Bueno, bueno, bueno.
Pocos hoteles en el mundo cuestan 9871 euros por noche. Pues es lo que ha pagado Aristides por estar en la casa de Gran Hermano 12+1.
Y por ese precio, encima ha tenido que barrer, hacerse la cama y cocinar. Que ruina, oye, pero se lo ha buscado: le han echado la primera semana.
Pero empecemos por el principio, porque si empezamos por el final esto es el mundo al revés y acabamos comiéndonos los huesos y tirando la carne.
La gala de anoche fue un monográfico sobre Aristides, de principio a fin, pero oye, con lo que ha pagado, por lo menos eso que se lleva, lo habrá grabado en un VHS como dios manda, para ponerlo por Navidad.
Lo primero que vimos fueron las broncas del hombre a una nariz pegado con Pepe, el hombre de los ojos besugueros. El problema es que en esas broncas Aristides, que acababa de entrar no llevaba razón.
¿Y qué pasa cuando llegas nuevo a GH, pagando por la plaza y encima te dedicas a polemizar hasta con la encina del patio? Pues que te llegan once nominaciones como once guantazos de Chuck Norris. Y a la calle.
“Aris en estado puro” y “habla con mi mano”, dos de sus frasecitas. Este chaval está enamorado de sí mismo. Y eso lo hace mientras pone su sonrisa de háblame despacio, que hago pesas.
Poco después nos enteramos, así en esta montaña rusa de emociones que son las galas, de que iba a entrar una nueva concursante. Concretamente una llamada Marta, que estaba tranquilamente en su casa de Albacete, cenando y viendo la gala de Gran Hermano.
En un momento dado, pusieron las imágenes de una cámara oculta que estaba en su casa y claro, la muchacha se vio a si misma en la tele. Es lo mismo que me pasa a mi, solo que yo me grabo a mi mismo y luego añado imágenes de actrices famosas haciéndome arrumacos y… ejem.
El caso es que se plantó en su casa un equipo del programa, que la metió en un coche, así sin darle tiempo a respirar y se la llevó a Guadalix cagando leches. Es lo más parecido a un secuestro sin que te puedan condenar por ello. Y que no se entere la fiscalía, porque la muchacha repetía como en trance “¿por qué, por qué, por qué?”.
Parecía Mourinho al descubrir que tiene pérdidas de orina. ¡Chiquilla, porque te presentaste al cásting de Gran Hermano! ¿Qué pensabas que era, una entrevista de trabajo?
La muchacha es muy normal. Ah, no, que lleva una pinza de madera en la mano desde que tiene 10 años. Sí, amigos, con 10 años su prima le dijo que había que tocar madera para que las cosas pasaran y desde entonces agarra, 24 horas al día, una pinza de tender.
Menos mal que no le dijo su prima que había que agarrar zurullos.
Antes de volver con Aristides, comentemos lo del pelo de Alessandro. A ver, cómo lo digo. Llevaba un peinado que le habría parecido indecente a Einstein. Era una especie de ‘Algo pasa con Mary’, pero en plan bukkake y mezclado con ‘El fin de los días’.
Así se debe quedar el pelo si metes la lengua en un enchufe mientras te bañas con un secador enchufado y agarras un cable de alta tensión. Lo peor, que el chaval lo lleva así aposta y piensa que está guapo.
El caso es que Aristides, que debe pensar que es un genio, le pidió a la boca de los deseos (que no es la boca de Scarlett Johansson) que le quitara la nominación. Claro, la boca le dijo que de eso nada, que estaba nominado como hay Dios.
Así que el chaval pidió ser inmune en las siguientes nominaciones (el pobre pensaba que llegaría) lo que la boca le concedió, advirtiéndole de que podría tener consecuencias negativas para sus compañeros.
Y las tuvo, porque en la gala nos enteramos de que todos se quedarán 24 horas sin comer para satisfacer el deseo del simpático chaval. Una reja automática clausuró la cocina.
Como son gente racional, reaccionaron comiéndose como posesos el poco pan que había sobre la mesa. No se comieron la mesa porque no tenían sal.
Y pudimos ver la gran bronca de Aristides y Pepe, porque según el chaval de la aleta facial, Pepe había maltratado al perro. Pudimos observar cómo fue la cosa: Pepe estaba durmiendo, el perro le chupó la cara y él, asustado, le dio un manotazo. Punto.
