Se nos ve el plumero Se nos ve el plumero

"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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Pizarra con ideas para ZP y Rajoy

A buenas horas…El FMI nos mete prisa ahora para reducir el déficit. Desde luego, a país flaco todo son pulgas.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí, si hace tres años teníamos superávit?

En septiembre de 2008, estalló a lo bestia la doble crisis (financiera mundial e inmobiliaria española) y entramos en el círculo vicioso de la recesión: cierran empresas que no venden, aumentan los despidos para reducir capacidad productiva y pérdidas, desaparece el crédito, cae el consumo, etc..

Hay menos empleados (y el Estado ingresa menos por el Impuesto sobre la Renta), bajan los beneficios de las empresas (y el Estado ingresa menos por Sociedades), cae el consumo (y se recauda menos por el IVA), etc..

O sea, caen los ingresos públicos. Y, a la vez, aumentan los gastos del Estado central, autonómico y local, porque crecen las necesidades sociales de los más perjudicados (parados, enfermos, hipotecados, sin techo, subsidios, etc.) así como las necesidades anticíclicas de inversión pública, con el fin de compensar la caída de la inversión privada. El Estado acude a cubrir los fallos del mercado (Plan E, Plan Renove, infraestructuras, subsidios extras, etc.)

Como en cualquier familia, empresa o país, si bajan los ingresos y no se reducen los gastos (o sea: si de gasta más de lo que se tiene) no habrá más remedio que recurrir al crédito o a la bancarrota.

¿Y si los bancos (o los especuladores/inversores de los mercados internacionales) no se fían de la solvencia de la familia, de la empresa o del país en cuestión?

En ese caso, te suben los tipos de interés y te acortan los plazos o, en el límite, te niegan el crédito y te hundes en la miseria.

Lo de siempre: los bancos prestan barato a quien no lo necesita y muy caro (y con condiciones draconianas) a quien no tiene más remedio que pasar por el aro. O, como dicen los clásicos:

“El banco te ofrece un paraguas cuando hace sol y te lo quita cuando llueve”

Y eso que España no tiene quien le gane históricamente en cuanto a credibilidad y capacidad crediticia internacional (otra cosa es el precio) ya que siempre (al menos, desde Isabel II, que yo sepa) ha devuelto a tiempo todos sus préstamos exteriores.

España es un país de fiar (¡sí, como lo oyen!) a pesar de la pobre y triste imagen interior y exterior que proyectan Zapatero y Rajoy.

Zapatero se apuntó muy flamenco al tiento ese que dice:

“Tiempo dale tiempo al tiempo/

que el tiempo lo cura tooo”

Y Rajoy, poco amigo de tomar decisiones ni de aportar ideas concretas, por si acaso, se afilió pronto al catastrofismo tan derechista de “cuanto peor, mejor”

Después de más de dos horas de buscar soluciones a la crisis, lo único que se les ocurrió ayer a Zapatero y a Rajoy fue:

1.- Repetir que ambos apoyaban el rescate financiero de Grecia aprobado por el eurogrupo. Ya lo sabíamos por activa y por pasiva. A Rajoy se le vieron las ganas de repetir, una vez más, que aunque España no es Grecia, Zapatero nos lleva por el camino tortuoso de Grecia. Inventan las malas lenguas que, al despedirse de Zapatero en la escalinata de la Moncloa, Rajoy le dijo:

“Muchas Grecias”

2.-Confirmar el viejo acuerdo que ya tenían sellado previamente sobre la reforma de la Ley de Cajas de Ahorro. Zapatero lo había acordado con Isidro Fainé (presidente de la Caixa y de la CECA (la madre Confederación de Cajas). Rajoy también lo tenía medio apalabrado con Rodrigo Rato (flamante presidente de Caja Madrid y -quizás por eso- nunca más competidor suyo por la Moncloa).

¿De qué hablaron entonces ayer durante más de dos horas en la Moncloa?

Ni idea.

A falta de líderes con altura de miras y con pocas ideas, ¿qué podemos hacer los ciudadanos de a pie?

Acabo de hacer esta pregunta inocente a unos colegas de 20 minutos, durante el almuerzo (€11,50) de hoy en El Rincón del Pato.

