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El MET libera de derechos 375.000 imágenes para que las uses, mezcles y compartas

 “The Death of Cleopatra” by Guido Cagnacci (Italian, Santarcangelo di Romagna 1601–1663 Vienna) via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

“The Death of Cleopatra” by Guido Cagnacci (Italian, Santarcangelo di Romagna 1601–1663 Vienna) via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

 “Death” by German via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

“Death” by German via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

 “The Death of Ophelia” by Eugène Delacroix (French, Charenton-Saint-Maurice 1798–1863 Paris), Villain (French, active 1822–53), William Shakespeare (British, Stratford-upon-Avon 1564–1616 Stratford-upon-Avon) via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

“The Death of Ophelia” by Eugène Delacroix (French, Charenton-Saint-Maurice 1798–1863 Paris), Villain (French, active 1822–53), William Shakespeare (British, Stratford-upon-Avon 1564–1616 Stratford-upon-Avon) via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

 “The Death of Munrow” by British, Staffordshire via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

“ “The Death of Munrow” by British, Staffordshire via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

 “The Dance of Death” by Anonymous, German, 16th century via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

“The Dance of Death” by Anonymous, German, 16th century via The Metropolitan Museum of Art is licensed under CC0 1.0

Tan variada e intensa, tan apasionada y emocionante, como esta selección de cinco imágenes es la colección que el Museo Metropolitano de Nueva York (MET en sus siglas inglesas) acaba de liberar de derechos de uso. Son nada menos que 375.000 cuadros, dibujos, ilustraciones, grabados, serigrafías y fotos de objetos que abarcan la historia del arte, la decoración, el interiorismo, el diseño, las artes gráficas, el téxtil y casi cualquier otra disciplina creativa.

El proyecto que llaman Acceso Abierto al MET aplica a todas las imágenes una licencia Creative Commons Cero (CC0 1.0 Universal), que permite el uso, reutilización y distribución de las piezas siempre que se citen créditos similares a los que aparecen en los cuadros, estampas y grabados de arriba. El museo ha abierto un GitHub para aclarar cualquier duda.

“Este de política hacia el Acceso Abierto es hito la evolución digital del MET y una fuerte apuesta para aumentar el acceso a nuestra colección”, dice en el anuncio Loic Tallon, responsable de digitalación de la pinacoteca, una de las más ricas del mundo, con 1,5 millones de objetos de un arco cultural de 5.000 años. “Esta es la mejor manera de cumplir la misión del museo en la era digital”, añade.

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Liberan para camisetas, tatuajes o pósters los diseños del disco postrero de Bowie

Bowie Blackstar © Jonathan Barnbrook

Bowie Blackstar © Jonathan Barnbrook

El diseñador gráfico y tipógrafo Jonathan Barnbrook (1956), uno de los más aclamados y con mayor grado de conciencia social y política del sector, acaba de anunciar que libera de derechos de autor todos los elementos gráficos de Blackstar, el disco que David Bowie grabó mientras era tratado de un cáncer de hígado y editó poco antes de morir sin revelar a casi nadie la gravedad de su estado, aunque dejando muchas pistas en sus dos últimos álbumes.

El estudio de Barnbrook, que ha colocado los diseños en esta página para que puedan ser bajados en alta resolución —el que abre la entrada mide, por ejemplo, a 300 puntos por pulgada, 21,17 centímetros de lado—, explica:

En Barnbrook nos encantó trabajar con David Bowie. Simplemente era uno de las personas más amables e inspiradoras que hemos conocido. En memoria de David y su el espíritu de apertura estamos liberando los elementos de las ilustraciones de su último álbum ★ (Blackstar) para descargar desde aquí libremente bajo una licencia Creative Commons NonCommercial-ShareAlike. Eso significa que puedes hacer camisetas, tatuajes, colocarlos en casa para recordar a David (…) Sólo pedimos que de ninguna manera cree o venda productos comerciales con o basados en ellos.

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‘Folium’ podría cambiar el libro de arte tal y como lo conocemos

Una de las páginas de 'Follium' - Tom Burtonwood

Una de las páginas de ‘Follium’ – Tom Burtonwood

A menudo en los libros de arte la pintura y la fotografía salen bien parados. En cuidadas ediciones, con papel de buen gramaje y un gran cuidado en el balance de colores, las reproducciones lucen esplendorosas. La escultura y el relieve tienen mucho más que perder: las fotos inevitablemente aplanan los volúmenes, se pierde el esmero que el autor puso en cada detalle de la obra, no existe la opción de apreciar desde cada ángulo cómo la luz juega con las formas.

