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Solo un capítulo más Solo un capítulo más

Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

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Utopia, la conspiración necesaria

Siempre le reclamamos a las series que tengan argumentos que puedan corresponderse a una posible realidad. Que aquello que veamos sea plausible, y encaje en una dimensión de la que podamos formar parte. Es decir, que hagan arte, al conseguir que un posible mundo sea creíble. Cosa muy distinta es creer en este, dado que eso queda en el ámbito de la religión. Estas reflexiones Utopia Year 2sobre arte y religión, que son del escritor Lawrence Wright, pueden servir para estas ficciones que nos presentan dimensiones ficticias para convencernos de que podemos vernos inmersos en ellas. Aunque su argumento suene a conspiración extraña sacada de El código da Vinci.

La última que se sumó a la lista de este género fue Utopia, de la cadena británica Channel 4 y emitida en España por Canal +. Su frescura, argumento y fotografía, con colores fuertes en todos los escenarios que aparecen en los episodios con la idea de que sea aún más visual y llamativa, la convirtieron en uno de los mejores estrenos de 2013. Tras año y medio fuera de pantalla, ha regresado con una segunda temporada muy esperada, pero que a la vez contaba con la dificultad del listón puesto por la primera entrega. Y aunque no lo ha superado, su calidad se ha mantenido.

3No era fácil continuar una historia que reveló tanto de la trama tras partir de cero en su primer episodio: el cómic, el manuscrito de Utopia, The Network, Mr. Rabbit, Jessica Hyde, Philip Carvel, Janus… Todo esto y mucho más formaba parte del plan de una gran organización que afectaría a toda la humanidad, y que les llevaría a cometer todo tipo de abusos. La doctrina de Maquiavelo aplicada hasta el paroxismo, con auténticas matanzas que justifican con su objetivo final.

Porque otra de las características perentorias de Utopia es su violencia, potenciada por los colores vivos de los escenarios y ciertos objetos o sustancias que aparecen en la serie. La que más en estas últimas es la sangre, dotada de un rojo chillón que permite que veamos como se esparce hasta la última gota de los cientos de cabezas que han sido disparadas en los solo 10 capítulos emitidos entre este año y el anterior. Y es que hasta en esto ha resultado ser transgresora, al atreverse a incluir un salvaje tiroteo en un episodio emitido pocas semanas después de la masacre de la escuela estadounidense de Newtown. En Reino Unido fliparon, y en EEUU se indignaron. Nada que sorprenda.2

Más allá de sus polémicas y la sangre colorida, Utopia es muy buena. Fue la serie más original de 2013 junto a Dates, y su idea principal es de las que ha contado con un desarrollo transparente desde el inicio y está acompañada de un objetivo o final que se identifica fácilmente: unos quieres llevar a cabo el plan que afectará a todo el planeta, y otros quieren detenerlo por las consecuencias nefastas que provocaría entre la población. Los actores contribuyen a que no podamos dejar de mirar. Amén de lo bien que lo hace Fiona O’Shaughnessy, el que pasa por encima de todos es el brutal Neil Maskell en su papel de Arby. Jamás un villano fue tan enigmático y entrañable. Y Maskell está aporreando la puerta del cine con esas actuaciones sobresalientes.

UTOPIA IIToda esta calidad podría haberse visto diezmada si los nuevos capítulos hubiesen sido mucho peores que los del pasado curso. El comienzo no puso ser más esperanzador: el primero de la segunda temporada, que relataba cómo surgió Janus y la historia de Philip Carvel, y que contó con Rose Leslie (Juego de Tronos) como estrella, ha sido el mejor de la serie. Los otros tres emitidos no han sido mejores que sus predecesores, pero tampoco desmerecen nada. Y ya os aseguro que vuelven a surgir nuevas incógnitas sobre qué pasará con los planes de The Network y Mr. Rabbit.

Utopia es una serie que debería ver todo el mundo para descubrir que aún existen esas ficciones que no se parecen en nada a lo que se está emitiendo. Es violenta, sí, pero aunque seas muy sensible puedes disfrutarla. Y es capaz de sorprender a cada episodio con nuevas tramas. Y aunque dé la sensación de que va perdiendo fuerza con el paso de los episodios, analizándola en frío se vislumbra que no es así. Porque la historia no deja de crecer, y mantener viva la llama del interés es lo que importa.

Las diez series revelación de 2013

Tras dar cuenta de mamá, es el turno de papá. Como dije en la anterior lista, el año no ha sido tan malo si se hace balance. Al menos una veintena de series, y puede que más, han llegado este 2013 a nuestros portátiles (o televisión, si sois puristas) para quedarse. La savia nueva ha variado en el género, y un número importante de la cosecha anual ha aportado argumentos novedosos bajo ambientes inéditos. Como siempre, esta clasificación es completamente personal. Recojo únicamente lo que he visto y me parece mejor, tras dudar en la criba. Estas son las diez series revelación de 2013.

