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LOS APUNTES DE ECONOMÍA PRÁCTICA Y FAMILIAR de Joan F. Domene

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Para reirse de la crisis

Las malas noticias económicas se acumulan día tras día mientras los líderes mundiales se reúnen para ver cómo nos sacan de la crisis.

Pero hoy, aplicando la máxima de “al mal tiempo, buena cara” he querido rescatar un video del programa de humor The Last Laugh, convertido ya en un clásico en Internet. John Fortune y John Bird, dos célebres cómicos británicos, dan la mejor explicación que he visto y oido sobre la crisis financiera que nos ha llevado a la recesión económica.

‘The Two Johns’, como se les conoce, escenifican una entrevista a un avispado inversor en un tono hilarante que crece a medida que avanza el video. Hacen referencia a algunos ejemplos concretos, todos ellos ciertos. Una buena manera de sobrellevar tan amargo panorama. Dura unos ocho minutos y, aunque es en inglés, tienen subtítulos en español. Vale la pena. ¡Que lo disfrutéis!


La crisis va por barrios

Los datos económicos negativos se acumulan mientras los sectores más críticos exigen al Gobierno que acepte ya de una vez que estamos en crisis, que se deje de expresiones eufemísticas (“desaceleración transitoria”) y coja el toro por los cuernos y adopte las medidas que reclama una situación de este calibre.

El crecimiento económico ha sido el último de los indicadores en encender una nueva luz de alarma: el PIB aumentó un mínimo 0,3% en el primer trimestre del año y ha llevado la tasa interanual del 3,5% del último trimestre de 2007 hasta el 2,7%. Un severo batacazo, vaya.

Antes de conocer este dato, supimos que el paro está en niveles históricos, que la construcción sigue en caída libre, que cada día se hacen menos hipotecas, que ha caído la confianza de los consumidores y que además el IPC se ha frenado más por el bajón del consumo que por cualquier otra circunstancia.

Fuente: Expansión, 15-05-08

Pero, con la que está cayendo, nos llegan noticias como que las principales empresas cotizadas en la bolsa española, las que integran el Ibex-35, han ganado 14.214 millones de euros en los tres primeros meses de 2008. O sea, en el mismo periodo en que la economía ha reducido su crecimiento en un 0,8% (del 3,5% al 2,7%), las grandes compañías españolas han incrementado sus beneficios un 17,4%.

Y ese es el crecimiento medio de las 35. Porque analizadas una por una tenemos a Telefónica, Repsol, el Santander, Iberdrola y otras con incrementos de beneficios muy superiores a esa media del 17,4%. Por lo tanto, parece claro que por mucha crisis que haya no ha acabado de afectar a algunos peces gordos.

Más chubascos que tormentas

Siguiendo el símil meteorológico que ayer aplicábamos a lo que nos puede deparar el futuro económico -es decir, si la crisis hipotecaria de EE.UU. nos va a traer chubascos débiles o fuertes tormentas- parece ser que hacia marzo del mes que viene el cielo podría empezar a despejarse.

Los ‘hombres del tiempo’ del mundo financiero consideran que los mercados mundiales se están empezando a recuperar ya del vendaval, desatado en verano por la falta de confianza generada tras la crisis de las hipotecas basura, y que es de esperar que en el primer trimestre de 2008 el sol empiece a brillar con fuerza. El papel de los bancos centrales, destacan, ha sido fundamental para evitar una propagación de la psicosis. Y eso a pesar de que países como el Reino Unido o Alemania estaban altamente expuestos a sufrir con fuerza las consecuencias negativas de la crisis.

La clave en el caso español es que el sistema financiero es uno de los más vigilados del mundo, sobre todo gracias al papel del Banco de España, de los más eficientes y de los más rentables. Los resultados de 2008 lo están demostrando. Pese a todo, es de prever que seguirán endureciendo las condiciones para acceder a un crédito hasta que escampe del todo.

Bien, eso y que que nuestra banca no había caído en la tentación de la vorágine desatada por las ganancias fáciles que se conseguían con la compra-venta entre los propios bancos de las hipotecas norteamericanas llamadas subprime. La compensación era, aparentemente, una rentabilidad más elevada que los instrumentos financieros tradicionales. Y lo era hasta que los hipotecados, ahogados por las deudas y por el descenso del precio de sus viviendas en EE.UU., dejan de pagar sus préstamos.

