Tu blog Tu blog

Este es tu altavoz

Entradas etiquetadas como ‘lista de espera’

Un gran país: así es… si así os parece

Por Ángel Villegas Bravo

Me sorprende (mi capacidad para sorprenderme es inagotable) que aparezcan entre los morosos con Hacienda (recuerden, Hacienda somos todos) personajes muy famosos y todos con un tren de vida extraordinario; algunos, incluso, dándonos lecciones a los ciudadanos. A ninguno de esos deportistas riquísimos y famosísimos, o magnates de las finanzas, o presidentes de grandes empresas, o clubes de fútbol, o mundialmente famosos cantantes, le pasará lo que les puede pasar a ustedes o a mí: que tenga que esperar meses a ser atendido en una consulta médica, de especialista o de cirugía, “porque no hay profesionales suficientes, porque no hay camas suficientes, porque no hay dinero para atender a todos”.

Personal médico durante una intervención quirúrgica.

Personal médico durante una intervención quirúrgica (Archivo).

Y digo que no les pasará, porque a ver qué famoso rico ha estado alguna vez en una lista de espera de la sanidad pública. A ver quién de estos seres especiales ha esperado meses a que le hicieran una prueba diagnóstica.

¡Ah!, pero ¿el dinero de Hacienda no es el que sale de nuestros bolsillos? Pues que alguien me explique por qué unos, que, además, son morosos,  tienen esas facilidades de las que los demás carecemos. Y luego dicen que “este es un gran país, que crecemos más que nadie, y que no hay más que salir a la calle para ver la alegría que se respira“. Yo digo que son muchos los que esperan, esperamos, meses a ser atendidos, y que no vemos por parte alguna esa alegría que respiran algunos.

Puede que a determinadas personas les parezca que este país es estupendo, un gran país. Yo digo que así será, si así les parece. A mí, desde luego no me lo parece en absoluto.

 

 

La optimización de recursos en los hospitales

Por Alberto Cano Ángel

El Hospital Infanta Elena de Valdemoro (Madrid) ha cambiado su forma de asignar horarios para pruebas y atención médica. Ha pasado de una ventanilla en la que el usuario pedía hora y le asignaban una a sus necesidades a asignar aleatoriamente las citas sin contar con los problemas o circunstancias del enfermo. En mi caso concreto se me indicó que me llamarían por teléfono ya que no era necesario acercarse a la ventanilla. Ufano de mí, me creí la patraña y esperé durante 2 semanas la dichosa llamada.

Vista general del Hospital Infanta Elena (Valdemoro). (HOSPITALINFANTAELENA.ES)

Vista general del Hospital Infanta Elena (Valdemoro). (HOSPITALINFANTAELENA.ES)

Cuando me cansé me acerqué a dicho hospital y cuál fue mi sorpresa de encontrarme no con una sino con dos citas asignadas al libre albedrío y, según me contaba la señorita de turno, enviada por correo. No se contó con mis necesidades o impedimentos, simplemente con la “optimización” de los recursos sanitarios.

Concretemos…si un paciente no puede asistir a la consulta, no asistirá y el médico tendrán un hueco sin cubrir. La “optimización” de este modo y manera no funciona. ¿O acaso eso es lo que ustedes quieren? ¿Desean que desaparezcamos de las listas de espera? ¿Quieren que nos vayamos a otros hospitales, a ser posible privados? ¿Desean que el político de turno se ponga una nueva medalla y se haga la foto por conseguir reducir las listas de espera? Me resultaría patético que la respuesta a mis preguntas fuera afirmativa. Buenos y cabreados días.

Descontenta con el trato médico recibido

Por M. C. S.

Un médico pasa consulta presencial. (ARCHIVO)

Un médico pasa consulta presencial. (ARCHIVO)

Me gustaría transmitir mi indignación y cabreo por el trato de ciertos médicos del hospital 12 de Octubre de Madrid, en concreto de la unidad de infertilidad.

Tengo 36 años y llevo años intentando quedarme embarazada pero por problemas diversos no puedo y he decidido ir a la seguridad social. Primero porque me gusta lo que tenemos y segundo porque no puedo pagarme sanidad privada.

He pasado 14 meses en lista de espera. El primer día de cita me hicieron una ecografía, una citología y me pesaron. Llevaba una carta de mi dietista donde ponía el seguimiento que llevo desde hace cuatro años y los problemas que estamos teniendo para mi bajada de peso. Ahí empiezó el maltrato hacia mi persona: me trató mal y usó un tono intentado imponer y coaccionar.

Me dijo que tenía que bajar peso, que ahora teníamos un objetivo. Le contesté que llevaba años luchando y que mi deseo era perder peso, y más ahora que estaba deseando tener un hijo, pero ella con sus malas maneras no me dejó casi contarle mis problemas y continuaba diciendo que le daba lo mismo.

Volví para otra cita. Esta vez, una prueba para mi marido. En esta ocasión la cosa cambió. Estaba más amable, me dijo otra vez lo del peso y mi marido comentó que hacía todo lo que podía pero que era cierto que tenía muchos problemas.

