Entradas etiquetadas como ‘maqueta’

‘The City’, escenarios apocalípticos en miniatura

'Anatomy Classroom' - Foto: Lori Nix (lorinix.net)

‘Anatomy Classroom’ – Foto: Lori Nix (lorinix.net)

“Hacemos pequeñas las cosas grandes” es el sencillo y críptico lema de Nix+Gerber. El dúo compuesto por las estadounidenses Lori Nix y Kathleen Gerber convierte el diorama en una realidad no siempre idílica, se desmarca del mundo perfecto de las maquetas y reproduce visiones que despiertan inquietudes y miedos, que generan preguntas.

Aunque construyen casi todos los elementos de las escenas en miniatura y tardan una media de siete meses en completarlas, el objetivo final del proyecto no es el diorama, sino la foto definitiva que Nix hará de él. La artista se considera “una fotógrafa más que una escultora, porque el producto final es una fotografía” y las obras nacen del deseo de “no buscar un motivo para la foto”, sino crearlo desde cero.

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Un diminuto pueblo de papel construido en 365 días

Una de las construcciones de 'Paperholm' - Charles Young

Una de las construcciones de ‘Paperholm’ – Charles Young

Las 365 estructuras componen el pueblo de Paperholm, una inmaculada fantasía de papel que  el escocés Charles Young ha ido ampliando a construcción por día desde agosto de 2014, tan solo utilizando papel de 220 gramos (el empleado para las acuarelas) y pegamento y una humilde base de madera para cada ejemplar.

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

Espoleado por la necesidad de mantener su creatividad en forma, se comprometió a producir todo un complejo para su ciudad imaginaria. Al principio le exigió mucha dedicación, pero pronto se adaptó a la disciplina de abocetar, cortar y montar una pieza nada mas empezar el día. Había que darse prisa, la tarea podía durar entre 30 minutos y 3 horas y no quería arriesgarse a que el sol se fuera antes de que pudiera fotografiar la pieza con luz natural.

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

El archivo de Young se compone de edificios realistas que evocan con su perfecta sencillez a la Bauhaus o al estilo de arquitectos como el finlandés Alvar Aalto (1898-1976), pero también estructuras propias de un universo infantil de tiendas de campaña colgantes, viviendas con patas de ave o con forma de caballo. Algunas no sirven para nada, tienen mecanismos inútiles ideados sólo para el recreo visual.

No se ha dado el lujo de tomar atajos, en cada pequeño modelo se intuye la dedicación. La mayoría de las obras tienen un dinamismo que destaca con gifs animados: aspas de molino, árboles mecidos por el viento, carruseles, puertas de garajes, ascensores, veletas, brazos hidráulicos… Los movimientos leves y constantes contribuyen a que Paperholm parezca un lugar habitado, aunque nunca haya personas ni animales a la vista.

Helena Celdrán

'Paperholm' - Charles Young'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

Pequeños universos en espejos de mano, monederos y teteras

Kendal Murray

Kendal Murray

Amigos, amantes, familias, grupos de excursionistas, extraños que se encuentran en un bosque…

A los diminutos personajes de Kendal Murray les basta cualquier superficie para continuar con su vida. La artista australiana construye micromundos para ellos en lugares tan insospechados como un monedero, un espejo de mano o una tetera de cristal.

Murray podría ser así de diminuta y vivir en uno de esos universos que imagina invadiendo objetos cotidianos. No es amiga de hablar demasiado de su trabajo y  hay que conformarse con un perfil en la página de la galería que la representa, pero la capacidad narrativa de cada una de sus obras habla por ella.

Las situaciones que escenifica oscilan entre experiencias tan convencionales como unas vacaciones en la playa o un día en el campo y momentos de fantasía y cierto surrealismo: una mujer huye de un cisne en medio de un campo de maíz, varios miembros de una familia descubren asombrados su reflejo en un enorme espejo que no entienden, un hombre que jugaba al tenis se encuentra en un jardín a una mujer desnuda que ni siquiera lo mira. Cada pieza podía ser el extraño sueño que tuviste la semana pasada, una fantasía inconfesable, un recuerdo borroso o la mezcla de las tres cosas.