10. Ray Donovan Ray

El nuevo ‘chico malo’ de Showtime en sustitución del ‘cancelado’ Dexter Morgan nos alegró el verano. Y eso que sus historias son un completo drama por los casos que cuenta. Su tratamiento de los abusos de menores por parte de miembros de la iglesia es descomunal, y solo con este aspecto ya se merece ser seguida por todo el mundo. La honestidad atrae. Por el resto, la idea de una agencia de especialistas en solucionar problemas a los ricos es bastante original. Esto genera situaciones divertídisimas o indignantes, según sea el caso con el que les toque lidiar a Ray (Liev Schreiber) y sus chicos. La omnímoda presencia de Jon Voight como el padre de los hermanos Donovan es otro acicate para verla.

9. BansheeBan2

La otra ficción bestia de este año ha sido una de las criaturas indirectas de Alan Ball, el creador de Six Feet Under y True Blood. Es cruda, se anda sin ambages en las escenas que necesitan ser explícitas, y las historias están muy logradas. Lo mejor de todo es que tanto la violencia como el sexo que dispone cada dos por tres están completamente justificados. El sheriff impostor Lucas Hood (Antony Starr) que huye de su pasado para no acabar en una caja de pino por culpa del gánster que era su jefe ha emergido como uno de los grandes personajes de este 2013. Otro que le va a la zaga es Kai Proctor (Ulrich Thomsen), que es el típico tipo al que si ves por la calle dices “este tiene que ser malo”. Para los que la hayáis visto, lo que destacaría de Banshee es la pelea entre Hood y el boxeador. Y los que no, os aseguro que es el combate más espectacular que he visto en mi vida. A principios de 2014 la volveremos a tener disponible.

8. The Fall3619467-high_res-the-fall.jpg

Nos hacía falta una de asesinos en serie para no perder la esperanza sobre el género en el mundo anglosajón, dada la bendita tiranía de ficciones nórdicas que han arrasado en estos años como Forbrydelsen Bron Broen (las cuales tengo pendientes). Que la agente protagonista sea la maravillosa Gillian Anderson es un reclamo para cualquiera. Si, encima, está encargada de perseguir al psicópata interpretado por Jamie Dornan, que pronto será más conocido por ser el Christian Grey cinematográfico, tenemos delante un cóctel que no puede ser más apetecible. La caza de Stella Gibson a Paul Spector ha sido una de las apuestas de mayor calidad de la BBC en este año. Todo bajo el manto de la siempre peligrosa Belfast, una ciudad que durante décadas ha lidiado con los avatares que causaba el terrorismo del IRA en sus calles. Y eso está muy presente en The Fall.

7. Orphan Black Maslany2

¿Es Tatiana Maslany la mejor actriz de 2013? Puede que sí. Ella sola interpreta a casi una decena de personajes en la misma ficción. Consecuencias de protagonizar algo que va sobre clones, con sus correspondientes experimentos científicos ilegales y estrambóticos, y que además se atreve con conspiraciones y hasta con el drama personal de una madre soltera. A los que veíamos Fringe el cuerpo nos pedía algo como Orphan BlackSarah y sus clones nos han encalidado a todos. Que estén en boga solo es responsabilidad de sus diez capítulos, electrizantes a la par que adictivos. Y hasta se atreve con ligeras píldoras de humor. Si le dais una oportunidad os la quedaréis.

6. Masters of Sexmas2

La gran estrella en cuanto a estrenos no ha decepcionado. El fracaso estaba descartado solo con la presencia del maestro Michael Sheen como William Masters. A éste se ha sumado una impresionante Lizzy Caplan (la Virginia Johnson ficticia), que no se ha arrugado y se ha reivindicado como una de las grandes actrices de la actualidad. La cruzada sexual de ambos para sacar al mundo de su caverna particular en cuanto a las relaciones íntimas queda perfectamente recogida en estos primeros doce episodios emitidos por Showtime. Además, el retrato inteligente de la hipocresía de los años 60 y del desconocimiento que se tenía entonces en cuanto al sexo es atinado y elegante. Lo peor es que en algunos momentos te da un baño de realidad, ya que te demuestra situaciones que deberían haberse quedado en aquellos años de atraso siguen vigentes hoy en día. Que una serie ambientada en una época de la que han pasado 50 años nos parezca transgresora debería preocuparnos. Con la reforma del aborto anunciada el otro día tenemos el último ejemplo. Nos quedan años de Masters of Sex. O eso espero.

5. Dates 

A partir de aquí los puestos están ocupados por los que aparecían en la lista de las mejores del año. No sería muy lógico que alguna de ellas se quedase fuera de la recopilación de los estrenos más destacados, y menos aún en puestos distintos entre un ránkings y otro. No voy a repetir lo que dije en el anterior, así que insto a ver Dates por razones muy sencillas: son nueve capítulos que duran algo más de 20 minutos que relatan citas entre desconocidos que quedan por Internet y cuyas vidas son un auténtico caos. Ligera, interesante y entretenida a partes iguales.

4. House of Cards

Ficción política del año en el marco de la Casa Blanca. Kevin Spacey es un genio que te embauca con solo una mirada. Robin Wright y Kate Mara le van a la zaga. El día de San Valentín de 2014 regresa.

