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El big data del alma

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Alegría avant la lettre

Así es: llama a alguien con quien puedas hablar (incluso a ti misma/o).

Llama y escucha, si puedes. Escuchar es casi como hablar. Cumple la misma función. Alivia el cerebro del peso del mundo.

Y de los agobios universales. Tu cuerpo sabe lo que necesitas, hazle caso, hazte caso antes, no le hagas esperar.

El cuerpo va solo por el universo, está diseñado para eso, él sabe lo que necesita y la cabeza es un apéndice, un periférico.

El cuerpo está lleno de minicerebros, por eso ha progresado, está descentralizado/a. El cuerpo es blockchain puro y física cuántica avant la lettre.

Lo que se va descubriendo ya lo sabía él, en la práctica, por eso estamos aquí y no allá.

Por eso hay que darle agua, movimiento, pasión… alegría.

Antes de que lo pida.

La (f)unción de la cabeza es inventar las excusas o razones: alegría.

Si falla dale chuches.

 

 

 

 

 

 

El gobierno hace un black friday a sus amigos

El gobierno hace un black friday a sus amigos-socios-aliados y el resto ya se apañarán. Es lo de siempre, pero en un momento más delicado.

El gob lo es por los socios que lo pusieron y le mantienen, y se debe a ellos, aunque esa deuda sea deshacer el país, algo que ya vienen haciendo pp-psoe desde la última cena, años setenta, finales, cuando se parcheó el solarium.

La transición ha sido sobrevalorada, y por eso está siendo sobredespreciada. En su grandeza, es todo más normal y menos mítico, un parche en el caos y seguir tirando… sin matarse. El éxito fue no matarse de nuevo, un éxito relativo porque estaba muy reciente la última razzia, y sus interminables epílogos.

Pero bueno, ahora estamos en el XXI, plena pandemia, y todo se repite un poco pero en otra elipse de la espiral, no sabemos aun si es hacia arriba o hacia abajo. Puede ser una espiral en dos dimensiones.

Entretanto el gob sigue desmontando España para seguir él, lo de siempre pero avanzado y casi digital, aunque esto tampoco se lo cree nadie. Aun estamos en Atapuerca en lo digital.

España corre peligro por la ausencia de bares. Hay muchas calamidades solapadas pero la de los bares es la peor. Los niños sufren ya el cole mascarilla, los profes aun más, los padremadres están fritos (fritows), nada funciona… excepto el black friday, esa costumbre.

El bf es reciente, importado, no viene de la tradición cristiana ni pagana ni del creciente fértil, es una tradición desesperada para sacar para comer, y eso es lo que hace el gob dando rebajas a sus socios periféricos mientras calcula lo que falta para que llegue algo de Europa, si es que llega.

El black friday es tan imperioso y tan desesperado que ni se repara en el black, qué más da ya nada, casi no quedan fuerzas para los detalles. Papá Noel ha muerto, se lo ha llevado el coronavirus o la vacuna placébica, nadie lo sabe porque está en un camión frigo en un descampado en Nueva York.

Los Reyes Magos se quedan en palacio, este año no salen. El 2020 nos ha quitado las últimas primeras ilusiones y nos ha dejado puesta una mascarilla que en España la alargamos como alargamos la vida de los coches viejos, doce años de un coche equivale a doce horas de mascarilla. Más el iva de quita y pon.

El gob hace un black friday a medida de cada socio, como ha sido siempre mientras haya algo en la huesera.

La prueba del fin del mundo es que ha muerto Maradona, que era inmortal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

’20Minutos’ cumple 20 años: ¡Enhorabuena!

Casi que hoy me cojo fiesta. 20Minutos cumple 20 años. Enhorabuena.

El mundo se nos ha ido de las manos. Estamos perdidos, pero hay esperanza.

En estos 20 años todo ha mejorado, de creer a Pinker, y un poco ha empeorado bastante. Estamos fritos. Fritows.

Cayó el muro y el capitalismo, ya muy suelto, se desbocó.

