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Cuando la pequeña pantalla se comió a la grande

Girls, la serie que ha cambiado la forma de ver a las chicas en la tele

Hace seis años se estrenó Girls suscitando un mar de críticas cuyo origen radicaba en la escasa costumbre de encontrarse con personajes reales femeninos en televisión. Las chicas de Girls, pero sobre todo Hannah Horvath, fueron tildadas de inmediato de «niñatas», «pijas», «neuróticas». ¿Lo eran? Sí. Pero como siempre sucede con los personajes femeninos, los términos despectivos fueron más virulentos, llenando redes sociales y artículos de adjetivos que jamás se habrían empleado para calificar a un hombre. Lena Dunham, encarnada en Hannah, casi hubiera tenido que emigrar a Marte antes que volver a ofender al personal enseñando su cuerpo regordete y sus «teticas de cabra», a años luz de las estilizadas figuras de actrices-modelo a las que nos tiene acostumbrada la cultura audiovisual.

Aunque hemos visto tíos realmente horrorosos de protagonistas (gordos, peludos, maleducados… sí, Tony Soprano, hablo de ti), la visión de una veinteañera que no parecía Gisele Bündchen horrorizaba al personal pese a que el mundo está plagado de chicas como ella. «Oh», decían los cánones, «esta visión es ofensiva e insultante», mientras una girl inteligente y sagaz ponía en marcha una serie que iba a cambiar muchas cosas. Lena Dunham, al contrario que su personaje, sí iba a ser la voz de su generación.

Al mismo tiempo que muchos criticaban la serie diciendo que no se sentían identificados con ella (hombres en su mayoría), mujeres urbanas y, cómo no, algo neuróticas y perdidas, sonreían/mos al ver a las chicas zozobrar después de tantas promesas generacionales. Como ellas, el haber estudiado una carrera no nos había catapultado directamente al éxito. Como ellas, nos habíamos visto envueltas en relaciones que habían naufragado. Como ellas, habíamos salido de fiesta loca, hecho miles de tonterías y, por supuesto, habíamos discutido a muerte con las amigas.

A pesar de vivir en Nueva York, la ciudad más rica y cosmopolita del planeta, Hannah, Marnie, Shoshanna y Jessa tenían los mismos problemas que las chicas blancas occidentales de clase media-alta. La serie estaba dirigida a un público muy concreto y ponía el dedo en la llaga con inteligencia, un sentido del humor muy fino y, lo más importante, una honestidad inusual que, poco a poco, y a pesar de las críticas furibundas, fue calando entre los espectadores, ganando adeptos para la causa.

Girls ha sido una serie que ha ido creciendo temporada a temporada, y que nos ha hecho crecer como espectadores. También ha aportado su granito de arena a la lucha feminista poniendo en tela de juicio convenciones, prejuicios y problemáticas como el acoso sexual y el abuso de poder en el brutal «American Bitch» (S06E03) o la búsqueda de la felicidad en «One Man’s Trash» (S02E05), donde dos personas a la deriva se encontraban para darse un poco de cariño en un mundo incierto (pese a todos los comentarios se centrase en la imposibilidad de que un guaperas se enrollase con una gordita).
Sin embargo, a pesar de que Girls ha tenido algunos episodios magistrales que pueden verse como pequeñas joyas encapsuladas en medio de cada temporada, la verdadera grandeza de la serie ha sido reflejar con comicidad y dramatismo los sentimientos ambivalentes a los que nos enfrentamos en nuestro camino a la madurez, así como la supervivencia (o no) de esas amistades que creíamos para siempre y que se han alejado de nuestras vidas por diferentes sendas.

En una época de profundo cambio vital, donde las vicisitudes existenciales inciden en nuestro carácter, empezamos a comprender que, en la vida, muchas de las certezas se desvanecen mientras otros imprevistos aparecen ante nosotros tomando el control. Como Hannah, nos damos cuenta de que hay que esforzarse y hacer renuncias. Y que, además de los sueños, la existencia puede poner trabas o simplemente salir al paso desmontando nuestros planes o creando nuevos.

Quizás por eso me ha parecido tan real el final de la serie: el verdadero choque de Hannah con la madurez. El egocentrismo tiene que dar un paso atrás porque ahora hay una vida en juego. Ha sido su decisión, meditada o no, y tiene que hacerse cargo como… un adulto. ¿Reemprenderá su pasión por la escritura? Creo que sí. Pero de una manera más serena, dándose cuenta de que la vida es mucho más que alcanzar el éxito antes de los treinta. Y a lo mejor hasta consigue (a veces) su deseo de «One Man’s Trash»: ser feliz.