3. HannibalDancy

El caníbal por excelencia tiene una serie imprescindible gracias a Bryan Fuller y Mads Mikkelsen. Su relación con Will Graham (Hugh Dancy) y los casos tan salvajes que ofrece la convierten en un must. No es gore, y es precisamente lo que se echa en falta: si se emitiese en una cadena de cable estadounidense, veríamos algo mucho mejor ya que se podrían atrever a más.

2. Utopia

Los cinco frikis que se ven envueltos en una conspiración mundial contra los habitantes del planeta Tierra por culpa de un cómic han aportado la idea más original y llamativa de 2013. Sus colorines y la brutalidad de las escenas (asesinatos, torturas, etc.) hacen que Utopia luzca más.

1. Orange is the New Black Orange2

Sigo sin palabras con respecto a su final de temporada. La serie más fresca del año por aunar temáticas tan dispares como el drama carcelario, la homosexualidad en prisión, o el vuelco a una vida en un solo segundo por un determinado acto. Esto último es la aportación más interesante de la serie de Netflix: un error, consciente o no, podemos cometerlo todos. Solo necesitamos una mala decisión para tener posibilidad de acabar en la reclusión. Una lectura valiosa a la que hay que considerar un obsequio, dado que nos sirve en nuestro día a día. Su humor negro, con la adaptación de una niña bien a la vida entre presas y las relaciones entre éstas, facilita que a Orange is the New Black se la pueda definir como necesaria. Y es que en los tiempos que corren necesitamos algo así para desconectar de nuestra realidad y sumirnos en otra.

Las diez mejores series de 2013

Nos hemos pasado el año rajando de lo malo que había sido este 2013 para la ficción. Luego te pones a hacer memoria y a repasar lo que hemos visto en estos 12 meses… Y resulta que el año no ha sido tan malo. Han sido pocas las que han destacado y han venido para quedarse, pero todas de gran calidad. Lo mismo se puede decir de las que ya estaban, que con la excepción de Homeland han mejorado en sus nuevas temporadas. Que quede claro que esta lista refleja mi experiencia propia: solo está lo que he visto. Responde a mis gustos. El número implica que se queden fuera muchas otras que se lo merecerían. Y por supuesto, se puede disentir. También en los puestos: aquí podéis votar las que os parezcan mejores según vuestras preferencias. Vamos allá.

10. Juego de TronosGame

Tengo que reconocer que he dudado mucho entre ésta y Mad Men, que ha tenido una temporada colosal. The Rains of Castamere ha inclinado la balanza en favor de la criatura de George R.R. Martin. Aun estando sobre aviso de lo que iba a pasar por haber leído el libro, no pude evitar el impacto de ese noveno capítulo de temporada. Era inevitable flipar por lo que veía. El resto de episodios han estado a la altura de la gran serie que es. La seguirán ignorando en todos los premios seriéfilos, seguro. Pero puede que sea la que más seguidores tenga en todo el mundo en la actualidad, y eso no se paga con premios. Para los que no hayáis hojeado Tormenta de Espadas, el libro de Canción de Hielo y Fuego en el que están basadas la tercera y cuarta temporada, un aviso: la entrega de 2014 va a ser todavía mejor.

9. Dates Dates

Ha sido la auténtica novedad del año. Jamás habíamos visto algo parecido. Y por eso es de las 10 mejores del año. Bryan Elsley se ha lucido con esta idea de desconocidos que quedan tras conocerse por Internet y que tienen una cita rocambolesca. Las historias de los personajes están muy logradas, y en todas ellas confluyen el drama mundano nada alejado de la realidad. Que nos parezca tan real es culpa de su reparto, encabezado por una Oona Chaplin espectacular y que aquí demuestra que puede hacer lo que le dé la gana (además de confirmar que el futuro es suyo). Nueve episodios de algo más de 20 minutos que hay que ver sí o sí.

8. House of CardsHouse

Echábamos en falta una serie política que se sumergiese en las entrañas de la alta política estadounidense (Scandal no vale, esa es una broma). El argumento de la serie de Netflix es insuperable, con tramas intrigantes a la vez que adictivas. Por no hablar de que la calidad está hasta en el iluminador. El aroma de Hollywood está impregnado en sus 13 episodios, bien sea por David Fincher o por el papel protagonista de Kevin Spacey. Este último, con el regalo que le hacen los guionistas de romper la ‘cuarta pared‘, es el narrador perfecto para una ficción que en apariencia es complicada. Obviamente, no resulta así para nada. Aunque a veces no se pillen algunas conversaciones. Ésto nos ha permitido aprender más de la vida de los congresistas de EEUU y de cómo se llevan a cabo proyectos legislativos. En febrero más.