Mil millones de personas salieron de la miseria… y en España entramos en ella.

El CRACK del 2008 fue letal… pero aquí estamos, medio zombis casi vivos.

Al menos Trump se retira sin buscar más líos. Ya es mucho. En este pandemonium covídeo todo es mucho. Esta brizna inclinada por el viento [/] ya es un éxito.

Inclinada mas no abatida.

Que alguien esté vivo, aunque sea de otro equipo, ya es un éxito.

Como será el pasmo que hasta el cambio climático hemos aplazado.

Todo ayuda a repensar: el encierro, la parálisis, el cierre de bares…

Vino el euro, cayeron las torres gemelas, el atentado de la T4 en 2004… tantos atentados… Y tantos atentados domésticos, tantas muertes de mujeres asesinadas, maltratadas.

Las invasiones de Oriente Medio. El trío de las Azores.

Hasta un presidente negro, Obama, hubo en USA, aunque la verdad es que aparte de estar no hizo casi nada. O nada.

La inquina mundial se ha disparado, casa por casa, como adelantaba el Evangelio. Hay un Papa que no se puso los zapatos rojos de Prada, pero que apenas manda dentro de la Iglesia.

Y al ascenso de China.

Estos veinte years son los de la biogenética, la IA y las redes sociales. Otro mundo fue posible.

Todo esto y millones de cosas más nos han venido contando en este 20MINUTOS popular y riguroso:

¡¡¡Enhorabuena y gracias!!!

Y este gif:

https://picasion.com/

El especial de los 20 años.

Siete a cenar

El gob, cumpliendo sus funciones, ha comenzado a regular la Navidad y Nochevieja.

El gob está superagobiado por cómo va a distribuir los euromillones si es que llegan. Y superagobiado por cómo y cuándo van a llegar.

Ambas tareas absorben la escasa pericia del gob, cuyos miembros nunca se han visto en semejantes trances. Claro que nadie tiene esa experiencia. El precedente sería quizá las guerras mundiales, civiles, la invasión napoleónica o la islámica del siglo VIII, etc.

Un lío.

Así que ningún gob sabe cómo organizar el pandemonium. Vamos todos y todas improvisando.

Lo primero siempre ha sido salvar a la familia y amigos. En los gobs, según desinformaciones de fuentes solventes, ya están casi todos a salvo.

La demanda es total. El hambre infantil se ha disparado. Y ya era bastante. Esto preocupa a los gobs en cierto modo a ratos.

Ahora lo urgente es gestionar los euromillones.

Por eso, la primera misión es forjar un gabinete para repartir esos euromillones si es que llegan.

Fuentes expertas aprox calculan que en la gestión de los euromillones se irá entre un 20 y un XX por ciento del total soñado.

Esto no indica que el gob lo vaya a hacer mal, o peor, sino que es una constante de gestión, o sea, un gasto fijo. Pues, como se sabe, decidir es carísimo. Y evaluar, y adjudicar.

Y más si hay que hacerlo a toda prisa. El tiempo vale dinero. Cuanto más dinero, menos tiempo, etc.

Entretanto, y paralelamente, el gob acomete otras tareas más sencillas: regular la Navidad y Nochevieja. Sencillas a priori, ya que restringir aun más es complicado. Y online ya te digo.

El otro día se coló un periodista en una videoreunión secretilla de la OTAN.

Y de momento el plan predecreto limita a seis personas las celebraciones. Se supone que en las cc.aa’s afines o ya casi emancipadas habrá otros privilegios más o menos forales.

Las familias de siete tendrán que cenar por turnos, lo cual puede ser un alivio.

Sobre el asunto principal el gob no dice nada: el asunto principal es si habrá algo para cenar.

Hilillos de unto negro sin identificar

Se ha ido otra semana del postmundo. Se cayó el cohete con dos satélites, uno francés y otro español, sin asegurar.