Una conclusión para cada personaje

Y en este fluir de la vida ha habido risas y reconciliaciones como la emotiva escena con Jessa; la pelea con Shoshanna, que se ha convertido en alguien muy diferente a la inocente chica del principio, e incluso momentos profundamente dramáticos como la conversación con Adam, cuando Hannah se da cuenta de los castillos en el aire se desmoronan porque no es factible su relación y, sobre todo, porque ya no siente lo mismo por él. Las cosas pasan y nos dejan huella. Y a veces es imposible hacer tábula rasa.

Otro de los aciertos de Girls, que se ha visto en mayor parte durante las últimas temporadas, es la constatación de que los padres no son dioses sino seres de carne y hueso, que pueden estar tan perdidos como nosotros, que tienen sus propias vidas y que no siempre estarán ahí para respaldarnos. Todas estas tramas han ayudado a mostrar la complejidad de las relaciones en esa época de nuestra vida tan crucial, y han permitido que el universo de Girls se sienta cercano y real.

La sexta temporada, la más meta y la más Dunham de todas (Girls dentro de Girls en la película de Jessa y Adam me ha parecido formidable como guiño y también como resorte para que Adam reflexionara sobre la historia de ambos), ha sabido ofrecer con lucidez un final para cada personaje: un soplo de esperanza para el solitario Ray en el carrusel y un proyecto de vida; un poco de amor e impulso para la carrera de Elijah; un compromiso (¡con un japonés!) para Shoshanna; un nuevo comienzo y la recuperación de una amistad para la inestable Jessa y una revelación para Marnie, que por fin es consciente de que no puede aferrarse a una vida que no es la suya ni cuidar al hijo de otra: tiene que salir al mundo y tomar su propio rumbo.

Para Hannah queda lo más duro: la incontestable verdad de que la maternidad es un estado de no retorno, con problemas tan tangibles que te catapultan directamente hacia una etapa de tu vida donde no hay tiempo para otra cosa (o muy poco) excepto la crianza. Y por lo que se ve en el último episodio «Latching» (S06E10), el proceso hasta asimilarlo puede ser largo y doloroso. ¿Ha sido Hannah una kamikaze al tomar esta decisión? Así lo creo. Como también creo que es coherente con su particular forma de actuar siguiendo sus impulsos, sin meditar demasiado.

Con este mosaico de vidas, que hablan de una generación en la que nos reconocemos, Lena Dunham nos ha ofrecido un repertorio de grandes personajes, pero sobre todo nos ha dado a la obsesiva, insufrible, encantadora, alocada y buenaza Hannah, cuyo cuerpo imperfecto hemos aprendido a amar, y que con su imagen ha contribuido a cambiar para siempre la forma de representar a las chicas en la televisión. Por todo ello solo queda dar las gracias.

Nota en Mis Puntuaciones

Ya sabéis que por un módico precio tenéis a vuestra disposición Las series de mi vida, donde disecciono algunas ficciones con la que he disfrutado muchísimo como Doctor en Alaska, Twin Peaks, Los Soprano, Mad Men o Breaking Bad.

Y esperando que os sumerjáis en bosques oscuros, viajes en el tiempo y magia, Araneida sigue brillando al son de una pretérita canción.

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Genial artículo!! Yo creo que en la serie se puede reconocer cualquier persona que esté pasando el mismo momento vital que los personajes de Girls. Casi todo lo que ha vivido Hanna en estas seis temporadas me ha pasado o lo he sentido estos años. Desde aquí quiero reivindicar a Ray, un personaje que me cautiva y cuyo final me ha parecido muy acertado, y también el riesgo que ha tomado la autora en esta última temporada que ha sido un 10.

    04 mayo 2017 | 10:51

  2. Dice ser A ver series

    Gracias, Fernando! Sí, creo que sabe transmitir muy bien lo que es el tránsito hacia la madurez y eso le sucede a todos, chicos y chicas. Respecto a lo que comentas de Ray, yo también me he alegrado mucho y, junto con Jessa, fueron los dos momentos en los que lloré. La temporada ha sido magnífica, lúcida y llena de grandes momentos. Qué serie tan genial 🙂

    04 mayo 2017 | 10:56

  3. Dice ser Antonio Sánchez

    …estoy buscando el día adecuado para ver la última temporada. El artículo me ha encantado.

    04 mayo 2017 | 11:32

  4. Dice ser A ver series

    Muchas gracias, Antonio. Pero creo que te habrás spoileado algunas cosas si lo has leído entero O-O

    04 mayo 2017 | 11:35

  5. Dice ser Antonio Sánchez

    si,lo he leído entero…pero no pasa nada, tengo la misma ilusión por verla.

    04 mayo 2017 | 11:38

  6. Dice ser A ver series

    Antonio Sánchez En realidad es más importante cómo pasa lo que pasa que lo que pasa 😉 Disfruta del visionado y si te apetece después comentamos.