Helena Celdrán

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

'Conflate Restate Real Estate' - Kendal Murray

‘Conflate Restate Real Estate’ – Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Miniaturas de trabajadores ‘ocultas’ en la calle, una reflexión sobre el desempleo

'Why is it so hard to find a job' - 'Saleswoman' - Slinkachu

‘Why is it so hard to find a job’ – ‘Saleswoman’ – Slinkachu

Desde lejos apenas son visibles, los personajes de Slinkachu habitan en los lugares más corrientes de una ciudad, esos que pasan desapercibidos a diario y no parecen merecer ni un segundo de atención: la hendidura del poste de una farola, un asiento de piedra, una barandilla de metal, un sucio charco, un desagüe…

Allí se desarrollan diminutas narrativas que mezclan la rutina y el suceso extraordinario; la utopía —poder bañarse en la chapa de un botellín de cerveza o patinar en una cáscara de mandarina— y el horror —morir pisado o sentirse intimidado por un caracol—.

El artista británico abandona “gente pequeña en las calles” desde el año 2006. Pinta y modifica figuras humanas pensadas para poblar maquetas y estaciones de trenes eléctricos; les da un nuevo significado en imaginativas (y a veces algo sórdidas) escenas y los fotografía antes de perderlos de vista para siempre en la vía pública.

“Es al mismo tiempo una instalación artística y un proyecto fotográfico”, escribe en su página web. “La parte callejera de mi trabajo juega con la noción de sorpresa y tengo como objetivo incitar a los habitantes de una ciudad a ser más conscientes de su entorno. Con las escenas que compongo (…) busco reflejar la soledad y la melancolía de vivir en una gran urbe, la sensación de estar perdido y sentirse superado”.

Aunque siempre ha trabajado por libre, recientemente ha promovido con sus minúsculas instalaciones diferentes campañas para organismos como War Child, una organización de ayuda a los niños que sufren las consecuencias de la guerra. En su último proyecto, ha puesto su trabajo a disposición de ReAct Paris, una jornada de conferencias celebradas en la capital francesa el 15 de octubre, organizadas por el Parlamento Europeo, centradas en el dramático problema del desempleo en Europa.

En la serie Why is it so hard to find a job? (¿Por qué es tan difícil encontrar un trabajo?) Slinkachu ha abandonado por diferentes lugares de París miniaturas de trabajadores. De obreros de la construcción a científicos, los personajes inmersos en su rutina laboral son difíciles de encontrar y continúan con sus quehaceres pese a vivir desprotegidos ante las inclemencias del tiempo o ante cualquier desaprensivo al que se le antoje destrozar el escenario.

Helena Celdrán

'Why is it so hard to find a job' - 'Construction Worker' - Slinkachu

‘Why is it so hard to find a job?’ – ‘Construction Worker’ – Slinkachu

'Why is it so hard to find a job' - 'Guard' - Slinkachu

‘Why is it so hard to find a job?’ – ‘Guard’ – Slinkachu

'Why is it so hard to find a job?' - 'Scientific' - Slinkachu

‘Why is it so hard to find a job?’ – ‘Scientific’ – Slinkachu

'Why is it so hard to find a job?' - 'Electrician' - Slinkachu

‘Why is it so hard to find a job?’ – ‘Electrician’ – Slinkachu

'Why is it so hard to find a job?' - 'Electrician' - Slinkachu

‘Why is it so hard to find a job?’ – ‘Electrician’ – Slinkachu

¿Objetos desproporcionados o escenarios engañosos?

'4' - Petros Chrisostomou

Frente al mostrador de la hamburguesería hay tres enormes salchichas que forman el número cuatro. Salvo esa extravagancia, todo parece en orden: la luz fluorescente alumbra el vulgar establecimiento, hay migas en el suelo, manchas de filtraciones en el techo y carteles que informan al cliente de las diferentes opciones de menú.

Los zapatos, el jarrón con claveles, la peluca, los huevos de gallina… Todos los objetos en las obras de Petros Chrisostomou (Londres, 1981) parecen reproducir la realidad más cotidiana en un tamaño desproporcionado, como ya se encargaron de hacer docenas de veces Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen. La gran diferencia con respecto al matrimonio de escultores es que Chrisostomou miente.

Lo que retrata el artista son en realidad objetos cotidianos y los escenarios son maquetas en miniatura: modelos arquitectónicos que él mismo construye y que reproducen con una escenografía teatral el salón de una casa, la estancia de techos altos de una fría mansión o un restaurante de comida rápida.