Este lunes he vuelto para recoger los resultados. Estaba con dos estudiantes y nuevamente me ha recibido de malas maneras y tratándome mal. Me ha preguntado que cómo iba el peso y le he contestado que he perdido. Tras pesarme, me ha dicho que es mentira y que cree que no me estoy esforzando por lo que me ha dado cita para septiembre.

Según he salido por la puerta, me ha preguntado si ya me han hecho una prueba para ver qué tal tengo las trompas. Como no me la han mandado, una de las estudiantes ha empezado a rellenar los papeles pero de repente ha dicho que no me la manda hasta septiembre, en función de si para entonces he perdido peso o no.

Y me planteo: ¿No puede decirme desde en el principio que tengo que pesar un mínimo y no hacerme perder el tiempo con tanto ir y venir? ¿Se piensa que haciendo presión y tratando mal a los pacientes nos vamos más contentos? ¿O quizá, todo esto es porque tienen orden, a raíz de los recortes sanitarios, en tirar a todo el que se pueda con argumentos dañinos y acusar de mentirosos a los pacientes para ahorrarse dinero? Puede ser que sea eso y que el Gobierno esté haciendo recortes para que no podamos tener hijos y optemos por las clínicas privadas para soltar un dinero que no tenemos.

Lo único que sé, e independientemente de quién sea el responsable, es que no es normal que nos tiren para atrás un tratamiento y una ilusión y otras tantas cosas. Y menos, que nos traten de cualquier manera. Somos personas, no cosas, bichos o animales y mucho menos inferiores a los médicos.

Esto es lo que me ha pasado este lunes 7 de abril. Espero que esta carta haga pensar a los sanitarios de este país, esos que nos pedían que firmásemos para que la sanidad continuara siendo pública y algunos de ellos no perdieran su puesto de trabajo.

Las tarifas engañosas del complejo deportivo municipal de Vallehermoso

Captura del próximo Centro Deportivo Municipal GO fit de Vallehermoso en Madrid. (GO-FIT.ES)

Maqueta del próximo Centro Deportivo Municipal GO fit de Vallehermoso en Madrid. (GO-FIT.ES)

Por Óscar Illán

Soy un vecino de Madrid, concretamente del barrio de Chamberí, barrio tan castizo como falto de instalaciones deportivas municipales donde los haya. Después de la construcción de instalaciones deportivas y de un campo de golf en el parque de Santander, gestionado todo ello por una empresa privada con precios no accesibles para la gran mayoría de usuarios, teníamos esperanzas en la construcción de un nuevo centro deportivo en el antiguo estadio de Vallehermoso.

Este estadio, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid, cuya demolición se realizó en el año 2008 para dar paso a un complejo deportivo al más alto nivel, ha estado en desuso hasta ahora.

Después de cambios en los proyectos iniciales, al final fue la empresa Ingesport quien se va a encargar de la gestión y construcción del nuevo complejo deportivo. Tanto el Ayuntamiento de Madrid como Ingesport anunciaron que las tarifas de este nuevo complejo deportivo serían las pertenecientes al ‘abono deporte Madrid’, cosa que no se corresponde con la realidad.

En la publicidad del nuevo “Centro Deportivo Municipal Vallehermoso Go Fit” indican “deporte para todos a precio para todos ‘Abono Deporte Madrid’”, con lo cual procedimos a realizar las preinscripciones correspondientes, ya que la fecha de finalización del gimnasio la estiman para finales de verano.

En mi caso particular, quería la tarifa ‘Abono Deporte Madrid Familiar’, cuyo precio público es de 81,40€ para un máximo de 3 miembros pertenecientes a la misma unidad familiar (se requiere libro de familia y empadronamiento) y cada miembro adicional son 12,25€. Las condiciones para la obtención de este abono son la presentación del libro de familia y el empadronamiento, ya que deben vivir en la misma casa. No hay ninguna limitación adicional.

Al indicar en la oficina de preinscripciones que quería esa tarifa, me indican que no la tenían, ya que ellos tienen una tarifa que la denominan ‘Abono Go Fit Familiar’, en la cual hay limitaciones en la edad de los hijos con lo cual no puedo acogerme. Les indico que esas no son las condiciones del ‘Abono Deporte Madrid’ y me dicen que ellos ofrecen más cosas con lo cual pueden poner las tarifas que se ajusten a sus servicios. Me indican que el ‘Abono Go Fit Familiar’ tiene el mismo precio que el ‘Abono Deporte Madrid Familiar’, pero les indico que tiene el mismo precio, pero no es el mismo abono, ya que lo han limitado a su gusto.

También hay otro abono, el ‘Abono Mensual Deporte Madrid 3ª Edad’, que tiene un precio de 14,25€. Este abono sí que lo ofertan, pero seis días después de abrir la oficina de preinscripciones dicen que ya tiene que ser en lista de espera, que este abono ya no lo admiten porque hay mucha gente con este abono y que tendría que ser otro. Debe ser porque este abono de 14,25€ es tan barato que no les conviene.