Pero todo eso puede estar muy bien para los bancos y las cajas y sus gestores. ¿Pero que pasará con el resto de la economía? A estas alturas parece claro que el frenazo en la construcción se va traducir en un repunte del desempleo en el sector y que eso, junto a otros factores como la caída del consumo vinculado al encarecimiento de las hipotecas, va a restar potencia al crecimiento económico en 2008.

¿Hay crisis para Rato?

Rodrigo Rato está a punto de dejar su cargo como director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero parece dispuesto a apurar sus últimos días en el cargo metiéndonos el miedo en el cuerpo. Él avisa: la crisis financiera desatada por la especulación desaforada con las hipotecas basura de Estados Unidos acabará afectando a nuestro bolsillo. Si no es este año, el próximo. Y alerta: cuánto más larga sea la crisis, más sufriremos; estamos peor que hace seis meses y los gobiernos deberán revisar sus previsiones de crecimiento.

¿Aguafiestas o realista? Frente al optimismo del Gobierno, que no cesa de recurrir a los espléndidos resultados de algunos datos económicos como el descenso del paro o el aumento de los inscritos en la Seguridad Social, el ex vicepresidente económico del PP bajo el mandato de Aznar nos trae un baño de realismo. En su opinión, 2007 puede seguir siendo un buen año en líneas generales, pero el deterioro de algunos fundamentos básicos a causa de la crisis hipotecaria acabarán pasando factura en 2008. Primero y con más intensidad a los EE UU, pero Japón y Europa no quedarán inmunes.

Tomemos nota pues, pero sin caer en catastrofismos interesados como los que intentan transmitir algunos ex compañeros de gabinete del propio Rato. Es un insulto a la inteligencia decir que España está en recesión creciendo a un ritmo cercano al 4%. Afortunadamente, parece ser que el PP ha rectificado sobre la marcha el tiro y ha aparcado ese discurso que estaba condenado al más absoluto de los fracasos, pero que además hacía un flaco favor a la economía española. Porque en esta materia las expectativas pueden llegar a ser incluso más determinantes que la realidad. Y andar diciendo por ahí que las cosas van mal, aunque sea mentira, es el primer paso hacia el autocumplimiento de la profecía… por errónea que ésta sea.

Se enfría clima económico. Sea por una u otra razón, el hecho es que parece que la percepción de la ciudadanía sobre la economía es ahora mucho peor que antes del verano. Lo vemos por ejemplo en el frenazo del consumo, la caída de las ventas de coches y en algunas encuestas como la publicada por La Vanguardia este domingo. Caen las opiniones positivas sobre la coyuntura económica al tiempo que crecen las impresiones negativas, y la vivienda y el paro se sitúan al frente de las preocupaciones ciudadanas sólo detrás del terrorismo.

Sólo hay que echar un ojo a las últimas informaciones sobre el ahorro de las familias: cobramos más y ahorramos menos. Pero gastamos más dinero para comprar lo mismo, pero más caro –como en el caso de la leche–, o para pagar la hipoteca, que ahora nos cuesta bastante más que hace unos meses por culpa de ese maldito euríbor que no parece dispuesto a dejar de crecer.

Víctimas de las hipotecas basura

La crisis desatada por las hipotecas basura en Estados Unidos sigue pasando factura a la banca mundial y a nuestras inmobiliarias. Tras la bancarrota del Northern Rock británico, el primer caso europeo de las nefastas consecuencias de la especulación financiera alrededor de esos préstamos de alto riesgo, grandes grupos bancarios como Citiygroup y Credit Suisse acaban de anunciar que este año sus beneficios caerán un 60% y un 20% respectivamente, aunque seguirán ganando dinero.

UBS, el principal banco suizo, espera tener unas pérdidas de 500 millones de euros este trimestre y despedirá a 1.500 empleados. Está claro que la crisis hipotecaria empieza a pasar factura a la gran banca y no sólo a la pequeña y mediana como se había dicho hasta ahora.