“Entiendo que la escala es un recurso fenomenológico y lo uso para atraer o seducir al espectador”, declara en una entrevista. Con “la inversión de la relación entre el objeto y el entorno” las fotografías retan a la percepción, juegan al despiste y tienen cierto toque mágico que Crisostomou aprovecha para crear una atmósfera surrealista en cada instantánea.

A veces la visión no es tan clara como la de una serie de cinco huevos invadiendo una cocina. El autor también hace composiciones a modo de naturalezas muertas, amasijos de plumas o construcciones de bolígrafos que irrumpen en un hogar causando algún pequeño destrozo. Por lo demás, todo parece siempre relativamente normal.

Helena Celdrán

Ashbourne Avenue, Whetstone N20 0AL)'' - Petros Chrisostomou

Ashbourne Avenue, Whetstone N20 0AL)” – Petros Chrisostomou

'Galacta' - Petros Chrisostomou

'Forever' - Petros Chrisostomou

'Ejaculation' - Petros Chrisostomou

'Skatospore' - Petros Chrisostomou

'Strider' - Petros Chrisostomou

Un homenaje al diorama, del divertimento victoriano a la miniatura artística

California Academy of SciencesDos gacelas campan a sus anchas en un escenario natural sospechosamente iluminado por luz artificial y con un fondo que parece el decorado de una película hollywoodiense de los años cuarenta. Una montaña con árboles esparcidos se erige con impunidad en un viejo sofá, varios afortunados humanos en miniatura disfrutan de un hotel sumergido en el océano en una visión futurista del año 1964.

En Dioramas! tiene cabida cualquier tipo de maqueta, aunque el administrador de la página (que se hace llamar Joey Joseph y no da mucha más información personal) no oculta su preferencia por las recreaciones de la naturaleza habitadas por animales taxidermizados.

Los hábitats artificiales y desoladores abundan tradicionalmente en los museos estadounidenses de historia natural desde que en 1889 el naturalista, escultor y taxidermista Carl Akeley (1864-1926) recreó por primera vez uno (con ejemplares disecados de animales de la zona) en el Museo Público de Milwaukee (Wisconsin, EE UU).

Joey Joseph reúne imágenes de la conservación de las instalaciones y proporciona información sobre algunas. En la última entrada del blog muestra la maqueta de una montaña nevada con dos lobos disecados que parecen atravesarla corriendo: el testimonio de un conservador del museo estadounidense en el que se encuentra el diorama, descubre las técnicas que tuvo que emplear para recrear la luz invernal montañosa de la escena con bombillas de bajo consumo.

Jethro Haynes - 'Vans'Aunque ahora se entiende por diorama cualquier maquetas tridimensional, con modelos a tamaño natural o en miniatura conservados en urnas de cristal o sencillamente expuestos al público, su significado original se refería originalmente a las irresistibles recreaciones de la realidad que saltaron a la fama en el siglo XIX en París como un entretenimiento relacionado con el teatro.

Inventado por Louis Daguerre (1787-1851) —también responsable del daguerrotipo— el diorama era en origen un espectáculo de telas de lino sobre las que se pintaban paisajes y escenas históricas. Iluminadas en una sala con luz natural desde varios puntos y superpuestas para crear la sensación de profundidad, los tejidos semitransparentes provocaban la sensación de que las visiones eran reales.

Dioramas! es un homenaje a esta tradición entre artística y divulgativa y también recopila muchas imágenes de minuciosas obras de autores actuales que demuestran el potencial creativo de la reproducción de escenas. En los archivos de la página se pueden encontrar las piezas artesanales de Molly Bosley —que crea dioramas en botes cerrados herméticamente y con siluetas cobijadas en nidos de papel—, Jethro Haynes (capaz de hacer de una zapatilla el escenario de sus maquetas) o Gregory Euclide, que pinta cuadros de paisajes que se salen del lienzo e invaden los alrededores con vegetación y accidentes geográficos.

Helena Celdrán

lobos - AMNHNYC

Graem Whyte

Zone-de-concentration - Marc Giai-Miniet

buffalo hunting - field museum

325494.tif

Pursuit-Alex Makarenko

jimhenson

GM's Futurama II -1964 World's Fair

AMNHNYC

Maquetas que ponen los pelos de punta

'1972 - Age 11 (Field)' - Bill Finger

‘1972 – Age 11 (Field)’ – Bill Finger

Cada imagen muestra un escenario desasosegante o desolador en el que parece haber ocurrido algo: no saber qué, intuir la tragedia sin conocer el suceso, es parte del nerviosismo que produce.

