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La vida secreta de las flores en un vídeo animación

Las flores son las protagonistas en este vídeo de animación de Azuma Makoto. En realidad, su ciclo. El continuo devenir, la batuta irreductible de la naturaleza, su renacimiento y decadencia. Durante unos minutos observamos este proceso exuberante que es la vida en sí misma. “Multitud de flores crecen con belleza y fuerza en este mundo… viven a pesar de la lluvia, el viento y las tormentas”, apunta el director, un conocido artista japonés, pionero de las esculturas florales.

Con un trazo que recuerda a las mejores ilustraciones de la botánica clásica, el autor nos muestra la rueda secreta, su primavera e invierno, sus raíces y la fauna que las habitan, la polinización y el florecimiento, su ocaso, la decadencia que sellará el inicio de un nuevo ciclo.

Una animación botánica y didáctica que contiene sin duda gran belleza.

AMKK Botanical Animation “Story of Flowers” from azuma makoto on Vimeo.

Hoy solo regalo flores

Hoy me he despertado con aliento de néctar, trompa de lepidóptero, bombo de abejorro, y he decidido llenar este blog de flores. Nada más. Me sobreviene el espíritu del buen zángano, la casualidad de los insectos melíferos, el azar colectivo de la miel.

Salgo raudo de la colmena en busca del polen artístico…

Abeja de miel o melífera. Por Ivar Leidus. CC BY-SA 4.0. Wikimedia Commons.

Abeja de miel o melífera. Por Ivar Leidus. CC BY-SA 4.0. Wikimedia Commons.

En las pinturas de Mona Caron, artista afincada en San Francisco, terminan posadas mis múltiples patitas de himenóptero.

Es una artivista que apuesta por los murales en el espacio público. Narraciones para los vecinos, que también viven en colmenas y a veces apestan a gris.

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Un florista que experimenta con el arte callejero

'Léopold II', intervención de Geoffroy Mottart - Foto: www.geoffroymottart.com

‘Léopold II’, intervención de Geoffroy Mottart – Foto: www.geoffroymottart.com

Como buena intervención callejera es inesperada y efímera. Geoffroy Mottart utiliza las flores con humor e ingenio, modifica estatuas en jardines y parques de Bruselas y añade “una pequeña nota de color que llama a los transeúntes”.

Florista afincado en la capital belga, llama a sus creaciones fleurissements (floraciones). Duran como mucho un par de días y sólo quedan documentados en fotografías. Los espesos arreglos son peinados con permanente, barbas de importancia o elegantes tocados sobre las cabezas pétreas de “testimonios del pasado”, manifestaciones artísticas y conmemorativas que el autor considera que “valen la pena ser vistos”, que son “parte de nuestro patrimonio cultural” y se pierden en el frenético ir y venir de los habitantes de una ciudad.

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Lámparas ‘tímidas’ que imitan la reacción de las flores

'Shylight' - Studio Drift

‘Shylight’ – Studio Drift

La nictinastia es una respuesta inteligente de algunas especies vegetales, una reacción a los estímulos lumínicos. De día, las hojas y los pétalos permanecen desplegados, de noche se pliegan con una perfección robótica. Amapolas, hibiscos y tulipanes adoptan el mecanismo cada día y esperan pacientes a que vuelva a salir el sol.

En el proceso hay una elegancia innata y una armonía de las que a menudo se nutre el diseño, receptivo a los mecanismos que desarrolla la naturaleza para que la vida siga su curso.

Los diseñadores Lonneke Gordijn y Ralph Nauta, fundadores del estudio holandés Drift, admiten estar “fascinados” por los movimientos de la naturaleza y reproducen la nictinastia en Shylight (Luztímida), vaporosas “esculturas de luz” que se retraen y se despliegan en una delicada coreografía ante los ojos del espectador.

“Es una lámpara que parece estar viva por sus movimientos impredecibles y de aspecto natural: desciende para florecer en toda su gloriosa belleza, para después cerrarse y retirarse hacia arriba”. Han invertido cinco años en perfeccionarla, los primeros modelos se movían tras una semana de trabajo, pero hicieron falta hasta seis “generaciones” de lámparas para lograr la precisión de una flor.