En nuestro sector inmobiliario, Llanera ha solicitado ya el concurso de acreedores (la antigua suspensión de pagos) y Don Piso sigue los pasos de Fincas Corral: cierra algunas oficinas y ajustará su plantilla.

Se cierra el grifo de las hipotecas

Sigue el aterrizaje “suave” del crédito hipotecario en España, aunque se mantiene en niveles históricos por la evolución al alza del precio de la vivienda (ha subido un 150% desde 1995). Los últimos datos del Banco de España constatan que el volumen de dinero prestado para hipotecas en enero de este año creció un 19,3%, cinco puntos menos que hace un año y el ascenso más moderado desde 2003. La culpa la tienen la desaceleración del precio de la vivienda y el aumento de los tipos de interés. Pero los créditos al consumo parecen tomar el relevo con un importante aumento del 17%, también cinco puntos más que en 2006.

Ese incremento sostenido de los tipos de interés que modera el crecimiento de las hipotecas ha hecho que muchos bancos hayan empezado a restringir la concesión de créditos: exigen muchas más condiciones para prestar bastante menos dinero que unos meses atrás. La consigna es que hay que cerrar el grifo. Algunos hogares –entre el 10 y el 15% del total, según los analistas– empiezan a tener problemas para hacer frente a sus pagos y la previsión es que cada vez haya más. Los datos así lo avalan: los préstamos hipotecarios «dudosos» aumentaron en 2006 un 31,4%, según la Asociación Hipotecaria Española y el Banco de España. Una parte de este crecimiento de los créditos de difícil cobro está provocada por la explosión del mercado hipotecario –aumentó alrededor del 20% en un año– pero el resto se debe a la creciente morosidad provocada por el alza sostenida del euríbor.

Y las cosas no pueden más que ir a peor, porque el índice de referencia de la mayoría de nuestras hipotecas seguirá creciendo en los próximos meses. Con este panorama ya hay algunas entidades financieras que empiezan a recomendar a sus clientes que cambien del tipo de interés variable al fijo y parece que les están haciendo caso. Otras proponen fórmulas imaginativas como préstamos progresivos con cuotas más bajas al principio y que van creciendo con el paso del tiempo.

Pero lo más preocupante es que una proporción cada vez mayor de las deudas de las familias está en los llamados préstamos al consumo –para financiar la compra del coche, un viaje o incluso operaciones de cirugía estética– que tienen un índice de morosidad hasta cinco veces más elevado que los créditos hipotecarios. Las familias pagan primero la cuota de su hipoteca, porque se juegan la casa, y si les queda dinero la del coche o la de la tarjeta de crédito.

No es extraño que cada vez sean más los que recurran a las empresas de reunificación de crédito, un negocio que ha florecido sin control al calor de ese endeudamiento creciente y que rechaza someterse a la disciplina que regula el resto de las entidades financieras. No se entiende que si, como aseguran las propias compañías, se trata de una actividad tan cumplidora de sus compromisos con los usuarios y escrupulosa de la observancia de la ley, se opongan a ser controladas como el resto del mercado. Es cierto que ellas no prestan dinero, sólo seleccionan las mejores «ofertas» para sus clientes, pero éstos acaban pagando sus cuotas en función de ese asesoramiento.

Frenazo hipotecario

La subida de tipos se está empezando a notar en el mercado hipotecario. Ya lo ha detectado el Banco de España, que ha contabilizado un aumento del 21,9% de septiembre de 2005 al mismo mes de 2006, el menor ascenso desde 2003. Aunque no podemos olvidar que esos préstamos se concedieron hace un año con el euribor al 2,219% y los últimos se firmaron con el índice de referencia hipotecario -que en estos días ya roza el 3,90%- en el 3,715%. Y eso pesa en el endeudamiento de las familias: de los 742.625 millones de euros que debían los hogares españoles en septiembre, 545.392 millones corresponden a créditos hipotecarios. Pero ojo, los créditos al consumo acumulan ya 196.015 millones de euros, un 17,1% más que hace un año. Algunos bancos comerciales también han empezado a constatar que se empiezan a conceder menos hipotecas y que además se ha reducido el importe medio del dinero que se presta.