7. HannibalHannibal

Mi predilección por el doctor Lecter ha pesado, claro está. Por algo es el personaje de ficción al que le debo mi rechazo a las películas de miedo y mi aversión completa al gore de cualquier tipo. Pero Bryan Fuller ha planteado la historia del psiquiatra caníbal desde la majestuosidad y la distinción, una óptica que a la vez corresponde a los rasgos de su protagonista. Hannibal es lóbrega, agobiante y sobrecogedora. Incluso acojona en algún momento. Por eso es tan buena. También es cierto que se queda corta, ya que se emite en un canal en abierto. Si la cogiese una cadena de cable veríamos otra serie, mucho más explícita, y con un Mads Mikkelsen más aterrador. Ahora mismo está perfecta. Pero si se atreviese a más sería incluso mejor. Aspectos a pulir también tiene: Will Graham (Hugh Dancy) es insoportable, por ejemplo.

6. The Big Bang Theorytbbt

Es de las pocas que me hace reír en la actualidad. Estoy convencido de que muchas otras lo harán cuando las vea, pero es que es mi favorita del género. Que esté aquí responde al buen año efectivo que ha tenido: su sexta temporada fue genial, y los 11 capítulos que lleva la séptima son un no parar de carcajadas en la mayoría de minutos. Sheldon Cooper (Jim Parsons) nos alegra los días a todos con sus ocurrencias. Y ya no es el único: el resto de personajes no para de crecer en potencia. Todos son desternillantes, desde Penny (Kaley Cuoco) y su ignorancia, pasando por Howard (Simon Helberg) y su desastroso papel como marido, a Raj (Kunal Nayyar) y su soledad afeminada. Los rumores apuntan a que TBBT podría renovar tres años, alcanzando 10 temporadas. Yo digo sí.

5. UtopiaUtopia

Es la hostia. Tiene todos los ingredientes para enganchar desde el principio: violencia, acción y una trama inédita. Pero lo que realmente atrapa son sus misterios. En sus seis capítulos nunca se podía anticipar qué iba a ocurrir o cómo iban a salir los personajes del atolladero. La incógnita sobre la identidad de Mr. Rabbit, destapada en los últimos minutos, permite a Utopia entrar en ese club selecto de series con giros inesperados y tramas ocultas que ni nos esperamos. Su valentía a la hora de ofrecer una matanza en un colegio o escenas explícitas forman parte del cuadro de aciertos. Y su estética. Hay que ser fan por narices de los colores de los escenarios. Hasta la sangre es bonita.

4. Orange is the New BlackOrange

Quizá sea la obligatoria de 2013. Ha sido de la que más se ha hablado, y con razón. Jenji Kohan ha triunfado con su cárcel de mujeres inspirada en la historia de Piper Kerman. Y no es para menos: el reparto es genial, las tramas muy interesantes, y su trasfondo de denuncia social es un aspecto poco común en la ficción estadounidense. Tampoco es que andásemos muy sobrados de humor negro en las series que ya conocíamos. Ese vacío lo ha ocupado Orange is the New Black, y puede que sea suyo por muchos años. Aunque puede que no estén todas las que lo han hecho posible: ya veremos si Laura Prepon (Alex) se anima a seguir formando parte de esta tragicomedia. Sigo pensando en el final, sí. Los que la hayáis visto lo entenderéis.

3. Boardwalk Empireb4

No comprendo por qué, entre mis círculos, son mayoría los que no la ven. No me cabe en la cabeza. Y menos aún después de esta última temporada. Es una de las tres (las otras dos las primeras) que me destrozó en algún momento, gracias a su facilidad para empaparte de su trama y sentir como sus personajes. Su retrato de la génesis de ‘clase’ mafiosa que atemorizó y se apropió de Estados Unidos durante décadas no puede ser más fidedigno. Basta con leer algún libro para cerciorarse de que en el 90% del tiempo que duran sus episodios ofrece tramas completamente reales. Os podéis fijar en la tragedia que le toca vivir a Al Capone, por ejemplo. Boardwalk Empire no es Los Soprano, pero ocupa su lugar de forma más que digna. Su reparto es estupendo, y tiene la habilidad de sorprender con cada temporada.

2. Sons of AnarchySons

Sería la mejor de no ser por el acontecimiento seriéfilo del año. En cualquier caso, el próximo año será el suyo sin duda. Los moteros de Samcro que salieron de la imaginación de Kurt Sutter se despedirán el próximo año tras siete temporadas. Y como aperitivo a su adiós, nos han dejado 13 episodios indescriptibles en este 2013. Lo mejor, o lo peor, ha estado en su final, uno de los más impactantes del año por sus muertes, las consecuencias que conllevan para el resto de personajes, y por dejarte con ganas de que llegue otro capítulo. Su acción es distinta, y Sutter es un auténtico genio para facilitar la confluencia de más de 20 tramas distintas en una sola temporada. Porque nadie se pierde con todas las cosas que pasan en Sons of Anarchy, más bien al contrario. Algo que ya pasaba en The Shield, que destacaba por su ritmo endiablado. Virtud que ahora han heredado Jax Teller (Charlie Hunnam) y sus muchachos.