Un abrigo tirado en un terreno arenoso, el frío pasillo de un edificio oficial o una cama deshecha son el comienzo y el final de un relato que el espectador tiene que fabricar. Bill Finger ha trabajado durante años para el cine como ayudante de cámara, le gusta recrearse en las minucias que se esconden en cada imagen y le dan un acabado natural al mundo que nos rodea. Se esmera en crear cada una de sus pequeñas maquetas para que hasta el más insignificante elemento contribuya a que imaginemos una posible historia.

Una de las maquetas de la serie 'Previously' - Bill Finger

Una de las maquetas de la serie ‘Previously’ – Bill Finger

En un ejercicio que relaciona la fotografía y el cine, el artista estadounidense se permite mezclar la realidad con la simulación de la escenografía. Realiza el montaje y la iluminación mirando el resultado siempre a través de la lente de una cámara y tras fotografiar la maqueta, la destruye. “Con el proceso creo un espacio temporal que, como el decorado de una película, sólo vive en la imagen”.

Entre los homenajes de Finger al detalle, resultan fascinantes los rayajos del parqué de un salón familiar, el respaldo desgastado de las sillas de una sala de interrogatorios o el sillón de cuero sobre el que descansa un libro usado. La recreación de mundos de mentira que supuran realidad le sirve para crear la duda en el espectador, que tiene que fijarse atentamente en cada maqueta si quiere descubrir que la estancia o el paisaje no son verdaderos. “Con las películas hay un sentido de incredulidad. De las fotografías siempre se espera honestidad. Pero aquí hay fotos que difuminan la línea. Jugando con las expectativas del público, puedo poner en tela de juicio esas ideas preconcebidas”.

Helena Celdrán

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La maqueta a tamaño real de un Aston Martin

La maqueta de Evanta

La maqueta de Evanta

En las fotografías aparenta ser una maqueta especialmente detallista y, por la claridad de las piezas, fácil de montar. Parece que sólo hay que hacer sitio en la mesa y desenganchar las piezas una a una.

La empresa familiar inglesa Evanta —que construye, repasa y restaura automóviles exquisitos— juega con las proporciones en esta creación única y caprichosa: una maqueta a escala natural (1:1) del Aston Martin DBR1/2, el famoso coche que ganó en el circuito de Sarthe las 24 Horas de Le Mans en su edición del año 1959, donde también ocupó el número dos del podio otro vehículo idéntico.

Los pilotos que consiguieron la victoria (el estadounidense Carroll Shelby y el inglés Roy Salvatori) y el ingeniero jefe que diseñó el coche Ted Cutting —todos nacidos en la década de los veinte— murieron este año. Como homenaje, el coche volvió al circuito en junio.

Carrol Shelby y el Aston Martin de la victoria de Le Mans

Carroll Shelby y el Aston Martin de la victoria de Le Mans

La maqueta continúa la conmemoración de la hazaña y unifica en una gran estructura de hierro la aerodinámica carrocería del vehículo, con los neumáticos, las ruedas, los asientos, el volante, el salpicadero, además de una réplica de la estatuilla que ganó el equipo y una gorra de Aston Martin firmada por los pilotos.

Mide seis metros y medio de largo y 3,44 de ancho y pesa más de 500 kilos, pero no está pensada para funcionar si se montan los componentes, es un adorno estéril. La excentricidad será subastada en el Goodwood Revival Weekend, un festival de carreras de coches de época que se celebra cada año en el ahora obsoleto circuito de Goodwood, en Chichester, a unos 95 kilómetros de Londres. El precio de salida oscilará entre las 20.000 y 30.000 libras (entre 25.500 y 38.200 euros).

En el evento (que este año se celebra los días 14, 15 y 16 de septiembre) compiten modelos de 1948 a 1966, los años correspondientes a la inauguración y a la fecha de la última carrera profesional del autódromo. Este año habrá algún Aston Martin como el de James Bond en las competiciones.  Los participantes, los trabajadores y el público se visten de los años cuarenta, cincuenta y sesenta para “retroceder en el pasado” y “revivir el glamour y el encanto de las carreras en la cápsula romántica del circuito automovilístico más auténtico del mundo”.

Helena Celdrán