Entradas etiquetadas como ‘murales’

Hoy solo regalo flores

Hoy me he despertado con aliento de néctar, trompa de lepidóptero, bombo de abejorro, y he decidido llenar este blog de flores. Nada más. Me sobreviene el espíritu del buen zángano, la casualidad de los insectos melíferos, el azar colectivo de la miel.

Salgo raudo de la colmena en busca del polen artístico…

Abeja de miel o melífera. Por Ivar Leidus. CC BY-SA 4.0. Wikimedia Commons.

Abeja de miel o melífera. Por Ivar Leidus. CC BY-SA 4.0. Wikimedia Commons.

En las pinturas de Mona Caron, artista afincada en San Francisco, terminan posadas mis múltiples patitas de himenóptero.

Es una artivista que apuesta por los murales en el espacio público. Narraciones para los vecinos, que también viven en colmenas y a veces apestan a gris.

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Mariposas hiperrealistas en las ciudades que no pueden habitar

Caminas por Zaragoza, o Bogotá, o Buenos Aires, Viena, Lima… y observas estas mariposas en un muro que engaña a tu vista por su asombroso hiperrealismo. Estás atrapado por la calidez de esos insectos benéficos, heroínas de la infancia de este artista callejero que se hace llamar Mantra.

Te inunda un recuerdo de los aledaños salvajes de tu pueblo o ciudad, en aquellas escapadas hacia el misterio infantil, cuando la huerta aún crecía junto al asfalto y era un patio de juegos y conocimiento. Regresas al mural. Es el año 2017. La huerta soñó ser urbanización. La colina, centro comercial. Sientes el sol de noviembre, y te parece idéntico al de junio. Las mariposas son el recuerdo de una pared. Otrora numerosas, hoy resultan esquivas y solitarias.

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La artista japonesa que encontró en Barcelona a su pareja artística

'Sanpo' - Mina Hamada - Foto: cargocollective.com/minahamada

‘Sanpo’ – Mina Hamada – Foto: cargocollective.com/minahamada

Es probable que, al contemplar los acrílicos de Mina Hamada, también quieras tocarlos. Las figuras son abstractas pero bien definidas, evocan un objeto conocido y a la vez son deliciosamente extrañas. Producen una sensación parecida a la de vaciar sobre la mesa una bolsa de gominolas y disfrutar de la combinación de formas y colores antes de comerlas.

Harunohi, Selva De Mar, Spin, Hora Del Té, Natural conversation… Los títulos en japonés, castellano e inglés descubren a una artista que maneja sensibilidades muy variadas. Nació en Luisiana (EE UU), creció en Tokio —donde estudió Bellas Artes y Diseño— y desde el año 2009 vive en Barcelona.

El texto que en su página web describe su trabajo, menciona la “combinación de occidente y oriente”, el “inconsciente”, la “improvisación” y el “autoanálisis poético” como herramientas para examinar la propia identidad.

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¿Malas hierbas o plantas valientes?

Ensimismados en nuestra soberbia las llamamos malas hierbas. Son especies autóctonas y de una resistencia loable, muchas veces con espinas, otras con flores o (como es el caso de la menta) aptas para el consumo, despreciadas sólo porque no las queremos en el lugar en el que nacen y no están dispuestas a obecernos.

“Puede que sean pequeñas, pero atraviesan el cemento. Están en todas partes y sin embargo no se ven. Y cuanto más se las pisa, con más fuerza vuelven a crecer“. Mona Caron admira a la maleza que se entromete en los planes de jardineros y agricultores y que en la ciudad se atreve a rebelarse contra la condición estéril de una superficie asfaltada.

La ilustradora, pintora y muralista estadounidense busca malas hierbas en las ciudades, hace bocetos de ellas y después escoge paredes cercanas para reproducirlas en manifestaciones de arte urbano, siempre a gran tamaño, “a escala inversamente proporcional a la atención y el reconocimiento que reciben”. La planta crece en lugares inesperados y Caron ha empezado a añadir dinamismo a la iniciativa grabando el proceso en vídeos que, una vez montados, imitan en “animaciones” el crecimiento de una planta real.

En el proyecto —Weeds (Malas hierbas)— Hay una ideología detrás de la decisión de ensalzar a esas especies. “Suelo elegir el lugar para cada hierba en correspondencia con la metáfora social: sitios en los que las alternativas se están creando, que marcan la diferencia y resisten a la entropía de nuestro mundo enfermo”. Las obras “son un homenaje a la capacidad de recuperación que tienen todos aquellos para los que nadie ha dejado lugar, los que no eran parte del plan y aún así siguen volviendo, abriéndose paso y alzándose”.

Un aster pintado en Asheville (Carolina del Norte), una de las 'malas hierbas' del proyecto 'Weeds' de Mona Caron

Un aster pintado en Asheville (Carolina del Norte), una de las ‘malas hierbas’ del proyecto ‘Weeds’ de Mona Caron

Puntiagudas, con hojas recias, flores de colores descaradamente alegres… Caron ha pintado ortigas, coronopus, cerrajas, dientes de león. Además de poblar ciudades estadounidenses, las plantas han llegado a Europa e incluso hay algún ejemplo oculto en Barcelona.