Si hubiera justicia, no haría falta caridad

Por Ángel Villegas

Lo he oído recientemente en un programa deportivo de radio: a los oídos de un futbolista que está entre los más grandes del mundo llegó la noticia de que un niño de diez u once meses sufre una grave enfermedad. Alguien se lo dijo y él entregó, inmediatamente, un par de botas y una camiseta para el chaval.

Un hombre pide limosna. (REUTERS)

Un hombre pide limosna. (REUTERS)

Pero no se quedó ahí y, después de informarse, se comprometió a entregar una importante cantidad de dinero para que el niño fuera intervenido quirúrgicamente, porque de la rapidez con que se efectuara la operación dependía mucho la curación. En el sistema de salud español se le intervenía pero esperando un año, o quizá más, por lo que había que acudir a la sanidad privada.

Al parecer, hay una lista de espera que hace “imposible” que se le opere antes. Este crío no es el único caso y supongo que, con otras dolencias, habrá muchos en las mismas circunstancias. Lo he escuchado con una mezcla de alegría e indignación. Alegría porque esos privilegiados deportistas, admirados y, en ocasiones, aparentemente distantes, tienen nobles sentimientos que hacen que, al menos yo, les admire mucho más por ello que por lo que me deleitan con su talento deportivo. Indignación porque en un país como España, donde tanto sinvergüenza desvalija las arcas públicas, hay enfermos graves que tienen que esperar años para ser intervenidos, aun sabiendo que esa demora puede ocasionarles gravísimas consecuencias e, incluso, la muerte.

Bien está, y en lo que a mí respecta se lo agradezco en el alma, que haya gestos tan nobles como el del futbolista en cuestión. Pero, si hubiera justicia, si no se diera el hecho vergonzoso de una espera injustificable para acceder a un tratamiento médico, no sería necesaria la caridad de nadie.

¿Qué calidad tiene la sanidad andaluza?

Por Miguel Ángel Loma Pérez

Oigo a la consejera de Salud de la Junta de Andalucía proclamar, no su aflicción, sino su alborozo por el unánime concierto satisfactorio que recibe la sanidad pública de nueve de cada diez andaluces, según una encuesta que maneja la señora consejera. Y como el progresivo deterioro del sistema sanitario público andaluz es algo demasiado evidente, cabe plantearse que a qué personas le preguntan en esas encuestas para obtener un resultado tan complacientemente uniforme.

Porque parece seguro que no se le preguntará a los diferentes profesionales de la propia sanidad pública, que son los primeros que padecen las incompetencias y carencias de quienes les gobiernan, ya sea restringiendo el personal, o limitando sus capacidades y recursos. Y a quienes desde luego no se les habrá preguntado es a todos los pacientes que se quedan por el camino, y que tuvieron la «mala suerte» de morirse antes de que les tocase su ansiado turno en la lista de espera. 85183Ni tampoco a quienes huyendo de que les pueda suceder lo anterior, además de pagar la seguridad social durante toda su vida, ahora tienen que pagarse un seguro privado. Ni a quienes para ser atendidos de urgencia, han de soportar larguísimas horas de espera en lugares que carecen de condiciones para ello.

Esa encuesta tan uniformemente conformista que maneja la señora consejera, solo se entiende si acaso se realizó entre pacientes de esa privilegiada casta que, al acceder a la atención sanitaria por la selecta puerta de atrás, desconocen no solo las listas de espera, sino las tremendas situaciones que suele conllevar el común acceso a la atención sanitaria pública de Andalucía a través de los servicios de urgencia de los grandes hospitales. Situaciones que, según la consejera, se deben a «picos puntuales de urgencia». ¿Picos puntuales? Mucho morro es el que derrocha la señora consejera; ajena al triste concierto que forman, tocando a muerto, la incompetencia e imprevisión.

¿Espera a ser operado? Opte por otro hospital

Por Javier Poza

[Réplica a la carta ‘Operación quirúrgica frustrada’, página 18 de este PDF] Me gustaría contestar a María Martín, autora de una carta de este lunes, donde se queja del trato recibido en el hospital Ramón y Cajal y refleja el retraso en realizarle la operación, que aún no se ha producido y lleva esperando desde el 26 de junio de 2012.

71183A esta señora le diré que puesto que en Madrid se puede elegir hospital, lo haga optando por uno público de gestión privada y verá como la espera es menor y la atención excelente y lo digo por propia experiencia, ya que comencé la preparación para una operación de hernia inguinal el día 14 del noviembre pasado y me llamaron para operarme el 27 de diciembre, pero en esa fecha yo me encontraba fuera de Madrid y solicité aplazamiento. Finalmente y contando con dicha dilación fui intervenido el día 15 de febrero.

No me extenderé detallando el trato recibido que no pudo ser mejor, así como la información que mi esposa iba recibiendo por medio de una pantalla de TV, detallando puntualmente todo el proceso de la intervención. Además, mientras yo estaba en recuperación, ella recibió información precisa y detallada de todo el proceso así como medidas para el futuro de mi recuperación. El hospital es La Concepción, dirigido por la Fundación Jiménez Díaz.