1. Breaking Bad Breaking

Sería un insulto no considerarla la mejor del año. Ya no como muestra de pleitesía por su despedida, sino porque solo se la puede definir de una manera: grandiosa. La serie que reinventó el drama de acción, gracias a sus planteamientos discrepantes con lo establecido, se fue en septiembre dejándonos a todos huérfanos. Se iba una de las mejores ficciones de la historia, y una de las que estará seguro en la lista de las que marcaron esta década. Walter White (Bryan Cranston) y Jesse Pinkman (Aaron Paul) son dos personajes irrepetibles que se han sumado a esa lista de grandes parejas en cualquier disciplina, como la de Karl Malone y John Stockton en el baloncesto. Sus mejores momentos no solo han estado al final, pero los últimos ocho episodios sí han acaparado la mayoría. A mí, personalmente, la ejecución de un personaje (porque no tiene otro nombre) para obligar a uno de los protagonistas a seguir haciendo metanfetamina me impactó especialmente. No se me va a olvidar en la vida. Su legado es inconmensurable. Y si una serie te ha marcado de esa manera es porque tiene más poder del que imaginas. Gracias por existir.

La (necesaria) conspiranoia en la ficción: el paradigma de LOST

El otro día, tomando algo con los compañeros del trabajo, salió el tema de las series. Como no. Y no es que tenga un imán: es que es temática de conversación en cualquier reunión de amigos o similares. Pero esta charla no fue como otras que he tenido últimamente. Y es que acabamos hablando de LOST. De Perdidos. Sí. Yo tampoco me lo podía creer. Todo parecía tan 2010, tan Eurocopa de Luis Aragonés…

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Y esto llevó a que surgiese un aspecto que me apasiona de verdad: las teorías de la conspiración aplicadas a la ficción. Que nos montemos una película sobre otra. Ya sea un final alternativo o ideas alternativas a tramas sin cerrar. Una conspiranoia, vamos.

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En esto LOST es la reina. Ya durante la serie no tenías más remedio que empezar a sacar tus propias conclusiones porque estaba claro que no que iban a revelar ni una pizca. El oso blanco o el humo negro han quedado para la historia como enigmas que poner en una camiseta. ‘Los otros’ también entraron en ese club del misterio, ya que no podías imaginar de dónde narices había salido tanta gente de repente. Jacob también lograba, y perdón por la expresión, rallarte la puta cabeza. No sabías si era dios todopoderoso aparecido en la isla, o simplemente era un vendehumos (jeje).

Penny

Un trasiego de interrogantes a los que podríamos sumar, por ejemplo, la desaparición de Waaaaalt, las maldades de Benjamin Linus, o la historia inolvidable que nos dejó The Constant. Sí, en todo intercambio de argumentos sobre esta ficción nunca se pasa por alto ese episodio tan bonito que protagonizaron Daniel Faraday y Desmond Hume (brotha!), además de Penny, claro. Y que fue otra rallada completa. Hablando de Penny, el NOT PENNYS BOAT fue otro momentazo que se convirtió en uno de los gifs más compartidos de todo el interné.

Friki7La retahíla 4-8-15-16-23-42 y la cuenta atrás de los 108 minutos no desmerecían tampoco. Y para los que la vieron desde el principio me imagino que, cuando no sabían qué era Dharma y la veían más espaciada, debieron darle al coco en más de un momento del día. ¿Y con el perro? ¿Qué pasaba con Vincent? Pues que cada vez que había que buscarle se montaba un quilombo para alguno de los personajes. Nada extraño, por otro lado, aunque dicho objetivo sea imprescindible para acompañar cualquier explicación sobre LOST.

Pero la estrella es sin duda el final. En la charla que resalté al principio volvió el debate sobre si el purgatorio (“Pues lo era”, decía él. “Qué no”, replicaba ella), que si todo era un sueño que ni los de Resines, o si simplemente todo resultaba una tomadura de pelo. O los que tiraban por la calle de en medio y eran rotundos: “Todos están muertos”.Friki6

Cuando el acontecimiento que provocó que nos levantásemos a las 6 de la mañana para ver el episodio final mal emitido por Cuatro hubo una confrontación entre dos bandos que yo no recordaba desde la de Villarriba y Villabajo: los que amaban el final y los que lo detestaban. Los primeros apostaban por “a mí también me gustaría terminar rodeado de toda la gente que aprecio”; los segundos respondían que “vaya gilipollez y mala manera de finalizar algo”. Y sí, los tacos son necesarios para expresar en su totalidad los sentimientos que generó LOST en determinados momentos.

En lo que sí coincidían es en el bajón de las dos últimas temporadas. Con ese John Locke poseído que a su vez embauca a Sayid. Donde de repente todos son malos. O en que muchas de esas incógnitas antes mencionadas se quedaban sin resolver. Algo que dado el devenir de la serie puede ser hasta comprensible, ya que Damon Lindelof y Carlton Cuse (antes fue JJ Abrams) quisieron meter tanto misterio que al final la serie rebosó. Y claro, ya era imposible dar respuesta a todo. Por esto no tienen ningún mérito, ya que no es el estilo Christopher Nolan, donde sí se busca un final que te deje loco y sin saber exactamente qué ha pasado. Así pasa en Origen o Memento, por poner ejemplos. Incluso en The Dark Knight Rises, donde sí, sabes qué está pasando, pero aun así te deja con la curiosidad y con un embrollo mental que ya quisiera Dinio de noche.