Vivir en San Francisco (California, EE UU) es sin duda una motivación para reconocer el mérito de las malas hierbas. La ciudad de la protesta y la contracultura experimenta una situación trágica: las viviendas han alcanzado un precio desorbitado y sólo las pueden comprar y alquilar con sueldos de la industria de Internet. El panorama social cambia, los artistas y excéntricos, las familias, la clase trabajadora y la clase media (los residentes de siempre) se ven empujados a abandonar su ciudad para que los felices millonarios del 2.0 —sin remordimientos por los desahucios— ocupen casas a precios estrafalarios. A pesar de todo, todavía, aunque cada vez más castigada y enmudecida, sigue existiendo una resistencia.

Helena Celdrán

'Stinging Nettle', Barcelona -  Mona Caron

‘Stinging Nettle’, Barcelona – Mona Caron

Una de las malas hierbas de Mona Caron en el humilde barrio de Ahmedabad, en la India - Mona Caron

Una de las malas hierbas de Mona Caron en el humilde barrio de Ahmedabad, en la India – Mona Caron

Intervención de Caron en Atenas, Grecia - Mona Caron

Intervención de Caron en Atenas, Grecia – Mona Caron

Diente de león en San Francisco - Mona Caron

Diente de león en San Francisco – Mona Caron

Un proyecto artístico que ilusiona a los jóvenes de una conflictiva favela de Río de Janeiro

Con la absoluta fe en el poder del arte para mejorar la calidad de vida de las personas en ambientes hostiles, los holandeses Jeroen Koolhaas y Dre Urhahn (Haas & Hahn) visitaron por primera vez la favela de Vila Cruzeiro en 2005 y desde entonces han conseguido que sus habitantes se impliquen con ellos en la transformación de la barriada en un asombroso lienzo a través de las varias entregas de Favela Painting Project.

Entraron en 2005 en la conflictiva favela de Río de Janeiro, famosa por sus frecuentes tiroteos y vigilada por más de 500 policías. Aún conscientes de la terrible situación de un territorio desolado y controlado por los narcotraficantes, los artistas se atrevieron a iniciar el proyecto de embellecer las viviendas precarias y apiñadas con ayuda de los vecinos.

El resultado de esta primera colaboración fue un hermoso mural de un niño volando una cometa, una imagen habitual en las azoteas de los humildes edificios de la zona. Tres años después, impulsados por la buena acogida de la obra, animaron a los jóvenes de Vila Cruzeiro a pintar junto a ellos una calle entera (más de 650 metros cuadrados) con una enorme carpa japonesa en un mar de cemento. La experiencia exigia a los chavales iniciarse en la pintura, acudir a talleres y practicar antes de ponerse manos a la obra: toda una novedad para un sector de la población del que nadie se preocupa jamás.

'Boy With Kite' (2006), Vila Cruzeiro. (Australfoto/Douglas Engle)

‘Boy With Kite’. Vila Cruzeiro, 2006. (Australfoto/Douglas Engle)

Por mucho que pareciera caprichosa y algo banal, la iniciativa de Haas & Hahn no se quedaba en lo puramente estético. “El embellecimiento, la creación de una ocupación y la atención estimulan el orgullo y la autoestima y ayudan a mitigar brechas sociales de un modo creativo y artístico. Los proyectos son la voz de los habitantes, influyen en la opinión pública y en los medios de comunicación, pueden ayudar a cambiar percepciones y eliminar estigmas”, declaran los autores.

Vila Cruzeiro, 2008

Vila Cruzeiro, 2008

Regresaron en 2010 con un reto aún mayor que permitiera “a más gente trabajar al mismo tiempo”. Entrenaron y contrataron a 25 jóvenes residentes de las favelas para que, en poco menos de un mes, cubrieran de color 34 edificios y transformaran así el aspecto triste y descuidado del paisaje. En los últimos años, el lugar ha pasado de ser evitado por cualquiera que no viviera allí a atraer la atención de turistas.

Praça Cantao, 2010

Praça Cantao, 2010

Ahora Haas & Hahn quieren volver: planean pintar toda una ladera de la favela, “crear una obra de arte comunitaria de una escala sin precedentes: un monumento que irradiará orgullo y energía”. Además de pintar, los artistas de Ámsterdam quieren cubrir con una capa de cemento las viviendas, ahora de de ladrillo vista. Algo tan básico y barato ayudaría a “controlar la humedad, la acústica y la temperatura” y mejoraría la calidad de vida de los vecinos de un modo sencillo y económico.

Para conseguir su objetivo piden fondos en la plataforma de microfinanciación de Kickstarter, pero aún queda mucho por recaudar. De los 100.000 dólares (unos 73.900 euros) que piden sólo han conseguido 7.827 (5.784 euros) y quedan sólo 30 días para que venza el plazo.

Helena Celdrán