    04 mayo 2017 | 11:40

  7. Dice ser SHEILA

    ¡Qué gran artículo Cecilia! Como siempre digo, es, después de leerte, cuando doy por cerrada una serie.

    Por poner una pega, esperaba un episodio final más emotivo, teniendo en cuenta la última temporada con la que he llorado más de una vez, me quedé como fría. El episodio me pareció fabuloso, pero no como final de serie, no sé, era como si me faltara algo. Claro que esto no es motivo suficiente para no apreciar lo maravillosa y grande que es GIRLS. Una verdadera joya. ❤

    04 mayo 2017 | 15:02

  8. Dice ser Sheila Muñoz

    No hay mejor despedida que la tuya .
    Ya te lo he dicho todo, por aquí, por allá…
    ¡Cómo vamos a echar de menos a Hannah y sus chicas!

    04 mayo 2017 | 15:30

  9. Dice ser A ver series

    Muchas gracias, guapa! Nuestras chicas merecían una bonita despedida, que nos han dado mucho. Un beso!

    04 mayo 2017 | 16:34

  10. Dice ser Raimundo Rubio

    Al final, es como el matriarcado moderno, cada un@ acaba donde debía, se agradece el sincretismo, la síntesis y la originalidad. Nada se puede alargar demasiado.

    05 mayo 2017 | 07:52

  11. Dice ser Monica Sangrador

    El algún momento la retomaré porque creo que es una de esas series que marcan un estilo diferente y tienen que verse; yo creo que la dejé abandonada tras la tercera temporada porque no me entusiasmaba demasiado pero por lo que cuentas que los personajes fueron creciendo y mejorando

    05 mayo 2017 | 10:21

  12. Dice ser A ver series

    jeje, no sé muy bien a qué te refieres con lo de matriarcado moderno, ¿me lo explicas?

    05 mayo 2017 | 10:45

  13. Dice ser A ver series

    Pues la verdad es que no sé qué decirte. Quizás si no te gustaba en la tercera temporada no es para ti, simplemente. Es una serie importante que ha cambiado cosas, pero no tienes que obligarte a ver algo que no te gusta. ¡Y menos con tanta oferta! Un beso!

    05 mayo 2017 | 10:46

  14. Dice ser Monica Sangrador

    Mas que no gustarme no me enganchó, pero quería darle una oportunidad…. como dices hay tanta oferta que la dejaré para cuando tenga menos pendientes¡

    05 mayo 2017 | 10:51

  15. Dice ser A ver series

    Monica Sangrador Claro! Pues para veranito y sin prisas 🙂

    05 mayo 2017 | 11:25

  16. Mil gracias, Sheila. Qué honor!!
    Pues la verdad es que estoy bastante de acuerdo en lo que comentas. Quizás, por emoción, el penúltimo episodio se acercó más a la típica finale que el último, con la maternidad de Hannah, que parece un epílogo. ¡Pero ya sabemos que Girls no es una serie para nada convencional! La verdad es que es una pena que haya acabado, pero por otra parte es mejor que sea así: ya hemos visto demasiadas series que por estirar el chicle acaban perdiendo su esencia. Un abrazo, guapa, y gracias por el comentario 😀

    05 mayo 2017 | 13:08

  17. Dice ser Nazaret

    Por fin puedo leer tu despedida de una de mis series favoritas del mundo entero.
    Una serie que me costó pillar y que siempre recomiendo con el inciso del “al principio cuesta, pero no la dejes”. A mí me pasó que empecé y me pareció una serie para adolescentes, me pareció vacía… ¡Qué equivocada estaba!. La dejé de ver a mitad de la primera temporada. Claudiqué. Y decidí retomarla un año después porque no hacía sino leer críticas fabulosas sobre la serie de Lenna. Y ya ahí empecé a amar a estos personajes sin remedio.
    He disfrutado de casa temporada y he sufrido cada capítulo de esta última como una despedida. Me ha emocionado mucho el penúltimo capítulo y el capítulos ocho, el de Adam, y el último no me ha parecido adecuado para un capítulo final.
    Tengo a Hannah como una feminista de pro, como una defensora de la mujer libre y me ha chirriado mucho esa oda a la lactancia materna y asociada a la buena madre que tanto detesto. Pero un final inadecuado, no mancha una serie brillante y unos personajes maravillosos a los que quiero hagan lo que hagan.

    07 junio 2017 | 13:29

  18. Aunque a mí me ha gustado, comprendo que sea un final que chirría justo por lo que comentas. Es completamente diferente a lo que se esperaba de ella, aunque la vida es tan inesperada y sorprendente como lo que le pasa a Hannah, y en ese sentido me parece muy bueno. Además, va a tener que enfrentarse a otras dificultades si quiere continuar con su decisión de escribir 🙂 Yo creo que le vendrá bien para madurar. Un beso!

    05 septiembre 2017 | 10:54

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