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Es igual a lo que pasó con Matrix. Cuando Matrix Reloaded estaba en los cines fui a verla, como cualquier adolescente con unos niveles de frikismo medio aceptables. Al salir, en el baño había dos tipos discutiendo a voz en grito qué había pasado en la película. Que eso era la realidad que nos esperaba. Un futuro próximo o lejano. Algo que ya vivimos y no nos damos cuenta. Máquinas espiándonos desde ya, a ti que lees esto ahora y a mí mientras lo he escrito, ocultas en el aire. Todo esto mientras yo estaba flipando e incluso creyéndome algo por lo crío que era y lo convincente que sonaba todo. La charla luego siguió con los amigos que me acompañaron a verla. Hubo hasta una referencia al mundo Pokemon, con eso os digo todo.

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Con todo esto, menos mal que los que me encontré en el aseo no habían visto Utopia. Qué habrían dicho de conocer una trama contra la población mundial con el fin de un supuesto bien común. Sin embargo, el caso de la ficción británica de Channel 4 no tiene nada que ver. Aquí al menos está claro desde el principio cuál es el objetivo. En Matrix hay robots volando a los que despistas si apagas las luces y en LOST un tipo que se convirtió en humo porque se cayó por un riachuelo después de que le matasen. No es lo mismo, no.

FringePor abreviar, montar una teoría conspiranoica sobre una historia ficticia es el éxito del guionista. Y es una manera sana de estimular la imaginación sin necesitar la metanfetamina de Heisenberg. Lo mejor de todo es cuando ves a cualquiera, incluso a mí, defendiendo que lo que pasó en tal serie o película es esto y no lo otro. Eso pasaba por ejemplo con Fringe y los universos paralelos, los portales o puentes y los poderes de Olivia Dunham. Ahí sí que había interpretaciones varias, y bien que las echamos de menos ahora. Qué buena era y qué pronto se la cargaron, ay.

En cualquier caso, presenciar cómo alguien abandera su propio argumento sobre algo que no existe debería pasar más. Aunque sin pasarse, que luego unos cuantos se montan religiones estrafalarias y ya la tenemos liada. Con moderación, como beber y trabajar.Friki4

Pero que nadie se sienta culpable por estimular la cabecita con posibles finales o destinos alternativos. A mí al menos me parece divertidísimo. Y más cuando me cercioro de que más de uno se lo creen y su mente ha absorbido todo lo que ha ido maquinando conforme veía la cinta o el episodio. Meterse en el papel tanto como para ver el final de Jack, Sawyer o Kate entra amigos con los sillones colocados como si estuvieses en un avión y con todo tipo de merchandising alrededor (basado en hechos reales) me parece hasta necesario en algún momento.

Por cierto, por otro lado están los que no han visto LOST. “No me llama demasiado la atención”, dijo otra compañera. Y hace bien. Para discutir locuras ya estamos otros. Aún tiene que haber gente normal en el mundo. Pero que la vea, ¿no?

PD: Un regalo para los que visteis Freaks & Geeks.

La transgresión conspiranoica de Utopia

En diciembre de 2012 un chaval de 20 años asesinó a 26 personas, 20 de ellas niños, en la escuela primaria estadounidense de Sandy Hook, en Newtown (Connecticut). Una masacre que caló en la sociedad de un país que como es obvio jamás se acostumbrará a este tipo de hechos en su territorio. Aunque, tristemente, se repitan en el tiempo con una lamentable asiduidad. Y que, además, desencadenó de nuevo el manido y necesario debate sobre la tenencia de armas en el país que preside Barack Obama.

Los americanos, que provocaron la autocensura de un capítulo de Hannibal por el atentado del maratón de Boston, aunque éste no tuviera nada que ver con el ataque de los Tsarnaev, se encontraron con algo inesperado al otro lado del charco. Algo más de un mes después de lo ocurrido en Newtown, otra serie, británica en este caso, mostraba cómo un tipo se cargaba con una pistola a un número indeterminado de adultos y niños en un colegio. Y que no se escatimaba en detalles en algunos de los asesinatos, que se hacían en primer plano y con la sangre llenando la pantalla. La ‘culpable’ y transgresora era Utopia, emitida por Channel 4.Utopia4

Esto generó innumerables protestas en Reino Unido por parte de algunos espectadores que encontraron estas escenas excesivamente violentas e innecesarias. En Twitter, termómetro habitual en casos como éste, los comentarios más habituales eran los de aquellos que aseguraban que jamás volverían a verla junto a los que definían lo que acababan de presenciar como lo más impactante que habían visto.

Soy de los que está totalmente en contra de cualquier tipo de filtro en las ficciones, aunque una tragedia esté demasiado reciente. Un aspecto que en España por suerte comparte bastante gente, así como las cadenas en su mayoría (o eso creo). Pero que los anglosajones no acaban de asumir y optan por rasgarse las vestiduras ante una historia inventada. Queda abierto el debate, en cualquier caso.