Surgieron, de pronto, un montón de sugerencias desordenadas y de ideas y/o problemas de los que mismamente podrían haberse ocupado ayer Zapatero y Rajoy.

Me puse a tomar nota, a toda prisa, y ahora copio las notas en esta impovisada pizarra, que ofrezco a los lectores para que, en sus comentarios, vayan completando la lista. Veo notas manuscritas de mis colegas, algunas escritas al margen, que no acierto a descifrar. Que me disculpen.

Ahí va:

Pizarra de sugerencias y/o problemas para Zapatero y Rajoy

¿Qué hacer?

1.- Marsans y la imagen de la CEOE

2.- Reducción de salarios y reparto de los costes de la crisis. Sindicatos agazapados

3.- Déficit público ¿insoportable? ¿Reducción drástica o gradual?

4.- Paro masivo en sectores intensivos en mano de obra y de baja productividad.

5.- Cómo invertir más en sectores intensivos en capital con alta productividad

6.- Endeudamiento alto, sobre todo el privado, pero asumible y menos grave que el de otros países hipócritas que nos llaman PIGS.

7.- Crisis inmobiliaria. Se acabaron las licencias urbanísticas municipales y disminuyó la financiación corrupta de los partidos.

8.- ¿Cómo van a pagar ahora los partidos a sus liberados o a rellenar sus sobresueldos? Decimos “sobre-sueldos” porque algunos partidos repartían el dinero en sobres.

9.- Doble crisis sobre bancos y cajas: Crisis financiera mundial y crisis inmobiliaria nacional.

10.- Bancos en guerra pro el pasivo para reventar a las Cajas en apuros.

11.- No hay crédito. Se piden pocos créditos y se dan menos.

12.- No hay soberanía monetaria. Desde el nacimiento del euro, no tenemos en nuestras manos la política monetaria. Si crecen las economías del euro más que la española y el BCE sube el tipo de interés nos puede hacer mucha pupa.

13.- La política fiscal está limitada por el Pacto de Estabilidad de la eurozona. Nuestro cochero está en Europa y lleva la rienda de la política monetaria y (casi) prácticamente también la rienda de la política fiscal. Teóricamente, la política fiscal está en manos de los gobiernos nacionales pero si se desmandan, son castigados.

14.- La clave está en el “casi”. ¿Qué podemos hacer en política fiscal para cumplir con los objetivos del Pacto de Estabilidad?Desde luego, reducir el déficit público.

15.- Inversión y gastos corrientes.

16.- Estado central

17.- Comunidades Autónoma

18.- Ayuntamientos

19.- ¿Cómo mejorar en tecnología?

20.- Aumenta muchísimo la tasa de ahorro ya que no se consume por falta de confianza y/o miedo al futuro.

21.- Consumir más ahora es un acto de solidaridad

22.- Falta clase empresarial y gerencial. Pero no se puede improvisar.

23.- Revisar el sistema educativo con un pacto de Estado que hoy mismo ya ha fracasado.

24.- ¿Demasiados funcionarios y pocos empresarios?

25.- Hay margen para que las empresas españolas se implanten en el exterior y ganar cuotas de mercado.

26.- La deuda neta española es casi el 80% del PIB (privada sobre todo). Si no reducimos el déficit, nos cobrarán más en cada renovación de la deuda.

27.- Hay signos positivos: aumenta la inversión privada en bienes de equipo, crece la producción industrial, se apuntan 100.000 afiliados más a la Seguridad Social desde Navidad, se reduce en abril el paro registrado, pero esas buenas noticias caen en terreno poco fértil. La gente apenas se las cree por el abuso que se hace de la propaganda sin fundamento. Es lo que pasa con el ¡lobo! ¡lobo!.

28.- La economía española puede mantener crecimientos del PIB del 1-2% durante 2-3 años y así no creamos empleo suficiente para absorber la tasa de paro insoportable actual.

29.- Tampoco hay trabajo para muchos inmigrantes. ¿Se puede controlar mejor la inmigración legal e ilegal? ¿Se pueden devolver los inmigrantes ilegales a sus países de origen?

30.- Si la economía sigue estancada o creciendo al 1% ¿puede haber problemas de orden público?

31.- Si se hace un recorte drástico del déficit ¿puede haber problemas de orden público?

