Primeramente (y espero que a nadie le ofenda esta pregunta meramente expeditiva): ¿sabéis quién es Elisabeth Shue?

Elisabeth, cásate conmigo. Tengo vacas.
Pues mira, yo te cuento: dudaba si hacer o no esta entrada (y no por ponerme pesadita con The Boys, que eso ya lo asumo y me da igual), sino porque yo estaba convencida de que le había hecho un post a esta mujer «el otro día», y me pongo a mirar y resulta que hace ya DOS AÑOS que lo escribí 😨 ¿Pero cómo ha podido pasar esto?
Total, que si aún no la habéis ubicado (que seguro que sí), Elisabeth Shue ha sido muchas cosas en su carrera profesional, pero la razón de que hable yo de ella en este blog es que, la mayoría de nosotros, la recordamos por ser:
- Ali, la novia de Daniel en Karate Kid.

Me quedo muerta, Mari: Ralph Maccio era 2 AÑOS mayor que Elisabeth, y ella casi parecía su madre.
2. Jennifer, la novia de Marty en Regreso al futuro (partes II y III).
3. Jordan, la novia de Brian en Cocktail.
4. Y Sera, el ligue de Ben en Leaving Las Vegas.
Y llegados a este punto, si tenéis un pelín de sensibilidad seguro que os ha rechinado lo mismo que a mí: «la novia de». Supongo que es lo que tiene, en general, ser mujer en la industria del cine, especialmente en los años ’80 y ’90, donde los hombres son quienes ejecutan la acción y las mujeres meras espectadoras.
Durante los años siguientes seguro que la habéis visto en muchas producciones, tanto de la gran como de la pequeña pantalla, tales como El hombre sin sombra, El Santo, Obsesión maternal o Piraña 3D (¿por qué, Elisabeth, por qué?). De lo último que se ha podido ver de Shue en televisión nos encontramos en más de 70 episodios en C.S.I., entre los años 2012 y 2015.
(Sí, es Ted Danson).
Después de esto aún se ha pasado por La batalla de los sexos (2017) y El justiciero (2018), junto a Bruce Willis, pero ya os digo yo que nada, NADA, como su papel de Madelyn Stillwell en The Boys, la última serie en streaming de superhéroes, distribuida a través de Amazon Prime Video.
De verdad: ver a Shue como empresaria súper poderosa sacándose leche con un extractor doble en su despacho tamaño Jumbo es una de las cosas más guays que he visto en una serie en toda mi vida.
No solo eso, sino que, en la primera escena en la que Madelyn aparece con su extractor, sobre la mesa de su despacho, dice una frase lapidaria que cualquier madre que alguna vez haya tenido que vérselas con un extractor podrá reconocer e, incluso, soltar una lagrimilla de esas de alivio cuando te sientes comprendida:
Media hora sacándome leche y tengo siete mililitros.
Bravo. Si esto no es empoderamiento, yo ya no sé.
Además, el tema de la lactancia da un añadido incómodo a la relación platónico-enfermiza que Stillwell (el personaje de Shue) mantiene durante toda la temporada con Patriota, el líder de los superhéroes, quien en los primeros episodios primero la «halaga» reconociendo como meritorio que una mujer de su edad aún pueda tener hijos, y después la acusa de utilizar a su bebé como «un accesorio».
Eso sí: no os pondré la imagen por no spoilear a nadie, pero esa tensión incómoda alrededor de los pechos lactantes de Shue, desde el punto de vista creativo, se resuelve con un gesto magistral en el último episodio.
100% RECOMENDED.