A Rudy Giuliani, asesor legal de Trump, se le escurrían untos negros por la cara, como chapapote. No era tinte, dicen los expertos: acaso era su propio jugo cerebral, la primera muestra en directo del temido y universal fake.

Quizá el hilo negro es el sistema, que se está deshaciendo. Un indicio, como todo es tan simbólico/semiótico.

Giuliani dijo mil tonterías: el bloque trumpero, cada vez más acorralado, ya no sabe qué decir o cómo mentir. Pero sus locuras están dañando al sistema, ya algo tocado o a punto de hundirse. Siempre estamos al filo.

Por la pandemia, por la rivalidad china, que ha forjado una asociación comercial de largo alcance: tiene amigos, socios, partners.

Trum no sabe si invadir otro país cualquiera o abandonar algunos de los que ocupa. Qué zozobras.

Sin pandemia Trump habría acabado por romperlo todo. En ese sentido es una ventaja, hay que ver el lado bueno del desastre. Aun así puede romperlo todo, está en ello. El punto es que no sabemos cómo de roto está el orden mundial, si queda algo o solo la poencia china en el horizonte.

Las fábricas de armamento, que ya es casi todo software con algunas chapas, gestionan lo que queda en pie. Esa estabilidad precaria.

Qué invadimos, dónde vendemos todo este stock.

Otro trumpiano dijo que el dinero comunista está detrás de una conspiración internacional para manipular las elecciones estadounidenses.

Y en esas estábamos cuando se cayó el cohete. El de SpaceX para la NASA llegó bien a la ISS, entrañable vídeo del encuentro de los astronautas.

Sahara, Marruecos, pateras, un desembarco, Canarias. Gibraltar. Satélite perdido sin asegurar. El gob sanchero saca su ley de educación, una cosa ya de temporada, un ritual de cada gob, la última de aquel Wert, la sociedad ecuánime, la que queda, acaba por confiar resignadamente en los maestros y docentes, en que ellos y ellas sabrán capear esta ley como hicieron con las siete anteriores.

Además, los niños ya se forman solo en inglés, eso es intocable, no hay ley que lo evite, quizá la próxima sea en chino, a la velocidad que va todo. La ley Xi.

¿Xi o No?

Los hilillos de unto escurriéndose por la cara de Giuliani son el petróleo que queda por extraer. El cambio climático encarnado.

No olvidemos el papelón de este Giuliani, que fue alcalde de Nueva York, en la peli Borat 2.

En fin, la peli de Javier Fesser da el título a esta temporadita: Historias lamentables. Sí.

Para mañana más.

 

 

 

Autotest y el mapa de la censura de internet en el mundo

En la política de aerosoles y el capitalismo de anuncios llega el autotest.

Ambos susbsistemas nunca duermen, siempre hay alguien, millones, pensando en qué vender ahora.

La próxima pócima es el AutoTest, que empalma con el hazlo hazlo tú mismo: todo se hace selfimente.

Hasta, o especialmente, el morir, que es el soñar. El sueño americano es el monopolio.

Es tiempo de descuento, de pandemia, tiempo literalmente muerto.

La última venta es el test covídeo individual, tan homologado como todo lo demás, o sea, que se podrá comprar en un bazar del todo a 0,60 y será tan inútil como esas mascarillas de uso universal cuyo alambre no aprieta, que filtran todo, etc.

Dice una encuesta que los esp apuramos la masc hasta 12 horas: es porque nos identificamos con ella, se adapta a la cara, es la mascarilla funeraria en vida.

El autotest es la moda de este prepuente preprohibido, plena segunda ola, tercera fase de aquella normalidad de aerosoles.

En la cogobernaza dedazo del IgleSánchez le darán el mando del CNI a Bildu y así podrán ver y reparar sus propias fichas… y pasar a la posteridad como semihéroes.

Solo que no habrá posteridad.

Aerosoles, arcoiris, pululancias.

En la presunta era de los datos, desde el primer día ha ido imposible saber algún dato, todo está sometido a la mediación política.

