‘Saboteur’, ‘Hombres Lobo de Castronegro’ y ‘Secret Voldemort’, tres juegos de roles ocultos divertidos, fáciles y para multitudes

No son ninguna novedad, ni mucho menos. Son juegos de mesa (de cartas) veteranos (al menos los dos primeros, el tercero tiene sus particularidades) que si resisten en las estanterías de las tiendas especializadas es por algo. Son fáciles de entender, rápidos de jugar, baratos, abultan poco y las risas con ellos están aseguradas.

Tienen además en común que todos son juegos de roles ocultos, muy sociales y abiertos a la interpretación. La carta que te reparten indica quien eres, tal vez un hambriento hombre lobo, tal vez un minero boicoteador, tal vez un nazi (o un mortífago, en la versión que nosotros jugamos de Secret Hitler, que es Secret Voldemort).

Los hemos puesto a prueba con niños de unos siete u ocho años, abuelos y personas completamente ajenas al universo de los juegos de mesa, y siempre funcionan.

Me atrevo a decir que los dos primeros son imprescindibles en hogares en los que se reúnan muchos dispuestos a pasarlo bien juntos un rato ante una mesa. También si nos vamos de vacaciones en amplia compañía. Y el tercero es más que recomendable también.

Hombres Lobo de Castro Negro es una sencilla baraja de cartas, para el que hay ampliaciones, y que podemos adaptar a nuestro gusto con un buen puñado de personajes. Requiere al menos ocho jugadores (admite hasta 18) y un narrador, que indica cuando llega la noche y toca cerrar los ojos para permitir a los hombres lobo salir de cacería (o a Cupido para unir corazones, o a la la vidente o la bruja para intentar contrarrestar a los malvados), haciendo avanzar el juego. De día todo el pueblo debe ponerse de acuerdo para linchar a un sospechoso de ser hombre lobo, con el voto doble de un alcalde elegido democráticamente. Ganan los lobos si al menos uno de ellos queda en pie tras haber devorado a todos los aldeanos. Pierden si caen derrotados. Si jugamos con Cupido, que no es obligatorio, también pueden ganar los enamorados que designe si son ellos los que quedan en pie, aunque sean un aldeano y un licántropo.

A los hombres lobos los edita en España Asmodee y cuesta unos diez euros. Fue diseñado por Dimitry Davidoff, Philippe des Pallières y Hervé Marly e ilustrado por Alexios. Reconozco que lo único que me gusta poco del juego son precisamente las ilustraciones. Cosa de gustos. Y así como truquillo, con una baraja convencional o papelitos se puede también jugar, aunque siempre es de recibo comprar el juego si probamos y nos gusta.

Saboteur es otro clásico familiar. Otra baraja de cartas que, al contrario que con los hombres lobo, sí que habrá que desplegar sobre la mesa. Permite de tres a diez jugadores, cuyo objetivo será construir túneles poniendo cartas hasta llegar a la pepita de oro si son buenos enanitos mineros. Si son saboteadores su objetivo es boicotear sus esfuerzos colocándoles galerías truncadas y propiciando derrumbes. Las cartas que rompen y arreglan picos, luces y carros servirán de armas a ambos bandos. El problema, y lo divertido, es que no siempre está claro quién está en qué bando.

La idea es jugar tres partidas y gana el jugador que acumule más pepitas. Los saboteadores, por ser siempre menos, es fácil que obtengan más oro al ganar una ronda.

Este juego, un éxito mundial incontestable con continuaciones del belga Frederic Moyersoen, tiene un precio similar. Se puede encontrar por unos diez u once euros.

Vamos por último con Secret Hitler, aunque ya os comenté que en nuestra casa es la adaptación Secret Voldemort porque preferimos tirar del universo de Harry Potter. Cuesta el doble que los dos anteriores, cuesta algo más encontrarlo (aunque internet todo lo puede) y recuerda más al primero de ellos.

Permite de cinco a diez jugadores y divide a todos ellos en dos grupos secretos, que en la versión original, ambientada en la Alemania de los años 30, son liberales y fascistas (más de los primeros que de los segundos, entre los que se encuentra Hitler al que deben encumbrar como líder).

Los creadores de este juego, nacido de Kickstarter, son Mike Boxleiter (fan como yo de Band of brothers, la serie de Spielberg de la Segunda Guerra Mundial), Max Temkin y Tommy Maranges.

Es una pena que el éxito internacional que tuvo no se replicara en España. El juego lo merece.

Su versión Harry Potter, más apto para ser un juego familiar, requiere tirar de manualidades (también pueden llevarse a cabo en familia). Aquí podéis echar un ojo a cómo es:

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