Lo que propone Tom Burtonwood podría terminar con la incapacidad de disfrutar de los relieves de las piezas que escapan a las dos dimensiones. El artista estadounidense se ha especializado en los últimos años en la realización de impresiones en 3D y explora desde un punto de vista creativo y también técnico las posibilidades del apetitoso medio. Escribe en su página web que las impresiones en 3D son a la escultura y al diseño “lo que el sampler fue para el hip hop” y destaca que el rápido progreso técnico del medio acelera la creación de prototipos y acorta cada vez más “la distancia entre la idea y el producto, el problema y la solución, el diseñador y el usuario final”.

En 2013 presentó en Thingiverse —una web en la que los usuarios se intercambian de manera altruista patrones de diseño para crear impresiones en 3D— una idea que podría revolucionar a medio plazo el concepto que tenemos de las publicaciones de arte. Orihon era un libro en forma de acordeón con seis relieves producidos a partir de escaneos de piezas originales tan diferentes entre sí y separadas en el tiempo como una “colosal cabeza” olmeca, el torso de un emperador del Imperio Romano o la escultura de uno de los leones que presiden el edificio del Instituto de Arte de Chicago, la ciudad en la que vive el artista.

Todas las obras procedían de las colecciones permanentes de varios museos estadounidenses y estaban agrupadas en el pequeño tomo sin demasiado criterio, pero el objeto fue el primer paso para entender cómo la tecnología de las impresoras 3D podía ponerse al servicio de la divulgación del arte mediante el tacto.

Con licencia Creative Commons, cualquiera con acceso a una impresora 3D puede seguir fabricando su ejemplar de Orihon, un experimento que sirvió para dar paso a Folium, un libro mucho más refinado y sólo con reproducciones de bajos relieves del Instituto de Arte de Chicago, que concedió al autor un programa de artista en residencia y ha producido el proyecto.

También con licencia Creative Commons y disponible para su descarga, Burtonwood creó la pieza entre enero y agosto de 2014 con una selección de trabajos que abarcan 2.000 años de historia. Un panel arquitectónico del siglo IX procedente de Java (Indonesia), un relieve de la dinastía ptolemaica (año 305-30 a.e.c) que representa a una reina o a una diosa, una piedra que ilustra la coronación de Moctezuma II datada en el siglo XV…

El título, Folium, viene del término en latín para hoja y hace referencia a los elementos plásticos en forma de hoja diseñados para que cada página se pueda pasar y además separar del resto del tomo. Cada reproducción está en positivo y en negativo de tal manera que se puede hasta rellenar la versión hueca con arcilla u otros materiales moldeables. Teniendo en cuenta la potencial utilidad que este sistema puede tener para los invidentes, la lista de obras y la introducción también está en braille.

Helena Celdrán

Portada de 'Folium' - Tom Burtonwood

Portada de ‘Folium’ – Tom Burtonwood

Página tres del libro de relieves 'Folium' - Tom Burtonwood

Página tres del libro de relieves ‘Folium’ – Tom Burtonwood

'Orihon', el libro-acordeón de Tom Burtonwood que sirvió de prototipo para 'Folium'

‘Orihon’, el libro-acordeón de Tom Burtonwood que sirvió de prototipo para ‘Folium’

Contraportada de 'Folium' en braille

Contraportada de ‘Folium’ en braille

Imagen digital del prototipo de 'Folium' - Tom Burtonwood

Imagen digital del prototipo de ‘Folium’ – Tom Burtonwood

Imagen digital del prototipo de 'Folium' - Tom Burtonwood

Imagen digital del prototipo de ‘Folium’ – Tom Burtonwood

‘Tarjetas escurridizas’, un juego para volver a relacionarnos con extraños

'Sneaky Cards'“Pon esta tarjeta en el libro/la revista/el periódico de alguien. Al encontrarla, añade el nombre de la publicación a la lista de la tarjeta. Después, cuélala en el libro/periódico de otra persona. Si el receptor te pilla, tienes que quedártela de nuevo”. “Haz reir a alguien. Cuando lo consigas, dale este tarjeta”. “Manten una conversación con un desconocido. Al terminar la conversación, dale la tarjeta. Ahora él tendrá que hacer lo mismo”. “Consigue que un famoso te firme la tarjeta y pásasela a otra persona”.

Con mucha brevedad y misterio, los mensajes de las fichas dan instrucciones para que su portador las cumpla sin rechistar, para que se atreva a realizar pequeñas misiones (con cierto componente de improvisación y de flashmob) que en circunstancias normales no llevaría a cabo.