Los pétalos son de seda, un material ligero y flexible que “se mueve con elegancia”. La estructura que sujeta el tejido es de aluminio y acero y los movimientos de las luces LED se pueden controlar con smartphone o una tableta, “abriendo un abanico de posibilidades como coreografías para música”.

“Cuando todas las capas y los compartimentos de seda se llenan de aire, la luz se rompe de una manera muy suave y poética”, dicen sus creadores. Pensadas para techos altos, las lámparas tienen una distancia de caída de 9 metros y las hacen ideales para las majestuosas salas del Rijksmuseum de Ámsterdam, la Galería Nacional de Holanda, que ya ha adquirido e instalado varias en el museo.

Helena Celdrán

Flores para pacientes psiquiátricos que nunca las recibieron

Crisantemos en uno de los pasillos del MMHC

Crisantemos en uno de los pasillos del MMHC

¿Cómo se rinde homenaje a un edificio que fue un hospital psiquiátrico durante casi un siglo?

La institución había sido parte de la vida de los habitantes de Boston (Massachussetts-EE UU) a lo largo de 90 años e iba a ser demolida en 2003. Se había quedado obsoleta y estaba deteriorada. Lejos de conformarse con una placa o un acto con discursos, los propietarios del Massachusetts Mental Health Center (MMHC) buscaban un modo de acercar a los ciudadanos a un edificio que nació para los estigmatizados por la sociedad, en un momento en que el desconocimiento de la mente humana daba paso al despegue de la psicología moderna.

La artista Anna Schuleit trabajaba entonces para una institución mental cercana elaborando proyectos artísticos. Le propusieron llevar a cabo una acción que honrara a la construcción histórica y captara la sensibilidad y la mezcla de emociones que durante casi 100 años se gestaron allí. Le dieron tres meses.

Uno de los despachos que Anna Schuleit llenó de tulipanes naranjas

Uno de los despachos que Anna Schuleit llenó de tulipanes naranjas

Pidió las llaves de todas las estancias del edificio, una oficina para desarrollar ideas y una persona a su disposición que lo supiera todo sobre la historia del psiquiátrico. Schuleit le daba vueltas a una idea divertida que chocara con la seriedad del lugar, que tuviera algo de absurdo y de conmemoración.Pronto comenzó a pensar en plantas, pero no quería trabajar con flores cortadas: “Quería que continuaran tras la instalación. Bloom es un reflejo del simbolismo curativo de las flores que se dan a los enfermos postrados y confinados en un hospital”, explica en una entrevista.

Tras su experiencia trabajando en psiquiátricos se había dado cuenta de la ausencia de flores en los centros de salud mental. Los pacientes recibían ramos y plantas en escasísimas ocasiones: la artista quería recalcar esa ausencia con un reguero de color invadiendo cada sala.

Para Bloom (Floración) utilizó 28.000 flores en macetas que cubrieron todas las instalaciones del MMHC. Con la ayuda de 80 voluntarios espontáneos, regó y colocó todas las plantas, clasificándolas por tipos, en todas las habitaciones.

El centro estuvo abierto al público durante cuatro días. Acudieron los que nunca se habían acercado y también antiguos trabajadores y pacientes.

La unidad de psiquiatría infantil, cubierta de tulipanes blancos

La unidad de psiquiatría infantil, cubierta de tulipanes blancos

Las emociones quedaron documentadas en un libro de visitas. “Para todos los pacientes que nunca recibieron flores, estas flores son para vosotros“; “caminé a través de Bloom con un buen amigo que ha pasado mucho tiempo dentro de hospitales similares. Estuvo cerca del llanto y tenía ganas de saltar sobre las flores (…). Reconocimos que Bloom había llevado la belleza a lo que inherentemente había sido un tema tabú“.

Los tulipanes naranjas, los crisantemos rojos, los brezos, las violetas, las begonias… El tumulto de delicadas flores siguió su viaje hacia la curación. Finalizados los cuatro días de gloria del proyecto, el edificio se cerró y las 28.000 flores se donaron a refugios, centros de reinserción social y hospitales psiquiátricos de Nueva Inglaterra.

Helena Celdrán