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"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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ETA en el 11-M: ¿”tumbar” o “confirmar”?

Las noticias (y no noticias) sobre el juicio por la masacre del 11-M siguen llenando las portadas. En cada una, naturalmente, van a su aire.

El Mundo, con el rabo de la teoría conspirativa entre las piernas, destaca dudas maliciosas sobre el comportamiento de la Policía, bajo el Gobierno Aznar. Lo da a una columna:

Dos testigos confirman que la Policía tuvo bajo control a “El Tunecino” antes del 11-M

El País, por el contrario, prefiere destacar del juicio algunos datos que podrían desmontar las mentiras de los “conspiranoicos”, o simplemente mentiirosos, del PP, de la católica COPE y de El Mundo. Pero el nuevo País utiliza (¡ay!) un verbo muy del gusto de Pedro Jota: “tumbar”.

Titular a cuatro columnas:

La nota desclasificada del CNI tumba el supuesto nexo entre el 11-M y ETA

Antetítulo:

EL SERVICIO SECRETO ANULA UNO DE LOS ÚLTIMOS PILARES DE LA CONSPIRACIÓN

Sumario:

El documento señala que Trashorras “confesó su relación con el robo de explosivos”

Ese no es mi País, me lo han cambiado. En todos los años en los que fui redactor jefe de El País no recuerdo que hubiéramos recurrido al verbo tumbar con el sesgo que se le da hoy. Este titular, tan interesado y opinativo, es más propio del estilo Pedro Jota. Y si quieren imitar a Pedro Jota, los de El País están perdidos.

A manipular y sesgar no hay quien le gane a Pedro Jota. Pese a que suele llevar herradura en el guante, reconozco su maestría. Y el público, sediento de vísceras, siempre preferirá el original antes que la copia.

Con relación a la bronca sobre la prisión atenuada a De Juana Chaos, El País da sólo este sumario:

Rajoy descarta presentar una moción de censura tras la manifestación contra Zapatero

El Mundo prefiere a José Blanco como sujeto, a una columna:

Blanco prosigue su escalada: “Cada vez hay más españoles que quieren defender a España de Rajoy”

Interesante la foto de Felipe González con Baltasar Garzón en la portada de El Mundo con este titular nada inocente:

El juez “estrella” encuentra por fin a “mister X”

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EDITORIAL de El País

Rajoy, Otegi, Zapatero

13/03/2007

El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, ya ha adelantado que su siguiente batalla tendrá que ver con la permisividad, que da por hecha, del Gobierno ante la participación electoral de Batasuna; el líder de esa formación ilegal, Arnaldo Otegi, ha dado por seguro que estarán en las elecciones del próximo mayo porque ésa es su “vocación y su derecho”. El presidente Rodríguez Zapatero ha respondido que sólo podrá participar si rechaza de manera inequívoca la violencia.

El PP sigue haciendo juicios de valor contra los que nada valen las reiteradas afirmaciones en sentido contrario del Gobierno. Es una actitud perversa porque alimenta la desconfianza entre los dos partidos mayoritarios y, en la misma medida, la confianza de Batasuna en que podrá esquivar la legalidad. Esa confianza también se ve alentada por las teorías que sostienen que sin recuperar la legalidad y estar presente en las instituciones, Batasuna no podrá convencer a ETA de que desista. Ese argumento tiene de bueno que pone el acento en el papel de los batasunos ante su brazo armado, y de malo que invierte el orden lógico de las cosas: Batasuna sólo asumirá el riesgo de persuadir a ETA de que la lucha armada no tiene futuro si comprende que tampoco ella lo tiene si sigue la violencia; si comprueba que ésa es la única manera de recobrar la legalidad.

La Ley de Partidos es una norma excepcional, pero también lo es la causa que la hizo necesaria: una banda armada se dedicaba a coaccionar y matar a los miembros de los partidos competidores de su brazo político, si no se le da la razón. Ya existía la posibilidad de prohibirla en aplicación del Código Penal; la ley vino a establecer la forma de evitar que se burlase esa prohibición con fraudes diversos. Si ETA desapareciese, sería lógico derogar ese instrumento. Pero mientras siga, es una garantía mantenerla. Y para que Batasuna pueda participar en las elecciones, deberá desaparecer la causa que motivó su ilegalización: su vinculación con ETA.

No se trata por tanto de encontrar la palabra, si condena o rechazo de la violencia, sino de demostrar que renuncia a competir bajo la protección de un poder fáctico que amenaza y ataca a los demás. Es esa desvinculación lo que debe plasmarse en los estatutos de la nueva formación para poder levantar la doble interdicción: la suspensión judicial y la ilegalización. Hace bien el Gobierno en recordarlo. No porque el PP siembre la desconfianza, sino porque los ciudadanos tienen derecho a saber que no se permitirá el ventajismo que durante años ha disfrutado Batasuna, impidiendo que las elecciones se celebraran en Euskadi en condiciones de igualdad. Que eso quede claro es la mejor manera de ayudar a los sectores de Batasuna que quieren hacer política democrática y no extorsión política.

Fin