32.- Los inmigrantes quieren integrarse, son un factor de estabilización, mejoran la productividad y pueden/deben ejercer presión sobre los altos salarios. Pero los salarios no bajan pese al ejército de parados actuales…

33.- ¿De cuantos funcionarios podríamos prescindir sin paralizar el funcionamiento normal del Estado?

34.- ¿Ha llegado el momento de desempolvar el Libro Blanco de la Sanidad de Fernando Abril Martorellpara reducir el déficit?

35.- Instalar el copago en sanidad, aunque sea de 1 euro por visita y/o receta.

36.- Más Internet a tope.

37.- Subir los impuestos (IVA y especiales) para reducir el déficit.

38.- Acuerdo nacional sobre el diagnóstico económico y el plan de ajuste.

39.- Falta un sistema razonable y moderno de formación y selección de élites y cuerpos de la Administración (para la política y la empresa)

40.- Revisión de las posiciones vitalicias.

41.- Lista consensuada de reformas pendientes y líneas generales de actuación.

42.- El Estatuto catalán y el Tribunal Constitucional

43.- Gürtel y la corrupción en los partidos políticos

44.- Garzón y la Ley de la Memoria Histórica: ¿otra vez, las dos Españas?

45.- Lo que faltaba: pederastas en la Iglesia Católica, crisis y financiación de las iglesias. Libertad religiosa de verdad.

46.- El debate de la Educación y el velo islámico.

47.- Reforma del sistema judicial. La transición democática no ha llegado a la Justicia.

48.- Las leyes, en España, son orientaciones. Es más barato infringirlas, y pagar la multa, que respetarlas.

49.- Faltan líderes políticos, económicos, sociales, intelectuales, etc., con generosidad y altura de miras.

50.- No hay hombres de Estado. Nuestros líderes son chatos, dubitativos, indecisos, miedosos, actúan sólo guiados por el corto plazo, de cara a la galería, no por convicción.

50.- Sobra hipocresía y falsedad en la vida pública.

51.- Mal uso del dinero público (que es el dinero de todos). Los políticos lo utilizan discrecionalmente y arbitrariamente para pagar favores a los amigos y/o para protegerse de los enemigos.

52.- Detección y análisis de restos de la Dictadura franquista que aún perduran y apestan en las leyes vigentes en la Democracia. (Por ejemplo, de las leyes laborales de Girón, etc.)

53.- Cerrar el pasado (bien, y de una vez) para poder proyectar juntos el futuro.

Suma y sigue…

Gracias por llegar hasta aquí, pese al desorden de esta improvisada lista. ¡Menuda sobremesa! Y sin chupito.

Obama:¡No nos falles… tan pronto!

La reverencia (doblando el espinazo casi 90 grados) del presidente Omaba ante el rey Abdulá de Arabia Saudita canta mucho.

La derecha norteamericana ha aprovechado la ocasión para acusar a Obama de mulsumán oculto, de falso cristiano (dicen que no ha ido a la Iglesia desde que vive en la Casa Blanca). Su acercamiento al mundo islámico es notable y muy loable. Sin embargo, me parece inaceptable la reverencia que ha hecho ante un rey medieval que mantiene a su país sometido a leyes coránicas anacrónicas y costumbres crueles inadmisibles para el mundo civilizado del siglo XXI. Es el primer fallo grave que observo en Obama desde que gobierna el Imperio.

La imagen ha circulado por numerosas televisiones de todo el mundo y se encuentra con facilidad en Google o en Youtube. Hoy está en la portada y en página completa de El Mundo. También está, naturalmente, en 20 minutos.es.

Sin embargo, hoy me ha costado trabajo encontrar esa imagen, o alguna noticia sobre ella, en el diario El País. Ha sido imposible. No hay ni rastro en sus páginas.

1.- ¿Será porque no se han enterado del asunto?

2.- ¿Acaso está protegiendo El País la buena imagen del presidente Obama?

En cualquiera de ambos casos, El País está haciendo gala de mal periodismo al privar a sus lectores (y yo soy uno de ellos, decepcionado) de una imagen muy relevante: el líder de Occidente mostrando vasallaje a uno de los peores líderes de Oriente.

