gatos callejeros y otros animales que malviven abandonados y guardando rencor a sus dueños en la oscura trastienda neoyorquina, incluso buscando venganza, aunque lo que en realidad desean es volver a encontrar el calor de un hogar. Es también de apreciar cómo muestra la positiva relación que se puede establecer entre animales y seres humanos.

Pero recordad, en la película lo que prima es la diversión, las persecuciones vertiginosas y la locura humanizada de unos animales que, salvo hablar en lenguaje humano, son tan o más capaces que nosotros.

Para una reseña algo más estándar de Mascotas, aquí tenéis lo publicado en el blog de Madre Reciente.

Por cierto, este sábado 30 de julio y con motivo del estreno de esta película hay un evento perruno en Alicante, en la recién inaugurada playa dogfriendly de Agua Amarga.

Desde las 10 de la mañana y durante todo el día, los asistentes y sus acompañantes de cuatro patas contarán con circuitos de agility y entrenamiento con monitores y especialistas que les ayuden en su actividad, talleres de adiestramiento en positivo, además de talleres adaptados para niños donde aprenderán, entre otras cosas, a cuidar y asear a sus mascotas. Además, gracias a la colaboración de Kiwoko, los animales podrán disfrutar de un banquete de comida y bebida para que afronten el día con toda su energía.

Y para terminar os dejo con unos cuantos perretes similares a Max que buscan una segunda oportunidad. Están en la protectora madrileña ACURN.

‘Yo Galgo’, una película documental que busca financiación en Kickstarter

imageHoy voy a ceder este espacio a Yeray López Portillo, que está peleando por conseguir la financiación que le permita llevar a cabo una película documental protagonizada por el galgo, un perro que simboliza lo que les pasa a miles de otros, de raza y sin ella, en este país por el poco control que rodea a la actividad cinegética y la visión instrumental que tienen la mayoría de los cazadores de estos animales.

No son instrumentos que usar y descartar, son seres que sienten, crean vínculos y sufren.

Y ahora sí, estas son sus palabras:

El día que un galgo entró en mi vida no hubo vuelta atrás, ya no podía apartar la mirada y el pensamiento de lo que sabía sucedía con estos perros, tenía que actuar. Así fue como empecé a filmar una historia que me llevó de vuelta a España tras unos años viviendo en el extranjero.

El galgo que despertó mi el interés por hacer este largometraje documental se llama Bacalao. Siempre me he preguntado qué habría pasado con Bacalao si no nos hubiéramos encontrado, así fue cómo comencé a investigar lo que sucede con estos lebreles. Poco a poco fui siendo aceptado en los círculos galgueros y de otras índoles a los que normalmente uno no tiene acceso. Han pasado casi tres años desde que empecé Yo Galgo y ahora me gustaría pedir vuestra ayuda para terminarla. Por favor, participa en nuestro crowdfunding.

LA HISTORIA

La película explora las pasiones por competir, criar y cazar con galgos, así como las consecuencias que estas poco reguladas prácticas tienen para miles de galgos en España. No es un mundo fácil de retratar, el miedo y la desconfianza abundan en torno al galgo, pero tuve suerte. He estado en los campos con mi galgo lo suficiente como para parecer de fiar y ser acogido por algunos galgueros, gitanos, ONG y diferentes personas que trabajan con galgos. Estoy muy agradecido por su ayuda.

Yo Galgo cuenta una historia que supera la individualidad y el localismo; tradición, identidad, folclore y cultura se mezclan aquí con las formas con las que nos relacionamos con los animales y entre nosotros. En el galgo nos encontramos con una España muy particular, como congelada en el tiempo, dura, en la que el galgo se convierte en una figura invisible que, de alguna manera, la sociedad ha aceptado como sufridora y mira hacia otro lado. Siempre ha habido algo sobre el galgo de lo que nadie quiere hablar. Bueno, yo sí.
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‘White God’, el Espartaco de los perros mestizos (o de los indignados)