El masajeo chanchullero.

Parecía que desaparecían algunos intermediarios, pero la política de bloques enfrentados se constituye en la intermediación absoluta.

La realidad es lo que yo digo.

Así, es imposible saber algo, y si lo sabes no te fías. Excepto que seas de un bando y entonces ya no tienes que pensar.

Esto podría ser España pero es universal, es una moda, un megameme polarizante que se ha apoderado del mundo.

Por un lado está el virus, inaccesible, y por otro se nos come la pelea política a muerte.Que engendra monstruos.

Trump aguanta y hasta JP Morgan ha hecho un pdf previendo el hipotético caos (Armageddón, lo llama) de que Trump se salga con la suya (aquí el pdf, breve, apretado, incomprensible, para inversores).

[ PAUSE ]

Y aquí un informe de cómo la censura en internet, muy agresiva, se extiende por el mundo.

Lo único que vas a poder hacer por ti mism@ es el test del covid.

El mapa en 3d es bastante chulo, aparte de lo que pone, que no lo es tanto:

Censored Planet

La única forma de sobrevivir un día más será dar tus datos (adn) a una plataforma de esas y a cambio te mandarán a casa un plato de sopa.

 

El próximo satélite habrá que asegurarlo

El satélite español Seosat-Ingenio se ha evaporado. No estaba asegurado. El fallo del cohete Vega de Arianespace para la Agencia Espacial Europea ha acabado con más de diez años de trabajo y 200 M€. Y tantas ilusiones y utilidades científicas. Un desastre.

El contexto, en Microsiervos: “Es un duro golpe para los equipos de los dos satélites. Pero aún más para Arianespace y la Agencia Espacial Europea ya que este es el segundo fallo de un Vega. Segundo fallo que además viene justo después del lanzamiento con el que el cohete volvía al servicio. Hay un pequeño consuelo en el hecho de que en esta ocasión el fallo ha ocurrido con la cuarta etapa del cohete, no con la segunda como en el caso anterior. Pero muy pequeño.”

El vídeo que no se hará realidad, al menos en unos años:

Aquí hay una entrada en Mapfre sobre cómo se asegura un satélite.

En este caso el seguro que no se hizo hubiera cubierto los primeros 40 minutos de la misión, es decir, el lanzamiento. Que es lo que ha fallado.

Una pena.

Tendrá que haber una investigación rigurosa y un informe rápido que despeje las dudas. En tiempos covídeos estos fallos desatan toda clase de hipótesis. La competencia por los cielos es tan fuerte como la de aquí abajo. Musk tiene ya 700 en órbita y pretende lanzar 12.000. Por cierto, su cohete a la ISS para la NASA ha funcionado bien.

Tanta IA y tantos algoritmos, tanto de todo y al final la culpa es de un operario que ha enchufado unos cables al revés. No es posible.

Y alguien tedrá que aclarar porqué no se ha asegurado este valiosísimo artefacto.

Lo raro es que este suceso no se haya aprovechado todavía para azuzar la inclemente furia política que nos aflige.

El capitalismo de anuncios

La macrovida económica se reaviva con los anuncios de las vacunas. El capitalismo de anuncios va a tope. La Anunciación de las Vacunas dispara las fusiones inconcebibles.

Uno muy grande puede caer y arrastrar al entorno, país, continente, mundo, pero dos muy grandes aguantan otra temporada. Lo ideal es acertar en el anuncio y en el momento. Así, aquella salida a bolsa de Bankia, de la que nadie fue culpable. El mercado, los negocios, la mala suerte, lo que sea.

Los anuncios dan esperanza porque presumen que habrá un futuro.

Las megafusiones traen alegría a los pequeños, pues ellos heredarán algo, aunque sea una oficina okupada. Los pequeños se animan también estos días covídeos, pues los anuncios de vacunas y fusiones hacen correr la calderilla.