La imagen me ha escandalizado. No acabo de comprender el porqué de esa vergonzosa reverencia hecha por un líder demócrata -el más poderoso del mundo- hacia el jefe de una dinastía tiránica y medieval.

John Stewart, presentador del Daily Show, un telediario cómico con más éxito de audiencia que los “serios”, lanzó un grito de horror (“¡¡¡NOOOO!!!”) al ver la reverencia que Obama hacía en Londres al rey Abdulá de Arabia Saudita.

Ante las burlas merecidas de los conservadores, y de algunos medios demócratas, la Casa Blanca ha desmentido que se tratara de una reverencia. El portavoz del presidente norteamericano lo explica diciendo que Obama es mucho más alto que el rey Abdulá y que, al estrechar sus dos manos, no tuvo más remedio que inclinarse. La diferencia de estatura es notable, ya que el saudí no supera -según la imagen- al pequeño Sarkozy.

La pregunta que queda en el aire es si Barack Husein Obama hizo esta reverencia de forma premeditada, como un mensaje de respeto al mundo islámico, o fue una simple reacción espontánea, una torpe respuesta de novato en el protocolo internacional, impresionado por el oropel, los ropajes exóticos o el turbante del rey saudí.

Ya sabemos que los norteamericanos no son especialmente finos -¡si lo sabré yo!- en asuntos de protocolo en las relaciones internacionales y especialmente con la realeza. Su informalidad y naturalidad es conocida y/o envidiada en otras partes del mundo.

Ese mismo día de la recepción del G-20 en Londres -el pasado 1 de abril- la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, le echó el brazo al hombro de su graciosa majestad, la reina Isabel II de Inglaterra. La reina inglesa -que tiene más conchas que un galápago y menos altura (física) que el rey saudí- correspondió a la familiaridad de la señora Obama cogiéndola por la cintura. Fue una foto majestuosa de primera página.

¡Qué día para el señor Metternich! El cochero de la Europa tradicional solía decir -en plena revolución francesa- que había que morir por el protocolo.

El primer ministro inglés, Gordon Brown, también se llevó otro chasco cuando, al entrar en su domicilio del 10 de Downing Street, Barack Obama le tendió la mano al guardia que, firme e impasibe el ademán, vigilaba la residencia oficial del premier británico. Aturdido por el gesto tan inesperado, el policía estrecho la mano de Obama y dejó a Gordon Brown sin saber qué hacer, o sea, colgado de la brocha y sin escalera.

No es la primera vez que las maneras poco versallescas de los presidentes norteamericanos generan polémicas diplomáticas. El presidente Jimmy (que es como decir “Jaimito“) Carter nunca supo muy bien cómo acabar con las inclinaciones de cabeza en Japón. Trató de ser simpático con el emperador nipón y, sin conocer bien el complejísimo mundo de las reverencias del Imperio del Sol Naciente, se enredó con sucesivas inclinaciones de réplica y dúplica, interminables, hasta que le dijeron que ya era suficiente. Su Majestad Imperial– casi un dios viviente- no pudo evitar una sonrisa de perdón y complacencia ante aquel surense productor de cacahuetes.

Mucha más enjundia tuvo el debate que precedió al saludo oficial entre John F. Kennedy, el primer presidente católico de EE.UU., y el Papa al entrar en el Vaticano.

Si Kennedy hacía reverencia y/o besaba la mano al Pontífice podría ser interpretado como un gesto de vasallaje y sumisión ante su jefe religioso. Este gesto podría influir en la política interna de los Estados Unidos . ¿La dictaría el Papa en lo que se refiere al aborto, el sexo, a la educación religiosa en las escuelas, etc.?

El presidente Kennedy se sabía observado por todo su país y mantuvo el tipo. Ni reverencias ni besos en el anillo papal. Sólo estrechó la mano del Papa: de jefe Estado a jefe de Estado.

Por favor, que alguien le muestre a Obama esa imagen de Kennedy, en pie, estirado y firme, ante el Papa. Y que, antes de saludar Obama a reyes medievales, le cuenten lo que hacen en Arabia Saudita, por ejemplo, con las mujeres o con las niñas de la edad de las suyas. Y, de paso, que manden copia al diario El País. A ver si se enteran.