En Utopia un grupo de aficionados (frikis) a un cómic, ‘The Utopia Experiments‘, deciden encontrarse después de que uno de ellos se haga con el manuscrito de la segunda parte. Una entrega que al parecer incide más en el argumento del primer volumen: una organización que realiza experimentos que afectan a la población mundial con el objetivo de controlar determinados aspectos de la vida de las personas. Aunque para ello tengan que matar a cientos de miles si es necesario.

Utopia3Pero se encontrarán con que ellos no son los únicos interesados en éste. Detrás del manuscrito hay una organización llamada La Red que lo ansía por una razón que se destapa a lo largo de los episodios. Con la intención de recuperarlo, ordenan la búsqueda a dos de sus hombres: dos asesinos despiadados que matarán y torturarán a todo el que sea necesario con el fin de obtener pistas que les lleven hasta su objetivo.

La carta de presentación ya en los primeros cinco minutos dice mucho: varios muertos, y de forma sangrienta, en tan solo ese tiempo. Todo en un ambiente que llena la vista. Y ésta es una de sus grandes virtudes que se percibe desde el principio: la fuerza que tienen los colores y los tonos cálidos en los escenarios. Un homenaje al comic, parte esencial dentro de la historia, y cuyo lenguaje es prácticamente calcado al que vemos en los seis capítulos de la primera temporada. No se adapta la historieta, sino que se traspasa. Es una adaptación casi mimética del estilo de las viñetas a la televisión. Un síntoma de calidad inapelable.

Una historia cargada de extrema violencia (sin llegar al gore) a la que se suman elementos como el Gobierno británico, en forma de un burócrata del ministerio de Sanidad que tras cometer un desliz se encuentra con el chantaje de otro grupo criminal. Y éste no dudará en aprovecharse de su ventajosa situación para exigirle que realice ciertas gestiones políticas que les permitan llevar a cabo sus planes más ambiciosos en el campo de la salud. Utopia2

Dos tramas entrelazadas que tienen más conexiones de las que aparentan en un principio, y que hacen que la trama no se haga pesada por culpa de una u otra. Algo que sería prácticamente imposible, ya que Utopia es una cascada de secretos, apariencias y novedades que se suceden a cada minuto. Uno que puede ser de los buenos de repente es de los malos, pero no. A la siguiente escena aparece un personaje aún más cabrón que el anterior. O al final de un episodio resulta que todo lo anterior no vale de nada y tienen que empezar de cero para intentar que La Red no les coja. O que incluso ésta no es tan mala como aparenta ya que sus objetivos igual interesan. Y así durante seis horas.

Utopia1¿Por qué hay que verla? Porque es muy buena y con unas tramas inéditas. Punto. Aunque sí le encuentro un pero: que uno de los personajes se llame Mister Rabbit. Qué manía tienen los guionistas del mundo con denominar así a los malos o misteriosos de las series. Aunque este Rabbit sea bastante más interesante que otros del pasado. Si queremos profundizar, el trabajo de todos sus actores está muy bien. Un reparto que lidera Nathan Stewart-Jarret (Misfits) y que está acompañado por la talentosa Fiona O’Shaughnessy, además de por la más conocida en la ficción británica Alexandra Roach. Pero el que más transmite de todos es sin duda Neil Maskell, que aunque parece tonto acojona como el que más. A éstos se suman actores veteranos como Stephen Rea y James Fox, que dan empaque al elenco y lo hacen mucho más rico. Qué mejor que juntar a jóvenes talentos con los que ya lo han demostrado durante décadas.

Se suele decir que ya está todo inventado en el mundo de la ficción. Y las series no son excepción. Todos tenemos la sensación cuando vemos capítulos de que, aun con una trama distinta, el fondo siempre suele ser el mismo: policías, asesinos, adolescentes, familias, médicos, fenómenos paranormales, historias pastelosas… Hasta que llega algo sorprendente. Que te deja hecho un lío atacándote con su originalidad por todos los flancos. Y ya solo por eso, aunque parezca irreal, sientes que es obligatorio ver esa serie. Este es el caso de Utopia. Aunque lo que cuente podría llegar a ser real si nos ponemos muy conspiranoicos.

Nueva temporada

Septiembre es el inicio de todo. Estudios, el trabajo normal del día a día, y por supuesto, la génesis de la temporada 2013/2014 de series de televisión. Un ejercicio seriéfilo en el que no volveremos a ver jamás a Dexter Morgan (Dexter, muy pronto) y a Walter White (Breaking Bad, el 29 de septiembre). Es decir, este verano está marcado por despedidas muy destacadas, como son las de dos de las mejores series de estos últimos años. Aunque una haya envejecido mejor que la otra, que ha pasado la etapa del deceso hasta llegar a ser un zombi. También se ha marchado Luther. Para siempre (aunque se habla de posible película). Aquí tendrá la despedida que se merece, a pesar de que la marcha de Idris Elba para dedicarse de lleno al cine fuese inexorable.