Sneaky Cards (Tarjetas escurridizas) es un juego que fomenta una manera creativa de divertirse y de crear conexiones sociales “rompiendo el tedio de la vida diaria”. El portador debe quedarse sin tarjetas para terminar el juego en un proceso que puede durar unos días o alargarse durante años: lo más importante es experimentar la satisfacción de hacer cosas que se salen de lo normal e involucrar a otros en la aventura. “Las tarjetas nos llevan a reexaminar facetas de la cotidianeidad, cambiar la manera en que nos relacionamos con la gente, con nuestro ambiente, con las palabras o casi con cualquier cosa”, dicen sus inventores.

"Convence a un desconocido para cambiarte algo por esta tarjeta. Puede ser cualquier cosa. Un abrazo, un mapa u otra cosa: sé creativo"

“Convence a un desconocido para cambiarte algo por esta tarjeta. Puede ser cualquier cosa. Un abrazo, un mapa u otra cosa. Sé creativo”

La iniciativa —firmada por Drop-Card Games, un recién nacido colectivo— es del diseñador de juegos residente en Australia Harry Lee, que presentó el proyecto para el concurso Digital Open (basado en iniciativas Creative Commons) en 2009, pero no fue hasta finales de 2013 cuando empezaron a popularizarse. A través de Reddit, una web estadounidense que permite a los usuarios compartir vínculos e información sobre todo tipo de temas y experiencias; un grupo de personas comenzó a aportar ideas para nuevas tarjetas y el diseñador Cody Borst se lanzó a diseñar el mazo completo.

Tras publicarlas en Internet con licencia Creative Commons, animan a quien lo desee a descargar, imprimir y compartir las tarjetas, que se clasifican en siete colores: las azules “ponen a prueba tu audacia y caradura”, las amarillas “requieren habilidades de disimulo y espionaje”, las rojas “implican encontrar cosas, y no sólo objetos”, las verdes “tienen que ver con la buena voluntad y con dar a los demás”, las moradas “plagarán tu cerebro con rompecabezas”, las naranjas “te retan a crear arte con un propósito” y las plateadas “son tarjetas informativas”.

Además existen varios sets. El original tiene 50 unidades, pero también los hay más pequeños (de 9) para iniciarse en la aventura o competir entre amigos. Incluso hayuna edición especial navideña. El juego es una excusa perfecta para alegrarle el día a alguien invitándolo a un café, despertar la curiosidad de un extraño cuando encuentre la misteriosa ficha acompañada de un haiku japonés, informar a quien tú decidas de un dato curioso (por ejemplo, que los pingüinos tienen una glándula sobre la cuenca ocular que convierte el agua salada en agua dulce).

Ya que todas las propuestas tienen algo de travesura o de acto surrealista —aunque también de buena acción— sus creadores avisan de que el juego funciona mejor “en ambientes sociales comunes” como facultades, oficinas, campamentos, fiestas… Lugares en los que muchos se reconocen de vista. Las tarjetas escurridizas pueden ser la herramienta ideal para conocer mejor al vecino, a quien coincide esporádicamente en una cafetería universitaria, a las personas que vemos de lejos a diario y aún así no saludamos.

Helena Celdrán

"Encuentra a un desconocido que se haga una foto contigo. Cuando te den esta tarjeta, hazte una foto con un perfecto desconocido. Cuando ya la hayas hecho, dale la tarjeta"

“Encuentra a un desconocido que se haga una foto contigo. Cuando te den esta tarjeta, hazte una foto con un perfecto desconocido. Cuando ya la hayas hecho, dale la tarjeta”

"Hazle un regalo a alguien. Regálale la última cosa de esta lista a alguien junto a la tarjeta. Antes de entregar la tarjeta, añade otro objeto a la lista".

“Hazle un regalo a alguien. Regálale la última cosa de esta lista a alguien junto a la tarjeta. Antes de entregar la tarjeta, añade otro objeto a la lista”.

"Deja esta tarjeta en el asiento de un bus, un avión, un tren, etc. Si encuentras esta tarjeta, puedes cogerla y dejarla en otro lugar. Cuanto más lejos viaje, mejor".

“Deja esta tarjeta en el asiento de un bus, un avión, un tren, etc. Si encuentras esta tarjeta, puedes cogerla y dejarla en otro lugar. Cuanto más lejos viaje, mejor”.

"Diseña y propaga una 'Sneaky Card'. Crea una en Sneakycards.net y dale esta tarjeta junto a la nueva a alguien de acuerdo con las normas de la nueva tarjeta"

“Diseña y propaga una ‘Sneaky Card’. Crea una en Sneakycards.net y dale esta tarjeta junto a la nueva a alguien de acuerdo con las normas de la nueva tarjeta”