El capitalismo de anuncios viene, como todo, del Evangelio, la Biblia y las mitologías anteriores, que siempre estaban anunciando cosas, advenimientos, fusiones ciclópeas, catástrofes y fin de los mundos. El marxismo aprovechó esta cosa tan humana de anunciar y profetizó el fin del capitalismo. Pero lo que ocurrió es que ambos se fusionaron, incubaron súcubos e híbridos y en esas estamos, esperando nuevos anuncios y nuevas combinaciones.

La teoría del caos desbarata las proyecciones pero eso da igual porque no suele haber nada más que eso, anuncios, esperanzas y expectativas. El capitalismo de anuncios nos trae hoy las vacunas y eso anima a fusionar monstruos inconcebibles y a que corra la calderilla.

 

La política de aerosoles

Estamos en el pleno populismo comunista bolivariano, según dicen. O sea, ya ha venido el futuro y no es neoliberal, aunque esa moda tampoco ha desaparecido, sino que se hibrida o se marida en un mix indisoluble. La vida posmoderna, gaseosa cual el virus que nos pulula y a veces se nos mete, nos inyecta sus garfios, el muy canalla.

Así como el virus danza en los aerosoles, que flotan sine die, así es la vida moderna de los estados, pura frivolidad de cargos electos antisistémicos que contratan asesores de memes estrafalarios, pura seducción de quita y pon, la política de aerosoles. Véase Trump y su émulo de Reino Unido, que despide a su ayudante. Ref. el documental Brexit.

La política de aerosoles, como el virus, se mete por todo. Y es invisible. Te contagia, te polariza… y provoca a tu sistema inmunológico hasta hacerlo estallar.

Estamos en la cogobernanza dedazo, pleno sanchazgo. Cuando aprueben los PGE alcanzaremos la Sanchería, un populismo frankensteiniano matizado por Europa, la Gran Matizadora Merkelinder.

La UE nos embrida, o en eso confiamos, al igual que nos protegió del secesionisme rampant, ahora en trance de rehabilitación y homenaje. Aquel Trapero, que puso a los guardias de brazos caídos en el referéndum del 17, ya ha vuelto al mando. Europa hasta nos protege del celo de nuestros jueces supremos, matizando también algunas sentencias, autos, memes.

En general todo queda en nada. En la política de aerosoles las declaraciones no las entiende ni el que las hace/emite, excepto que metan miedo o exciten emoticonos. Emociones casi no hay porque ¿quién tiene tiempo?

Todo avanza hacia el poderío sin límites, que será la Sanchería, mil años (o sea, diez) de mando polimórfico populístico, agitprop y colocar amigos, que viene a ser una variación de estos cuarenta años de democracia a plena corrupción.

Todo sistema engendra sus memes obligatorios y secreta y combate a sus heterodoxias, y ahora ese marco se ha roto, como se han roto todos los marcos en el vasto mundo. China se ha hecho un club de amigotes sin aranceles, casi un tercio del orbe. Mientras el resto sigue seguimos peleando con los aerosoles. Pero a China le puede salir cualquier día un susto, pues no hay inmunidad que mil años dure.

Aunque casi mejor que no pase nada más.

 

 

 

Aceptamos que muera gente siempre que no pare todavía más la economía

Hemos asumido que muera gente por covid para que no cese la actividad económica, o no cese más.

Es una decisión silenciosa. Que muera gente pero que no se pare la economía. Confiamos o apostamos a que no seamos nosotros los desagraciados, que les toque a otros, si son desconocidos y lejanos, mejor.

Serán cifras, curva, estadísticas. Algún caso aislado se airea, alguien famoso, alguna historia tremenda…

¿Quién ha tomado esta decisión? En principio las autoridades, que nos confinan a trozos y en zonas amplias, ciudades, provincias, regiones… Y luego, todos, pues nadie protesta por este nuevo estado, nueva postnormalidad o postmortalidad asumida.

Que no nos toque esa ruleta rusa, infame lotería covídea.

Muérase usted para que viva yo, lo de siempre pero a lo grande.