Peeeero, Aristides quiso venderlo como un maltrato y llamó maltratador a voces a Pepe. Y claro, eso ha generado todo tipo de malos rollos esta semana.
La primera en salvarse fue Mary Joy, la mujer mueble. Sí, amigos, la podéis comprar en Ikea a 21,99 y montarla en sencillos pasos, aunque es como Perry el ornitorrinco: No hace gran cosa.
A los otros dos nominados se los llevó la furgoneta asesina, esa que entra marcha atrás con el ánimo de acabar con las penas de los concursantes a base de pasarles por encima del píloro.
Y yo me pregunto, ¿por qué llevan a Liz a todas las puñeteras galas? Esta chavala flipa. Dijo que ella tenía una frase: “Cuando el sexo se ha hecho tan deprisa, el amor ya no existe”. Menuda frase de mierda. Espero que no vaya a registrarla a ningún sitio, porque se la van a tirar a la cara.
A tenor de las críticas de Aristides, que además de muchas otras cosas es el verdadero guardián de la fe, sobre la entrada de Juan en la casa, Milá se arrancó y dijo que “si Jesucristo bajara a la tierra, participaría en Gran Hermano“. Con dos cojones. Y luego se haría un par de platós y sería colaborador de Sálvame.
Ya lo estoy viendo, en lugar de expulsiones habría crucifixiones. Y los días que no pudieran hacer la compra multiplicaría los panes y los botes de nocilla.
Como Aristides criticó y puso en duda la castidad de Juan, diciendo que seguro que se hacía pajillas, Milá defendió ese bonito entretenimiento, al que nos sumamos:
¡¡Vamos, todos, a las pajillas!! ¡¡Manolas para todos!! ¡¡A tocar la zambomba!! ¡¡Que vivan los cinco contra uno!! ¡¡A Sacudir la nutria!! ¡¡A limpiarle el cuello al ganso!! ¡¡A zurrar al calvo!! ¡¡El froten lavergen!! Etc…
Hablando de hacer juegos de manos, hay que destacar el vídeo en que salía Alessandro acariciándole el oso a Noemí… ejem.
Nos enteramos que lamentablemente, el objetivo de Aristides era trabajar en Sálvame, donde pidió trabajo, al parecer.
¡¡Y SE FUE A LA CALLE ARISTIDES!!
Sí, amigos, con el 58% de los votos, que es mucho teniendo en cuenta que había tres a los que votar.
Lo sentí por su novia, que estaba en el plató con cara de echarse a llorar de un momento a otro, pensando, supongo, que a tomar por saco los ahorros del piso para que al salao este que tengo por novio lo echen a la semana de entrar.
La entrevista a Aristides fue, más que una entrevista, una bronca de Milá.
El error de este chaval ha sido entrar a saco. “He sido yo mismo“, dijo. Vamos a ver, lo he dicho miles y miles de millones de billones de veces, pero lo repito: Ser sincero no es lo mismo que ser un maleducado.
O sea, ser un broncas no es sinónimo de ser auténtico, es sinónimo de no tener educación. Me imagino a Jack el destripador en plena faena y diciendo: “estoy siendo yo mismo”.
“Estás mal de la pelota, tío”, le dijo Milá, así, con toda la tranquilidad del mundo. “Es que lo has hecho fatal”, añadió.
“¿Pero tú que crees que somos idiotas todos, que no sabemos diferenciar entre un manotazo y un acto reflejo?” y ”Has usado de mala manera una palabra sagrada” (maltrato), dijo también la presentadora.
“Eres un abrazafarolas, abrazando a todo el mundo”. “¿Que querías, un proyecto de vida para trabajar en Sálvame?”. Sí, la Milá es así, muy de suavizar las cosas. Ole por ella.
Al final el chaval se puso a llorar cuando vio un vídeo de su paso por la casa, montado con musiquita ñoña y en el que salía la perra, Torso, la única de la que se despidió en la conexión final, mientras el animal se lamía sus partes íntimas, así, con naturalidad.
“Me llamo Marta y vengo de Albacete“, dijo lo primero Marta, de Albacete, al entrar, justo antes de ponerse a preguntarle la edad a todo el mundo.
Y así acabó la cosa amigos.
NOTA: ¡Gracias por las felicitaciones, me enternecen cual hueso de ternera en olla exprés!
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