Ayer estuve en el preestreno de una película a la que tenía muchas ganas: White God del húngaro Kornel Mundruczo, ya os lo conté aquí hace unos meses. Acudí al cine expectante y salí tibia. ¿Por qué? Os voy a dar una explicación que a partir de cierto punto contendrá spoilers, pero avisaré no os preocupéis.
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Es una película interesante y original, sin duda, y encierra mucho mérito. Manejar doscientos perros como lo hacen y lograr tanto de su perro protagonista (que en realidad son dos animales diferentes) y la jauría que lo acompaña no es nada fácil y da lugar a imágenes impactantes como la que ilustra el cartel, pero tal vez nacido de ese lógico orgullo por la proeza conseguida abusan de repetir demasiados planos semejantes. Un error, porque cuando repites un truco llamativo muchas veces acaba perdiendo su brillo.

Y ahí viene el que creo que es el primer gran problema de la película: su exceso de metraje. No es sólo que haya sobrante de planos de perros corriendo, en grupo o en solitario, es que también hay demasiada niña en bicicleta, demasiado de casi todo. Con media hora menos habría resultado una cinta mucho más efectiva.

Hay un segundo gran problema a mi parecer, y es el mensaje que quiere transmitir, que puede dar lugar a interpretaciones erróneas y a fomentar prejuicios (y aquí estoy pensando más en términos de protección animal que cinematográficos). No es un argumento que se pueda seguir con literalidad, por mucho realismo que haya en determinados momentos, por que vista así no tiene ni pies ni cabeza. Es todo una gran alegoría, “un cuentito” decía una amiga al salir del cine, otro explicaba que era claramente simbólica del movimiento indignado cuando se concebía el guión. Yo, que tal vez soy más elemental, me quedo con que muestra la maldad del ser humano, como envilece la inocencia con un golpe de efecto sobre lo que pasaría si esa inocencia se rebelase, pero creo que a este Espartaco canino le falta un norte claro y disfraza de poesía y simbolismo cierta carencia de rumbo y agujeros de guión.
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Susie’s Hope, una historia de protección animal llevada al cine

8116219212_0e87bc17b4Donna Lawrence es una animalista que sobrevivió al ataque de un pitbull. Después adoptó a una cachorra cruce de pitbull, Susie, a la que encontró en unas condiciones deplorables: la habían golpeado, quemado y dado por muerta. Se pueden apreciar perfectamente las huellas del maltrato en su cuerpo.

La suya es una preciosa historia de amor, juntas aprendieron a perdonar y olvidar e iniciaron un esfuerzo tremendo de protección animal en Carolina del Norte. Susie es ahora un perro de servicio y terapia que visita hospitales, guarderías, unidades de quemados… para inspirar fuerza y demostrar que todo es posible.

Donna y Susie, por ejemplo, han logrado que en Carolina del Norte, estado en el que no había apenas penas por maltrato animal, se convirtiera en un delito con pena de cárcel.

En su empeño, en su campaña, contó con la ayuda del senador Don Vaughan, la directora de la protectora Marsha Williams y muchos otros, pero ella fua l aque lo lidero. Donna y Susie además hacen mucho por la concienciación animal: visitan toda clase de escuelas, ferias, grupos, fundaciones… para transmitir el amor y la sensibilidad hacia los animales.

Yo sigo hace tiempo su página en Facebook y Twitter y os la recomiendo.

 

La película, de la que ya hay tráiler y que espero que se estrene en España aunque no tengo todas conmigo, destinará el 15% de toda la recaudación a su causa. ¿Y cual es su causa? La protección animal, obviamente.

Y me encanta que haya una película como Susie’s hope. La concienciación es la clave para que las cosas cambien. Es importantísimo seguir rescatando animales, pero cuanto más transmitamos a la sociedad la necesidad de responsabilizarse de sus animales, de la adopción en lugar de la compra, de la tolerancia cero al maltrato animal… más cerca estaremos de lograr una solución final.