Luther2Antes de pasar a lo que vendrá a partir de este mes me gustaría hacer un recorrido por lo que hemos podido ver durante julio y agosto, además de por lo que yo he mismo he rescatado para ponerme al día. Está claro que la estrella ha sido Orange is the New Black, por su frescura en forma de gran guión y su humor negro. Todo el que la ha visto está deseando que llegue la próxima temporada y se ha alegrado las vacaciones gracias a estas reclusas histriónicas e hilarantes.

El otro soplo de aire fresco, dentro de lo escaso que nos han ofrecido las cadenas, ha sido Ray Donovan. El ‘nuevo chico malo’ de Showtime no ha alcanzado unas cotas de calidad espectaculares, pero es fácil augurarle un futuro de éxitos y capítulos inolvidables. Seguirá solucionando todo lo que le encarguen durante algunos años más. Seguro.

Y de lo que ya conocíamos, al menos para mí, lo único que ha pasado del aprobado es la sexta temporada de True Blood. Quizá algunos penséis que estoy loco, pero me lo he pasado como un niño gracias a los vampiros de Bon Temps. Y quiero ver el primero de la séptima YA. Los que hayáis visto la finale de esta entrega sabréis a qué me refiero.

Verano de capítulos

Como decía antes, he aprovechado este tiempo para ponerme al día con unas cuantas ficciones que tenía pendientes. Todas tendrán su reseña en las próximas fechas. Una de estas ha sido Arrow, emitida por Antena 3 este verano. El justiciero ricachón y su particular concepto de la justicia forman un cóctel de entretenimiento muy recomendable. 65646_568776363143230_552143621_n

También he caído en las manos de seda de Gillian Anderson en The Fall. ¿O acaso existe un ser más maravilloso en la Tierra que la actriz británica? Yo creo que no. Y eso a pesar de que está en un rol que ya conocemos: el de detective, como en Expediente X. Aquí Anderson debe perseguir a un asesino al que todos conocemos desde el capítulo uno, así como a su familia y a sus víctimas. Todo en un ambiente tétrico y pausado, además de interesante.

Siguiendo con lo británico, lo más original y estrambótico que he disfrutado ha sido Utopia. El cómic con secretos que harían temblar al mundo y los frikis que acaban siendo sus guardianes por error frente a una organización de asesinos van camino de convertirse en serie de culto. Otra imprescindible sin duda alguna.

BansheePero lo mejor que he podido hacer ha sido recuperar Banshee. En resumen: un ladrón que sale de la cárcel y que está sentenciado a muerte por un gangster al que robó que por una serie de catastróficas desdichas acaba siendo sheriff de un pequeño pueblo estadounidense. Todo aderezado con acción, violencia y sexo a raudales.

Aunque esta última es la cara del tiempo que he empleado en ver capítulos, también hay una cruz: el adiós de Skins. Los seis capítulos con los que ha finalizado la mejor serie de adolescentes de la historia no han estado a la altura de su pasado. Una auténtica pena, dado el potencial de Bryan Elsley y Jamie Brittain. Pero de donde no se puede sacar…

Las nuevas seriesAgents

Dejando el pasado de lado, la pregunta con respecto al futuro es clara: ¿Qué vamos a ver próximamente? Jamás recomendaré series que no haya visto previamente, por lo que solo puedo ceñirme a relataros algunas de las ficciones que mejor campaña publicitaria, oficial o no, están teniendo. Así, podríamos hablar de Masters of Sex, Agents of Shield (spin-off de Los Vengadores), Dracula (con Jonathan Rhys Meyers), Believe (Alfonso Cuarón y JJ Abrams), Sleepy Hollow (adaptación futurista de la peli que ya lo fue de un libro), The Michael J. Fox Show, Penny Dreadful (Juan Antonio Bayona mediante), The Black List, The Tomorrow People (el nuevo Arrow)… Y aún faltan las británicas además de muchas otras estadounidenses. Y ya lo digo: esta selección que he hecho no tiene intención alguna. Solo son los nombres de los que más se habla.

BehindTampoco hay que olvidar a las series españolas. A las que parecen interesantes de antemano, como Galerías Velvet, se suman otras que dan escalofríos solo de verlas anunciadas. Sí, me refiero a Vivo cantando. Pero habrá que verla para poder opinar, aun con suspicacias.

No hay que olvidar que el comienzo de temporada es sinónimo de Emmy. Y los de este año van a estar muy interesantes. Hasta que llegue el 15 de septiembre y la gala correspondiente, os presentaré a los candidatos de cada una de las categorías más destacadas. Por supuesto, podéis decir quiénes son vuestros favoritos, tanto en los comentarios como en las encuestas / listas que pondré a vuestra disposición próximamente. ¿Confirmará Homeland su hegemonía? ¿Habrá premio de despedida para Bryan Cranston? ¿Podrá alguien con Claire Danes? ¿Behind the Candeblabra tiene rival en las miniseries? ¿Y Modern Family en las comedias? Todo eso lo sabremos en pocos días. Aún así, hagamos nuestras cábalas.

Como siempre, estoy a vuestra disposición en el email. Bienvenidos de nuevo.