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Los caprichos nostálgicos y golosos de Wayne Thiebaud

'Cakes' (1963) - Wayne Thiebaud

‘Cakes’ (1963) – Wayne Thiebaud

Las pinceladas pastosas del óleo simulan a la perfección la crema de chocolate y la textura compacta de las bolas de helado. Wayne Thiebaud (1920) sabe que su arte corre el riesgo de provocar una banal sensación de placer: “Es un peligro inherente, supongo. Pero me encanta que la gente sea capaz de sonreir frente a la obra”. Más allá de la visión golosa, considera que sus pinturas transmiten la felicidad y la tranquilidad de su propia vida: Thiebaud se considera afortunado de que todo haya sido siempre relativamente fácil para él y cada capa de crema es una celebración de la existencia.

Siempre sintió debilidad por representar objetos iguales alineados o agrupados, como en una producción en cadena. Etiquetado como uno de los pioneros del pop art, el autor (que había sido caricaturista, trabajó brevemente para Disney y diseñó publicidad) comenzó a finales de 1959 a representar la comida calórica y caprichosa sobre superficies lisas que representaban mostradores y vitrinas: “Escogí cosas como pasteles y tartas —basadas en formas simples como triángulos y círculos— y traté de orquestarlos”. El primero de esos intentos era una pintura que mostraba una línea de pasteles: “Cuando la pinté recuerdo que me senté y me reí, como en una especie de alivio tonto. ‘¡Me he vuelto majara!’. Lo único que me permitió hacer eso era haber sido caricaturista”.

'Three Machines' (1961) - Wayne Thiebaud

‘Three Machines’ (1961) – Wayne Thiebaud

La bollería, los pasteles, los conos de helado, los perritos calientes y otras delicias típicas de cualquier clásico diner estadounidense suelen presentarse en las obras del pintor como apetecibles bodegones masificados y desmesurados, opuestos a la armonía de la naturaleza muerta europea que tanto mimaron en sus cuadros los pintores de la escuela flamenca en el siglo XVII. La cuidadosa iluminación de los maestros europeos queda sustituida en la obra de Thiebaud por la luz blanca y cruda de California, el estado en el que se crió y en el que sigue viviendo.

Clasificar al autor como artista pop es algo inexacto. Aunque los motivos representan la cultura del consumo estadounidense que tanto glorificó Andy Warhol en sus serigrafías (la primera lata de sopa Campbell es de 1962) la intención no era provocar ni invadir el mundo del arte con la vulgar cotidianeidad de los objetos más mundanos. Thiebaud declara que los cuadros son un llamamiento personal a la nostalgia, a la felicidad de disfrutar de los placeres más simples.

Con 92 años, sigue pintando. Recientemente ha comenzado con una serie de paisajes en blanco y negro, algo abstractos, de escenarios naturales californianos, pero no tiene planes de abandonar su pasión por el dulce y de vez en cuando amplía su colección de tentaciones con series de bollos, porciones de tarta y carritos de postres.

Helena Celdrán

Wayne Thiebaud - Four Ice Cream Cones-1964

Wayne Thiebaud -  Pies pies pies - 1961

Wayne Thiebaud - Hot dogs

Wayne Thiebaud-Candy Counter-1969

Wayne Thiebaud-Tulip Sundaes - 2010

Wayne Thiebaud - Café Cart-2012

‘La estación de desayunos 3-en-1’ y otros aparatos infernales

'Pop-Up Hot Dog Toaster'

'Pop-Up Hot Dog Toaster'

Una sadwichera para hacer una especie de bolas de masa aceitosa llamadas Cake Pops, la tostadora para perritos calientes, la ponchera iluminada… Los aparatos de Nostalgia Electrics son tan innecesarios como atractivos, un insulto a la utilidad, aunque con una forma tan tentadora que aturde por unos segundos, antes de que nos demos cuenta de que el lugar que acapara el aparato no se corresponde con la importancia de su función.

La pequeña compañía estadounidense, una sociedad limitada que diseña, fabrica y comercializa sus productos, lleva a sus últimas consecuencias la perversión gastronómica de un país que tiende a asociar comida con diversión.

'3-in-1-Breakfast Station'

'3-in-1-Breakfast Station'

Los diseños están inspirados en décadas pasadas: hay una “anticuada” miniatura de carrito de algodón de azúcar basada en los que había a principios del siglo XX por la calle, una colección de palomiteros de un rojo brillante y esmaltado al estilo de los años cincuenta…

Es complicado decidir cuál de la larga lista de aparatos de Nostalgia Electrics es el más estrafalario, el más susceptible de terminar en el armario más alto de la cocina y el más indicado para rebasar la cantidad diaria recomendada de azúcares, grasas e hidratos de carbono, pero tras mucho pensar, he decidido guiarme por la inutilidad y he aquí una lista con mis tres favoritos:

'The Automatic Mini Donut Factory'

'The Automatic Mini Donut Factory'

1. The 3-in-1 Breakfast Station (La estación de desayunos 3-en-1). Tiene cafetera, horno-tostador y una pequeña plancha sobre la que sugieren cocinar salchichas y huevos. Me recuerda a la tele con el VHS y el DVD incorporado, al escáner/impresora/fax… Uno de esos cacharros inestables que al estropearse te dejan huérfano de varios aparatos. Los fabricantes lo disfrazan de útil para los estudiantes de colegios mayores.

2. The Automatic Mini Donut Factory (La fábrica automática de mini-rosquillas). Un cacharro digno de la teletienda: la mezcla se introduce en la abertura superior y sobre una especie de cinta transportadora cubierta de aceite aparecen los diminutos donuts, absolutamente empapados de materia grasa y con un aspecto medio crudo. El proceso se puede ver en un vídeo.

'Old Fashioned Cotton Candy Machine'

'Old Fashioned Cotton Candy Machine'

3. The Old Fashioned Snow Cone Cart (El anticuado carrito de granizados). Lo hay en versión pequeña, pero este modelo es el indicado para los que lo quieren todo en la vida. Pesa 22 kilos, mide más de metro y medio y en realidad sólo sirve para hacer hielo: el invento es todo un síntoma de la decadencia de occidente.

Sí, es cierto que también lo recomiendan para tiendas, pero esta señora  intenta venderlo a particulares en un programa de televisión  sin dejar lugar al silencio, supongo que para evitar que cualquier espectador pueda reflexionar sobre su compra. Me quedo con la frase que dice en el minuto 1:02 : “Éste va a ser el pináculo de tus instrumentos de entretenimiento”.

La empresa sabe que el aspecto es su mayor baza y anima en su página web a los inventores para que envíen nuevos proyectos. Contemplarlos es bonito, para todo lo demás mánchese un poco las manos en la cocina y consuma comida de verdad.

Helena Celdrán