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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

La importancia de evitar la sobreprotección con los niños y los adultos con discapacidad

La pasada semana os hablé de conciliación cuando tienes un hijo con discapacidad, el más difícil todavía. Al final del post os ofrecí algunos datos de la Fundación Adecco, que ha publicado con la colaboración de Previsora Bilbaína por sexto año su informe Discapacidad y Familia, un análisis realizado a partir de 600 familias con miembros con discapacidad que participan en su programa Plan Familia y con entrevistas a 55 consultores especializados en familias con discapacidad.

Pero de aquel análisis me quedé con ganas de traer aquí otra información relacionada y relevante. Los niños con discapacidad crecen, se hacen adultos, y tienen derecho a acceder al mercado laboral. Algo que apenas ocurre, algo que es muy difícil. El 68% de los jóvenes con discapacidad está en paro y en 6 de cada 10 es de larga duración.

Bien es cierto que hay personas con una afectación severa para los que trabajar es una entelequia, pero hay muchos que podrían desempeñar determinados empleos perfectamente y que eso redundaría en muchos beneficios a nivel personal para ellos, para su entorno y para la sociedad en su conjunto.

El principal motivo de que permanezcan desempleados no es la sobreprotección de los padres, por supuesto que no. La causa principal de que las personas con discapacidad tengan una tasa elevadísima de paro es la falta de oportunidades. No hay suficientes empleos para ellos, igual (bueno, en realidad peor) que no los hay para el resto. También que hay reticencias a emplearles creyéndoles incapaces, problemáticos, un engorro.

Pero es verdad que la sobreprotección de padres y tutores también puede ser un escollo en el camino. Tenemos que hacer examen de conciencia y pensar si no estamos frenando a nuestros hijos, si no somos los que les cuidamos en casa los primeros que pensamos eso de “tú no puedes”, impidiéndoles volar.

Para muchas personas con discapacidad es difícil que se produzca esa posibilidad de acceder al mercado de trabajo, pero sí se da no podemos achicarnos. Y para que se dé hay que intentarlo, hay que poner de nuestra parte. La oportunidad no va a llegar sola.

Tampoco va a llegar de repente. Es algo que hay que trabajar desde que son niños pequeños. No podemos convertirnos en padres mayordomos, que se lo hacen todo, que no les empujan a superarse. Y esto me lo digo también a mí misma, porque en las prisas del día a día es fácil caer en vestirles tú, aunque sepan; en cepillarles los dientes, porque ellos no lo hacen bien y no quieres caries; en no involucrarles en alguna tarea del hogar como llenar el lavavajillas o tender la ropa porque asumimos que no lo harán bien, que protestarán o nos ralentizaran.

Como me dijo una orientadora de un colegio especial en una ocasión, aunque no nos lo parezca a veces, ellos tienen su orgullo, necesitan sentirse útiles, ver qué avanzan aprendiendo, que tienen responsabilidades, como cualquiera. Es necesario para su desarrollo personal.

Y probablemente lo que os estoy contando sea, en gran medida, extrapolable con los niños sin discapacidad.

(GTRES)

Que los progenitores concilien su vida profesional con el cuidado familiar, es fundamental para el desarrollo de los menores con discapacidad. Sin embargo, los consultores de la Fundación Adecco expertos en familias recomiendan también el “respiro”, es decir: “deben encontrar el equilibrio entre la atención de sus hijos y la posibilidad de que éstos sean autónomos. En otras palabras, hay que evitar la sobreprotección”, comenta Myriam Ganado, consultora de la Fundación Adecco.

En efecto, la sobreprotección se convierte en uno de los principales frenos a la plena inclusión de las personas con discapacidad: “no son pocos los padre que asumen que sus hijos son incapaces de realizar ciertas tareas sin ni tan siquiera darles la oportunidad. Ello ocasiona un grave perjuicio, ya que a futuro no contarán con las herramientas necesarias para acceder al mercado laboral”, recalca Ganado.

Más de la mitad de los consultores de la Fundación Adecco (55%) cree que, en muchas ocasiones, las prestaciones económicas frenan a muchas familias a la hora de apostar por el empleo como mejor vía de inserción social.

Por último, y preguntados los consultorespor la mejor fórmula para que las personas con discapacidad puedan ser autónomas, un mayoritario 90% lo tiene claro: eludir la sobreprotección; seguidos de un 88% que apuesta por la educación en valores (autoestima, confianza, igualdad, etc) y un 71% que hace hincapié en el aspecto educativo, es decir, en orientar los esfuerzos a que sus hijos disfruten de una educación normalizada en todo su ciclo: escuelas, Universidades, etc. Un 47% destaca que los padres han de ser los primeros en huir de estereotipos asociados a la discapacidad, para que de este modo sus hijos se eduquen en la normalidad y se sientan parte de la sociedad.

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser penisxl

    Tiene que empezar a resolver los problemas que les pasa en la calle, para valerse en el futuro, una sobre protección es muy negativa para los niños.

    03 junio 2018 | 08:57

  2. Dice ser ISB

    La sobreprotección es mala en cualquier caso. Con relación a cualquier persona.
    Secuelas de la sobreprotección https://dametresminutos.wordpress.com/2016/10/03/secuelas-de-la-sobreproteccion/

    03 junio 2018 | 12:35

  3. Dice ser LaCestitadelBebe

    Buenas,

    tienes mucha razón y esto aplicable para todos…

    Anabel

    04 junio 2018 | 08:13

  4. Dice ser FRANCESSCCO

    Disciplinar a los niños con cariño y equilibrio los ayuda a pensar y comportarse como es debido. También les da la orientación necesaria para tomar buenas decisiones y llegar a ser personas de bien. Es verdad que los padres no deben abusar de su autoridad, pero tampoco deben irse al otro extremo. El libro El precio del privilegio señala: “Los hijos de padres permisivos tienen poca sensibilidad o no se dan cuenta de que los adultos de la casa son quienes están a cargo”. Si usted no toma las riendas de su hogar, sus hijos pensarán que ellos tienen el control.
    wol.jw.org/es/wol/lv/r4/lp-s/0/44168

    04 junio 2018 | 20:38

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